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Gánster sentenciado a 40 años encuentra a Dios en la cárcel y afirma: «Él es la razón por la cual puedo andar con la cabeza en alto»

Gánster sentenciado a 40 años encuentra a Dios en la cárcel y afirma: "Él es la razón por la cual puedo andar con la cabeza en alto"

El testimonio de Brian, un hombre que pasó años atrapado en el crimen y la cárcel en Estados Unidos, hoy impacta a muchos creyentes como una historia de redención, fe y transformación. Su vida, marcada por la violencia y la delincuencia desde la adolescencia, cambió radicalmente después de un encuentro con Dios que le dio una nueva oportunidad.

Un nacimiento considerado milagroso

Brian fue considerado un milagro desde su nacimiento. Su madre luchaba contra la infertilidad y, después de varios tratamientos sin éxito, continuó orando a Dios para tener un hijo. Finalmente quedó embarazada, algo que la familia interpretó como una respuesta directa a sus oraciones.

Sin embargo, cuando Brian tenía apenas 3 años, su padre abandonó el hogar. Su madre quedó sola enfrentando serias dificultades económicas y tuvo que trabajar largas horas para sostener a la familia.

“Ella me cuidó de la mejor forma que pudo. Mi madre siempre estaba ausente. Ella nunca estaba en casa, estaba poniendo comida en la mesa. Entonces me crié solo”, recordó Brian al hablar de su infancia.

Infancia marcada por la influencia del crimen

A los 12 años, Brian caminaba solo hasta la escuela y todos los días pasaba frente a traficantes de drogas que operaban en su barrio. La escena comenzó a influir en su visión de la vida.

“Ellos se quedaban sentados en el carro todo el día fumando marihuana y bebiendo, escuchando música alta y con un montón de mujeres. Parecían estar divirtiéndose mucho. Yo pasaba por ellos todos los días”, relató.

Un día, uno de esos traficantes le preguntó si quería ganar dinero trabajando para él. El adolescente aceptó y comenzó a esconder drogas en su casa y a vender marihuana en la escuela.

Con el paso del tiempo, Brian se involucró cada vez más en el narcotráfico y llegó a conseguir un arma. A los 16 años fue arrestado por primera vez después de disparar contra una vivienda.

La búsqueda de aceptación en las pandillas

Durante su tiempo en prisión, Brian observó a otros pandilleros y comenzó a desear formar parte de una pandilla para ganar respeto.

“Yo quería aceptación porque me di cuenta de que no tenía padre ni madre”, confesó.

Después de salir de la cárcel, se unió a una pandilla y comenzó a consumir drogas más fuertes. En medio de un enfrentamiento armado recibió un disparo y terminó hospitalizado.

Durante una visita, su madre —que entonces tenía apenas 27 años— intentó advertirle sobre el camino que estaba tomando.

“Ella dijo: ‘Brian, ¿qué estás haciendo con tu vida? No has conquistado nada, no tienes empleo. Tú necesitas a Dios’”, recordó.

Pero el joven no escuchó el consejo y reaccionó con enojo. “Yo pensé: ‘No necesito a Dios’”, admitió.

Condenado a 40 años de prisión

Brian continuó involucrado en la pandilla y fue arrestado varias veces más. Él mismo reconoce que pasó más tiempo en la cárcel que en las calles.

A los 30 años fue detenido por cuarta vez. Creía que recibiría otra condena corta, como había sucedido antes.

“El juez está leyendo todo mi pasado. Y por dentro, estoy sonriendo porque, como miembro de pandilla, cuanto más largo sea tu historial, ganas más territorio, te vuelves conocido”, explicó.

Pero el resultado fue completamente diferente. La jueza lo sentenció a 40 años de prisión.

“Cuando ella dijo 40 años, la realidad me golpeó de lleno. Por primera vez en mi vida me senté en una celda y comencé a llorar descontroladamente”, relató.

Fue entonces cuando comprendió la gravedad de sus decisiones.

“Pensé: mi vida acabó. Nunca más voy a ver a mi madre. Nunca más voy a ver a mi hijo. Voy a morir en la prisión”.

El momento en que clamó a Dios

Aislado en la cárcel, Brian cayó en una profunda depresión y comenzó a pensar en suicidarse. En medio de la desesperación recordó las palabras de su madre sobre Dios y decidió orar.

“Dios, no sé si eres real. Ni sé si escuchas a alguien como yo. Yo hice algunas cosas malas. Solo necesito ayuda para pasar un día más”, clamó.

Ese momento marcó un punto de quiebre en su vida.

Una nueva oportunidad y una vida transformada por Jesús

Tiempo después, su abogada logró una reducción extraordinaria de la sentencia: de 40 años a solo 5 años de prisión.

