Nadie está excluido de la gracia

La vida abundante también es para ti

Por José Luis y Silvia Cinalli

El diablo trabaja de esa forma. Primero nos pinta un feliz y colorido cuadro de la vida desenfrenada y luego, cuando pecamos, cuando hacemos todo lo que nos viene en gana, nos dice que estamos terminados y sin esperanza. Pero nada de lo que te susurra el príncipe de este mundo es cierto. Muchos creen que el diablo es un ser pintoresco que gobierna el infierno, pero eso no es lo que dice La Biblia. La Palabra de Dios dice que el diablo está en este mundo y gobierna la tierra. El infierno es el lugar al que irá más adelante, pero al presente está aquí. No es rojo ni tiene tridente, es un ser inteligente, espiritual y poderoso que busca nuestro mal. No creas sus mentiras, no asumas el final que él quiere darte. La Biblia dice que él vino a matar, robar y destruir. No seas víctima de sus artimañas.

Dios dice que hay futuro y que existe esperanza. Más allá de toda fragilidad de carácter moral, Dios puede obrar.

Todos podemos cambiar con la ayuda de Dios. Si nos arrepentimos sinceramente y nos apartamos de nuestra manera de vivir equivocada, Dios nos pone nuevamente de cara a un futuro prometedor. Lo que es imposible para el hombre es posible para Dios.

Ahora bien, es más fácil tomar una decisión que mantenerse en ella. Si Cristo realmente viene a una persona, los frutos que se verán serán dignos de Dios, es decir, renunciará a sus derechos, se hará cargo de sus errores, asumirá su culpa y pagará por sus delitos.

La responsabilidad es el camino hacia la madurez, pero cuando pasa por la estación de la gracia conduce a la absolución definitiva del alma.

Pagar por los delitos, pero sabiéndose perdonado, absuelto por Dios, completamente limpiado del pecado pasado es la máxima demostración de que se ha producido un cambio interior genuino.

Quisiéramos compartir tres recomendaciones que lo ayudarán en su camino. Medítalas, atesóralas y vívelas como una decisión elegida cada día; ellas serán la raíz de tus bendiciones y el principio de tus logros personales.

 

Primer consejo: Honra a Dios siempre

Teme a Dios. Habrá ocasiones cuando la gente te presionará a ir en la dirección incorrecta. Sé sabio y no cedas, ya que si lo haces te arriesgarás a perder el rumbo de tu futuro: “¿Quién es el hombre que teme al Señor? Será instruido en el mejor de los caminos” (Salmo 25:12). “Así dice el Señor, tu Redentor, el Santo de Israel: «Yo soy el Señor tu Dios, que te enseña lo que te conviene, que te guía por el camino en que debes andar” (Isaías 48:17).

Jesús no hizo nada para agradar a las personas ni dejó de hacer algo por temor de la gente. La Biblia dice: “El temor del hombre pondrá lazo” (Proverbios 29:18). Si temes el qué dirán tus amigos o tus conocidos, probablemente te sometas buscando su aprobación. “¡Servirás y obedecerás a quién temas! Si temes al hombre, lo servirás a él. Si temes a Dios, a Él servirás. No puedes temer a Dios si temes al hombre, porque no puedes servir a dos señores” (Mateo 6:24). Moisés temía a Dios, por lo tanto, no tenía miedo a las personas. John Bevere dijo: “El temor de Dios te acerca hacia su presencia. Sin embargo, el temor del hombre hace que te retires de Dios y su gloria”.

Aarón temía a la gente, entonces, les entregó lo que querían, no lo que necesitaban: un ídolo al cual adorar. Muchas veces las personas se retraen de lo que saben que es correcto o de lo que deben hacer para evitar la ira de otros. Hacen concesiones especiales para conservar una falsa paz.

Los líderes que temen el rechazo del hombre, serán rechazados por Dios. Quien se hace popular ante los ojos de la gente a costa de su propia integridad, termina siendo impopular ante los ojos de Dios. Persevera en el bien, honra a Dios y tu futuro estará asegurado.

Segundo consejo: Vive lo más lejos que puedas del pecado

Coquetear con aquellas cosas que potencialmente te conducen al mal es una terrible equivocación.

