Es esencial que el líder sea lleno del Espíritu de Dios y profundo en el conocimiento y la ministración de la Palabra; que esté dispuesto a modelar, y que sea asertivo en sus decisiones
Mantenerse vigente, logrando los resultados para los cuales hemos sido llamados, demandará de un ejercicio constante de flexibilización de nuestras habilidades
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente (Josué 1:7). Este verso es de esos que te aprendes al poco tiempo de llegar a la Iglesia, junto a Génesis 1:1,...