Al recuperar la libertad, Brian dejó la pandilla —aun sabiendo que su vida corría peligro por esa decisión— y se integró a un programa de discipulado cristiano en una misión.

Allí entregó su vida a Cristo y experimentó una profunda transformación espiritual. Según su propio testimonio, fue liberado de la culpa y la vergüenza que había cargado durante años.

“Si no fuera por Jesús yo estaría en el infierno. Él es la expiación de mis pecados. Él es la razón por la cual puedo andar con la cabeza en alto”, concluyó.

Hoy su historia es compartida como un poderoso testimonio cristiano de redención, recordando que ninguna vida está demasiado lejos para ser alcanzada por la gracia de Dios.

Los tres fundamentos que revelan quién es realmente el Espíritu Santo

Los tres fundamentos que revelan quién es realmente el Espíritu Santo

Comprender quién es el Espíritu Santo ha sido una de las preguntas más profundas dentro de la fe cristiana. A lo largo de los siglos, la Iglesia ha encontrado una forma sólida de preservar esa verdad: un “cordón de tres dobleces” compuesto por las Escrituras, los credos de la Iglesia y los himnos cristianos.

Este concepto propone que estos tres elementos trabajan juntos para proteger la doctrina y evitar desviaciones teológicas. Tal como afirma el libro de Eclesiastés, “la cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente” (Eclesiastés 4:12), una imagen que muchos teólogos aplican al conocimiento correcto de Dios y de la obra del Espíritu Santo.

Las Escrituras: el fundamento para conocer al Espíritu Santo

El primer elemento de este cordón es la Biblia. En la teología cristiana, cualquier enseñanza debe comenzar y sostenerse en las Escrituras, ya que constituyen la base de toda doctrina.

La Biblia presenta al Espíritu Santo con atributos que pertenecen únicamente a Dios. Por ejemplo, el Salmo 139:7 declara:

“¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia?”

Este pasaje señala la omnipresencia del Espíritu, una característica divina que ningún ser creado posee.

Otros textos también destacan su naturaleza divina. En Job 26:13 se afirma que el Espíritu participa en la obra creadora, mientras que en Ezequiel 11:5 el Espíritu habla con autoridad divina.

Además, el Nuevo Testamento lo ubica claramente dentro de la Trinidad. En 2 Corintios 13:14 se lee:

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes”.

Estos pasajes han llevado históricamente a la Iglesia a afirmar que el Espíritu Santo no es una fuerza impersonal, sino la tercera persona de la Trinidad.

Los credos: la voz de la Iglesia a lo largo de la historia

El segundo elemento del “cordón de tres dobleces” son los credos históricos de la Iglesia, declaraciones de fe que resumen las enseñanzas bíblicas y que fueron formuladas por los primeros cristianos.

Entre ellos destacan tres textos fundamentales:

El Credo Niceno

El Credo Niceno describe al Espíritu Santo como:

“Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, y que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria”.

Esta declaración reafirma la igualdad divina entre las tres personas de la Trinidad.

El Credo Atanasiano

Este credo profundiza aún más en la doctrina trinitaria, afirmando que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo comparten una misma esencia divina, aunque son personas distintas.

Según esta confesión histórica, no existen tres dioses, sino un solo Dios en tres personas coeternas y coiguales.

El Credo de los Apóstoles

Una de las declaraciones más conocidas del cristianismo también menciona al Espíritu Santo dentro de la confesión de fe central de la Iglesia:

“Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna”.

Estos credos han sido transmitidos durante siglos, muchas veces en medio de persecuciones y martirio. Para muchos creyentes, representan el testimonio de generaciones que defendieron la fe incluso con su propia vida.

Los himnos: la teología cantada de la Iglesia

El tercer elemento de este cordón está formado por los himnos cristianos, que durante siglos han transmitido doctrina y devoción.

Muchos himnos clásicos expresan la obra del Espíritu Santo en la vida del creyente. Entre ellos se encuentran:

  • “Espíritu de Dios, ven a mi corazón”, de George Croly
  • “Sopla sobre mí, viento de Dios”, de Edwin Hatch
  • “Ven, Santo Espíritu de amor”, de Isaac Watts
  • “Espíritu Santo, con luz divina”, de Andrew Reed
  • “Ven, séptuplo Espíritu Santo”, de Albert B. Simpson

Estos cantos no solo expresan adoración, sino que también conectan a la Iglesia actual con generaciones pasadas de creyentes.

Para muchos teólogos, los himnos funcionan como una forma de teología cantada, capaz de transmitir verdades bíblicas de manera profunda y memorable.

El Espíritu Santo es Dios

La doctrina cristiana sostiene que el Espíritu Santo es plenamente Dios. Esta convicción se refleja incluso en la práctica del bautismo, que se realiza “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

Si el Espíritu no fuera divino, argumentan muchos teólogos, sería impensable colocarlo en igualdad con el Padre y el Hijo dentro de una de las prácticas más sagradas del cristianismo.

