Hagámonos cargo

Un llamado de atención mientras se está a tiempo

La obesidad ha llegado a ser hoy en día una epidemia en el mundo entero. Es importante que estemos alertas y conscientes.

 Por Dr. Don Colbert

Los investigadores han descubierto que por cada cien calorías extra que una persona come cada día, los gastos adicionales, como cuidado médico para futuros problemas de salud causados por tener sobrepeso, varían desde cuarenta y ocho centavos hasta dos dólares. Cada vez que usted aumenta el tamaño de su comida “solo” unos pocos billetes más, en realidad, puede terminar constándole bastante más en facturas de cuidado médico.

Cuando se consideran todos los factores, la obesidad llega con una elevada etiqueta de grasa, con personas consideradas obesas que pagan el 42% más en costos de cuidado sanitario que los individuos con un peso normal.

Y por sorprendente que todo esto parezca, ninguna cantidad de dinero puede hacer justicia al verdadero daño que se realiza. Tener sobrepeso o ser obeso aumenta su riesgo de desarrollar treinta y cinco importantes enfermedades, particularmente diabetes, enfermedades del corazón, derrame cerebral, artritis, hipertensión, Alzheimer, infertilidad, disfunción eréctil y enfermedad de la vesícula. También, más de una doce de formas de cáncer. Si usted es una mujer obesa, tiene un riesgo significativamente más elevado de sufrir cáncer de mama después de la menopausia: 1,5 veces más que una mejor con un peso promedio y sano. También aumenta sus oportunidades de desarrollar cáncer de útero debido a su peso. Para madres embarazadas, el riesgo de dar a luz a un niño con un grave defecto de nacimiento se duplica si usted tiene sobrepeso y se multiplica por cuatro si usted es obesa.

Además de las implicaciones físicas de la obesidad, conlleva un impacto social y psicológico. Los individuos obesos generalmente se enfrentan a más rechazo y prejuicio. Con frecuencia se les pasa por alto para los ascensos, o ni siquiera se les contrata debido al aspecto físico. La mayoría de personas obesas luchan diariamente con problemas de autoestima y autoimagen. Se sientes poco atractivas y poco apreciadas, y tienen un mayor riesgo de depresión. Muchos de nosotros hemos observado la humillación que experimenta una persona obesa al intentar meterse en el asiento de un avión, un estadio o un automóvil que es demasiado pequeño.

Trágicamente, la Organización Mundial de la Salud denomina la obesidad como una epidemia mundial. La obesidad y su lista creciente de consecuencias para la salud están sobrepasando a las infecciones y la malnutrición como la causa principal de muerte y discapacidad en muchos países del tercer mundo. Esta “globesidad”, tal como la destaca de manera adecuada Morgan Spurlock en su documental, tiene una causa principal: la difusión de la comida rápida.

¿Genético?

Cada persona obesa tiene un historial detrás de su excesivo peso. Cuando era pequeño, con frecuencia oía a personas decir cosas como “ella nació gorda” o “él se parece a su papá”.

Hay cierto grado de verdad en ambos comentarios. Cuando se trata de obesidad, la genética cuenta.

En 1988 un periódico médico publicó un estudio danés que observó a 540 personas adoptadas durante la infancia. La investigación descubrió que los individuos adoptados tenían una tendencia mucho mayor a terminar en la clase de peso de sus padres biológicos en lugar de hacerlo en la de sus padres adoptivos. Estudios por separado de gemelos educados por separado también muestran que la genética tiene una fuerte influencia en la subida de peso y en llegar a tener sobrepeso. Tales estudios relevan que existe una importante predisposición a subir de peso.

Sin embargo, aunque un individuo puede que tenga predisposición genética a llegar a ser obeso, el ambiente también desempeña un papel importante. Me gusta el modo en que la autora, conferencista y destacada médica de mujeres, Pamela Peeke, lo expresa: “Puede que la genética cargue la pistola, pero ambiente aprieta el gatillo”. Muchos pacientes a los que veo que entran en mi consulta pensando que como han heredado sus “genes de la grasa”, no hay nada que ellos puedan hacer. Sin embargo, después de un poco de investigación, normalmente descubro que ellos han heredado la propensión de sus padres a tomar malas decisiones alimentarias, a comer raciones grandes y a tener malos hábitos alimentarios.

Si usted ha tenido sobrepeso desde la niñez, probablemente tenga un mayor número de células adiposas. Eso significa que tendrá tendencia a subir de peso si escoge los tipo de alimentos equivocados y raciones grandes, y no hace ejercicio. Sin embargo, también debería entender que la mayoría de las personas pueden sobreponerse a una predisposición genética hacia la obesidad tomando decisiones correctas en su dieta y su estilo de vida. La diabetes de uno de los padres no condena automáticamente a un niño a tener la misma enfermedad, a pesar de cuántas personas comenten: “La manzana no cae lejos del árbol”.

Desgraciadamente, muchos de nosotros olvidamos que para tomar esas decisiones sanas, necesitamos situarnos a nosotros mismos en un ambiente saludable. Eso se está haciendo cada vez más difícil que nunca, pies las familias se rinden a frenéticas rutinas que suponen agarrar el desayuno de camino a salir por la puerta, almuerzos de comida rápida, cenar fuera de casa y algunas veces saltearse comidas. Años de hábitos como esos nos están alcanzando.

Comer con la cabeza

El hecho de que la obesidad pueda surgir de la herencia, el ambiente y la cultura puede sentirse desalentador, incluso abrumador. ¿Cómo puede uno esperar vencer tales fuerzas tan potentes y perder grasa abdominal en el proceso? Por difícil que pueda parecer, hay causa para la esperanza.

Puede sonar imposible, pero con educación, práctica y disciplina, sus gustos culturales y prácticas dietéticas pueden cambiar gradualmente. Puede aprender a escoger alimentos similares que no hayan sido muy procesados y alternativas más bajas en grasa. Es posible descubrir, o redescubrir, el control de la ración y métodos sanos de cocinar. ¿Y qué del pollo frito, el puré de papa, la salsa y el pastel de chocolate? Puede aprender a disfrutar de los mismos alimentos pero con solo una fracción de grasa, azúcar y calorías.

En un esfuerzo por ayudar a mis pacientes, he estudiado muchas dietas y programas alimenticios a lo largo de los años. Como resultado, he llegado a saber que hay dos culpables clave en la típica dieta que hay que abordar si quiere perder grasa y vivir una vida más sana: la inflamación y el trigo.

Por Dr. Don Colbert
Tomado del libro:La dieta para reducir su cintura rápidamente
Casa Creación

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