Pon en alto tu luz

Aunque haya razones para abandonar, sigamos brillando

Porque el Señor nos ha colocado como luz en medio de un mundo que anda vagando en oscuridad.

Por John Wesley

“¿Por qué está la religión obstruida con otras cosas? ¿Por qué está cargada de hechos y sufrimientos?Esto es lo que echa a perder el vigor de la vida espiritual.Esto hace que el alma se hunda nuevamente en la tierra. ¿No es suficiente seguir el amor y la caridad? ¿No podemos simplemente elevarnos con las alas de su amor? ¿No es suficiente adorar a Dios,que es Espíritu, con el espíritu de nuestra mente? ¿Por qué debemos cargar con las cosas externas o incluso pensar en ellas? ¿No es mejor que todos nuestros pensamientos se centren en la contemplación celestial de lo alto? ¿Por qué no tenemos comunión con el Señor solo en nuestros corazones, en lugar de ocuparnos con cosas externas?”.

Muchas buenas personas han hablado de esta manera. Nos han aconsejado que abandonemos todas las acciones exteriores. Nos han guiado a retirarnos completamente del mundo. Han dicho que dejemos atrás el cuerpo y nos abstraigamos de todas esas cosas. Nos han enseñado que no debemos preocuparnos para nada por la religión exterior. Nos han dicho que todas las virtudes de la mente son mucho mejores. Han creído que va a perfeccionar el alma de una manera más aceptable para Dios.

Este es el más simple de todos los recursos con los que Satanás ha pervertido el Evangelio de Jesús. No es necesario que nadie le informe a Él de esta “obra maestra de la sabiduría” desde abajo.El diablo ha encontrado, de vez en cuando, instrumentos para emplear en su servicio. Ha señalado esta gran arma del infierno en contra de algunas de las verdades más importantes del Señor.Estos maestros eminentes engañarían, si fuera posible, a los propios elegidos de Dios, los hombres de fe y amor. En algunas ocasiones,han engañado y apartado a no pocos de ellos.

¿Pero le faltaba a Jesús esta parte? ¿No nos protegió de manera suficiente contra esta falsa ilusión? ¿No nos dio aquí una armadura de prueba contra Satanás, ahora transformado en el ángel de luz? Sí, Jesús verdaderamente defendió, de la manera más clara y fuerte, la religión activa y paciente que recomienda. ¿Qué puede ser más completo y más claro que las palabras que agrega inmediatamente a lo que dijo de los hechos y los sufrimientos?

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”(Mateo 5:13-16).

Para poder explicar y hacer cumplir totalmente estas importantes palabras, debemos esforzarnos por mostrar que el cristianismo es una religión social. Convertirla en una religión solitaria es destruirla. Luego, debemos mostrar que ocultar esta religión es imposible, además de totalmente contrario a los propósitos de Jesús. Por último, debemos responder algunas objeciones a sus enseñanzas. Entonces, podremos finalizar todo con sus aplicaciones prácticas.

En primer lugar, el cristianismo es fundamentalmente una religión social. Convertirla en una religión solitaria es realmente destruirla. Con cristianismo queremos decir esa forma de adorara Dios que Jesús reveló al hombre. Cuando decimos que es fundamentalmente una religión social, queremos decir que no puede existir en absoluto sin la sociedad. No queremos decir que no puede existir tan bien sin la sociedad. Decimos que no puede existir en absoluto sin vivir y conversar con otras personas. Para demostrar esto, limitaremos nuestras consideraciones a aquellas que surgen del discurso que tenemos delante de nosotros.

De ninguna manera condenamos la mezcla intermedia de la soledad o el retiro de la sociedad. Esto no solo se permite, sino que es conveniente. Es necesario, como lo demuestra la experiencia diaria. Todos los que ya son, o desean ser, verdaderos cristianos,entienden esto. Sería difícil que pudiéramos pasar un día entero en una relación continua con otras personas. Hacerlo causaría pérdidas a nuestra alma. En alguna medida entristecería al Espíritu Santo. Necesitamos todos los días retirarnos del mundo, al menos a la mañana y a la noche, para conversar con el Señor.Necesitamos comunicarnos libremente con nuestro Padre, que está en secreto. Tampoco puede nadie con experiencia religiosa condenar períodos más prolongados de retiro religioso.

