Dios también usa tu cárcel

Tu cárcel puede ser aquello que Dios use para llevarte hacia la plenitud en Él

Por B. CourtneyMcBath

En la década de los noventa comenzamos con nuestro ministerio en la cárcel. Lo llamé el “Ministerio de Jonás” porque como la ballena que tragó a Jonás se convirtió en su chaleco salvavidas,de la misma manera, la cárcel podría convertirse en su chaleco salvavidas. Sin el pez, Jonás se habría hundido. La cárcel era un lugar muy estrecho, un lugar solitario, pero era mejor que la tumba. Además, les dije a los hombres que estaban allí que Dios tenía planes para ellos.

Dios había determinado que no morirían en medio de un asalto amano armada, que no perecerían en un allanamiento por drogas nique les dispararían. En cambio, Dios los desviaba y reedificaba a través del sistema penal. Hacía de su experiencia en la cárcel una “cárcel de diseñador”, una que funcionaría para su bien.

Lo mismo sucede con tu vida. Tal vez hayas aterrizado en las limitaciones por un sin número de razones, pero allí mismo en tu celda, Dios te guarda, te repara, te edifica y utiliza tus limitaciones para prepararte para las siguientes etapas de tu viaje.

He visto a Dios hacerlo por mí. Durante ese mismo tiempo, a mediados 90, experimentaba en mi propia vida lugares estrechos y limitados. Mi joven familia había crecido de tres niños a cinco en muy pocos años y nuestra casa ahora era un lugar bastante estrecho. También en nuestra iglesia, que parecía estar llena hasta el tope,

tratábamos de acomodar en el edificio alquilado las filas de personas superpuestas para cada una de nuestras tres reuniones del domingo solo para tener que rechazar a muchas personas. Peleábamos por el permiso para construir un edificio más grande en una tierra que habíamos comprado, pero las cosas no salían como queríamos. Intensos sentimientos de soledad e impotencia se volvían el precio diario de hacer un pequeño progreso.  Aun así, mantenía mis ojos puestos en Dios, confiando en que estábamos “encerrados” en las limitaciones que Él adaptaba para nuestro beneficio.

Ahora, al mirar a ese período del ministerio, se ve claro que Dios nos tenía justo donde nos quería. Bajo presión, se forjaron ciertos aspectos vitales de mi carácter. Solo Dios sabía que venía un tiempo en el que necesitaría confiar en Él para mayores recursos, mayor influencia y mayor favor. Solo Dios sabía que finalmente serviríamos a muchas personas del lugar, que las lideraríamos y las ayudaríamos en sus ministerios por todo el mundo, que transmitiríamos programas de televisión y que impactaríamos a varias entidades cívicas. Sentado en mi cárcel de diseñador, no tenía la menor idea delo que estaba por venir, pero Dios, el Diseñador, lo sabía. Sabía exactamentecómo hacer funcionar mis limitaciones para sus propósitos y para mi bien.

Dios hizo que mi cárcel funcionaraen mi vida al utilizarla para enseñarme un nivel más profundo de dependencia de Él. En mi cárcel de diseñador experimenté un quebrantamiento profundo que nunca olvidaría, pero mi fe se expandió al mirar a Dios obrar en nuestro ministerio y sacarnos de nuestras limitaciones paso a paso. Al final, no construimos una iglesia en nuestra tierra; construimos una escuela y más tarde adquirimos un depósitoque convertiríamos en el recinto del templo. Pero fue en el encierrode un espacio alquilado e inadecuado donde Dios me enseñó que susrecursos y su influencia son ilimitadas.

Tú eres propiedad de Dios

¿Acaso te es difícil creer que tu cárcel podría tener un buen propósito?¿Ves los grupos de cuatro guardias a tu alrededor y te convences de que el diablo controla lo que te sucede, como si tuviera permiso para oprimirte y destruirte? David escribió en los Salmos: “Del Señores la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan” (Salmo 24:1). Si la Tierra y todo lo que contiene le pertenecen a Dios,entonces la cárcel también debe estar bajo su autoridad. El diablo no gobierna tu vida; tú le perteneces a Dios.

