El poder de una visión personal

¿Qué es la visioingeniería?

Por Andy Stanley

El 17 de diciembrede 1903, Orville Wright se aseguró un lugar en la historia al lograr el primer vuelo sostenido con motor desde el nivel del suelo. Durante doce segundos, desafió la ley de la gravedad, volando durante treinta  y seis metros sobre las dunas de los Outer Banks en Carolina del Norte, Estados Unidos. En el campo de la aviación, este histórico acontecimiento representa un comienzo. Sin embargo, para Orville y Wilbur Wright, era el final de una larga y tediosa jornada. Una jornada que había comenzado con un sueño que es común a todos los niños pequeños. El deseo de volar. Pero lo que la mayoría de los niños abandonan al dominio de la fantasía, Orville y Wilbur Wright lo captaron como una realidad en potencia. Creyeron que podían volar. Más aún, creyeron que debían volar.

Lo único que les faltaba era el medio para hacerlo. Por eso, pusieron de inmediato manos a la obra, para quitar del medio los obstáculos que se interponían entre ellos y su sueño. Comenzaron a construir sus propios modelos. Mientras los hacían, tropezaron con el principio de la física que le abriría el camino al primer vuelo guiado por el hombre con éxito. Tomaron los pasos necesarios para asegurarse de que aquello que ellos creían que podía ser, llegara a ser. Este proceso capta la esencia de lo que es la “visioingeniería”.

La visioingeniería es el curso que uno sigue para convertir en realidad sus sueños. Es el proceso por medio del cual las ideas y las convicciones  adquieren sustancia. Como lo ilustra la historia de los hermanos Wright, la visioingeniería es la ingeniería que produce una visión.

La vida es un viaje. Y, como usted sabe, todo viaje tiene su punto de destino. Todo el mundo termina en algún lugar en la vida. Unos cuantos terminan en algún lugar, a propósito. Son los que tienen visión. Tal vez tengan otras ventajas, pero podemos estar seguros de que tienen visión. No es imprescindible que sea una visión. Es visión para cada uno de los papeles clave que se les asignan a lo largo del camino. La vida es un viaje multifacético. Esto exige una visión también multifacética.

Tanto si usted está consciente de ello, como si no lo está, las visiones que tiene para su vida son múltiples. Es decir, usted tiene una imagen mental del aspecto que quiere que tengan los diversos escenarios de su vida más adelante en el camino. Si yo le pidiera que me describiera cómo concibe su vida dentro de diez años, es muy probable que pueda darme una imagen bastante clara. Usted sería capaz de mirar más allá de lo que es ahora para pintar una imagen de lo que podría ser ¾y en algunos casos, lo que debería ser¾ cierto con respecto a su vida. Eso es visión.

La visión clara, junto con la valentía necesaria para llevarla adelante, aumenta de forma drástica sus probabilidades de llegar al final de su vida mirando atrás con un profundo sentido de satisfacción, mientras piensa: lo logré. Triunfé. Terminé bien. Mi vida sirvió de algo.

Sin una visión clara, es muy probable que llegue al final de su vida haciéndose preguntas. Preguntas sobre lo que habrá podido hacer y lo que habría debido hacer. Y como tantos otros, tal vez se pregunte si al fin y al cabo, su vida ha servido de algo.

La visión les da importancia a los detalles de nuestra vida que habrían sido insignificantes. Y, seamos honrados: mucho de lo que hacemos no parece importar demasiado cuando se evalúa fuera de un contexto o propósito más amplio. En cambio, tome los detalles pequeños de este mismo día, échelos en la caldera de una visión recibida de Dios, agítelos, y de repente aparece su razón de ser. ¡Significado! ¡Adrenalina!

Esa es la diferencia entre llenar sacos con tierra, y levantar un dique para salvar a una ciudad. Llenar sacos con tierra es una labor que no tiene nada de atractiva o de realizadora. En cambio, salvar a una ciudad es otra cosa muy diferente. El hecho de que levantemos un dique le da sentido a la obra de llenar los sacos con tierra. Lo mismo sucede con la visión.

Son demasiadas las veces que comenzamos a sentir las rutinas de la vida como si estuviéramos paleando tierra. Ahora bien, tome esas mismas rutinas, esas mismas responsabilidades, y véalas a través del lente de la visión: todo se verá diferente. La visión le da enfoque a su mundo. La visión pone orden en el caos. Una visión clara nos capacita para verlo todo distinto.

La visión pone cuatro cosas en el tejido de nuestra experiencia diaria:

Pasión: Una visión clara y centrada nos permite experimentar antes de tiempo las emociones asociadas al futuro que esperamos. Esas emociones sirven para reforzar nuestra entrega a la visión. Nos proporcionan una especia de avance de las cosas que han de venir. La visión va acompañada siempre de fuertes emociones. Y mientras más clara sea una visión, más fuertes serán las emociones.

Motivación: Lo común y corriente comienza a ser importante. Los detalles, las labores y las rutinas de la vida se convierten en medios dignos para llegar a un fin que tenemos  planificado. Las personas movidas por una visión son personas motivadas. Encuéntreme un hombre o una mujer a los que les falte motivación y yo le mostraré alguien que no tiene visión, o la visión que tiene es pequeña. Ideas, sí tendrá. Tal vez sueños. Pero visión, imposible.

Dirección: Nos sirve como mapa de carreteras. De esa forma, la visión simplifica la toma de decisiones. Todo lo que nos mueva hacia la realización de nuestra visión, tiene luz verde. A todo lo demás nos acercamos con cautela. La gente que no tiene una visión clara se desvía con facilidad. Tiene la tendencia de pasar de una actividad a otra, de un lugar a otro, de una relación a otra. Sin visión, no hay brújula que guíe las relaciones, la economía ni la moral. Los que así andan, toman decisiones absurdas; unas decisiones que les roban sus sueños.

Propósito: Una visión nos da una razón para levantarnos por la mañana. Si no me presento, hay algo importante que no va a realizarse. De repente, usted es importante. Sin usted, lo que podría ser, no será. La visión nos convierte en un importante eslabón entre la realidad actual y el futuro. Esa dinámica le da razón de ser a nuestra vida. Y esta trae consigo el impulso necesario para movernos a través de unas barreras que de otra forma nos habrían hecho aminorar la marcha y caer.

Su conjunto de visiones es algo exclusivamente suyo. Nadie más va a compartir sus pasiones personales sobre lo que podría ser. Habrá quienes las aplaudan. Tal vez acepten aquellos aspectos de su visión que hagan conexión con la vida de ellos. Hasta es posible que colaboren con usted en aquellos aspectos en los que compartan una visión común. Pero su conjunto de visiones es exclusivamente suyo. Esa exclusividad le da propósito a su vida. Usted tiene una razón para levantarse de la cama y hacerse presente.

Por Andy Stanley
Tomado del libro: Visioingeniería
Unilit

Visioingenieria

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