El retiro espiritual por un período es permisible si no implica ningún descuido de ese empleo mundano en el que Dios nos colocó. Sin embargo,ese retiro no debe ocupar todo nuestro tiempo. Esto sería destruir, en vez de progresar, el verdadero cristianismo. La religión descrita por Jesús en el pasaje anterior no puede existir sin la sociedad.Requiere que vivamos y conversemos con otras personas.De esto resulta evidente que varios de los aspectos fundamentales del cristianismo se perderían si no tuviéramos relación con el mundo.

Algunos podrían preguntar: “¿Pero no es conveniente, sin embargo, conversar solamente con las personas buenas? ¿No debemos limitar nuestras relaciones a aquellos que sabemos que son humildes, misericordiosos, de corazón santo y de vida santa?¿No debemos evitar la comunión con los hombres que no obedecen, y quizás no creen, el Evangelio de Jesús?”. El consejo que escribió Pablo a los cristianos de Corinto parecería favorecer esto. Él escribió: “Por carta ya les he dicho que no se relacionen con personas inmorales”. Ciertamente no es aconsejable estar en compañía de los que practican la iniquidad. No debemos tener ninguna familiaridad particular ni amistad estricta con ellos. Continuar en intimidad con cualquiera de ellos no es conveniente para un cristiano. Esto lo expondrá necesariamente a muchos peligros y trampas por los cuales no puede tener esperanza razonable de liberación.

Pero el apóstol no nos prohíbe tener contacto con aquellos que no conocen a Dios. Él escribió: “En tal caso, tendrían ustedes que salirse de este mundo”. Nunca podría recomendarnos que hiciéramos eso. Y agregó: “No deben relacionarse con nadie que, llamándose hermano, sea inmoral o avaro, idólatra, calumniador, borracho o estafador. Con tal persona ni siquiera deben juntarse para comer”.

Luego Pablo dijo, en otra ocasión: “Sin embargo, no lo tengan por enemigo, sino

amonéstenlo como a hermano”. Esto muestra claramente que no debemos renunciar a toda comunión con esa persona. Entonces Él no recomienda la separación total, ni siquiera de los hombres malvados. Sus palabras nos enseñan exactamente lo contrario.

Si nos separamos totalmente de los pecadores,¿cómo es posible que respondamos a aquel carácter que Jesús requiere en sus otras enseñanzas?: “Ustedes son la sal de la tierra”.Su verdadera naturaleza es sazonar cualquier cosa que lo rodee.Es la naturaleza de su fe expandir todo lo que toque. Lo difunde en todas partes a todos aquellos que lo rodean. En relación con los demás, usted es serio, humilde y modesto. Muestra que tiene hambre de justicia y que ama a Dios y a los hombres. Al hacer esto, hace el bien a todos, y a menudo recibe a cambio el mal.Es el gran motivo por el cual Dios lo ha puesto junto con otras personas. Es para que, cualquiera que sea la gracia que haya recibido de Él, pueda comunicarla a los demás.

Perder el sabor

Luego Jesús procede a demostrar el estado desesperado de aquellos que no comparten la religión que han recibido. Posiblemente no puedan dejar de compartirla mientras permanezca en su corazón. Hace esto para que podamos esforzarnos más diligentemente en todo momento, con todo temperamento santo y celestial. “Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor?Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee”.

Él está hablando de aquellos que alguna vez fueron santos y con mentalidad celestial, celosos de hacer buenas obras, pero ya no tienen ese condimento espiritual en su interior. Si un cristiano se ha vuelto chato, insípido, muerto, descuidado de su propia alma e inútil para las almas de los demás, ¿cómo será restaurado? ¿Puede la sal insípida restaurarse a su estado anterior? No, se vuelve buena para nada, excepto para ser expulsada, incluso como el lodo en la calle. Allá es inundada de desprecio eterno y pisoteada bajo los pies de los hombres. Si nunca hubiera conocido a Jesús, habría esperanza. Si nunca hubiera sido hallado en Él, esta enseñanza no se aplicaría a usted.

Dios en verdad se compadece y tiene tierna misericordia hacia aquellos que nunca han conocido el Evangelio. Sin embargo,hace justicia con los que han experimentado su gracia y después se apartaron de los mandamientos santos que se les entregaron:Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio”(Hebreos 6:4-6).

Esta no es una suposición, sino una declaración firme de que es imposible que aquellos en cuyos corazones alguna vez brilló el Señor se renueven otra vez.

