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¿Por qué estudiar teología? Una formación que transforma vidas y fortalece a la Iglesia

Desde pequeña, a los 8 años, acompañaba a mi abuela a servir en el buffet del Instituto de nuestra iglesia local. En medio de clases de escatología y tazas de té, comenzó a gestarse una gran pasión por el estudio de las Escrituras y la formación teológica cristiana. Nunca imaginé que, 21 años después, escribiría estas palabras con una Maestría en Divinidad. Sin embargo, los planes de Dios son mucho mayores que los nuestros (Isaías 55:8-9).

Cuando me preguntaron: “¿Cómo fue tu experiencia estudiando en la Facultad de Teología Integral de Buenos Aires (FTIBA)?”, pensé que era el momento perfecto para compartir lo aprendido en estos últimos tres años dentro de una institución de formación teológica en Argentina que busca capacitar líderes cristianos.

Descubrir una facultad de teología en Argentina

La primera vez que escuché sobre FTIBA fue en una reunión de la iglesia. Ese año estaba a punto de obtener una Diplomatura en Teología del Instituto Bíblico Río de la Plata y mis planes eran dedicarme a estudiar música. Al enterarme del nivel académico que ofrecía FTIBA, no podía creer que existiera una facultad de teología de nivel posgrado en Argentina, dedicada a la formación bíblica y teológica para el ministerio cristiano.

La idea de estudiar un posgrado en teología parecía un sueño inalcanzable; en mi mente había limitaciones socioculturales y económicas que me impedían imaginarlo. Preguntas como: “¿Podré mudarme a otro país y aprender otro idioma?” o “¿seré la primera universitaria de mi familia?” ni siquiera pasaron por mi mente. Pero Dios, en su infinita gracia, una vez más me sorprendió: ¡la Facultad estaba en mi país!

Una misión enfocada en formar líderes para la Iglesia

La misión de FTIBA me cautivó: “formar a los próximos líderes de Latinoamérica con herramientas de nivel posgrado, para la extensión, fortalecimiento y capacitación de la Iglesia Hispana y el mundo”. Elegí FTIBA en respuesta al llamado de Dios, con el deseo de crecer teológica y espiritualmente para servir más y mejor a Su Iglesia y al liderazgo cristiano en Latinoamérica.

El desafío del primer año de posgrado en teología

El primer año representó un desafío inmenso. Aprendí términos como pericoresis, metacognición, historia salutis, supralapsarianismo y mucho más dentro de un programa académico enfocado en la teología sistemática, la formación bíblica y el estudio profundo de la Biblia. También estudié hebreo y leí miles de páginas. No puedo negar que el comienzo resultó algo abrumador, era mi primer posgrado en teología, pero lejos de desanimarme por la exigencia, cada nuevo aprendizaje me impulsaba a conocer más y a esforzarme en mis estudios, buscando un crecimiento bíblico, teológico y espiritual. Al finalizar ese primer año, solo tenía palabras de agradecimiento a Dios por la oportunidad de prepararme para el servicio y su compañía en el proceso.

El segundo año: exégesis bíblica y estudio en los idiomas originales

El segundo año me encontró con un calendario de estudio que se volvió infaltable, amigos que se convirtieron en hermanos y profesores que nos guiaron en cada instancia, como verdaderos mentores dentro de una comunidad académica cristiana. Este año sumé un nuevo idioma: griego. Con ello vino el desafío de realizar exégesis del Nuevo Testamento (griego) y del Antiguo Testamento (hebreo), herramientas fundamentales para el estudio bíblico en los idiomas originales. Fue maravilloso descubrir detalles valiosos en las Escrituras a través del estudio en su idioma original, la crítica textual y la interacción con comentarios bíblicos exegéticos, que ampliaron mi comprensión de pasajes que había leído cientos de veces.

