Olvida, pero no olvides

Lo que pasó no existe más

Por Bill & Beni Johnson

Las personas que han sido amputadas experimentan algo llamadodolor o sensación “fantasma”, cuando su sistema nerviosoy el cerebro interpretan de manera equivocada que ciertas señalesfísicas están siendo enviadas a un miembro que ya no pertenecemás a sus cuerpos. Algunas veces sienten que su brazo o piernaamputada todavía está allí. Sienten desde dolores leves a agudos ytambién la sensación de punzadas y ardor. No es un juego, parecemuy real. Los amputados deben recordarse a ellos mismos que eldolor es imaginario.

Los recuerdos de tu pasado pecaminoso pueden ser como esosdolores fantasma, solo que pueden ser un poco más engañosos,porque al momento de tu conversión no perdiste solo una partede ti mismo. Literalmente moriste y fuiste levantado de la muerte:“Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en sumuerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder del Padre,también nosotros llevemos una vida nueva. En efecto, si hemos estadounidos con él en su muerte, sin duda también estaremos unidoscon él en su resurrección. Sabemos que nuestra vieja naturaleza fuecrucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera supoder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado;porque el que muere queda liberado del pecado” (Romanos 6:4-7).

¿Cómo puedes reeducar tu cerebro para que piense y recuerdesegún esa nueva realidad? Existe cierta cantidad de verdades conlas que todos necesitamos interactuar con regularidad, así la realidadde nuestra conversión se establece en nuestro pensamiento yse manifiesta plenamente en nuestra conducta. Invita al EspírituSanto a que renueve esas ideas familiares, a que revele nuevas capasde esa maravillosa y misteriosa salvación que hemos recibidoy a que lleve esa revelación más allá de un conocimiento mental aun nivel más profundo de libertad y poder.

Primero, considera lo que Pedro le declaró al pueblo despuésde la sanación del hombre paralítico en la puerta Hermosa: “…arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descansode parte del Señor” (Hechos 3:1-19). El registro de tupasado pecaminoso fue eliminado, borrado por completo, cuandote arrepentiste y te convertiste.

Las Escrituras también lo dicen de otra forma: al convertirteentraste en un pacto con Dios a través de la sangre de Jesús y unade las realidades fundamentales de ese pacto, profetizado por Jeremías,fue: “Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades”(Hebreos 10:17). Si tus pecados han sido borrados y perdonados por Dios,¿qué tienes que hacer entonces con tus recuerdos? ¿Cómo puedesreexaminar tu pasado a través de la sangre de Jesús y no fuera deella? Se trata de elegir a qué voz escuchar.

El diablo, por un lado, ha conservado un meticuloso registro de tu pasado. A pesar de ello, aquellos recuerdos no tienen podersin tu acuerdo. El diablo es “el acusador de nuestros hermanos”(Apocalipsis 12:10), mientras que Jesús es tu defensor. Cada vezque miras tu pasado fuera de la sangre de Jesús, terminas coincidiendocon el diablo. Tu acuerdo alienta y le da poder, y él se colocaráencima de ti para devorarte. Por otro lado, cada vez que tepongas de acuerdo con Dios, te sacudirás el poder de la mentira.Cuando te pones de acuerdo con Dios, entras en el poder de laverdad.

El diablo recuerda tu pecado. El Señor lo ha perdonado. Conqué realidad espiritual vas a estar de acuerdo: ¿con la celestial ocon la infernal? Los resultados de tu decisión se manifestarán a símismos en tu vida.Pablo dice: “… ustedes considérense muertos al pecado, pero vivospara Dios en Cristo Jesús” (Romanos 6:11). La evidencia de estanueva realidad no debe ser evaluada de acuerdo a tu comportamientoindividual, sino más bien por lo que Jesús hizo por ti enla cruz.

Habiendo sido enseñado a pensar en ti como muerto al pecadoes más que una sugerencia que pienses de manera de manerapositiva respecto de tu conversión: es una invitación para entraren la realidad de la verdadera conversión. El perdón, de hecho,cambia el pasado. La sangre de Jesús cambia, verdaderamente, tuhistoria en su historia. Así es el amor de Dios: lo que una vez fuedespreciado se convierte en el testimonio de gracia de Dios y objetode belleza.

¿Olvidar tu pecado parece una tarea imposible? Lo es, sin elpoder que el Señor da. Pero cuando decides estar de acuerdo conla perspectiva de Dios sobre tu pecado, Él te da la gracia para olvidaraquellas cosas que parecían tan malas e imposibles de olvidar.También te da la gracia para recordar lo que es cierto acerca deti, ahora que eres suyo. Acá hay un par de Escrituras sobre ello:“… Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándomepor alcanzar lo que está delante, sigo avanzando haciala meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14). “Alaba, alma mía, al Señor , y no olvides ninguno de sus beneficios. Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias (…).No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestrasmaldades. Tan grande es su amor por los que le temen comoalto es el cielo sobre la tierra. Tan lejos de nosotros echó nuestrastransgresiones como lejos del oriente está el occidente” (Salmo 103:2-3; 10-12).

Como Pablo, se espera que olvides el pasado, pero que recuerdeslos beneficios del Señor, especialmente el hecho de que Élha olvidado todos tus pecados. Para olvidar tu pecado con éxito,debes llenar tu mente con la realidad de que estás perdonado.

Hazlo regularmente. Haz que se transforme en una de esas cosasque proclamas en tus alabanzas a Aquel que te salvó. Recuerdaque aquello en lo que te enfoques se transformará en tu realidad.

Recuerdas a fin de olvidar.

Por Bill & Beni Johnson
Tomado del libro: Café espiritual
Peniel

Cafe Espiritual

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