Este pasaje de Las Escrituras se aplica solo a aquellos que alguna vez fueron iluminados y saborearon ese don celestial, y fueron partícipes en el Espíritu Santo. A los que no han experimentado estas cosas posiblemente este pasaje de La Palabra les resulte indiferente. Luego, la caída de la que aquí se habla es una apostasía total y absoluta. Un creyente puede caer pero no apartarse. Puede caer y volver a levantarse.Si cae en el pecado, su situación no es desesperada, aunque sea terrible. Siempre tenemos un defensor delante del Padre, que es Jesús, el justo. Él es la propiciación por nuestros pecados. Sin embargo, todos los creyentes deben ser prudentes. Deben tener cuidado de que su corazón no se endurezca por la falsedad del pecado. Es demasiado fácil hundirse gradualmente cada vez más hasta caer totalmente. Cuando esto ocurre, la sal ha perdido su sabor.

Los que iluminan

Los cristianos son la luz del mundo con respecto a sus temperamentos y sus acciones. Su santidad los hace tan llamativos como el sol en el cielo. Así como no puede salir del mundo, tampoco puede quedarse en él sin ser visible para toda la humanidad. No puede huir de los hombres. Mientras se encuentra entre ellos,es imposible ocultar su humildad. No puede ocultar su carácter cristiano. No puede ocultar su disposición mediante la cual aspira a ser perfecto, como Dios en los cielos es perfecto. El amor no puede ocultarse más que la luz. Menos puede  ocultarse cuando brilla en las acciones. Cuando usted se ejercita en una obra de amor, en cualquier clase de buena obra, los demás lo observan.Los hombres pueden tratar de ocultar una ciudad de la misma manera que intentan ocultar a un cristiano. Pueden intentar ocultar una ciudad en lo alto de una colina del mismo modo que a un amante santo, celoso y activo del Señor y los hombres.

Si evitamos que la religión cristiana se vea, no tendrá ningún efecto. Ocultarla es tan vano como ocultar la luz, a menos que la dejemos salir. La realidad de esta verdad es evidente en estas palabras: “Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón”.

El propósito del Señor es que todos los cristianos estén en un lugar evidente. Deben dar luz a todos los que los rodean, al expresar de manera visible la religión de Dios tal como fue dada por Jesús.De esta manera, el Señor ha hablado a todo el mundo en todos los tiempos

Se ha objetado que la verdadera religión no se basa en las cosas externas. La verdadera religión está en el corazón, en lo más profundo del alma. La verdadera religión es la unión del alma con Dios, su vida en el alma de los hombres. Como esto es cierto,algunos han dicho que la religión exterior no vale nada. Han comentado que Dios “no [se] deleita en los sacrificios ni [le] complacerlos holocaustos”. No busca los servicios exteriores, pero aceptará un sacrificio puro y santo.

Esto es totalmente cierto. La verdadera religión se origina en el corazón. Está en lo más profundo del alma. Está en la unión del alma con el Señor, su vida en el alma de los hombres. Pero siesta raíz está realmente en el corazón, debe echar ramas. Estas ramas son los muchos ejemplos de obediencia exterior, que sonde la misma naturaleza que la raíz. Por consiguiente, no son solo marcas ni signos, sino partes importantes de la verdadera religión.

Otra objeción estrechamente relacionada es que el amor es todo en todo. Se dice que el amor es el cumplimiento dela ley. Este sentimiento es el final de todos los mandamientos de Dios. Todo lo que hacemos, y todo lo que sufrimos, si no lo hacemos con amor, no nos trae ningún provecho. Por lo tanto, Pablo nos indica que debemos seguir el camino más excelente, que es el del amor.

Y todo esto es cierto. No quiere decir, sin embargo, que este sentimiento es todo en el sentido de que reemplaza a la fe o las buenas obras.El amor es el cumplimiento de la ley. No nos libera de ella. Nos exige que obedezcamos la ley. Es el final del mandamiento, ya que todos los mandamientos llevan y se centran en él. Es un hecho que cualquier cosa que hagamos o permitamos, a menos que tengamos amor, no nos trae ningún provecho. Pero también es cierto que cualquier cosa que hagamos o suframos en amor,aunque solo sea sufrir el reproche por causa de Jesús o dar un vaso de agua en su nombre, ese acto de ningún modo perderá su recompensa.

¿Pero no nos indica Pablo que sigamos el amor? ¿No lo califica él como un camino más excelente? Él nos indica que sigamos el amor pero no nos indica que sigamos solo eso. Sus palabras son:“Empéñense en seguir el amor y ambicionen los dones espirituales”.Debemos seguir el amor y desear dedicarnos a nuestros hermanos y que ellos se dediquen a nosotros. Sígalo y, cuando tenga la oportunidad,haga bien a todos los hombres.