Integrar la teología con la práctica pastoral

El tercer año fue el broche de oro, un periodo en el que pudimos integrar lo aprendido en cada materia hacia la práctica pastoral, la consejería bíblica, la homilética y la eclesiología. Estudiar en FTIBA es experimentar la gracia de Dios en cada clase; desde el contenido, el tiempo de oración y hasta los recreos, todo resultó fundamental para la formación teológica y espiritual. En los pasillos de FTIBA se respira pasión por la obra de Dios y por la preparación de líderes cristianos para la Iglesia. Este año, que podría haber traído tristeza por las despedidas, se transformó en un año lleno de sueños; la idea de perseguir un doctorado en teología ya no se ve limitada por mi contexto o circunstancias. Si existen nuevas herramientas para el crecimiento de Su Iglesia, ahí quiero estar.

Una institución que impulsa el crecimiento de la Iglesia

FTIBA es una institución que invita a creer en el cumplimiento de los propósitos de Dios para tu vida, al mismo tiempo que acompaña de manera personalizada en el camino. Como graduada, mi mayor deseo es que más personas puedan vivir esta experiencia de formación teológica cristiana y ser de bendición en cada rincón de Argentina, Latinoamérica y el mundo.

La teología como una forma de vida

Cada año en FTIBA fue una etapa de transformación. Desde el inicio, el ambiente académico y espiritual me brindó las herramientas necesarias para enfrentar cualquier duda o proceso que me tocó atravesar. Aprendí que la teología cristiana no es solo un conjunto de conocimientos, sino una forma de vida que debe reflejarse en nuestras acciones diarias. La conexión entre el estudio de la Biblia y la práctica se volvió esencial, y cada concepto en clase se tradujo en un compromiso más profundo con mi fe en Dios y Su Iglesia.

Beeke y Smalley escriben en su libro de teología sistemática: “el conocimiento personal de Dios se profundiza al caminar con Él en amor y obediencia. ¿Amás al Señor? ¿Deseas conocerlo mejor? Pareja tu estudio de Su Palabra con la lucha por una gran obediencia, y Dios te encontrará en los dulces caminos de la santidad”. Esta cita resuena profundamente en mi corazón y me invita a profundizar más cada día en el conocimiento de Dios y el estudio de Su Palabra.

Una formación teológica que transforma la vida

Hoy, miro hacia atrás y agradezco a Dios por cada momento vivido en FTIBA. Cada desafío enfrentado, cada amistad forjada y cada lección aprendida. La formación teológica que recibí no solo me preparó para el ministerio, sino que me equipó para enfrentar los retos de la vida con fe y determinación. A lo largo de estos tres años, atravesé muchos momentos desafiantes a nivel personal, pero en cada uno de ellos el Señor se mantuvo fiel, guiando, consolando y fortaleciendo.

Conclusión: un camino de fe, aprendizaje y servicio

En conclusión, mi experiencia en la Facultad de Teología Integral de Buenos Aires fue un viaje de fe, aprendizaje y transformación dentro de una institución clave para la educación teológica en Argentina y Latinoamérica. Agradezco a Dios por su dirección y por cada persona que fue parte de este camino. FTIBA no es solo una institución, es una familia que crece y se fortalece, multiplicando sus esfuerzos en cada alumno que bendice y bendecirá a miles con la preparación que están adquiriendo dentro y fuera de las aulas.

Espero que mi historia inspire a otros a seguir los sueños de Dios, reconociendo que no hay otro camino que cumplir Su voluntad, con humildad y fe. Recordando que el verdadero aprendizaje se encuentra en la obediencia y el amor a nuestro Creador, y que la formación teológica y el estudio profundo de la Biblia pueden transformar vidas y fortalecer a la Iglesia.

FTIBA
FTIBA
La Facultad Teológica Integral de Buenos Aires es una institución inter-denominacional que nace de la Red de Sembradores y tiene el propósito de formar ministros y líderes laicos con la mayor exigencia académica, teológica y bíblica. Actualmente, es la única institución académica en Argentina que provee una Maestría en Divinidad.

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