Miremos a nuestro Salvador

Ese niño envuelto en pañales es lo único que importa

Por Wayne Cordeiro

Toma un momento para pensar solo en Jesús.
Piensa en las historias que conoces sobre Él, cómo es, lo quedijo y lo que hizo.
Imagina su humilde nacimiento en Belén, envuelto en telasrecostado en un pesebre, con María y José a su lado.
Piensa en Él de joven, creciendo en gracia con Dios y con loshombres.
Imagínalo a los 30 años, al ser bautizado en el río Jordánpor Juan el Bautista. El Espíritu de Dios descendió sobre Jesús enforma de paloma y una voz desde los cielos dijo: “Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él” (Mateo 3:17).
Imagina a Jesús en el desierto, al resistir la tentación. Sin renunciara su propósito. Se enfrenta a Satanás y regresa a Galileaen el poder del Espíritu (ver Lucas 4:14).
Imagínalo llamar a sus primeros discípulos. Pescadores simples,comunes y sin educación formal. Estos impensados hombresalgún día cambiarán el mundo.
Imagina a Jesús enseñando las Bienaventuranzas. En la laderade una montaña, rodeado de multitudes, ansiosos por saber sobreeste hombre con ideas extrañas. ¡¿Bienaventurados los pobres?! ¡Lesgusta como suena eso!
Imagina a Jesús sanando a un leproso, a un paralítico y aun ciego de nacimiento. Imagínalo hablar con la mujer junto alpozo y comer con los recolectores de impuestos y con los pecadores.
Imagínalo levantar a Lázaro y a una niña de 12 años dela muerte.
Imagina a Jesús caminar sobre las aguas: “Ten ánimo,” dice.“No teman”. Hasta los vientos y las olas le obedecen.
Acompáñalo mientras alimenta a grandes multitudes. Luegoobsérvalo en silencio mientras ora a solas en la mañana.
Mira a los niños ir a Él. Los niños siempre saben cuando alguienes bueno.
Míralo transfigurarse en la cima de una montaña con sus tresdiscípulos más cercanos (Pedro, Santiago y Juan). Jesús está radiantey vestido en deslumbrantes vestiduras blancas.
Obsérvalo ir a Jerusalén encima de un burro. Míralo vaciar eltemplo de comerciantes.
Míralo lavar los pies de sus discípulos en el aposento alto.
Obsérvalo mientras lo traicionan.
Míralo crucificado. Escúchalo clamar: “¡Consumado es!”.
Míralo quieto, frío, sin vida, acostado en la tumba.
Oye el ensordecedor silencio.
¡Míralo vivo nuevamente! ¡Caminando, hablando, comiendo!
Ahora está en el jardín. Le pregunta a María por qué llora. Ellalo mira y se da cuenta de quién es. “¡Rabboni!” dice en arameo, lo cual significa “¡Maestro!” (ver Juan 20:16.)
Ahora se encuentra en una playa después de que sus discípulospescaron durante toda la noche. Al principio no pescaron nada,pero Jesús ya había preparado el fuego para una pesca milagrosa.
Mira a Jesús levantar sus manos, bendecir a sus discípulos yluego ascender a los cielos.
Al pensar en estas cosas, meditando sobre la vida de Jesús,¿saben lo que acaban de hacer? Han concentrado…su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios (Colosenses 3:2-3).
Es tan importante que los creyentes aprendamos y practiquemosesta constante disciplina de poner nuestra atención en lascosas de arriba. Es tan fácil ser consumidos por las dificultades ypreocupaciones del día a día. Sin embargo, Jesús nos invita constantemente a enfocarnos en Él, la imagen del Dios invisible (Colosenses1:15). Esta práctica es necesaria si queremos disfrutar deuna devoción pura y sincera.Pero tal vez no sea tan fácil como parece.

La divisoria continental
Si queremos enfocarnos constantemente en Jesús, necesitamossaber con seguridad que la brecha entre Dios y nosotros tieneun puente.La Biblia establece lo que nos separa de Dios: “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).