Aún queda una gran objeción. Algunos dirán: recurrimos a nuestra experiencia. Nuestra luz brilló; usamos las cosas exteriores durante varios años. Sin embargo, todo esto no nos trajo ningún provecho. Participamos en todas las ordenanzas de la Iglesia,pero no por ello fuimos mejores. En verdad, nadie fue mejor por ello. Fuimos peores por ello, porque creímos que éramos cristianos por hacer estas buenas obras. No sabíamos lo que significaba el verdadero cristianismo.

Podemos estar de acuerdo con esta declaración. Podemos aceptar el hecho de que miles de personas han abusado de las ordenanzas de Dios. Han confundido el medio con el fin. Han supuesto que hacer estas cosas, o algunas obras exteriores, erala religión de Jesús o podría aceptarse en lugar de ella. Ahora,permitamos que se elimine el abuso y permanezca el uso. Ahora,usemos todas las cosas exteriores, pero con una mirada constante en la renovación de su alma en justicia y verdadera santidad.Pero siguen afirmando que esto no es todo. La experiencia también demuestra que intentar hacer el bien es trabajo perdido.

¿Qué provecho tiene alimentar o vestir el cuerpo de los hombres, si están cayendo en el fuego eterno? ¿Y qué bien puede hacer cualquier persona por su alma? Si esto cambia, el Señor debe hacerlo por sí mismo. Además, todos los hombres son buenos o al menos desean serlo, o bien son obstinadamente malos.Ahora el bien no nos necesita. Dejemos que le pidan ayuda a Dios y que se las dé. El mal no puede recibir ninguna ayuda de nosotros. Y nuestro Señor nos prohíbe que echemos nuestras perlas a los cerdos.

La respuesta a esto es obvia. Es irrelevante si finalmente se salvará no se perderán. Aún se nos ordena expresamente alimentar al hambriento y vestir al desnudo. Si podemos hacerlo, y no lo hacemos,más allá de lo que provenga de ellos, nos iremos al fuego eterno. Aunque Dios es el único que cambia los corazones, generalmente lo hace a través de los hombres. Es nuestra responsabilidad hacer todo lo que esté a nuestro alcance. Debemos actuar de manera tan diligente como si pudiéramos cambiarlos nosotros mismos. Luego debemos dejarles el caso a ellos. El Señor, en respuesta a sus oraciones, edifica a sus hijos entre sí en cada buen don. Nutre y fortalece todo su cuerpo con aquello que suministra cada una de sus partes, para que el ojo no pueda decirle a la mano que no la necesita. Ni siquiera la cabeza puede decirle a los pies que no los necesita.

Influencia en el mundo

Por último, ¿qué seguridad tiene de que las personas que están delante de usted son perros o cerdos? No las juzgue hasta que no las haya puesto a prueba. ¿Cómo sabe que no ganará aun hermano? Con la ayuda de Dios, puede salvar su alma de la muerte. Si rechaza su amor y blasfema la buena Palabra, entonces,es tiempo suficiente para darse por vencido.

Algunos dicen: ya hemos probado. Hemos trabajado para reformara los pecadores. ¿Para qué sirvió? A muchos de ellos no pudimos impresionarlos en absoluto. Si algunos cambiaron un poco, su bondad fue como el rocío de la mañana. Pronto fueron tan malos como siempre o, incluso, peores. No solo los lastimamos a ellos, sino también a nosotros mismos. Nuestras vidas fueron hostigadas y turbadas. A veces estuvimos llenos de ira en vez de amor. Por lo tanto, debimos habernos guardado la religión para nosotros mismos.

Es muy posible que esta declaración también sea cierta. Es posible que hayamos intentado hacer el bien y no lo hayamos logrado.Es cierto que algunos que parecen reformados han vuelto a caer en el pecado. Es posible que su última etapa sea peor que la primera. ¿Por qué debe asombrarnos esta causa? ¿Es el sirviente mayor que su amo? ¿Con qué frecuencia Jesús luchó por salvar a los pecadores que no lo escuchaban? ¿Cuántos lo siguieron por un tiempo y luego se apartaron, como un perro que vuelve a su vómito? Con todo, Él no desistió de luchar por hacer el bien.Usted tampoco debe hacerlo, más allá de su éxito. Es la parte que le corresponde hacer, tal como se lo ordenan. El caso está en las manos de Dios. Usted no es responsable. Déjeselo a Él, quien ordena todas las cosas para bien. “Siembra tu semilla en la mañana,y no te des reposo por la tarde, pues nunca sabes cuál siembra saldrá mejor”.

