¿Quién manda?

Volvamos a mirar a Jesús

Por Evangelina Daldi

Hace unos días estuve leyendo un libro para niños.

Me puse a rememorar viejos tiempos si se quiere. Y la sensación de volver a la simplicidad de la vida de Jesús con la que a veces le hablamos a los niños es muy linda. Creo que sentí añoranza. Como que por momentos me olvido la esencia, la simplicidad y facilidad del Evangelio.

Entre varias historias, leí la que relata cuando los primeros discípulos y Jesús estaban en un barco. De repente, y mientras el Maestro dormía, se levantó una fuerte tormenta.

Seguramente recuerdes la historia, y hasta la sepas de memoria (pero haz como si no).

Los discípulos se desesperaron, no sabían que hacer. Los que no luchaban con las velas, trataban de sacar el agua que había entrado al barco, mientras miraban las olas amenazantes que golpeaban la embarcación.

Hasta que se dieron cuenta de que Jesús dormía, como si nada.

Así que lo van a despertar. Jesús se levanta, se estira y medio dormido mira el caos alrededor. Y luego pregunta: “¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Todavía no tienen fe?” (Lucas 4:40).

A veces, leemos La Biblia como con el “diario del lunes”. Y quizá por eso no nos sorprende. Pero si leyéramos sin saber lo que pasó, tal vez nuestra reacción sería diferente.

Parecía que Jesús no entendía por qué tenían miedo. No era muy lógico. Había una gran tormenta, y ellos estaban en un barco que era zarandeado por el viento y golpeado por las olas. El agua ya había entrado a donde ellos estaban. Los hombres entendían que corrían  peligro. Pero Jesús les preguntaba por qué tenían miedo.

Y en medio de esa simplicidad de la historia de niños me puse a pensar que eso mismo creo que nos ocurre a nosotros todo el tiempo. No quizá con una tormenta estando un barco. Quizá tampoco estemos en una situación de peligro de vida o muerte. Pero puede que nos sucedan con cosas de todos los días.

Lo cotidiano nos lleva a poner los ojos en los problemas que tenemos todos los seres humanos. ¿Y Dios? ¿Y nuestro cristianismo? “Bueno, sí, confiamos en Él, sabemos que ‘a los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien’. Creemos que ‘Dios proveerá’”, y hasta decimos que estamos seguros de que “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Pero si nos sinceramos a nosotros mismos, puede que La Palabra de Dios muchas veces se convierta en frases lindas que encontramos en Internet con una linda imagen y que ponemos en nuestro Facebook.

Pero la realidad es que lo cotidiano nos atrapó e hizo que pusiéramos nuestros ojos en los problemas sociales que nos apremian. ¡Cuidado! No estoy diciendo que deberíamos vivir en una nebulosa. Como si no nos importara nada. Como esas personas súper espirituales que parece que viven en la estratósfera.

No. Pero sí digo que a veces sin darnos cuenta nos tapamos de problemas y de preocupaciones. Ponemos los ojos en la tormenta y en el viento, y los hacemos más grande de lo que en realidad son. O por lo menos le damos más protagonismo que a quien decimos que es el centro de nuestra vida. Porque Jesús puede estar dormido. Pero Él está. Y Él manda a la tormenta. Manda a la economía. Manda a la inseguridad. Manda. Gobierna. Él está a cargo. Y eso es algo que no tenemos que olvidar, y lamentablemente a veces lo hacemos.

Muchos podrían preguntar: “¿Y si manda por qué pasa tal o cual cosa?”. Y eso también es válido. Y hay muchas preguntas que nosotros, simples mortales finitos, no podemos responder.

Pero sí podemos elegir que en medio del miedo, de las preocupaciones, de los temores, de los enojos y de la indignación, volvamos a mirar a Jesús. Volvamos a centrarnos en Él. Renovemos nuestra confianza en que Él tiene el poder aún sobre esas cosas “que pasan fuera de la iglesia”.

Entonces, la invitación de este mes es que no nos olvidemos quién manda. Volvamos a la simplicidad de las historias bíblicas que le contamos a nuestros hijos, sobrinos, nietos o en la escuela dominical. Volvamos a mirar a Jesús y darle el protagonismo que se merece. Que se ha ganado. ¿O es que acaso todavía no tenemos fe?

¡Muchas bendiciones!

Por Evangelina Daldi
redaccion@lacorriente.com

Se el primero en comentar

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*