Crecer duele. Crecer nos saca de nuestra zona de confort, nos desafía, nos confronta, y el proceso de crecimiento de una oveja para discípulo muchas veces es un desafío, no sólo para la oveja, sino también para el pastor.
Todo lo que hacemos, sean acciones, reacciones, actitudes o palabras, primero fue forjado en nuestra mente, lo que la Biblia muchas veces llama corazón.
Pensamientos solo para él o ella, no hay lugar para nada más. La imaginación que vuela, crea momentos, diálogos, escenas del presente y futuro con la persona que robó nuestra atención.