David también escribió: “¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu?¿A dónde podría huir de tu presencia?” (Salmo 139:7). No hay lugar adonde el diablo pueda arrastrarte para esconderte de Dios. Tal vez te sientas muy fracasado, dañado y encerrado como para que Dios pueda tomarte. Quizá te sientes atrapado emocionalmente y fuera de

su alcance. Quiero animarte: no hay lugar, no hay cárcel ni calabozo emocional que te esconda del Todopoderoso. Cuando el enemigo trata de limitar tu vida, aún sigue bajo la autoridad de Dios. Igual que tú. Si Dios dice: “Suficiente”, entonces el diablo debe irse.

Antes de atacar a Job, el enemigo tuvo que obtener el permiso de Dios. El Señor hizo las reglas de juego. Su parte fue algo como: “Diablo, no voy a dejarte hacer nada que destruya a Job. Hagas lo que le hagas, voy a revertir lo y hacer que sea para su bien. Si te doy lugar para que maniobres en su vida es solo porque lo amo. Él tal vez no lo vea de esa manera. Quizá no lo entienda. Pero si te permito pasar por la puerta, entonces haré que todo sea para el bien de mi hijo. No lo vas a dejar afuera. No lo vas a destruir. Ya lo he equipado y preparado para cualquier cosa que traigas sobre él”.

Si el diablo te colocó en la cárcel, lo habrá hecho con el conocimiento de Dios. Y debido a que Dios ya ve tu cárcel como una cárcel de diseñador, te arrastra aún más hacia su propósito para tu vida. La Biblia dice: “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito” (Romanos 8:28). Eso significa que sea cual sea la prueba, la aflicción, la pena, el desafío o la repentina situación traumática que se interponga en tu camino, Dios ya ha arreglado que todo sea para tu bien. Puede ser que la cárcel sea un trago amargo, y solo quieres salir.Pero es verdad; tus limitaciones obran para ti.

Por ejemplo, tal vez en algún punto te esforzaste poco en alguna área de tu trabajo. El enemigo pensó que a través del desaliento podía bajar tu productividad, pero Dios ya ha planeado utilizar tu pobre trabajo para ayudarte a volverte más creativo y tenaz, y dirigirte a un nivel aún mayor de logros de lo que podrías haber logrado de otra manera. Quizá hubo un momento en el que alguien a quien amabas te dejó. El enemigo pensó que estabas vencido emocionalmente,pero Dios ya había planeado utilizar lo que te sucedió para fortalecerte y prepararte para una relación más saludable y más completa en el futuro.

Dios también puede permitir que las limitaciones vengan a nuestras vidas porque no tenemos el suficiente sentido o previsión para permanecer en su voluntad sin ellas. Quizá Dios coloque limitaciones sobre nosotros para guardarnos de hacer algo loco o desenfrenado. Tal vez nos coloque “bajo llave” para evitar que corramos hacia cualquier

otro lugar. Quizá sea por eso que no obtuviste el ascenso en el trabajo.Quizá sea por eso que no tuvo éxito el cambio de puesto laboral.Quizá lo perdiste porque Dios no quería que te mudaras a otra ciudad. Ya sabes cómo somos: hacemos todo a nuestra manera. Vamos a ir donde nosotros queremos ir. Nos vamos a enamorar de quien

nosotros nos queramos enamorar. A veces, Dios coloca limitaciones en nosotros para guardarnos en el camino de la vida. No porque nos odie. Sino porque nos ama.

Dios diseña tu cárcel solo para ti

Lo que me encanta de Dios es que no necesita materiales para hacer algo bueno. Él puede tomar materiales intrínsecamente malos o limitados y hacer algo bueno. Si examinas tu vida, apuesto que descubrirás que Dios ha tomado las circunstancias, las relaciones, las disfunciones o los hábitos que te limitan y ha creado algo beneficioso para ti y para otros. Ese es un buen momento para tomar un “descanso de alabanza” y ejercitar un corazón de gratitud a Dios.

No es que Dios quiera interferir u obrar a pesar de nuestras limitaciones.En realidad Él obra con nuestras limitaciones, al diseñarlas para darnos el máximo beneficio y crecimiento. En las manos de Dios, nuestras limitaciones pueden desarrollarnos al nivel más completo y prepararnos para el propósito en las siguientes etapas de nuestro viaje.

