Solo Uno puede llenar el vacío

Jesucristo es el único que puede hacer al hombre realmente feliz

Por Rick Joynes

Cuando Andrés preguntó si había algo que pudiera llenar el vacío de su corazón, le expliqué que sí, pero que no era ninguna cosa material. Para eso, se necesitaba a una Persona, y solo una Persona podía hacerlo: Jesucristo. “Para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor” (Efesios 3:17). “A éstos Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones, que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27).

Le expliqué a Andrés que toda la gente es (somos) pecadora. Adán y Eva, las primeras personas que Dios creó, le abrieron la puerta al pecado cuando desobedecieron en el huerto del Edén.

Al morir, pasaron esa naturaleza pecaminosa a todas las personas. Desde entonces, todo aquel que nace hereda de ellos esa naturaleza de pecado. “Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

Puesto que en el cielo Dios nunca permitiría pecado, tuvo que proveer una forma para que los pecados de la humanidad fueran perdonados. Por eso, hace más de dos mil años, Jesucristo (el Hijo de Dios) vino del cielo y nació en la Tierra.

Jesucristo te ama tanto que dejó la belleza del cielo para venir aquí. Mientras vivió en la Tierra, muchas personas se rieron y se burlaron de Él, lo rechazaron.

Sin embargo, Jesús lo soportó todo por amor. Sufrió esa horrible muerte para pagar el castigo por nuestros pecados, y para que escapáramos del infierno y gocemos de la vida eterna con Él.

Eso es verdadero amor: morir literalmente por otra persona. El secreto es que Jesús murió en tu lugar para que tus pecados pudieran ser perdonados, y para que recibiéramos el regalo de la vida eterna. Pero, para esto, debemos aceptarlo a Él como nuestro Salvador personal.

La muerte de Jesús hizo posible que el pecado de todos nosotros fueran perdonados. “Sin derramamiento de sangre no hay perdón” (Hebreos 9:22).

Un regalo para ti

Dios quiere darte este mismo regalo a ti: la vida eterna en el cielo con Él. “…la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor” (Romanos 6:23).

Muchas personas piensan que deben hacer buenas obras para llegar al cielo. Pero, La Palabra de Dios dice que somos salvos por la fe en Cristo Jesús, y no por las cosas buenas que hagamos, lo bien que nos portemos o la menor cantidad de pecados que cometamos. “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte” (Efesios 2:8-9).

Para recibir este regalo de la vida eterna, tienes que hacer dos cosas:

  1. Arrepentirte: La Biblia dice que si nos arrepentimos (si no abandonamos nuestra forma de vida pecaminosa, si no cambiamos de rumbo), no hay esperanza para nosotros.
  2. Crees solo en Jesucristo: Para recibir salvación debemos hacer lo que dice La Biblia. “Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo” (Romanos 10:9-10). Debemos confesar que creemos en que Jesucristo es el único camino hacia Dios y que debido a nuestros pecados, decidimos entregarle la vida y aceptar su perdón y salvación.

Esa es la única manera en que tus pecados puedes ser perdonaos. Y esa es la única manera de llenar el vacío de tu corazón. Eso es exactamente lo que Andrés hizo esa noche. Después de haber buscado la felicidad durante muchos años y mediante diferentes medios, inclinó la cabeza y clamó a Jesús.

Él ha sido la respuesta para todo joven y señorita con quien he trabajado, no importa cuál haya sido su problema. Él ha sanado a drogadictos, a prostitutas, a ladrones, a fugitivos y a muchos más. No hay problema que sea demasiado grande para Él.

Esas personas habían sido engañadas por el diablo, nuestro enemigo, e iban camino a la ruina. Pero, cuando aceptaron el regalo de la vida eterna en Cristo, Satanás perdió otro esclavo, y Dios adoptó a otro hijo en su familia.

Tú puedes experimentar ese gozo ahora mismo. Necesitas a Jesucristo en tu vida. Él te ama y te espera pacientemente. Cree en Cristo ahora, ¡antes de que sea demasiado tarde!

Por Rick Joyner
Tomado del libro:
Cómo ser un joven triunfador
Chick

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