Más de 300 personas fueron bautizadas en el mar durante una multitudinaria jornada en el distrito de Guantánamo, Cuba. La celebración se realizó el 11 de septiembre y reunió a cientos de creyentes y familias que llegaron hasta la costa para acompañar públicamente a quienes decidieron afirmar su fe en Jesucristo.
Según las fuentes que difundieron información sobre el encuentro, la cifra de bautizados se situó cerca de las 350 personas. La ceremonia estuvo dirigida por el obispo Ricardo Pereira y el superintendente Roelvis Gaínza, quienes acompañaron una jornada marcada por la alabanza, la oración, los testimonios y la predicación del Evangelio.
Durante la actividad, decenas de obreros de la iglesia acompañaron a los nuevos creyentes hasta las aguas. Adultos, jóvenes, matrimonios y niños participaron de la jornada, de acuerdo con las imágenes e informes difundidos sobre el encuentro.
Una multitud reunida para celebrar los bautismos
Frente a una multitud reunida en la playa, los bautizados hicieron pública una decisión que la congregación presentó como una expresión visible del impacto del Evangelio en personas y familias cubanas.
“Cada vida que desciende a las aguas está dejando atrás la vida antigua”, expresaron los ministros al explicar el significado de lo ocurrido.
Para los líderes metodistas, el bautismo no fue presentado simplemente como una ceremonia religiosa, sino como la manifestación pública de personas que decidieron comenzar una nueva etapa siguiendo a Cristo. La comunidad evangélica local calificó cada bautismo como una victoria espiritual y como otra señal del crecimiento que están experimentando congregaciones cristianas en la isla.
Los organizadores describieron el encuentro como un momento de unidad, con cientos de personas reunidas “en un mismo sentir, en una misma fe, en un mismo Señor”.

El crecimiento de las congregaciones en Cuba
Este crecimiento se desarrolla en un contexto complejo para la libertad religiosa en Cuba. La Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) señaló en 2026 que las autoridades cubanas mantienen un marco legal que permite un fuerte control sobre las instituciones religiosas y documentó casos de vigilancia, amenazas, hostigamiento, multas y otras formas de presión contra comunidades y líderes religiosos.
La USCIRF también indicó que los grupos religiosos no registrados enfrentan una situación especialmente restrictiva, mientras que distintas comunidades religiosas continúan sujetas a decisiones arbitrarias relacionadas con su registro y con la autorización de determinadas actividades.
Iglesias y comunidades cristianas frente a las restricciones
En este escenario, las iglesias domésticas han sido una de las formas utilizadas por algunas comunidades cristianas para continuar reuniéndose. La existencia de numerosos espacios de culto fuera de las estructuras religiosas formalmente registradas ha sido documentada en investigaciones sobre la realidad religiosa cubana.
Las restricciones sobre el registro y funcionamiento de organizaciones religiosas forman parte de un sistema que, según la USCIRF, permite al Estado ejercer un amplio control sobre las actividades religiosas.
La situación también aparece reflejada en la Lista Mundial de la Persecución 2026 de Open Doors, que ubicó a Cuba en el puesto 24 de los 50 países donde los cristianos enfrentan mayores niveles de persecución y presión por causa de su fe, con una puntuación de 73 sobre 100.
Según Open Doors, durante el período analizado se registraron presiones especialmente dirigidas contra líderes y miembros de iglesias que no están alineadas con los intereses del gobierno, incluyendo arrestos, hostigamiento, restricciones, violencia y encarcelamiento.
Una declaración pública de fe en Jesucristo
En medio de este contexto, los más de 300 bautismos realizados en Guantánamo representaron para la comunidad que participó del encuentro una declaración pública de fe.
El bautismo no elimina automáticamente las dificultades que estas personas puedan enfrentar, pero expresa una decisión que hicieron visible delante de familiares, creyentes y de toda la comunidad: dejar atrás la vida antigua y comenzar una nueva etapa siguiendo a Jesucristo.