La intención de Dios es tender un puente sobre esa brecha,pero no nos obligará a caminar al otro lado del mismo. Cuandorechazamos a Dios, nos quedamos con esa “paga del pecado”.La muerte tiene dos definiciones.
Una es la terminación de la vida. Sucede cuando nuestros pulmonesse niegan a ingresar el aire fresco que nos rodea. Le siguela muerte.
La otra definición no es una terminación sino una separaciónde la vida. Aun existes, pero aquello diseñado para dar vitalidaddesaparece. Estás sujeto a lo último de la cuerda y sobrevives hoypero sin esperanza para mañana.
Esta separación de la vida existe porque la humanidad decidiódecirle no a Dios y construyó un muro que nos separa de Dios.Este es el abismo, la gran divisoria. No podíamos alcanzar a Diosporque lo rechazamos. Él, en su santidad, no podía tener nadaque ver con el pecado.Pero hay esperanza. “Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo” (Efesios 2:13).
No nos acercamos a Dios; Él se acercó a nosotros. Cuandoestamos dispuestos a aceptar su perdón y la invitación auna vida verdadera a través de Cristo, nos convertimos en hijos deDios. Recibes un corazón nuevo, que es una nueva forma de verla vida, no solo la habilidad de ver con ojos nuevos, sino el poderpara cambiar tu comportamiento al cambiar tu corazón.“Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” (2 Corintios 5:17).
La divisoria tiene ahora un puente que podemos cruzar. ¿Lohas cruzado?Una pregunta simple pero eterna. “Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor, enviándoles el Mesías que ya había preparados para ustedes, el cual es Jesús” (Hechos 3:19-20).
Cada uno de nosotros tendrá una cita con Dios. Aquí mientrascaminamos en esta Tierra o cuando estemos frente a Él aquelgran día, pero solo el Espíritu Santo se asegurará que durantenuestra vida, cada uno de nosotros se encuentre cara a cara conuna decisión sobre Jesucristo.
Jesús vino para traernos calidad de vida además de cantidad devida. Mi objetivo es convencerte, a pesar de quesuene raro, de no estancarte en la vida eterna, la vida que recibirásdel otro lado de la línea. Te desafío a que persigas una calidad devida de este lado de la línea. No, no un estilo de vida relajado ylujoso, ¡sino una vida cerca del Autor de la vida y con el objetivode dar a conocer su nombre!
“Un ángel del Señor se le apareció a José en un sueño diciendo: Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21, énfasis agregado).
Jesús no solo vino a salvar a los perdidos, ¡sino que tambiénvino a salvar a los encontrados!
La separación de la verdadera vida afecta tanto a los cristianoscomo a los no cristianos. El pecado debe ser limpiado constantemente,como el polvo en los pies de Pedro. Nuestra cercanía alAutor de la vida depende de eso.
A menudo la separación que afecta a los cristianos viene deformas mucho más sutiles. Viene vestida con atuendos religiososy puede incluso comenzar con motivaciones inocentes.Inocentes pero inmaduras.Mirar al lugar equivocado
A veces podemos separarnos de Cristo, y encontrar queel camino de regreso es difícil porque lo buscamos en el lugarequivocado.
Hace algunos años, yo pasaba por un momento complejo enel trabajo, así que me fui a pasar la nocheen la playa. Quería hablar con Dios cara a cara. En oración dije:“Dios, voy a pasar la noche aquí porque necesito un encuentrofresco con tu gloria. Necesito experimentar tu presencia. Por favor,déjame verte esta noche”.
Me senté en una pequeña silla en la arena y esperé. Estabaseguro de que estaba a punto de tener una revelación. ¡Este seríaun testimonio tan grandioso! Podría cambiar mi ministerio. Meimpulsaría a una pasión asombrosa por los perdidos.
Oré.
Canté.
Lloré.
Me confesé.
Caminé la playa de punta a punta y aguardé. Miré un árbol ypensé: “Tal vez llegue tarde”. Esperé toda la noche hasta que el solcomenzó a aparecer sobre las colinas del este. ¡Llegó la mañana ynada de Dios! Estaba frustrado y cansado. Pensé: “Esperé durantetoda la noche y Dios no vino. ¡Necesitaba verlo pero no lo vi!¿Qué será de mi?”.