Además, el Espíritu Santo es presentado como presente entre los creyentes, guiando, enseñando y transformando vidas.

El Espíritu Santo y el carácter de Cristo

La Biblia también describe al Espíritu Santo como el Espíritu de Cristo. Esto significa que su carácter y su obra reflejan el mismo corazón de Jesús.

Por esa razón, cualquier manifestación espiritual debe reflejar el carácter de Cristo: amor, compasión, verdad y santidad.

El Espíritu Santo, según el Nuevo Testamento, puede entristecerse cuando es ignorado o resistido. Efesios 4:30 advierte:

“No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención”.

Sin embargo, también responde con gozo cuando los creyentes le obedecen y confían en su guía.

Un llamado a redescubrir su lugar en la Iglesia

Muchos líderes cristianos advierten que una iglesia puede mantener estructuras, programas y liderazgo visible, pero perder la sensibilidad a la presencia del Espíritu Santo.

Por eso, algunos llaman a redescubrir su lugar central en la vida de la Iglesia y de cada creyente.

La invitación es volver a ese “cordón de tres dobleces”: las Escrituras, los credos y los himnos, tres pilares que han sostenido la fe cristiana a lo largo de los siglos.

El desafío para la Iglesia actual es permanecer firme en esa herencia espiritual y escuchar nuevamente el llamado bíblico:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:7).

Título: Vivo en el Espíritu

Autor: A. W. Tozer
Año: 2022
Páginas: 187

Pablo, apóstol de Cristo

pablo-apostol película
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Una película que nos alecciona como cristianos a seguir el ejemplo de un apóstol que siguió el camino de la cruz y lo dejó todo por Jesús. 

La historia de pablo es una historia legendaria que muestra una de las conversiones más grandes y que nos confronta a pensar hasta qué punto Dios es capaz de cambiar a una persona. Un perseguidor de cristianos, un asesino, de pronto se encuentra con Jesús. Cómo es posible un cambio tan drástico, tan grande. La respuesta es Cristo, solo él es capaz de transformar corazones de piedra, solo Dios le da vida a un par de huesos que están secos y rodeados de polvo. 

Tráiler de la película Pablo, el apóstol de Cristo.

La película Pablo, Apóstol de Cristo cuenta la historia de este discípulo que fue marcado a fuego en su pasión por Jesús. Está protagonizada por James Faulkner, como Pablo, y como Lucas, Jim Caviezel, quien es recordado por su magnífica interpretación de Jesús en la película La pasión de Cristo, del año 2004.

La trama se centra en mostrar cómo Pablo sufre encarcelado, en una prisión romana, mientras espera su ejecución por órdenes del emperador Nerón en Roma, por ser cristiano y defender a quienes, años atrás, se dedicó a perseguir incansablemente en nombre de la religión. Lucas, quien es médico, visita a Pablo para animarlo y acompañarlo, y para escribir los mensajes de Pablo.

Escena de la película Pablo, el apóstol de Cristo.

La película muestra como escenario principal a Roma, una ciudad violenta en donde los cristianos son quemados o mandados a los circos para ser asesinados, a causa de su fe. La persecución política es grande y en el medio de esto se desarrolla el llamado de Pablo como ejemplo para la Iglesia de Cristo. 

Pablo sufre mientras está atado con cadenas, su fe es probada. Sobrevivió a flagelaciones, lapidación, hambre y sed. Pablo conoce bien su final, pero también cuál es su premio, y en medio del sufrimiento de su carne, Cristo le da la fuerza para terminar con su carrera en la tierra. 

Para quienes quieran ver esta película, está disponible en la plataforma de Claro Video: LINK

FICHA TÉCNICA

  • Dirección técnica: Andrew Hyatt.
  • País: Estados Unidos.
  • Año: 2018.
  • Género: Drama, cine biográfico.
  • Idioma: Inglés.

¿Jesús dijo que no era Dios ni bueno? Una lectura correcta de Marcos 10

¿Jesús dijo que no era Dios ni bueno? Una lectura correcta de Marcos 10

En más de una ocasión, tanto musulmanes como Testigos de Jehová utilizan un pasaje puntual de la Biblia para afirmar dos cosas: que Jesús negó ser Dios y que incluso negó ser bueno.

El texto al que hacen referencia está en Marcos 10:17-22, cuando un joven rico se acerca a Jesús y lo llama “Maestro bueno”. La respuesta de Jesús parece, a simple vista, desconcertante:

“¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo uno: Dios.”

Ahora bien, ¿está Jesús negando su bondad? ¿Está negando su deidad?
La respuesta es clara: no. Y para entenderlo correctamente, necesitamos hacer lo que siempre debemos hacer con la Escritura: leer en contexto.

