Cuida tu tiempo

Seamos sabios en la administración de nuestros días

Si somos capaces de fijar las prioridades correctamente, seremos sabios en el manejo del reloj.

Por McNauhton&Ditrolio

Leo Tolstoy escribió una historia famosa titulada “Howmuchlanddoes a manneeds?” [¿Cuánta tierra necesita un hombre?]. En la historia, Leo describe a un campesino ambicioso llamado Pakhom, quien escuchó hablar sobre una ciudad donde podría obtener toda la tierra que quisiera por mil rublos. El único requisito era caminar alrededor de todo el terreno pretendido en un día. Pakhom confiaba que lo podría hacer. Las reglas eran sencillas: primero pagaba los mil rublos, caminaba o corría el terreno completo en un solo día y a la puesta del Sol, debía regresar al lugar de partido. Si al ponerse el Sol no regresaba al punto de partida, perdería tanto el dinero como el terreno.

En la historia, Pakhom fue muy lejos en la primera parte del día, lo cual resultó en su gran esfuerzo para tratar de regresar al punto de partida. Cerca del final del día, Pakhom está corriendo a todo pulmón, con la camisa empapada de sudor y la garganta seca. Finalmente logra regresar al punto de partida, justo a tiempo para desplomarse. Uno de sus empleados trata de ayudarlo, pero descubre que murió de agotamiento físico. El empleado toma la pala de Pakhom, cava una fosa y lo entierra en un pedazo de terreno de 1,82 metros, la cantidad exacta de tierra que un hombre necesita.

Muchos de nosotros corremos al borde del abismo por vivir una vida sobrecargada. Nuestro deseo por obtener más, nos lleva a vivir fuera de nuestros propios límites, y el resultado es el agostamiento y desgaste físico. Dios no nos diseñó para que trabajemos o juguemos todo el tiempo. Él nos diseñó para que trabajar duro por temporadas pequeñas y luego tomar un descanso y reflexionar.

Dios creó un día en la semana para descanso y renovación. Vuelve a Génesis 2:2-3. ¿Te sorprende que Dios haya descansado luego de hacer su trabajo?

Creo que el Señor descansó el séptimo día no porque estuviese cansado, sino porque quería enseñarnos algo que necesitamos hacer: descansar.

La manera como Dios hace y nos enseña a hacer es siempre la mejor aunque no pensemos así. Observa Éxodo 20:7-11, el día de reposo era para consagrarlo para el Señor, era uno de los Diez Mandamientos. Dios lo requería.

¿Por qué crees que la mayoría de las personas no toman un día para descansar y reflexionar? Actualmente, ¿tienes un día para descansar y reflexionar?

Algunas personas empiezan por obedecer a Dios en esto, tomando una parte del día para descansar y reflexionar, y así van aumentando poco a poco. Otros toman las veinticuatro horas.

¿Te gustaría tomar un Shabat (un día de reposo), que te sea de ayuda para renovar tu ser en lo espiritual, físico y emocional? ¿Qué decisiones debes tomar para que esto funcione? ¿Qué tendrías que dejar de hacer?

Tomar la decisión de no trabajar cuando puedes hacerlo es una forma de deshonrar a Dios. En Génesis 2:15, vemos que Dios le dio el trabajo al hombre mucho antes de la maldición. En otras palabras, el trabajo no es parte de la maldición. Es la voluntad del Señor que trabajes. La Biblia describe a aquellos que no trabajan finalmente, como “holgazanes”. Vivir la vida como un holgazán trae consecuencias muy dolorosas que querrás evitar.

El apóstol Pablo refiriéndose a proveer para la familia lo dijo muy claro: El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo”(1 Timoteo 5:8). ¿El trabajo es para ti un problema? De ser así, ¿qué pasos darás para cambiar?

Aprender a ser un buen administrador de tu tiempo requiere de balance; asegurándose que le das prioridad a lo más importante. Un buen comienzo es establecer tiempos donde trabajarás, descansarás y reflexionarás. También hubiésemos podido hablar sobre tiempo para relaciones importantes, cuidar tu cuerpo, etc. Es un proceso aprender a usar tu tiempo para honrar a Dios. ¿Existen otras áreas de tu vida donde necesitas la ayuda de Dios (áreas que se relacionen con tu tiempo)? ¿Qué tal si le pides ayuda a Dios ahora mismo, orando como lo sabía el salmista en el Salmo 90:12? “Enséñanos a contar bien nuestros días,para que nuestro corazón adquiera sabiduría”.

“Señor, hago mía esta oración. Quiero agradecerte administrando bien mi tiempo. Ayúdame mientras aprendo a ser fiel con el tiempo que me has dado. Quiero honrarte y cumplir el propósito por el cual estoy aquí en la tierra. Creo que puedo hacerlo, con tu ayuda y con tu guía. Amén”.

Por Daniel McNauhton& Rocco Ditrolio
Tomado del libro:Sígueme
Editorial Doxan

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