Dios tiene sus ojos puestos sobre nuestras fortalezas y debilidades;Él conoce los planes que tiene para nosotros y el carácter que necesitamos para cumplirlos. “Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido” (Jeremías 1:5). Si alguna debilidad y área no desarrollada está en medio del camino de lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas,

entonces puede diseñar nuestras limitaciones para encargarse de esa área y fortalecerla.

¿Cuáles de esas debilidades te son claras bajo la presión de las limitaciones? ¿En qué áreas de tu carácter puedes sentir que cambias y creces? Pídele a Dios que te de sabiduría sobre las áreas débiles de lasque Él quiere encargarse en tu vida para que así puedas cooperar con su obra de amor. La cárcel no es señal de que Dios te ha rechazado.

Dios te ama y te elije para que seas su amigo. Él diseña y obra de forma excepcional en tu cárcel para que se vuelva el lugar de tu crecimiento.Esta es la manera en que Dios redime tus limitaciones: su obra en lacárcel es señal de su amor.

La cárcel se vuelve un lugar de amistad

Todos nosotros entendemos en algún punto lo que se siente estar aislado. La cárcel de Pedro probablemente fue construida dentro dela pared externa de la ciudad, es decir, fue apartado de las personas yla vida social. Puedo imaginarlo allí anhelando su ciudad, anhelandoser parte de la vida, anhelando ver a las personas que lo amaban yestar con ellas, obtener fortaleza de ellas y hacer lo que mejor hacía:guiarlas. A veces, la parte más cruel de estar en la cárcel es soportar la soledad, el sentimiento de estar sin nadie en quien apoyarnos. Sinembargo, mientras estamos solos, Dios nos ofrece la oportunidad dedescansar, de ordenar nuestros pensamientos y de aprender a cómovivir más íntimamente con Él. Antes que cualquier otra cosa, nuestracárcel puede ser el lugar donde crecemos en amistad con Dios.

Peleamos contra el rechazo porque duele, no queremos hablara cerca de él. Pero muchas veces, ese momento en que somos rechazados,ese momento en que estamos aislados, es el momento en queDios edifica algo dentro de nosotros que nunca habríamos obtenidosi hubiésemos estado rodeados de otras personas. Cuando estamossolos con Dios fuera de la ciudad y nos sentimos desolados, inútiles y sin ningún propósito o importancia real, Él puede entrar y ser todopara nosotros. Uno de sus nombres hebreos, El Shaddai, nos recuerdaque en nuestras limitaciones Dios puede mostrarse como el único quetodo lo puede.

A veces aprendemos a amar más profundamente a Dios cuandoperdemos cosas. Las actividades, las relaciones y las situaciones puedenentorpecer nuestro amor hacia Dios. A menudo no vemos ese obstáculohasta que experimentamos la pérdida. Dios va a utilizar nuestras limitaciones únicas, nuestracárcel de diseñador para abrir manantiales de intimidad con Él. La su vida, obtuvo la siguiente respuesta: “Te basta con mi gracia, pues mipoder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:7,9).

La gracia que Dios le prometió a Pablo era más que solo un antídotocontra el dolor del aguijón en la carne. Esta gracia “le bastaba”, queen el griego se refiere a abundancia; más que suficiente; no “bastante”,que es la forma en que a veces leemos la palabra “suficiente”. La gracia de Dios para Pablo era todo-suficiente, al igual que el nombre de Dios,El Shaddai, el Todopoderoso, describe la naturaleza de ser de Dios. La gracia es más que un arreglo temporal o una fuerza para perseverar en un asunto. La gracia es una respuesta eterna a un montón de asuntos diferentes. Cuando pedimos a Dios ayuda en una limitación, sea quela quite o no, Él hace mucho más por nosotros.Esto significa que nuestra cárcel puede ser más que solo un planpara que Dios haga algo espectacular en un área de nuestras vidas;también se vuelve un plan para que Dios recorra las múltiples áreas de nuestras vidas y haga ajustes. ¡Esas son buenas noticias! Ahora sé por

qué Pablo estaba contento. Escribió: “Por lo tanto, gustosamente harémás bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poderde Cristo” (2 Corintios 12:9). Esta no era una respuesta de Pablo para aguantarse su “aguijón”. Él quería decir: “¡Guau! ¡Si esta gracia todosuficientees lo que obtienes cuando estás débil y limitado, entoncesdéjenme estar débil y limitado!”.

