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Servir con el alma cansada: cuando el ministerio se convierte en supervivencia 

Estoy cansado. Me encuentro en modo supervivencia. Estoy hiperalerta. Siento que no puedo parar, pero ya no aguanto más.

¿Te suena conocido? Esa sensación de ahogo, de creer que todo depende de vos, que no sabes cómo responder, y que, a pesar de estar rodeado de gente, sentís estar solo. Pero no, no estás solo y nunca lo estuviste, y tienes todo para transitar lo que estás viviendo. En Cristo.

Leemos en Romanos 8:14-16

 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. 15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 

“Lo que nosotros hemos recibido de parte de Dios para entender la paternidad es un espíritu de adopción; dicho de otra manera, el secreto para entender el derecho de paternidad está establecido en el espíritu de adopción.”

“Recibimos al Consolador, al Espíritu del Hijo de Dios, el cual nos hace conscientes de nuestra adopción por parte de Dios. La palabra «adopción» en griego es huiothesia, un término que se compone de huio (que significa «hijo») y thesia (que significa «colocar»), es decir, «colocar a un hijo en la posición que corresponde en la relación filial». 

«Es importante que sepamos que la adopción de la cual habla la Biblia no es una simple adopción, sino que se refiere a que somos engendrados. O sea, un hijo que no era reconocido ahora es reconocido y colocado dentro de la familia de Dios por causa del espíritu de adopción. Esto habla de una situación de suma intimidad.” (Extracto del libro Padre de Naciones. Autoría propia)

A través de la vida de Cristo en nosotros, tenemos Padre, tenemos Su Espíritu, tenemos hermanos, tenemos familia, y somos parte de un cuerpo.

Sin embargo, tenemos muchos cristianos padeciendo esa sensación de soledad, cansados, creyendo que lo tienen que hacer todo ellos mismos, y sin poder sentir el respaldo de nadie.

¿Qué consecuencias trae la sensación de soledad? Muchos síntomas. Temor/ Cansancio/ Agotamiento físico y psíquico/ Desánimo/ Malestar emocional. 

Muchos cristianos cargan con el peso de cargar el dolor de otros, sirven con el alma cansada, predican la fe mientras pelean en secreto batallas propias que nadie conoce, y dan aliento mientras ellos mismos se quedan sin aire.

Conozco pastores que no abandonan el ministerio públicamente… pero sí se apagan interiormente. Porque el peligro no siempre es renunciar, a veces es continuar sin vida interior. Por eso, este articulo no pretende ser una palabra de exigencia, pretende ser una palabra de restauración.

Vamos a resaltar 3 verdades para el “servidor cansado”:

1. La premisa no es: “Hacé más”, es “Cristo ya ha dado todo”. Todo lo que hagas para Dios comienza en  lo que Cristo ya dio.

“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad,  nos han sido dadas por su divino poder… mediante el  conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y  excelencia… por medio de las cuales nos ha dado preciosas y  grandísimas promesas… para que por ellas llegaseis a ser  participantes de la naturaleza divina… vosotros también,  poniendo toda diligencia…”  (2 Pedro 1:3–5)

Pedro no empieza diciendo: “esfuércense”. Empieza diciendo: “les ha sido dado todo”. Esto lo cambia todo. El ministerio pastoral, tu servicio, no se sostiene por energía humana, sino que por provisión divina. No ministramos desde la carencia, lo hacemos desde plenitud en Cristo. El que está cansado se enreda en pensamientos como este:  “me falta fuerza”“me falta sabiduría”, “me falta amor”.  

Crees que tus predicas son acerca de tus lecturas o lo que escuchaste, pero no predicas con tus recursos, predicas con lo que Él te imparte. No pastoreas con tu amor, porque muchas veces somos escasos en paciencia, pastoreas con Su amor derramado.

El ministerio no es una demostración de cuánto puedes, es una manifestación de cuánto Él es.

2. El objetivo del ministerio no es el éxito… es la semejanza a Cristo

¿Estás tentado a “copiar” modelos que funcionan? ¿Crees que el éxito ministerial será proporcional a los seguidores de Instagram o a los viajes que hagas?

Tengo que decirte que lo que te acabo de mencionar es corrupción, no es propósito. De hecho me duele ver tantos jóvenes que se dejan llevar por movimientos de moda o buscando seguir famosos, perdiendo tiempo y experiencias valiosas que están directamente relacionadas con su destino o propósito de Dios con sus vidas. 

No somos llamados a imitar un método, somos llamados a participar de una Persona. No nos guiamos con estrategias, nos guiamos desde nuestra unión con Él.

El propósito es servir, y también es ser transformados. Es transformarte mientras le obedeces en el lugar donde Él te ha llamado y que inviertas tu tiempo y te juegues por la gente que Él te encomendó (amigos, compañeros de trabajo, vecinos).

3.  Peregrinar hacia Cristo es  un proceso intencional 

Pedro dice: “poniendo toda diligencia”. Obviamente que la Gracia no elimina tu esfuerzo y tu intención, de hecho, la produce.  Pero este esfuerzo no es ansiedad religiosa, es cooperación con la obra de Cristo en nosotros.

Que cada experiencia ministerial se convierte en un lugar de transformación:

¿Te critican? Aprendes mansedumbre. ¿Te rechazan? Aprendes amor sacrificial.. ¿No ves fruto? Aprendes fe. El ministerio no es solo un camino de servicio, es un camino de configuración a Cristo.

Algunos que están leyendo se sienten cansados de ser fuertes. Han servido fielmente, pero interiormente están agotados.

Cristo no te llamó porque eras fuerte, te llamó porque Él es suficiente.

El Buen Pastor no te exige que te sostengas solo, Él te carga sobre sí mismo. No solo sos alguien que cuida de otros: hijos, familia, personas de la congregación, también sos una  oveja del Gran Pastor.

Nada de tu historia está definida por lo que ves hoy, está definida por el propósito eterno de Dios: formarte a la imagen de Su Hijo.

Nada de lo que estas viviendo en tu labor o ministerio es desperdicio. Ninguna lágrima, o decepción, o temporada seca, o sacrificio oculto.

Las dificultades y el desgaste de hoy no te están vaciando, por el contrario, te están llenando de Cristo y te están transformando.

Recordatorio: La fuente, la fuerza, el modelo y la meta de tu vida y ministerio es Cristo. Dios sigue formando a Cristo en ti. No abandones el camino.

Germán Palermo
Germán Palermo
Fundador de la “Red Global Vida Plena”. Ha fundado más de 50 congregaciones distribuidas en Argentina y en el mundo. Actualmente pastorea en la ciudad de Córdoba. Creador y director de CEF Training - Una plataforma virtual de entrenamiento y formación ministerial totalmente gratuita. Está casado con Sabrina Arriete y juntos tienen dos hijos.

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