Los jóvenes, el regreso a la política

La necesidad de una renovación en el ámbito político

Por Sebastián Carnival

Desde hace unos años vivimos un fenómeno mundial que es el interés y la participación de lo jóvenes en política. Esto puede observarse en Chile, donde los estudiantes universitarios se movilizaron en torno a reclamos educativos marchando en las calles de Santiago con una convocatoria sorprendente: unas doscientas mil personas, junto con distintas protestas masivas en otras ciudades del país, que también reclamaban por el pago de becas atrasadas y el boleto estudiantil. Finalmente, este rechazo al modelo educativo nacional chileno impulsó un cambio en el paradigma educativo.

También, si observamos a España, el movimiento de los indignados surgió en un contexto de hartazgo con la clase política que gobernaba y debido a los ajustes económicos. El reclamo de los indignados demandaba una reforma política, más democracia interna en los partidos políticos y un cambio en la ley electoral para garantizar un representación más proporcional de muchos sectores de la sociedad no representados. Este proceso de los indignados logró institucionalizarse en el partido político “Podemos”, una propuesta política novedosa en donde sus dirigentes más destacados no alcanzan la edad de los 40 años. En los primeros veinte días de su creación, afilio a cien mil miembros, y ya en octubre a más de doscientos mil, siendo el segundo partido con más afiliados de toda España. En las elecciones generales de 2015 “Podemos” obtuvo 3 100 000 votos convirtiéndose en la tercera fuerza política nacional.

Algo similar sucedió en el mundo árabe con los jóvenes quienes, cansados del deterioro de las condiciones de vida y la represión política, tuvieron la iniciativa y comenzaron una serie de protestas que terminarían dando inicio a la “primavera árabe”.

Finalmente, en Argentina desde 2010 un sin número de jóvenes se han sumado a participar y militar en distintos espacios políticos, un fenómeno inédito desde la recuperación democrática.

Consideroque es importante entender a qué hacemos referencia cuando hablamos de militar. Entendemos el concepto de militante como aquel que brinda su apoyo a un partido. Un militante político es aquel que desarrolla su militancia dentro de un partido. Esto lleva a la persona a participar de actos partidarios, integrarse a un local partidario y a difundir las propuestas electorales de su partido para tratar  que sus candidatos alcancen cargos públicos.

Esta es la razón por la cual aquellos jóvenes cristianos que deseen involucrarse en política deberán encontrar una agrupación política que los represente. Algunos de ellos quizás puedan formar su propio partido o en otro caso integrar una línea interna dentro de un partido determinado. Desde ya, toda agrupación política necesita de dos elementos esenciales: una ideología que articule sus políticas y la capacidad para construir poder. Debemos aclarar y resulta fundamental afirmar que no existe una ideología política “cristiana” ni “evangélica”. Existen principios y valores ya que la Biblia no nos enseña qué hacer con las retenciones, ni a definir a cuánto debe estar el dólar o de cuántos miembros debe estar compuesta la Corte Suprema de Justicia.

Finalmente creo que debemos alentar y apoyar a todos aquellos jóvenes que tengan el compromiso o el llamado de involucrase y participar en política. Nosotros, los jóvenes, siempre debemos aportar nuestras ideas, energía, trabajo y compromiso para la transformación por un país mejor.

Por Sebastián Carnival
Ciencias Políticas
Universidad del Salvador
[email protected]

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