En pos de la verdadera libertad

Cuando este concepto ha perdido su real significado

Por Zig Siglar

Libertad es una palabra acerca de la cual se escucha bastante, y aun así, de todas las palabras, en verdad es una de las que peor se interpretan en cuanto a sus significados e implicancias. Desafortunadamente, en demasiados casos, la gente canta refiriéndose a ser libres para decir lo que quieran decir y hacer lo que quieran hacer, a pesar de las consecuencias para ellos o para cualquier otra. ¿Constituye eso verdadera libertad?

Libertad, según el diccionario, significa “eximido del poder o del control de otro”. Es libertad, independencia y la capacidad de adoptar decisiones, libre albedrío.

En nuestra sociedad se tiene libertad de entregarse al juego, a la bebida y, en la práctica, a las drogas ilegales y virtualmente a todo comportamiento inmoral. La elección es suya, pero esa elección con demasiada frecuencia se convierte en un hábito y luego en una adicción, lo cual significa que a esa altura ha abandonado su libertad y ha escogido la esclavitud.

Pitágoras dijo: “No es libre el hombre que no pueda controlarse a sí mismo”. Gandhi dijo: “Es mi firme convicción que ningún hombre pierde su libertad excepto por su propia debilidad”. Kingsley dijo: “Existen dos libertades: la falsa, donde el hombre tiene la libertad de hacer lo que quiera; la verdadera, donde el hombre tiene la libertad de hacer lo que debiera”. La Biblia dice: “Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”.

Will Durant, el destacado historiador, dijo: “¿Será que tenemos demasiada libertad? ¿Tanto tiempo hemos ridiculizado la autoridad en la familia, la disciplina en la educación, las reglas en el arte, la decencia en el comportamiento, y la ley en el estado, que nuestra liberación nos ha llevado al caos en la familia y en la educación, en los valores morales, las artes, las ideas y el gobierno? Nos olvidamos de hacernos inteligentes cuando nos hicimos libres”.

La libertad que es verdadera es la libertad de ser lo mejor que puede ser.

¿Esta es la real?

¿Cuánta libertad tiene en realidad una persona que comete evasión de impuestos, ratea algo en las tiendas o le roba a su patrón? Imagínese el temor en el que viven las personas deshonestas: temor a ser descubiertos por la ley, a ser arrestado, tal vez cumplir una condena en prisión, avergonzarse ellos mismos, negarle su presencia y aporte financiero a su familia, sin mencionar la guía moral y espiritual que debieran estar proveyendo. La libertad de robar, cuando es ejercida, literalmente atrapa a las personas, las que pierden la libertad que reclaman como propia. Aun si no llegan a ser atrapados, siguen estando en esclavitud.

Libertad de ser feliz

He identificado a la lealtad como una de las cualidades que está presente en las personas que son genuinamente exitosas. Consideremos la lealtad en la vida de la familia. En todos mis años de investigación, incluyendo varios miles de noche fuera de casa y muchos más de cuatro millones de kilómetros de vuelo, he visto hombres y mujeres de todos los estratos y virtualmente de toda situación conocida por el hombre. Y nunca he conocido a un hombre o a una mujer verdaderamente feliz que no haya sido completamente leal a su cónyuge.

La libertad es percibida por algunos como el negarse a comprometerse con una sola relación, pero ¿se trata de verdadera libertad? He visto cantidades de personas medio ebrias o afectadas por el alcohol riéndose, en muchos casos de forma exageradamente ruidosa, aparentemente pasando un buen rato con individuos que no eran cónyuges mientras intentaban disimular o ahogar sus sentimientos de culpa y temor.

Al llegar a casa y tener que enfrentarse a sus cónyuges, cuando levantaron a sus hijos y les dijeron cuánto los amaban y cuánto los extrañaban, ¿cuáles fueron sus sentimientos reales?

¿Cuántos hipócritas felices conoce usted?

¿Y qué de esas llamadas telefónicas tarde por la noche, que en el 99 % de los casos son de rutina y, sin embargo, muchas veces hacen que el culpable salte por temor a que esté relacionado con ese encuentro de la semana pasada? Cuando llega una carta personal dirigida a la casa o al negocio y la ve el cónyuge, ¿cuántos temores surgen en la mente del culpable porque se generan preguntas en la mente del cónyuges inocente? ¿Es eso libertad?

Llevar una doble vida nunca le permite la libertad de ser lo mejor que puede ser en una de las vidas que está llevando. Si no tiene la libertad de ser lo mejor que puede ser, no es verdaderamente libre.

El marinero tiene la libertad del mar recién cuando se ha convertido en esclavo de la brújula. Mientras no sea obediente a la brújula, debe permanecer cerca de la costa. Cuando llega a ser obediente, puede ir a cualquier parte que lo lleve la nave. Cuando el tres sal de los rieles, está libre, pero no puede ir a ninguna parte. Quítele el volante a un automóvil y quedará bajo la dirección y el control de nadie, pero no se puede mover. El hombre es muy semejante. La libertad —la verdadera libertad—, viene solo cuando la disciplina, fundamentada en absolutos mortales, llega a ser un estilo de vida.

Por Zig Ziglar
Tomado del libro: Más allá de la cumbre
Grupo Nelson

Mas alla de la Cumbre

1 comentario en En pos de la verdadera libertad

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