El error de interpretar un versículo aislado

Uno de los errores más comunes al leer la Biblia es tomar un versículo aislado y construir una doctrina completa a partir de él.

La Escritura no se contradice a sí misma. Por lo tanto, si una interpretación de un pasaje contradice todo el resto de la Biblia, el problema no está en el texto, sino en nuestra interpretación.

Afirmar que Jesús no es bueno contradice directamente múltiples pasajes:

Entonces, la pregunta es inevitable: ¿Puede alguien sin pecado no ser bueno?

La respuesta bíblica es contundente: Jesús es absolutamente bueno.

¿Qué quiso decir realmente Jesús?

Cuando Jesús responde “¿por qué me llamas bueno?”, no está negando su identidad, está confrontando el entendimiento del joven.

En otras palabras, Jesús le está diciendo: Si sabés que solo Dios es bueno… ¿por qué me llamás bueno y no reconocés quién soy realmente?

No es una negación, es una invitación a una revelación más profunda. El problema no era el título que el joven usó, sino que no comprendía las implicancias de lo que estaba diciendo.

El mismo capítulo revela quién es Jesús

Si seguimos leyendo el mismo capítulo de Marcos 10, sin irnos a ningún otro libro, encontramos declaraciones impactantes:

1. Jesús anuncia su muerte y resurrección

En Marcos 10:33-34, Jesús profetiza con precisión su muerte y resurrección.

Esto no es menor. Está declarando que en Él se cumplirán las profecías del Antiguo Testamento (Isaías 53, Salmo 22).

2. Jesús se presenta como el sacrificio perfecto

En Marcos 10:45 dice: “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.”

En el contexto bíblico, un sacrificio debía ser perfecto, sin mancha. Jesús está afirmando que Él es ese sacrificio.

Entonces, otra vez: ¿Podría alguien que no es bueno salvar a la humanidad?

El título “Hijo del Hombre” no es menor

Jesús se llama a sí mismo Hijo del Hombre, un título que muchos interpretan como una simple referencia a su humanidad.

Pero en realidad, ese título viene de Daniel 7, donde se describe a una figura divina que recibe autoridad, gloria y reino eterno.

Es decir, Jesús está utilizando un título claramente mesiánico y divino.

El problema del joven rico

Jesús menciona los mandamientos… pero solo los que tienen que ver con las relaciones humanas.

¿Por qué? Porque el joven cumplía esos, pero fallaba en lo más importante: amar a Dios por sobre todas las cosas.

Por eso Jesús lo confronta: “Vende todo lo que tienes… y sígueme.”

El llamado no era solo a desprenderse de bienes, sino a reconocer a Jesús como Dios y seguirlo completamente.

Entonces, ¿qué enseña realmente este pasaje?

Lejos de negar su divinidad o su bondad, Jesús está haciendo algo mucho más profundo:

  • Está exponiendo un entendimiento superficial.
  • Está llevando al joven a una revelación espiritual.
  • Está afirmando indirectamente su identidad.

Podríamos resumirlo así: Si solo Dios es bueno, y me llamás bueno… entonces necesitás entender quién soy realmente. Y si entendés quién soy, ¿por qué no me seguís?

La Biblia interpreta la Biblia

Este pasaje no puede leerse de forma aislada.

Cuando lo hacemos correctamente, vemos que:

  • Jesús sí es bueno
  • Jesús sí es sin pecado
  • Jesús sí cumple las profecías
  • Jesús sí reclama autoridad divina

Por lo tanto, cualquier interpretación que diga lo contrario no está leyendo el texto en su totalidad.

Conclusión

El problema nunca fue lo que Jesús dijo, sino cómo se lo interpreta.

Marcos 10 no es un pasaje donde Jesús niega su identidad. Es un momento donde la revela, pero desafía al oyente a comprenderla verdaderamente.

Porque al final, la pregunta sigue vigente hoy: Si reconocés que Jesús es bueno… ¿estás dispuesto a reconocer quién es realmente y seguirlo?

Jacoby Shaddix, vocalista de Papa Roach, habla de su fe en Jesucristo tras años de adicción: “Ahora soy un fiel creyente”

Jacoby Shaddix, vocalista de Papa Roach, habla de su fe en Jesucristo tras años de adicción: “Ahora soy un fiel creyente”

El mundo del rock ha sido escenario de innumerables confesiones, pero pocas han sido tan sinceras como la que compartió recientemente Jacoby Shaddix, vocalista de la banda de rock Papa Roach. El cantante reveló públicamente su proceso de fe cristiana y sobriedad, asegurando que las dos cosas que durante años evitó —ser sobrio y cristiano— hoy definen su vida.

