Entra al agua

Debemos ser hombres y mujeres prudentes y de fe

Que ni la paranoia ni el temor te detengan de ser protagonista del milagro de Dios para ti.

Mark Twain dijo: “El valor es la resistencia al miedo, el dominio del miedo, pero no la ausencia de miedo”. En otras palabras, nosotros decidimos si vamos a ser una persona que se preocupa o una persona que guerrea. Cada vez que empezamos a temer lo que depara el futuro para nosotros, tomemos la decisión de ponernos de pie con el salmista y decir: “En el día que temo, yo en ti confío”(Salmo 63:3).

Hubo muchos momentos en los que el pueblo de Dios tenían que dar un paso de fe en lo que Dios quería hacer cuando su “olfato” y sensibilidad decían era el peligroso. Su respuesta temerosa a menudo se convirtió en rabia. El peligro está a solo un paso del enojo. La ira no transformada es la ira transferida. No pasó mucho tiempo cuando el pueblo de Dios comenzó acolocar su frustración en quien los lideraba en ese momento. Pregúntale a Moisés. Una crisis de fe se reduce a lo que los sentidos dicen, lo que dice Dios o su Palabra.

Bob y DebbieGass escriben acerca de este dilema en el último número de su publicación titulado Palabra para hoy. “Después de haber orado, planeado y preparado, llega un momento en que tienes que dar el paso. ¿Es miedo? ¡Por supuesto! Hay dos clases de personas: los que saltan antes de mirar, que son accionados por impulsos. Y luego están los que miran y miran y miran, pero nunca saltan, que son controlados por el miedo. ¿Qué clase usted?”.

He aquí un ejemplo. ¿Recuerda cómo el pueblo de Dios tenía que llegar a la Tierra Prometida? Tuvieron que cruzar el río Jordán. Su sentido y sensibilidad dijeron una cosa. Dios y sus líderes dijeron otra cosa. Puedo escuchar ahora: “Sí… pero…!”. Esto es aproximación, evitación.”¿No podemos esperar hasta que la marea baje? ¿Por qué tengo que ir primero? ¿Qué pasa si las aguas no vuelven hacia atrás y me ahogan?”. Eso sería una reacción normal, ¿no? La planificación, la preparación se hizo. Era el momento de actuar, pero su ansiedad de las consecuencias futuras hizo que frunzan el ceño.

Volvamos a lo que dicen los autores sobre este tema del sentido y sensibilidad del pueblo. Es una gran lección para que nosotros consideremos hoy. “El paso entre la prudencia y la paranoia es corta y empinada. La prudencia lleva el cinturón de seguridad; la paranoia evita el coche por completo. La prudencia se lava con jabón; la paranoia evita cualquier tipo de contacto humano. La prudencia ahorra para la vejez; la paranoia se aferra a cada centavo. La prudencia prepara y planea; la paranoia produce pánico. La prudencia calcula el riesgo y da el primer salto; la paranoia nunca entra en el agua. Para llegar a su destino dado por Dios, debe dejar de retener; debe obedecer a Dios y entrar en el agua”.

El agua no iba a retroceder hasta que el pueblo de Dios pusiera sus pies en el agua. Su confianza en lo que Dios había hecho por ellos una y otra vez en el desierto ahora se ponía a prueba. No era como si no hubieran visto a Dios hacer milagros antes. Ellos fueron testigos de la grandeza, los milagros y la provisión de Dios todos los días durante cuarenta años. Sabían del compromiso divino para cuidar de ellos. Finalmente, hicieron su parte para que Dios pudiera hacer la suya.

Este fue un muy buen mensaje para mí hoy, ¿lo fue para ti también? No te deshagas y tires al viento la precaución pero tampoco la fe.

Por Ed Delph
Autor, escritor y columnista de varios diarios estadounidenses.
Presidente de NationStrategy, organización sin fines de lucro que trabaja en pos de la transformación de comunidades y su desarrollo.www.nationstrategy.com

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