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¿Cómo hablarles de Dios a nuestros hijos en casa?

La pandemia hizo que los adultos pasen más tiempo en casa y sean ellos los responsables de ayudar a los niños en la continuidad de la educación formal, así como también en el abordaje de la fe.

Liliana Misino, licenciada en Ciencias para la Familia y docente y miembro del Centro Cristiano Kyrios, explica la importancia de compartir la palabra con los más chicos en el hogar y acompañarlos en su relación con el Espíritu Santo.

LC: Para empezar, nos gustaría saber ¿qué rol tienen los adultos de la familia en los niños para crear y fortalecer su comunión con Dios?

LM: Ellos son los primeros educadores de los niños y, por supuesto, sus pastores. Es en el hogar donde se construye el marco de confianza, valores y hábitos. Lo peor que le puede pasar a los adultos es estar distraídos en cuanto las enseñanzas de las Escrituras en el hogar.

Por eso, es importante que haya discernimiento en los fundamentos de la fe y que los padres o los adultos a cargo, que sepan que tienen un rol relevante y trascendente. Ellos son el modelo cotidiano en cuanto a las relaciones intrafamiliares y sociales.

Pero ante todo, los adultos de la familia son referentes en cuanto a su relación con Dios, su búsqueda y su intimidad con él.

Nadie puede dar lo que no tiene, así que como encargados de la enseñanza bíblica se hace indispensable hablar y enseñar con el ejemplo.

LC: Y para aquellos adultos que no trabajan en la docencia y también para aquellos que son creativos y quieren sumar nuevas ideas ¿qué estrategias didácticas les recomendás a los adultos para que le hablen de Dios con los niños?

LM: Primero es tener en cuenta las distintas etapas evolutivas de los niños, porque los intereses y las capacidades varían. Creo que son valiosas todas aquellas actividades que les permitan comunicarse, intercambiar, reconocer y valorar al otro, para que les ayude a la reflexión propia o del conjunto.

Una propuesta interesante para enseñarles la Palabra es la que se les permite a los niños ser protagonistas. En las edades más pequeñas, los relatos y las narraciones bíblicas son las más apreciadas por ellos. Lo bueno es que hay muchos libros didácticos con dibujos y representaciones para contar las historias de manera más dinámica.

Algunos materiales de Librería Peniel.

Ya más de grandes se pueden proponer actividades que los involucre con el hacer, y si es con el grupo familiar mucho mejor. Por ejemplo, construir una escena, pintar, memorizar versículos, hacer carteles, juegos, desafíos, concursos; todo eso suma. Sobre todo el trabajo en grupo, ya que además permite desarrollar la solidaridad y la tolerancia.

El motor de todas las actividades didácticas que hagamos tiene que ser la motivación y así provocar la sed para que quieran seguir aprendiendo de Dios.

LC: En los primeros años de los niños suele ser difícil a veces captar su atención ¿hay alguna edad especifica en la que se comienza a hablarles de Dios? ¿Qué ideas podes darnos?

LM: En mi opinión, toda edad es buena para hablarle a los niños. Jesús dijo dejen que los niños vengan a mi porque de ellos es el reino de los cielos, ¿y para qué? Justamente para que lo conozcan, escuchen sus enseñanzas y lo vean actuar.

Los más pequeños marcan un patrón permeable para recibir la instrucción.

LC: ¿Y qué temas podríamos enseñar a los niños al comienzo?

LM: El desafío es poder desarrollar en ellos una fe sincera y permanente que les permita hacer frente a todas las cuestiones de la vida. Es importante que se les pueda enseñar a los niños sobre la mirada de Jesús ante la sociedad, su entrega, su amor por los más débiles, su humildad y dedicación, que no sea por compromiso de personas.

Una buena estrategia para los niños es enseñarle a buscarlo a Dios en oración. Esta puede ser una herramienta sumamente valiosos e importantes para comenzar con las enseñanzas de las escrituras en el hogar.

LC: Para todos aquellos que ya tienen hábitos o quieren sumar nuevos ¿qué estrategias se pueden realizar para que, en familia, los niños conozcan a Dios?

No hay nuevo bajo del sol, reza el proverbio. En realidad, orar y leer la palabra es la base, tenemos un Dios que hizo el universo y todo lo que en el hay. Él nos ha dado el privilegio de comunicarse con nosotros, ¿hay algo más hermoso que eso? Si tan solo lográsemos que ese hábito de intimar con Él se lo transmitamos a los niños como regla de oro, el resto sucederá por obra del Espíritu Santo.

Esta pandemia nos ha permitido tener algo valiosísimo: Tiempo para estar en familia y convertir nuestra casa en un altar. quizás muchos no lo pudieron experimentar, pero hoy están a tiempo.

Las enseñanzas de las Escrituras no han pasado de moda, por eso debemos replantearnos que tan lejos o cerca estamos en nuestros hogares de sembrarlas. En una sociedad en crisis, el evangelio siempre es buenas nuevas. La Palabra de Dios es viva y eficaz para ayudarnos a resolver cualquier problema o situación.

Lucía García
Lucía García
Lic. Comunicadora Social y Periodista (UNLaM). Redactora y Prensa. Locución y producción de Vibra Podcast. Comunicación empresarial.

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