La declaración se produjo durante su participación en el podcast “Dumb Blonde”, conducido por Bunnie Xo, esposa del cantante Jelly Roll. Allí, Shaddix habló abiertamente sobre su pasado marcado por el abuso de alcohol, su proceso de recuperación y el camino espiritual que lo llevó a afirmar su fe en Jesucristo.

De la adicción a la sobriedad: el inicio de su camino espiritual

La historia de transformación del vocalista de Papa Roach comenzó en 2012, cuando decidió abandonar el alcohol tras años de excesos que incluso le habían valido el apodo de “Jonny Vodka” dentro de la escena musical.

Según relató, el proceso de recuperación lo llevó a asistir a reuniones y centros de rehabilitación donde comenzó a escuchar un consejo que marcaría el inicio de su búsqueda espiritual.

“Empezó con mi sobriedad. Fui a reuniones y a casas de recuperación. Y me decían: ‘Necesitas encontrar a Dios o un Dios de tu entendimiento’. Y fue un viaje para mí durante años”, explicó.

Ese camino no fue inmediato ni sencillo. El propio Shaddix describió su experiencia espiritual como una verdadera “lucha de lucha libre”, marcada por momentos de entrega a Dios y otros en los que volvía a intentar vivir bajo su propio control.

Una fe que creció en medio de tropiezos

El cantante reconoció que su proceso de fe estuvo lleno de dudas, caídas y cuestionamientos.

“Fue un camino rocoso… muchos fracasos y muchos cuestionamientos. Entregaba mi voluntad a Dios y luego la recuperaba para vivir a mi manera, y terminaba nuevamente en ese agujero oscuro”, confesó.

Con el paso del tiempo, ese proceso de búsqueda espiritual comenzó a afirmarse. Hoy, el vocalista asegura que su relación con Dios se ha vuelto firme.

“Soy un creyente a carta cabal ahora”, afirmó.

Actualmente, Shaddix participa en estudios bíblicos junto a un amigo, una práctica que —según contó— lo ha llevado a confrontar aspectos de su vida que antes ignoraba o justificaba.

“Jesucristo es mi Señor y Salvador”: la declaración que impactó en sus conciertos

En los últimos meses, el cantante ha sorprendido a miles de fanáticos al hablar abiertamente de su fe cristiana durante los conciertos de la gira “Rise of the Roach”.

En uno de esos momentos, Shaddix detuvo el espectáculo y declaró frente al público:

“Jesucristo es mi Señor y Salvador”.

El momento rápidamente se viralizó en redes sociales, generando reacciones y debates sobre la presencia de mensajes de fe en escenarios de rock.

Una plataforma que alcanza a millones

Durante la entrevista, Bunnie Xo también compartió cómo el testimonio del cantante la impactó personalmente, ya que ella y su esposo Jelly Roll también atraviesan su propio proceso espiritual.

“Vi un clip viral tuyo hablando de tu fe y de cómo te salvaste, y me hizo llorar”, le dijo durante la conversación. “Puedes predicar detrás de un púlpito, pero cuando alguien con tu influencia habla de Dios, millones de personas lo escuchan”.

Shaddix es consciente del alcance que tiene su voz dentro de la cultura musical.

“Aquí estoy ahora, como un seguidor, un tipo sobrio”, afirmó, reconociendo con humildad las etiquetas que antes rechazaba.

Un testimonio de transformación y gracia

La historia de Jacoby Shaddix refleja cómo la fe en Dios puede surgir en los lugares más inesperados. Su testimonio también recuerda que el proceso espiritual muchas veces está marcado por luchas, preguntas y momentos de debilidad.

La Biblia afirma:
“Y estoy seguro de que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

El camino del vocalista de Papa Roach muestra precisamente eso: que la transformación verdadera no ocurre en un instante, sino en un proceso continuo donde la gracia de Dios sostiene incluso en medio de los tropiezos.

Walter Serantes: “No perdamos el tiempo; volvamos a la esencia del Evangelio”

El nuevo presidente de la Unión de las Asambleas de Dios en Argentina compartió su historia, su visión para esta nueva etapa y el desafío urgente de volver a la esencia del Evangelio. En un contexto donde la Iglesia enfrenta desafíos espirituales, culturales y generacionales, su mensaje apunta a restaurar la oración, fortalecer el discipulado y recuperar las raíces pentecostales.

Un llamado pastoral nacido en la obediencia

Cuando Walter Serantes habla de su llamado pastoral, lo hace sin triunfalismos. Su historia no comienza con una aspiración ministerial, sino con obediencia.

“Nunca me definí pastor. Me definieron. Siempre entendí que era un servidor que tenía que cumplir una función”, recuerda.

