Una de las principales preocupaciones en los padres es saber si están cumpliendo su rol paternal de una forma adecuada. Si la crianza que le están dando a sus hijos es la mejor para ellos. Si sus necesidades están siendo cubiertas o si el amor prodigado es suficiente.
En el seminario de vida cristiana y familia una persona entre los asistentes irrumpió: “Quiero que mi familia se entregue a Cristo y se congregue en mi iglesia, pero no lo puedo lograr. ¿Qué puedo hacer?”.
Estamos casados hace exactamente catorce años. Y casi la mitad de nuestro matrimonio hemos estado intentando ser una familia “convencional”, es decir, con hijos.
Alimentar, educar, fomentar buenos hábitos, escoger una buena escuela, enseñarle a
elegir buenas relaciones, disciplinar y ¡amar! Esas son las responsabilidades de los buenos padres. Sin embargo...