Y permanece la objeción de que el juicio hostigó y amenazó la propia alma del creyente. Quizás lo hizo por un buen motivo.Quizás lo hizo porque pensó que era responsable del caso. Ninguna persona lo es ni en verdad puede serlo. Quizás esto se debe a que tenían la guardia baja. No estaban atentos a su propio espíritu.Pero esto no es motivo para desobedecer al Señor. Debemos seguir intentándolo.

Debemos hacerlo, pero con más precaución que antes. Debemos hacer el bien no solo siete veces, sino setenta veces siete. Debemos volvernos más sabios por experiencia. Cada vez que intentamos hacer el bien, debemos ser más precavidos que antes. Debemos humillarnos delante de Dios, estar humilde mente convencidos de que por nosotros mismos no podemos hacer nada. Siempre debemos ser celosos de nuestro propio espíritu.Debemos ser más delicados y estar atentos en oración. De este modo podemos continuar lanzando nuestro pan sobre el agua, y después de algún tiempo lo volveremos a encontrar.

A pesar de todas las excusas convincentes para ocultarla, deje que su luz brille delante de los hombres para que puedan ver sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en el cielo. Es la aplicación práctica que Jesús mismo hace.“Hagan brillar su luz”, su humildad de corazón. Su luz es la humildad de sabiduría. Es su preocupación seria e importante por todas las cosas de la eternidad. Es su dolor por el pecado y el sufrimiento de los demás. Es su deseo más profundo de la santidad universal. Es su anhelo de plena felicidad en el Señor. Es su tierna buena voluntad para toda la humanidad y el ferviente amor de Dios. Intente no ocultar esta luz con la que Él ha iluminado su alma. Déjela brillar delante de todos los hombres, delante de todo lo que usted es, en todo el tenor de su conversación. Déjela brillar aún más evidentemente en sus actos. Muéstrela en todas las buenas acciones posibles a todos los hombres. Brille en su sufrimiento por causa de la justicia. Regocíjese y alégrese, al saber que su recompensa será grande en los cielos.

Deje que su luz brille de tal manera delante de los hombres que ellos puedan ver sus buenas obras. Permita que un cristiano esté lejos de planear o desear ocultar su religión alguna vez. Por el contrario, permita que su deseo sea no ocultarla. Haga el mayor esfuerzo posible por colocar su luz en un candelabro en lugar de en un cajón. Debe dar luz a todos los que se encuentran en la casa.

Tenga cuidado de no buscar su propia alabanza. No desee ningún honor para sí mismo. Que su único objetivo sea que todos los que ven sus buenas obras puedan glorificar a su Padre que está en los cielos. Que sea su meta final en todas las cosas. Con esta única visión,sea claro, abierto y manifiesto. Que su amor sea sin disimulo.

¿Por qué debería ocultar su amor justo y desinteresado? No permita que haya malicia en su boca. Deje que sus palabras sean la imagen genuina de su corazón. Que su conversación sea sin tinieblas ni reservas. No disimule su comportamiento. Deje esto para aquellos que tienen otros planes en mente, para aquellos que tienen planes que no pueden soportar la luz.Sea ingenuo y simple para toda la humanidad.

A través de este comportamiento, todos pueden ver la gracia de Dios que está en usted. Es cierto que esto endurecerá los corazones de algunos. Sin embargo, otros llegarán a conocer que usted ha estado con Jesús. A través de su ejemplo, se volverán a Cristo,el Señor de su alma. Entonces esto glorificará a su Padre que está en los cielos.

Planifique que todos los hombres puedan glorificar al Señor en usted. Continúe, en su nombre y en el poder de su fuerza.No se avergüence de quedarse solo. Permanezca siempre en los caminos de Dios. Deje que la luz que está en su corazón brille en toda buena obra, tanto de piedad como de misericordia. Y para poder aumentar su capacidad para hacer el bien, renuncie a todas las superfluidades. Elimine todos los gastos innecesarios de alimentos,muebles y atavíos. Sea buen administrador de todos los dones del Señor, incluso los más humildes. Elimine todos los gastos innecesarios de tiempo, y todo el empleo superficial e inútil que haga de él. Cualquier cosa que se vea guiado a hacer, hágala con todas sus fuerzas. En una palabra, esté lleno de fe y amor.Haga el bien y esté dispuesto a sufrir el mal. En todo, sea firme e inamovible. Siempre abunde en la obra de Dios. En esto sabe que su trabajo en el Señor no es en vano.

Por John Wesley
Tomado del libro:El sermón del monte
Peniel

El Sermon Del Monte, John Wesley

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