¿Has hecho eso alguna vez? Tal vez la búsqueda no te consumiótoda una noche, pero estoy seguro que ocupó tus pensamientos.¿Alguna vez esperaste, creíste y tuviste fe en algo quesimplemente no sucedió, dejándote abatido y confundido?
• Oraste por la salud de alguien querido y murió.
• Creíste en un empleo y no te contrataron.
• Tuviste fe en casarte con alguien en particular, pero esealguien no tuvo la misma fe para casarse contigo.
• Oraste por protección y sufriste heridas.
Lo que descubrí más tarde es que lo veía de la manera incorrecta.Mis ojos físicos no funcionan bien cuando se trata de ver aDios. Dependía de la vista como prueba.Ese fue mi primer error.“Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo venahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso” (1 Pedro 1:8).
Hagamos esto bien práctico.
¿Cuántas veces hemos anhelado un encuentro con Dios y aunasí enfocamos el corazón y la mente en nuestros problemas terrenalesen vez de hacerlo en las promesas divinas?Por ejemplo, decimos cosas como:
• Señor, tengo un matrimonio difícil. ¿Por qué no puedoterminar esta relación?
• Dios, estoy quebrado. No sé como voy a sobrevivir económicamente.
• Dios, necesito un empleo desesperadamente. ¿Por quéestoy desempleado?
• Jesús, mi hija adolescente está descontrolada. Está arruinandonuestro hogar. ¿Qué podemos hacer?
• Dios, mis padres son ancianos y necesitan mucha ayuda.No doy abasto con todo. ¿Cómo voy a poder cuidar deellos?
• Dios, tengo 34 años y pensé que estaría casado a estaedad. ¿Por qué sigo soltero?
En estas situaciones, a menudo hacemos lo que yo hice en laplaya. Queremos que Dios aparezca bajo nuestras términos, respondanuestras preguntas y demuestre su poder de maneras quenos satisfagan.Pero cuando Dios no lo hace, nos sentimos decepcionados,enojados y frustrados. He aprendido a través de los años que elSeñor rara vez me da respuestas.Me da una promesa.
¿Conoces la diferencia entre una respuesta y una promesa?
• Al soltero que lidia con la soledad, Él da le una promesa: “Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).
• A la persona estresada por la insuficiencia económica,Dios le da una promesa:“Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia.Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas” (Proverbios 3:5-6).
• A la persona agotada y preocupada por cómo cuidará desus padres ancianos, Dios le da una promesa:“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).
• A los padres preocupados por su hija descarriada, laspersonas con las que se junta y las cosas que hace, Diosraramente les da una respuesta. En cambio, les da unapromesa:“Nunca te dejaré; jamás te abandonaré” (Hebreos 13:5).
• Al desempleado desesperado por tener un empleo, Diosle ofrece una promesa:“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma elSeñor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11).
Aquí está la razón por la que tenemos promesas en vez derespuestas:“Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas paraque ustedes… lleguen a tener parte en la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4).
En otras palabras, Dios dice: “Si respondo tus preguntas, nocambiarías, pero si entiendes mi promesa, tendrás parte de minaturaleza divina”. Algo sucede en mi interior y veo que Dios esmás grande que mis problemas. Eso es lo que nos hace más parecidosa Jesús. No respuestas temporales a nuestras preguntas. Escuando entiendo las promesas de Dios que aprendo a confiar ensu provisión y en sus tiempos. Al comprender sus promesas medoy cuenta de lo fiel que ha sido Dios desde el principio, no solofiel a mí, sino a toda la humanidad.Es entonces cuando saco mi mirada de mi problema y la pongoen las cosas de arriba.
Es como levantar pesas. Si quieres fortalecer los músculos,empiezas levantando pesas de diez kilos. Pero al tiempo, diez kiloscomienzan a ser demasiado livianos.¿Es porque el peso se hizo más liviano?¡No! Es porque los músculos se hicieron más fuertes.