Junto a su esposa, siendo muy jóvenes, invirtieron sus propios recursos para comprar un terreno donde comenzaba a crecer una obra. Esperaron que alguien fuera enviado a pastorear aquella iglesia naciente, pero ese día nunca llegó.

“Un día nos dijeron: ustedes son los pastores. Y ahí comenzó la gran tarea de tratar de hacer lo que tenía que hacer”.

Hoy esa congregación reúne a miles de personas y se ha convertido en una iglesia profundamente evangelística: entre 4.000 y 6.000 personas al año hacen públicamente su pacto de fe, con bautismos mensuales y cerca de 70 obras nacidas a partir de esa casa.

Un llamado inesperado a la presidencia de la UAD

Tras años de servicio institucional —como presidente en el área de evangelismo, secretario regional y 13 años como secretario nacional—, Serantes no buscaba ocupar la presidencia de la Unión de las Asambleas de Dios.

“Yo no aspiraba a este lugar. No era mi meta. Pero apareció mi nombre en la pantalla como presidente electo y entendí que era una asignación divina”.

Desde entonces, comenzó a trabajar sobre las bases que marcaron su vida ministerial y que hoy definen su agenda para la Iglesia en Argentina.

Volver a la oración: “La iglesia canta bien y ora poco”

Uno de los diagnósticos más fuertes que plantea el presidente de la UAD es la pérdida de la pasión por la oración en muchas congregaciones.

“La iglesia hoy canta bien y ora poco. Si no hay música, muchos no abren la boca. Hemos reemplazado la relación íntima con Dios por una experiencia colectiva”.

Para Serantes, el primer eje de esta etapa es restaurar la oración a nivel nacional, trabajando por regiones, distritos e iglesias, entendiendo que sin una vida de comunión profunda, no puede haber un verdadero cambio espiritual.

Evangelismo con discipulado: crecimiento integral

En su visión pastoral, el evangelismo y el discipulado no pueden caminar separados.

“No es correcto que alguien pase 30 años sentado en una iglesia sin descubrir su llamado”.

Su planteo es claro: cada creyente debe desarrollarse plenamente desde el inicio hasta el final de su vida cristiana, descubriendo su propósito y sirviendo activamente.

“La iglesia tiene que empezar a ser productiva desde el principio hasta el fin de la edad de una persona”.

Para él, el verdadero reconocimiento no está en la plataforma, sino en el fruto que permanece.

Volver a las raíces pentecostales

Recordando el origen del movimiento pentecostal —nacido en 1906 y llegado a la Argentina en 1917—, Serantes insiste en regresar a la esencia espiritual que dio origen a las Asambleas de Dios.

“Nuestras raíces son pentecostales. Tenemos que volver a la plenitud del Espíritu Santo. Si no hay plenitud del Espíritu Santo, no hay cambios reales. Quiero ver a Argentina prendida fuego por el Espíritu Santo”.

Su énfasis está en una Iglesia llena del Espíritu, capaz de impactar la nación con poder, santidad y testimonio.

Unidad y sentido de familia en la Iglesia

Otro de los pilares de su gestión es fortalecer la unidad dentro del cuerpo pastoral y congregacional.

“Tenemos que fortalecer el sentido de familia donde nadie es pequeño. No existen laicos y ministros: todos somos ministros”.

“Si el pastor que está en el límite de la provincia, luchando con 20 miembros, se siente valorado, se va a sentir uno conmigo”.

Para el presidente de la UAD, la unidad no es un concepto teórico, sino una vivencia práctica donde cada iglesia y cada pastor son parte de una misma familia espiritual.

El corazón pastoral: amar hasta morir

Serantes también fue contundente al hablar del ministerio pastoral.

“El que no sabe amar lo que Jesús amó, nunca debería pensar en ser pastor. El verdadero pastor tiene que amar hasta morir por las ovejas. Perder dinero, prestigio, comodidad. Dar la vida”.

Su mensaje rescata la esencia del liderazgo cristiano como servicio sacrificial, siguiendo el modelo de Cristo.

Juventud y misión: romper las paredes

Con especial énfasis en las nuevas generaciones, señaló:

“Hoy la sociedad está buscando a alguien que la valorice. Dios se hizo carne para morir por aquellos que el mundo considera desechables. Rompan las paredes de las iglesias y salgan a brillar. Mañana puede ser tarde”.

Para Serantes, la Iglesia debe salir al encuentro de una generación herida, ofreciendo identidad, propósito y esperanza en Cristo.

La esencia que no se negocia

“Yo no conocí una religión. Conocí al Autor de la vida. Él me cambió por dentro. La iglesia tiene que volver a encontrarlo y llevarlo para que otros lo encuentren. Si encendés la luz, las tinieblas desaparecen. Si tenemos luz verdadera, se va a notar”.

Su llamado es a dejar de vivir un cristianismo superficial y volver a una experiencia real con Dios.

