¿Cómo prevenir escándalos ministeriales?

Tomemos los ejemplos como enseñanza

La reciente sentencia del Dr. Yonggi Cho en Coreo del Sur es un recordatorio de que necesitamos un fresco compromiso con la integridad.

Por J. Lee Grady

Me devastó enterarme de que el pastor de la mega iglesia surcoreana fue encontrado culpable por malversar doce millones de fondos de la iglesia. Me di cuenta de que el famoso héroe de la fe luchó con diversos problemas en su masiva congregación, Yoido Full Gospel Church, ubicada en Seúl. Los 56 años de esfuerzo del pastor Cho por construir lo que es hoy la iglesia más grande del mundo lo convirtieron en el padre espiritual más respetado en el movimiento pentecostal.

Algunos líderes supieron que los problemas de Cho estaban conectados con su hijo Cho Hee-jun, que también fue condenado y sentenciado a tres años de prisión por su rol en una complicada maquinación que envolvió millones de dólares del dinero de la iglesia. Hee-jun fue encarcelado de inmediato. Gracias a Dios, el Dr. Cho no tuvo que cumplir su sentencia (fue suspendida) pero sí tuvo que pagar una multa de $ 4.7 millones de dólares.

Respeto mucho al Dr. Cho. Un exbudista que tuvo una dramática conversión a Jesús y fue usado por el Espíritu Santo para llevar el Evangelio a una nación que por siglos estuvo cerrada al cristianismo. Cho sigue siendo una leyenda. Pero los recientes sucesos sirven como un recordatorio de que aún los gigantes espirituales tienen pies de barro, y que aún los más grandes ministros pueden caer en un escándalo si los principios de integridad no son practicados y revisados, aún del equipo de liderazgo, una y otra vez.

Este parece ser el mejor tiempo para ofrecerles un simple recordatorio. Hoy, una nueva generación de grandes pastores y líderes ha emergido, y esa generación puede no ser consciente de que algunos pocos movimientos equivocados pueden ponerlos en el medio de un gran escándalo ministerial. Si tú eres líder, por favor pon estas reglas en una pizarra, en tu oficina y en tu carpeta ministerial. Si tú no eres líder, ora para que estas reglas sean seguidas en tu iglesia, no importa cuán grande sea.

  1. Nunca construyas un culto a la personalidad.La razón número uno por la que un ministerio fracaso es porque la organización se mueve alrededor de una persona y no de Cristo. No importa cuan virtuoso o ungido es el líder, si él (o ella) permite que otros lo pongan en un pedestal o si trepa él mismo, la caída vendrá. Pablo le dijo a los corintios: porque nadie puede poner un fundamento diferente del que ya está puesto, que es Jesucristo”(1 Corintios 3:11). Pablo no construyó su ministerio sobre él mismo. Es más, él compartió “su gloria” con su sucesor, Timoteo, y los otros miembros de su equipo. Si el líder no puede compartir el poder, está encaminado al desastre.
  2. Desarrolle una cultura abierta. Los ministerios saludables animan a los miembros del equipo y a los miembros de la iglesia a dar ánimo. He encontrado que ministerios que experimentaron escándalos, los empleados constantemente se sentías intimidados, controlados y aún asustados. ¿Sabías que el término oculto viene del latín de una palabra que significa “secreto” o “cubierto”? Los ministerios que participan del encubrimiento o mantienen secretos no desarrollan su obra cristianamente.
  3. Insiste en la transparencia financiera. Iglesias y ministerios son sostenidos por ofrendas, y los que ofrendan tienen el derecho divino de saber si sus ofrendas son usadas adecuadamente. Los líderes del ministerio también tienen una mayordomía dada por Dios, y ellos deben saber que las ofrendas que reciben no son para su ganancia personal. Todas las transacciones del ministerio deben ser contabilizadas por líderes designados (incluso externos) para prevenir la corrupción.
  4. No construya una dinastía familiar. No hay nada en La Biblia que diga que el líder cristiano debe volcar su ministerio en su familia. Y el despotismo suele ser la causa de un escándalo financiero. Si un líder llena su oficina o el personal de la iglesia con miembros de su familia, serán tentados a tomar decisiones financieras que los beneficien a ellos mismos. Y en muchos casos, padres que emplean a sus hijos hallan difícil traer corrección cuando hay serias ofensas.
  5. Cuídate de crear un monstruo avaro. En las mega iglesias de hoy en día, grandes montos de dinero se recaudan todos los domingos, y si los líderes no son cuidadosos, este tipo de éxito pueden destruirlas. Debemos recordar que Dios nos confía estos fondos con el objetivo de participar en la obra del ministerio, no para proveerle a los líderes con casas, vehículos, guardaespaldas, barcos, compras en shoppings y casas de fin de semana. Cuando alimentas la avaricia, ella volverá a comerte. Personalmente creo que los pastores y los líderes deben poner un tope voluntariamente a sus salarios en vez de insistir en ser tratados como estrellas de corporaciones.
  6. Nunca toleres un espíritu de “privilegio”. La bendición económica puede afectar a la gente dramáticamente de diferentes maneras. Una persona puede recibirla humildemente, agradecer al Señor por ella y vivir en constante gratitud y humildad. Otra persona puede aceptar la bendición y luego comenzar a pensar que merece un tratamiento “real”. Este espíritu de “privilegio” puede invadir una iglesia o ministerio sutilmente al principio, hasta que líderes comienzan a hacer demandas. Cierta vez conocí a una predicadora que solicitó que la lleven desde su hotel a la conferencia en auto de lujo, ¡incluso cuando la distancia era menor a una cuadra! Este comportamiento insano debe ser confrontado, no mimado.

Pablo le dijo a su hijo espiritual Timoteo que los líderes de las iglesias no deben ser “amigos del dinero” (1 Timoteo 3:3) a fin de asumir tal responsabilidad. Haríamos muy bien en volver a revisar y practicar este mandato hoy mismo. En lugar de mancharnos a nosotros mismos con otro escándalo, mostrémosle al mundo que podemos manejar el dinero íntegramente.

Por J. Lee Grady
Editor de la revista Charisma
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