Llamado universal a la pureza

Siendo fieles reflejo del carácter de Cristo

Por Dres. José Luis y Silvia Cinalli

Según Génesis 1:26-27 el sexo es un regalo de Dios; es decir, un don totalmente bueno. La Biblia presenta la dimensión sexual como algo valioso, vinculante, fructífero, íntimo y gratificante. El término “regalo” no pretende rebajar el sexo a la altura de un juguete, mercancía o arma sino elevarlo al grado de “don del cielo”.

Cuando la sexualidad se vive de modo desordenado y contrario al plan de Dios pierde su esencia y se pervierte. La práctica del pecado sexual es un abuso de la libertad en Cristo. Él pagó para que seamos libres, pero no debemos usar esa libertad para volver a la esclavitud, ¿dónde pues estaría nuestra “inteligencia”?

Independientemente del estado civil del que seamos, todos somos llamados a la santidad: La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual (1 Tesalonicenses 4:3). El apóstol también nos anima a crecer en amor: “Les rogamos, entonces, que se amen más y más” (1 Tesalonicenses 4:10 TLA). Pablo nos desafía a evitar la inmoralidad sexual y amarnos más y más.

Las cosas como son

El impulso sexual es perfectamente normal, pero también es perfectamente controlable. Primera de Tesalonicenses 4:4 dice: “Que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa”. La santidad no excluye la actividad sexual pero controla su expresión. La forma opuesta de vivir se caracteriza por la lujuria, es decir, un deseo físico que no toma en cuenta nada más que el propio placer.

La pureza sexual no es la ausencia de deseo sexual ni de actividad sexual. La pureza tampoco se relaciona con la cantidad de relaciones sexuales que tenga un matrimonio. Todos hemos sido creados con una faceta sexual, negarla sería una torpeza irracional. Karol Wojtyla decía: “Solo los castos son capaces de amar. En la medida en que seamos castos seremos capaces de amar a los demás; mientras que si no somos castos utilizaremos a los demás. De este modo, la castidad es tanto un requisito previo como una expresión del amor. La castidad no es un ‘no’ sino un ‘sí’, un ‘sí’ a otra persona como persona y no como objeto que podemos usar. La castidad puede entrañar un ‘no’ pero siempre este ‘no’ está al servicio de una meta positiva mayor. La castidad es necesaria para todos los cristianos ya sean solteros, casados o célibes. Todos son llamados a respetar la dignidad humana. Todos son llamados a amar”.

La pureza sexual no es la negación de la dimensión sexual del ser humano sino su canalización a fin de que sea gratificante y positiva, de edificación, sin culpas, sin víctimas y sin delitos.

En el tiempo de soltería o viudez implica enaltecer ese deseo y elevarlo hacia la comunión con el Señor,ocupando el tiempo, los pensamientos y las energías en el servicio a Dios y al prójimo. En el tiempo del matrimonio es canalizar el amor romántico, sensual y sexual hacia el cónyuge y nadie más.

Llenos del Espíritu Santo

No puede estarse lleno del Espíritu Santo y lleno de pornografía. Es esto o aquello. Es como querer estar en dos lugares al mismo tiempo, nadie puede lograrlo.

 

Muchas de las derrotas entre los cristianos se deben a que no nos animamos a vivir de modo radical frente a la oferta de placer que la sociedad ofrece. Si no puedes enfrentar la pornografía, ¿cómo enfrentarías el sufrir por la causa de Cristo? ¿Darías tu vida por Él en el caso que tuvieras que hacerlo, si hoy no eres capaz de abandonar este mal tan pequeño?

Que este sea el día en que te vuelvas radical con el tema. La tibieza causa náuseas siempre, tanto en el cielo como en la tierra. No pierdas tu vida, tu fuente de bendición, tu espiritualidad y la posibilidad de ser lleno del Espíritu Santo por la excitación sexual barata que te propone la pornografía.

¡De tu decisión depende tu futuro!

Por Dres. José Luis y Silvia Cinalli
Tomado del libro: GPS Sexual
Placeres perfectos

GPS Sexual: Camino a La Santidad

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