La cárcel puede ser en realidad una etapa liberadora de nuestro viaje. Una vez que nos calmamos después de las tormentas de frustración nos adaptamos a la cárcel —al dejar que Dios crezca en nosotros, al dejar que nos ame, que aplique su gracia sobre nuestras vidas— realmente podemos estar expectantes por la gracia de Dios como lo hizo Pablo y podemos llegar a un lugar de contentamiento en el proceso.  Pablo escribió: “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento”(1 Timoteo 6:6, RVR60). El contentamiento no significa estar satisfecho con el statu quo o ignorar nuestro deseo de cambiar.

El contentamiento puede ser la preparación para el cambio. La piedad más el contentamiento nos hacen ganar impulso y nos mueven haciala posición para la próxima etapa del viaje. Nos sé tú, ¡pero yo quieroestar en esa posición! Consideremos algunas formas en que podemos abrazar el contentamiento.

 Salir de la negación

Una cosa que aprendí a hacer en medio de las circunstancias queme limitan es mirarlas fijamente a la cara y negarme a esconderme de situaciones peores. A veces no queremos mirar cuán malas son las cosasen realidad —o cuán malas podrían tornarse— porque al hacerlo el temor nos paraliza. En cambio, vivimos en la negación. Pero La Bibliadice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, deamor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7, RVR60). El enemigo es el que nos mantiene atemorizados con los “y si…”. Nos mantiene en lanegación al hacernos rehenes de nuestros temores.

Nuestra parte, entonces, es negarnos a estar atados por los “ysi…”. ¿Y si pierdo mi casa? ¿Y si ellos recuperan la posesión de mi auto? Si el enemigo trata de tenerte como rehén de estas posibilidades,entonces voy a llevarlo allí y dar vuelta las preguntas. “Bien, ¿y si ellos recuperan la posesión de mi auto? Acaso si eso es lo peor que puede

suceder, entonces Dios finalmente hará que tenga uno nuevo y mientras tanto se asegurará que yo tenga un medio de transporte”. Y: “Dios  es mi proveedor. Él cuida de mí. Si pierdo mi casa, voy a encontrar algún otro lugar adonde ir”.

Cuando salimos de la negación, cuando reconocemos situaciones peores y confrontamos nuestros temores, ponemos al diablo en evidencia.No puede tenernos como rehenes si ya no tenemos miedo. En este sentido, mientras que estamos sentados en la cárcel, en realidad somos libres. Encadenados a las limitaciones y a las circunstancias que nos restringen, somos libres en nuestro corazón y nuestra mente, y esta clase de libertad es parte del contentamiento.

 Toma una decisión

El contentamiento, al igual que muchas otras cosas en nuestro caminar con Dios, es una decisión. Yo decido estar contento y yo le pido a Dios que me ayude a vivir parado en esa decisión. Jesús dijo:“¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estaturaun codo?” (Mateo 6:27, RVR60). Debido a que no puedo crecer más, ¿por qué preocuparme entonces? En ciertopunto, debo tomar la decisión de estar contento con mi estatura. Y lohe hecho. Hasta me da gracia hacer uso de mí mismo como objeto de lección cuando enseño. A menudo le comento a la audiencia: “En tusituación, ¿alguna vez te has sentido pequeño? Bueno, por momentos me levanté sintiéndome de esa forma cada día!”.

Las limitaciones pueden hacernos sentir pequeños, insignificantesy arrebatar nuestra dignidad. Pero una vez que entendemos que somos importantes para Dios, que fuimos creados para Él y que aun nuestras limitaciones son siervas de Dios, al hacernos mejores, al acercarnos a Él —una vez que nos damos cuenta que nuestra importancia no está atada a las circunstancias que nos limitan, sino atada a Dios— entonces,con entendimiento, fe y esperanza podemos decidir estar contentos.Podemos confiar en que Dios obtiene el mayor provecho de laslimitaciones que parecen permanentes y Él nos libera, si ese es su plan,de aquellas que no lo son.

