Cada día son más los cristianos que, sin darse cuenta siquiera, están dejando que la pasión que avivaba sus corazones cuando conocieron a Jesús se extinga lentamente.
¿Les ha pasado que se sintieron enamorados o eufóricos por un nuevo proyecto? Si todo empieza con fuerza y felicidad, ¿por qué con el tiempo se va apagando?