El paso más difícil en la escalera descendente al pecado siempre es el primero. Una vez que inicias el proceso de desobediencia resulta fácil seguir haciéndolo. Si el pecado se desliza en nuestras vidas, el Espíritu Santo nos acusa y nos instruye. Sin embargo, si no escuchamos comenzaremos a crecer fríos y sombríos. Esto continuará hasta que ya no seamos más sensibles a Él en nuestros corazones. Entonces, para poder alcanzarnos y protegernos de aquellos que nos rodean, Dios enviará alguien a exponer lo que está mal. Él no hace esto con el propósito de avergonzarnos sino para advertirnos y protegernos. Si aun así nos rehusamos a escuchar, vendrá el juicio: Si nos examináramos a nosotros mismos, no se nos juzgaría; pero si nos juzga el Señor, nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo (1 Corintios 11:31-32). Dios tolerará el pecado por un tiempo para darnos oportunidad de arrepentirnos y evitar su castigo. Si no nos arrepentimos sufriremos, aunque ese no sea el deseo de Dios para nosotros.

Harold Myra dice que hay que tener mucho cuidado porque la pasión espiritual y las pasiones terrenales pueden poseer a la misma persona. Desde los reyes bíblicos David y Salomón hasta los más recientes casos de Jimmy Swaggart y Jim Bakker, los pecados han sido la ruina de muchos líderes que no supieron vencer tentaciones menores mientras escalaban a la cima.

 

Tercer consejo: Confía y espera en Dios, cada día, todos los días

Tu pasado no puede cambiarse, deberás enfrentarlo y saldar las cuentas pendientes, pero puedes construir un mañana diferente. ¡Lucha por tu restauración!

Es posible que también sufras no por tus pecados u errores sino por la injusticia de otro, incluso sin motivo o razón aparente. La vida de Job se desmoronó de repente y los sufrimientos que atravesó no fueron a causa de algún pecado oculto. Su carácter no tenía defecto. No merecía sufrir. La historia bíblica muestra que se puede ser pecador y malvado y sufrir las consecuencias, como también un santo y, al mismo tiempo, padecer tragedias y desgracias.

Quizás tus sueños se han destruido, tu pasado de gloria es solo un recuerdo, tu esperanza se ha esfumado y tu fe se ha debilitado. No te dejes vencer. Job aprendió que cuando todos sus sueños murieron, la restauración de Dios recién comenzaba. Y cuando Dios restaura, ¡lo hace a lo grande! Job recibió mucho más de lo que había perdido. Su postrer estado vino a ser mejor que al comienzo: “El Señor bendijo más los últimos años de Job que los primeros, pues llegó a tener catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas. Tuvo también catorce hijos y tres hijas” (Job 42:12-13).

Lo importante no es comprender todo, sino confiar en aquel que lo sabe todo. Mantente conectado a la fuente de esperanza. La restauración es el resultado de una relación de amor y entrega a Dios; por ello, mantente expuesto a la comunión con tu creador. La presencia de Dios puede transformar tu hora más oscura en tu momento más brillante. No lo olvides, tu restauración está conectada a tu adoración”. Nunca subestimes un encuentro con la presencia de Dios porque tiene el potencial de cambiar el mundo y también el tuyo.

Todos los titanes de la fe bíblica vivieron adversidades y tuvieron que perseverar en medio de tiempos difíciles. Se graduaron en la escuela de los sufrimientos. ¿Por qué crees que contigo será distinto? Los líderes de hoy y del futuro deben ser como ellos.

No abandones tu lucha en medio de la tormenta, no te entregues a la adversidad, no rindas tu alma. Ábrete camino hacia tu futuro aunque tengas que hacerlo de rodillas. No te detengas, no abandones. Sin importar el tamaño de tus dificultades, recuerda que Dios siempre es más grande que ellas.

¿Has sentido alguna vez que los problemas se amontonan en tu cabeza y desarman tu corazón? ¿Has enfrentado vientos huracanados que destrozan tus esperanzas? Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). Llama la atención el lugar donde está colocada la coma. La vida abundante existe del otro lado de la coma. Antes de ella, la gente subsiste, es pura existencia. Tommy Tenney dice que posiblemente hemos vivido en el lado equivocado de la coma. La vida que Jesús promete no es solo la que respiramos, sino una en la que somos destacados, desencadenados, libres y de regreso a lo mejor. Si confías en Dios tendrás nuevas fuerzas. La vida nacerá nuevamente. Las cosas sucederán mucho más rápido de lo que imaginas. ¡Vamos! Eleva tus expectativas, ¡renueva tu inspiración! Échale alas a tu ilusión.

Por José Luis y Silvia Cinalli
Tomado del libro: Lágrimas que sanan
www.placeresperfectos.com.ar

Lagrimas que Sanan

1 comentario en Nadie está excluido de la gracia

  1. Yo siempre he cofiado en Dios por los grandes favores que recibido.Pero a veces siento un desanimo y unas ansiedades que me nublan mi mente de pensamientos negativos,al momento para no seguir asi tomo la biblia y refresco mi mente leyendo salmos el 23 el 91 el 102 el 119.

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