¿Por qué no hablamos de Jesús?

Hay dos razones, entre otras, que quizá nos hagan pensar…

Por Thom S. Rainer

Hace más o menos dos décadas emprendí una búsqueda para lograr comprender mejor a la iglesia.

La información que está a punto de leer se basa casi toda en este proyecto de investigación en particular: escuchar a los vecinos desconectados de la iglesia. Pero también incorporé otra investigación que hice unos siete años. Después de unos veinte años de investigación, de escritura y de consultas, por no mencionar que trabajé como pastor en docena de iglesias, dejé que los expertos a los que he escuchado me ayudaran con varias conclusiones.

Razón # 1: Miedo al rechazo

Nuestro equipo investigativo entrevistó a una gran variedad de personas desconectadas de la iglesia y algunos de nuestros entrevistadores se encontraron con personas bastante hostiles. Uno de ellos fue Leonardo. Él no solo era resistente al Evangelio, sino que también tenía una actitud antagónica. Luego nos enteraríamos de que no quería participar de esta entrevista, pero un amigo lo convenció para que ayudara.

Leonardo encaja en el estereotipo que tienen muchas personas de los desconectados de la iglesia. Al parecer había tenido una experiencia muy negativa cuando era niño. A su madre le habían pedido que se fuera de la congregación luego de que su padre se divorciara de ella. “Esos estúpidos que se hacen llamar cristianos prácticamente sacaron a patadas a mi madre cuando más necesitaba ayuda. Juré que nunca volvería a la iglesia, y así fue”.

Leonardo entonces comenzó su ataque verbal. De alguna manera logramos hacerle la mayoría de las preguntas de la lista. La que parece que lo hizo explotar fue: “¿Qué opinas de Jesucristo?”. Leonard no dudó en responder: “No puedo creer que alguien crea en ese mito. Es más fácil creer en el conejo de Pascua que en el mito de Jesús.Mira el mundo a tu alrededor. Mira la violencia y el odio. Mira las guerras y la pobreza. Mira el desastre en el que estamos. Si Jesús fuera lo que algunas personas creen que es, hubiera arreglado las cosas. Es obvio que no pudo arreglar nada aquí. Cuánta basura”.

Cualquier intento por agradecerle a Leonardo su tiempo fue en vano. “Hice esto para hacerle un favor a un amigo. Creo que ustedes y sus creencias son el mayor problema que tenemos en el mundo. Si las personas dejaran de apoyarse en muletas religiosas y trataran de resolver los problemas de la vida por su cuenta el mundo sería mucho mejor”.

Ese desconectado de la iglesia no creía ni en los cristianos ni en lo que ellos creen. Es más, el típico cristiano hubiese tomado esta experiencia como un rechazo personal y dudado de volver a testificar de nuevo. Por desdicha muchos creyentes ven tal encuentro con los desconectados como una normativa y por eso evitan a tales personas, por el miedo al rechazo.

Dos respuestas son pertinentes. Primero, no debemos recibir el rechazo de la persona desconectada de la iglesia como algo personal. Segundo, debemos darnos cuenta de que muy pocos desconectados de la iglesia son opositores a los cristianos.

Leonardo encaja claramente en el grupo más resistente y opositor al Evangelio y a los cristianos. Pero ellos abarcan solo el 5% del total de desconectados. Por cada cien personas desconectadas de la iglesia, solo cinco expresarán una actitud antagónica.

Pero cerca de cuatro de cada diez personas desconectadas de la iglesia serán receptivas a su preocupación por su eternidad. Y más de una de cada tres serán simplemente neutrales a los intentos que usted haga. Dicho de manera simple, el miedo al rechazo no tiene fundamento. Los pocos que tienen una actitud antagónica no están rechazándole a usted personalmente. Su enojo es solo el reflejo de algo de su pasado. El miedo al rechazo es una excusa muy utilizada por los cristianos que no evangelizan. Y es solo eso: una excusa.

Razón #2: El deseo de ser tolerante

De acuerdo a la sociedad y la cultura contemporánea, la intolerancia es un gran pecado. Y la cultura nos informa que los cristianos son especialmente intolerantes ya que sus valores morales dicen que algunas elecciones y algunos estilos de vida son malos. Pero nos dicen que el verdadero cristiano intolerante es el que insiste en que su manera es la única que existe.

En algunos aspectos el mensaje del Evangelio es intolerante. Dice que solo hay un camino a la salvación. Dice que solo un grupo seleccionado de personas irá al cielo. Dice que este es el único camino que hay y que no podemos comprometerlo.

Mientras la mayoría de los cristianos asentirán afirmando esta declaración, muchos seguidores de Cristo se encontrarán en posiciones incómodas en una cultura que determinó que no existe lo absoluto. Muchos desconectados de la iglesia consideran que defender la exclusividad o el único camino a la salvación es la personificación de la intolerancia.

Jacki está dispuesta a recibir al Evangelio y la iglesia, fue muy cordial durante la entrevista. Hasta nos expresó su actitud por pasar tiempo hablando con ella, porque últimamente se había ocupado de “temas espirituales”. Pero en un momento durante la conversación, Jacki expresó su opinión “acerca de algunos cristianos fanáticos”. Para ella, un fanático es el creyente “que insiste en que sus creencias son las únicas verdaderas. Quiero decir, ¿cuán intolerante puede ser alguien para pensar que tiene todas las verdades?”.

Cuando le presentamos las afirmaciones exclusivas de Cristo en pasajes como Juan 14:6, Jacki no reconoció casi ninguna de las palabras de Jesús. En vez de eso decidió hablar de cómo es Jesús. “Ah, Jesús es la última persona que sugeriría que las demás religiones son malas, que no son verdad. Él era una persona tan amorosa y tenía mente amplia. Estoy segura de que si estuviera caminando en la Tierra diría que el cristianismo es verdadero, el judaísmo es verdadero, el islamismo es verdadero y el budismo es verdadero. No las rechazaría como religiones falsas, como hacen algunos fanáticos”.

La mayor preocupación es que muchos cristianos no están dispuestos a tomar una perspectiva estrecha porque no quieren que los etiqueten de intolerantes. Pero Jesús nunca vaciló en insistir en que Él es el único camino. No podemos simplemente derrumbarnos antes las exigencias de la cultura.

Por supuesto que la lista podría continuar, hay muchas otras razones. Pero quisimos hacer foco en estas dos. Esta fue una mirada sincera y franca a la indiferencia de muchos creyentes en cuanto a difundir su fe.

Leyó evaluaciones negativas, un tanto deprimentes. Aún así, mi evaluación final no es pesimista. Yo creo en el Dios de los milagros. Si mis conclusiones se basaran en la habilidad y la bondad humana, no tendría mucha esperanza. Pero ellas asumen que el Dios de la creación está en el trono.Esperamos que, con el poder de Dios, tratemos de revertir esta tendencia nefasta.

Por Thom S. Rainer
Tomado del libro: Desconectados de la iglesia
Vida

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