“No perdamos el tiempo”: un llamado urgente a la Iglesia

En uno de los momentos más profundos de su mensaje, advirtió:

“No dejen que se les vaya el tiempo. No pierdan la vida. No pierdan un segundo. Porque cuando te querés acordar, ya sos viejo. Ya no saltás como antes, ya no corrés como antes, ya no ves como antes, ya no hablás como antes. Se te fueron un montón de cosas… y no te diste cuenta cuándo pasó”.

“No perdamos el tiempo, ni siquiera en nuestra familia. Porque cuando no trabajaste en tus hijos, ya se te fue la vida. Es tiempo hoy de reflexionar en cómo estoy. Corregir lo deficiente. Nutrir lo que tengo que nutrir ahora”.

“No podemos pasar la vida dando vueltas en el desierto del templo, luchando con nuestra depresión o amargura porque la iglesia no crece. Tenemos que ser sabios. Algún día nos vamos a presentar delante del Autor de la vida y dar cuentas de lo que hicimos con lo que Él nos dio. Dejemos de jugar al cristianismo. Vivámoslo. Pongámoslo en práctica hoy”.

Tim Tebow cuenta cómo una reflexión espiritual lo llevó a escribir un libro sobre la crucifixión

El exjugador de la NFL Tim Tebow comparte cómo un momento de convicción lo llevó a escribir un libro sobre la crucifixión

El exjugador de la National Football League (NFL) y ganador del Heisman Trophy, Tim Tebow, lanzó un nuevo libro ilustrado que invita a reflexionar sobre el significado de la cruz de Cristo. La idea de esta obra nació durante una madrugada de insomnio que lo llevó a meditar profundamente en un pasaje del Evangelio.

Sentado en el suelo de su sala mientras escuchaba un sermón, Tebow recordó el versículo de Evangelio de Lucas 19:40, donde Jesús declara que si sus seguidores callan, “las piedras clamarán”. Esa frase despertó una pregunta que terminaría dando forma a su nuevo proyecto literario.

“Si la creación inanimada pudiera testificar de Cristo, ¿qué diría la cruz de madera?”, se preguntó el exdeportista.

Esa reflexión dio origen al libro “Si el árbol pudiera hablar”, una obra que narra la crucifixión desde una perspectiva inesperada: la del propio árbol que se convierte en la cruz donde murió Jesús.

Un libro que invita a redescubrir el significado de la cruz

En una entrevista, Tebow explicó que la idea lo conmovió profundamente.

“Si la creación está tan dispuesta a alabarlo, ¿cuánto más lo estaría el árbol del que Jesús colgó en la cruz del Calvario?”, reflexionó.

El pensamiento lo llevó a un momento de profunda introspección espiritual.

“Comencé a llorar pensando en cuántas veces he conocido el amor de Dios y el sacrificio de Jesús, pero también cuántas veces he fallado en hablar de Él o compartir su amor”, confesó.

La historia del árbol que se convirtió en la cruz

El libro, ilustrado por Rommel Ruiz, sigue el recorrido simbólico de un árbol desde que es una pequeña semilla hasta que termina transformado en la cruz donde Jesús fue crucificado.

En la narrativa, el árbol imagina que su destino podría haber sido convertirse en algo bello o útil. Sin embargo, termina siendo lo que Tebow describe como “un instrumento de vergüenza”.

Pero la historia revela una verdad más profunda.

“Lo que la cruz no sabía es que estaba siendo convertida en una puerta y en un trono”, explicó Tebow. “Un trono para que el Rey Jesús colgara y una puerta hacia el cielo”.

El Evangelio que lo cambia todo

Para el exmariscal de campo, el mensaje central del libro es recordar que la vida, muerte, resurrección y ascensión de Jesucristo transforman completamente la historia humana.

“El Evangelio nunca debería perder su impacto para nosotros”, afirmó. “Si es verdad, lo cambia todo: cambia el tiempo, cambia la historia y cambia nuestra eternidad”.

Tebow también expresó su preocupación por la posibilidad de que muchos creyentes se hayan acostumbrado al mensaje de la cruz.

“¿Por qué permitiríamos que ese evento se vuelva algo que nos insensibilice?”, cuestionó.

“Si no entendemos la cruz, nunca comprenderemos cuánto costó la gracia. Para nosotros es gratuita, pero a Jesús le costó todo”.

El llamado a compartir la fe cristiana

Hijo de misioneros y conocido por expresar públicamente su fe durante su carrera deportiva, Tebow también reflexionó sobre el desafío de compartir el Evangelio.

Según explicó, muchas veces la dificultad para hablar de Cristo surge por dos razones: la falta de convicción o la falta de amor por los demás.

“Tal vez no creemos lo suficiente, o no amamos lo suficiente a las personas”, dijo.

