Más que un bastón dulce

Jesús es la historia detrás de la historia

Por Ed Delph

Esta Navidad será divertida. Mi esposa Becky y yo tenemos cuatro nietos. Sus edades son 7, 4, 3 ½ y 8 meses. Las tres primeras son nietas y el último es un nieto. Ya somos cuatro generaciones de Delph’s en este momento. Mi padre de 90 años, yo, mi hijo y mi nieto. Tengo un versículo bíblico sobre esto: “Danos hoy nuestro Delph de cada día…”. Dicen que dos Delph’ses mejor que uno… ¿qué tal cuatro?

Como abuelo y abuela, nuestras nietas son pidieron para esta Navidad unos caramelos navideños en forma de bastón, quizá usted los haya visto.

Esto me recordó la legendaria historia sobre estos dulces. Nadie sabe quién es el autor de la historia original pero yo pienso que el 80% es verdad o en parte verdad. De todos modos, el mensaje es verdad. Tal vez puedas compartirla con tus nietos, hijos o algún amante de las golosinas que conozcas.

Según esta versión de la emblemática historia del bastón navideño, este caramelo fue creado en el siglo XVIII. En aquel momento, en ciertas áreas de Europa, se dijo que estaba prohibida la exhibición pública del cristianismo. Los cristianos eran oprimidos y no podían tener ninguna Biblia o cruz en aquel momento.

Un hombre encontró esta opresión muy angustiante, y deseaba poder compartir el nacimiento de Jesús y el gozo de la Navidad con el resto del mundo. Cuando esta fecha se acercaba, los niños no tenían acceso a escenas sobre la Navidad ni podían aprender acerca del verdadero significado de esta fiesta.

Como se dedicaba a hacer golosinas, este hombre oró para hallar el modo de poder ofrecerle a los niños locales un regalo que le permita a él poder comunicar la verdadera historia de la Navidad. Su oración lo guió hacia una idea: el bastón navideño.

Él escogió hacer el dulce en forma de bastón de pastor. Después de todo, Jesús es el pastor para sus seguidores, y la Biblia habla de que “las ovejas” escuchan su voz y lo siguen (vea Juan 10:11). Pero no solo fue el dulce navideño en forma de bastón de pastor, sino que además, cuando los sostuvo en sus estantes los colocó al revés, formando una “J”, que representaba al nombre del Salvador: Jesús (vea Lucas 1:31). El hacedor de golosinas eligió hacer duro el bastón navideño, y fue hecho así para recordarle a los niños que Jesús es nuestra “roca”, confiable y fuerte. Y también nos habla de cómo Jesús rescató a sus ovejas que estaban en hoyos de angustia y desesperación con su bastón (vea Salmo 31:3).

Luego él le aplicó rayas rojas a la golosina, representando la crucifixión y la sangre de Jesús derramada por nuestros pecados. A través de su sangre, nos entregó salvación y vida (vea Juan 3:16). Pero también hay rayas blancas en el dulce, que representa la santidad y la pureza de Jesús; Él no había cometido pecado (1 Juan 1:7).

Menta es el sabor que él escogió para el bastón navideño. La menta es muy similar al hisopo, que se usaba para sacrificios y purificación en el Antiguo Testamento. Esto nos recuerda el sacrificio que Jesús hizo por nosotros. Y también nos recuerda las especias que trajeron los Reyes Magos cuando fueron a visitar a Jesús (vea Mateo 2:11).

Por supuesto, cuando el dulce se come, a veces se muerde y se parte, con lo que el creador de golosinas quiso recordarnos que cuando Jesús fue crucificado, su cuerpo fue roto (vea 1 Corintios 11:24).

El bastón navideño también fue hecho para que sea dado como regalo, representando el amor de Jesús cuando nos dio el regalo de la salvación. Quizá el bastón dulce de Navidad sea más que el bastón dulce de Navidad. Jesús es la historia detrás de la historia, ¡así que cuenta la historia de Navidad!

¡Feliz Navidad para todos!

Por Ed Delph
Autor del libro Confianza
Peniel

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