Cuando adoramos al Señor nuestro cuerpo está en el lugar pero nuestro espíritu se encuentra conectado con la eternidad y la gloria nos invade por completo.
No podemos permitirnos la inexactitud en estos días. La efectividad es el fruto de nuestra precisión, y ésta nace de un real significado de los asuntos de Dios.
Muchas veces el pudor, la vergüenza o el miedo de ir en contra de lo "moralmente correcto" hace que nos perdamos de muchos milagros y encuentros íntimos con el Señor.