Cuando comenzamos a apoyar nuestro valor en alguien que trasciende este mundo material y terrenal, ahí entendemos el valor que tenemos y quiénes somos verdaderamente.
Los celos actúan como el deseo o posesión del otro, como una necesidad de acaparar toda su atención y, al no conseguirlo, la persona se siente frustrada, no querida o rechazada