Lo mismo pasa con nuestra fe. Cuando Dios nos da sus promesas,fortalece nuestra fe. Permite que nuestra fe sea probada através de situaciones que ponen presión sobre nosotros. Eso fortalecenuestra fe. Con el tiempo, el mismo problema por el que nospreocupábamos y quejábamos es por alguna razón, muy liviano.Crecemos en fe.

Testimonio en el sanatorio
Algo poderoso sucede cuando enfocamos nuestros corazonesy mentes en las cosas de arriba. Comprendemos la mente de Cristo.Nos damos cuenta de qué es más importante para Él, y luegocomenzamos a actuar como Jesús actuó. Comenzamos a vivir elministerio de Cristo. No siempre es cómodo u ordenado. Pero lavida se convierte en una nueva especie de aventura.
Déjame concluir con la historia de Doug Nichols,fundador y director internacional de Ministerios de Acción Internacional. En 1967, trabajaba enIndia para “Operación movilización”, cuando contrajo tuberculosisy fue internado en un sanatorio durante varios meses.
En el sanatorio, Doug se encontró en un lugar solitario, confusoy problemático. No conocía el idioma de los otros pacientes,pero quería compartir las Buenas Nuevas con ellos, invitarlos aenfocar sus corazones y sus ojos en las cosas de arriba.Todo lo que Doug tenía en el sanatorio eran algunos tratadosevangelísticos. Trató de repartirlos, pero nadie los quería.Pensaban que era otro extraño americano. Doug no sabía quéhacer. Estaba enfermo, dolorido y en el hospital. Ninguno de susintentos por compartir el Evangelio había funcionado.
Una noche, Doug despertó a las 2 de la mañana, tosiendo tanfuerte que no podía respirar. Durante este ataque de tos, Dougnotó que al otro lado del pasillo un anciano un tanto deterioradotrataba de salir de la cama. Estaba tan débil que no podía ponersede pie. Comenzó a gemir de dolor. Intentó de nuevo, pero fue envano.
Por la mañana Doug se dio cuenta de que el hombre habíatratado de levantarse para usar el baño. El olor en la sala era terrible.Los otros pacientes estaban enojados con el anciano por no haber podido contenerse. La enfermera limpió el desastre y luegole dio una palmada al hombre.
La noche siguiente, sucedió exactamente lo mismo. Doug sedespertó tosiendo. Nuevamente vio al anciano tratando de levantarsede la cama, pero no podía ponerse de pie, así que empezóa llorisquear y gemir mientras daba vueltas en el lecho. Aquellanoche, en lugar de darse vuelta, Doug se levantó de su cama. Ensu debilitado estado se acercó al anciano. No hablaban el mismoidioma, pero Doug lo levantó, lo llevó al baño (un agujero en elsuelo) y lo acompañó de vuelta a su cama. El anciano besó a Dougen la mejilla e inmediatamente se durmió.
A la mañana siguiente, Doug despertó junto a una taza de técaliente. Otro paciente amablemente se la había preparado. Elpaciente hizo señas de que quería uno de aquellos tratados evangelísticos.Durante los siguientes dos días, un paciente tras otropreguntaba: “¿Puedes darme uno de esos tratados a mi también?”.
¿Ves lo que sucedió?Doug había comenzado a vivir verdaderamente por esteversículo:“Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra,pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:2-3).
Cuando Doug concentró su corazón y su mente en las cosasde arriba, sus actos cambiaron. No solo comenzó a conocer el ministeriode Cristo, sino a vivirlo frente a otros. Los actos de Doug proclamaron las virtudes de Dios, y mediante este simple acto deservicio, la gente estaba convencida de que Dios estaba con ellos.
¿Quieres ver a Jesús?Comienza a enfocarte en lo que Él es, en lo que hizo y en laspromesas que nos da en su Palabra. Cuando tu corazón y tu menteestán concentrados en las cosas de arriba, tus actos lo reflejarán.Y te encontrarás caminando mucho más cerca del Autor dela vida.
Por Wayne Cordeiro
Tomado del libro:
Jesús, puro y simple
Peniel

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