Vidas en plenitud

Esta es la promesa de Dios para sus hijos

Para alcanzarla es necesario saber hacia dónde vamos y tomar decisiones que nos permitan avanzar.

Por Manny Cabezudo

¿Cómo encontrar tu destino desde el punto donde te encuentras hoy? Para llegar al lugar donde quieres ir, necesitas hacer un cambio de dirección, porque sin esto no alcanzarás lo que quieres en la vida.

He escuchado a personas quejarse porque tiene el colesterol alto, y cuando les dan el diagnóstico, se asuntan y preguntan: “Dios, ¿dónde estabas cuando el colesterol me subió?”. Y Dios que siempre está en su trono debería responder: “¿Por qué no prestaste atención a mi Palabra mientras abusabas de alimentos que dañarían tu salud?”. No es quejándote del problema sino cambiando de dirección que encontrarás la solución.

Hay tres cosas que deben saberse cuando se está en la dirección equivocada:

  1. Nadie se pierde a propósito.
  2. Nadie recuerda el punto en el que se perdió. Esto aplica para quien está a punto de perderse, que no se da cuenta cuándo dejó de orar o leer La Biblia; no se dio cuenta en qué punto dejó el camino correcto, de haberlo sabido, seguramente no estaría perdido.
  3. El camino que sigues va a terminar en un lugar. Inevitablemente la ruta que llevas te llevará a algún lugar, y quizá no sea el lugar al que tú quieres llegar.

Por eso es importante identificar si el camino que se sigue es el correcto, y si nos lleva donde queremos ir. La Biblia dice: “La sabiduría del prudente es discernir sus caminos, pero al necio lo engaña su propia necedad” (Proverbios 14:8).

Examina el camino que sigues: ¡no te engañes! Es muy fácil engañarse creyendo que basta tener buenas intenciones, veamos algunas conductas erróneas que ilustran este punto:

  • Una mujer soltera puede decir: “Quiero casarme con un hombre cristiano que tenga su vida en orden”, pero sale con cualquiera que la invite por solo ser elegante.
  • Un hombre puede decir: “Quiero que mis hijos me respeten cuando sean grandes!”, pero les falta el respeto coqueteando descaradamente con mujeres del vecindario.
  • Un hombre en edad de jubilarse puede decir: “Quiero envejecer e invertir los últimos años de mi vida con mis nietos”, pero descuida su salud con una mala alimentación y otros hábitos perjudiciales, acortando así el tiempo de calidad que podría pasar con ellos.
  • Un estudiante puede tener la intención de graduarse con un alto puntaje para tener mejores posibilidades laborales, pero descuida sus estudios por las fiestas.

Para alcanzar tu destino es importante que analices la dirección en la que llevas tu vida, porque si te fijas bien, en todos los casos no hay un problema sino una dirección equivocada.

Punto de inflexión

Cada persona tiene un punto de partida, el nacimiento, ya sea hablando espiritual o físicamente, y tras el nacimiento, lo normal es empezar a crecer hasta llegar a la plenitud, y entonces desde el punto de partida hasta la plenitud podemos trazar una línea recta que indique la constancia creciente del vigor; y el punto más alto de la plenitud se encuentra el punto de inflexión, donde iniciaría una curva que marcaría la caída del vigor.

El punto de inflexión es entonces donde acaba la línea recta para dar paso a una curva. Tú estarás en la plenitud de la vida hasta que llegues al punto de inflexión. Este regularmente trae implícitos muchos problemas, o cuando menos, consiste en un cambio de ritmo en el movimiento registrado en la línea recta que le antecede.

Abraham, estando en la plenitud de su fe, ya establecido en Canaán, llegó a su punto de inflexión cuando Dios le volvió a visitar para prometerle un hijo. En ese momento, Abraham tenía dos opciones: creerle a Dios y afirmar su posición de amigo de Dios, o no creerle e iniciar el descenso de su amistad con Dios.

La plenitud de la vida es el mejor momento, el que vives en abundancia, te sientes sano, tu familia está bien, etc. Sin embargo, el punto de inflexión es decisivo, en ese punto si no te multiplicas tendrás problemas, empezarás a descender hasta llegar al punto donde comenzaste. Llegar al punto donde comenzó tu vida es llegar a la muerte. He visto esto en personas que les va bien en los negocios, en el trabajo, en el ministerio y han alcanzado plenitud. Y como al llegar al punto de inflexión no se multiplican, no invierten en otros y no delegan, descienden al lugar donde comenzaron.

Quizá tú estés ahora en tu punto de inflexión, o quizá en tu punto de partida o en tu plenitud. No importa. Tienes que multiplicarte y hacer cambios. Si estás descendiendo, si ya no oras como antes, si no funcionas en el ministerio como antes, si te va mal en el trabajo o en los estudios quizá sea que has llegado a tu punto de inflexión y no te has multiplicado, y por eso vas en vertiginosa caída.

Si entiendes esta palabra empezarás a crecer otra vez, y quizá hasta alcances una plenitud mayor a la que tenías antes. Si comprendes este mensaje y le crees a Dios, alcanzarás otra vez la plenitud de tu vida, y al llegar a tu punto de inflexión te multiplicarás como Dios quiere.

Ten la certeza y la convicción de que lo que Dios dijo en su Palabra, invalida las dificultades que vives. Quizá tienes problemas, pero lo que Dios te dijo invalidará todo lo vives hoy.

Quiero compartir un versículo que cambió mi vida: “Díganle al justo que le irá bien, pues gozará del fruto de sus acciones” (Isaías 3:10). Lee lo que Dios te dice en esta Escritura: “No importa si lo que vives te dice lo contrario; por cuanto eres justo, te va a ir bien; no importa si tienes grandes problemas en tu hogar, te irá bien; aun si tienes problemas financieros que te abaten, por cuanto has sido justificado por la sangre del Cordero, te irá bien”.

Por Manny Cabezudo
Tomado del libro:Zoe, la vida abundante
Desafío

Zoe La Vida Abundante

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