Bienvenida gratificación retrasada

El retraso no significa que la respuesta de Dios sea “no”. Solo porque Dios retiene algo durante un tiempo no significa que lo va a retener por siempre. Aprender a esperar es una de las habilidades más importantes que podemos desarrollar en la cárcel. Así como puedo elegir el contentamiento, puedo elegir esperar expectante las cosas mayores que Dios tiene guardadas para mí en el trayecto.

La espera activa es lo que describió Isaías cuando escribió: “Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas” (Isaías 40:31). Aquí,esperar se parece mucho a lo que hace un camarero o un mozo en un restaurante. Habla de una espera activa y vibrante, una espera que puede involucrar servir y dar. Al darle la bienvenida a las gratificaciones

retrasadas y esperar con fe que Dios levante nuestras limitaciones,  hacemos uso de las cosas que Dios ya nos ha dado. Lo servimos, como un “camarero”, anticipando sus deseos antes de que nos los diga. Esta es una espera en fe. Anticipa, desea, espera. El contentamiento viene con esta clase de espera, porque al hacerlo, descansamos en que los planes de Dios se van a cumplir en su tiempo, que siempre es perfecto.

Ir a la luz

Así como los israelitas descubrieron que la Tierra Prometida era verdadera, nuestro viaje de amistad con Dios incluye montañas y valles, planicies fértiles y lugares desérticos. Hasta ahora, nos hemos enfocado en lo que parecen ser los lugares desérticos y los valles. ¿Pero qué hay acerca de las montañas y las planicies fértiles? Ansiamos todo esto: el cambio, las cosas buenas y los tiempos fructíferos. ¿Acaso no es esto a lo que nos referimos cuando decimos que queremos “ver algo”en la vida?

A menudo, para protegernos de la decepción, abandonamos nuestra esperanza de experimentar alguna vez las alturas. Nos conformamos con solo una experiencia de cambio interno en nuestro corazón,en nuestra mente y nuestro carácter, y renunciamos a la esperanza de ver que las cosas cambien exteriormente. Y también el cambio externo

es parte del viaje. Así como hay períodos de limitaciones —épocas de cárceles, de zanjas y de callejones sin salida— también hay períodos deliberación. Podemos aprender a practicar el contentamiento en nuestra celda, aprender a amar a Dios más profundamente y a descansaren su amor; pero también debemos recordar que no necesariamente cumplimos cadena perpetua. Dios puede liberarnos de las limitaciones

en el momento en que Él esté listo, pero si no tenemos cuidado, llegaremos al momento “ahora de Dios” sin estar preparados.

Cuando Dios dice“ahora”, quiere decir “ahora”. En un momento determinado, Dios va hacer que una luz alumbre en medio de la oscuridad de nuestra celda y nos dirá que nos levantemos. Necesitamos estar listos para ese momento para no andar a tientas confundidos cuando la luz se encienda: confundidos porque nos hemos resignado a las desilusiones dela cárcel, a las limitaciones, al desierto y al valle, y nos hemos olvidado que este tramo del trayecto es justamente eso, un tramo del trayecto, solo temporario.

Practicar el contentamiento es una manera en la que nos preparemos para la luz. Otra forma es ir hacia la luz que tenemos disponible justo aquí en nuestra celda.  Me refiero a la luz de La Palabra de Dios. David escribió: “Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en misendero” (Salmo 119:105). Leer La Palabra y buscar a Dios para entender

nuestro camino puede ser una nueva experiencia para ti, pero esta es la clase de luz que debe entrar en tu corazón para poder salir al próximo nivel. Tu liberación no va a suceder por pensar positiva mente. En esta etapa del viaje debemos entender lo que dice La Palabra de Dios para poder ponernos de acuerdo con ella como preparación para

nuestra liberación.

Podemos acercarnos a la luz de La Palabra, anticiparnos a la luz del“ahora” de Dios en nuestro viaje al próximo nivel. Porque el tiempo de la luz está al alcance. Y debemos tener nuestro corazón preparado.

Por B. Courtney McBath
Tomado del libro: Viva en el próximo nivel
Peniel

Viva en el Proximo Nivel

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