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Falleció el misionero Rafael Hiatt

Ayer partió con el Señor el ventrílocuo que llevó el mensaje de Cristo por toda la Argentina.

Felipe, su muñeco, despide a su compañero de evangelismo con el que predicó por más de cuarenta años. A la edad de 89 años, el incansable anunciador de las buenas noticias de salvación partió para encontrarse con Cristo y su amada esposa Frances Bingham en el cielo.

El misionero relató en su libro, “Argentina con Amor”, cómo sintió su llamado a predicar por todos los rincones de Argentina. Cuando tenía 18 años de edad, el predicador trabajaba en una fábrica de bolsas de Peyton McDowell, en Estados Unidos, había logrado que el encargado de la compañía se interesara en su arte gráfico, y así pasó de ser un operario a ser el dibujante de la empresa. “Encontré lo mío, lo que me gusta. Puedo sentarme en mi escritorio, dibujar y ganar dinero. Y algún día podré mostrar mi creatividad a mis nietos”, relató Hiatt en su libro.

Sin embargo, una mañana al llegar a su trabajo descubrió que la fábrica se había incendiado por completo. El joven dibujante, con lágrimas en los ojos y caminando entre los escombros observaba cómo todos sus dibujos se habían convertido en cenizas. En ese momento de shock, cuenta que Dios le habló a su corazón y le dijo “todo lo que logres en la vida se verá así algún día. Todo, excepto ganar almas para Jesús, eso perdurará para toda la eternidad”.

A partir de ese momento comenzó su preparación para el campo misionero y se enlistó en Western Conservative Baptist Theological Seminary, Seminario Teológico Bautista. Allí conoció al amor de su vida, su esposa Frances Bingham, con la que compartió un matrimonio feliz por más de 60 años, hasta que ella falleció en octubre de 2010.

Rafael nació el 31 de diciembre de 1931 en Vancouver, Washington, Estados Unidos. Estudió en la Universidad Vanguard de California y se graduó en el año 1956. Durante más de cuarenta años estuvo sirviendo y trabajando en las Asambleas Internacionales de Dios. El evangelista trabajó junto a Osvaldo Carnival en los años ochenta, en los inicios de Catedral de la Fe. Muchas personas conocieron a Cristo mediante sus intervenciones artísticas, entre ellas, la pastora Liliana Gebel.

El predicador y ventrílocuo dejó un legado inoxidable para todas las generaciones de misioneros que desean embarcarse en la aventura de extender el reino de Dios hasta lo último de la tierra, de una manera original, fresca, apasionada y creativa.

Redacción
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