Aun así, animó a los cristianos a compartir su fe con humildad.

“No necesitamos tener todas las respuestas. Podemos decir: ‘No lo sé todo, pero esto cambió mi vida y te amo demasiado como para no contártelo’”.

La misión que continúa: fe y acción contra la trata de personas

Además de su trabajo como autor, Tebow lidera proyectos humanitarios a través de la Tim Tebow Foundation, una organización dedicada a ayudar a personas vulnerables alrededor del mundo, incluyendo sobrevivientes de trata de personas.

Recientemente también se anunció una alianza con Eagle Venture Fund para una iniciativa de 50 millones de dólares destinada a desarrollar tecnología para combatir la trata de personas.

El compromiso personal del exdeportista con esta causa es profundo. De hecho, el segundo nombre de su hija, Daphne, fue inspirado por una niña rescatada de la trata cuando tenía apenas 25 días de nacida.

Una esperanza que trasciende la oscuridad

En un mundo marcado por conflictos e incertidumbre, Tebow asegura que el mensaje central del cristianismo sigue siendo una fuente de esperanza.

“Servimos a un Rey que derrotó el pecado y la muerte”, afirmó. “A veces el nivel de maldad en el mundo puede parecer abrumador, pero Jesús venció y volverá por su iglesia”.

Mientras ese día llega, el exjugador recuerda que los cristianos tienen una misión clara: compartir el mensaje de Cristo.

“Se llama la Gran Comisión”, concluyó. “Ir y contarle al mundo”.

Para Tebow, comprender verdaderamente el significado de la cruz es esencial para entender el amor de Dios.

“Hay una gravedad sagrada en la eternidad”, dijo. “Pero lo increíble es que, aunque Dios es santo y perfecto, también es un Dios que quiere tenernos cerca”.

Elizabeth Tabish revela cómo interpretar a María Magdalena cambió su corazón y restauró su fe

Elizabeth Tabish revela cómo interpretar a María Magdalena cambió su corazón y restauró su fe

La actriz Elizabeth Tabish, reconocida por interpretar a María Magdalena en la serie cristiana The Chosen, estuvo a punto de no obtener el papel que marcaría un antes y un después en su vida personal y espiritual.

Antes de unirse a una de las producciones sobre Jesús más vistas en el mundo, Tabish —de 35 años— vivía en Austin, atravesando dificultades económicas y luchando contra la depresión. En ese tiempo, confesó que sentía que su sueño de actuar estaba “muerto”. Además, experimentaba un período de escepticismo respecto a la fe y a Dios, lejos de imaginar que una serie basada en el Evangelio sería el instrumento para iniciar su proceso de restauración.

De la duda a la fe: el impacto de interpretar a María Magdalena

Aunque al principio tenía reservas sobre participar en una producción cristiana, Elizabeth Tabish asegura que trabajar en The Chosen comenzó a transformar su corazón gradualmente. Dar vida a María Magdalena —especialmente al retratar el dolor reflejado en la historia de “Lilith”, como se presenta en la serie— la conectó profundamente con sus propias heridas emocionales.

“Ha sido muy difícil ignorar que hay algo realmente especial en esta experiencia para mí”, expresó la actriz en una entrevista. Con el paso del tiempo, comenzó a percibir algo más profundo en medio del proceso:

“Dios ha estado allí todo el tiempo… El amor de Dios es real. Es algo real y he estado abriéndome lentamente a eso”.

Para muchos seguidores de The Chosen, su interpretación de María Magdalena —una mujer liberada por Jesús y restaurada en dignidad— se convirtió en uno de los testimonios más conmovedores de la serie. Pero para Tabish, no fue solo actuación: fue un espejo de su propia historia de dolor y esperanza.

Jesús y la dignidad de la mujer: una mirada que transforma

A través de su papel, la actriz también desarrolló una comprensión más profunda del ministerio de Jesús, especialmente en su trato hacia las mujeres. Destacó que Cristo elevó la dignidad femenina en un contexto cultural donde muchas eran marginadas.

La serie muestra con honestidad el dolor, el trauma, la alegría y el crecimiento que forman parte de la experiencia de muchas mujeres, algo que Tabish considera fundamental para comprender el corazón del Evangelio. Su personaje refleja que la restauración no ignora el pasado, sino que lo redime.

Un mensaje de esperanza para quienes luchan con la depresión y la fe

Hoy, Elizabeth Tabish comparte que María Magdalena se convirtió en una verdadera maestra para ella. La historia le recordó que siempre somos amados, sin importar nuestro pasado, y que la vida cristiana se trata de crecimiento, no de perfección.

Su testimonio conecta con miles de personas que enfrentan depresión, dudas espirituales o crisis de propósito. La actriz concluyó con una reflexión que resume su proceso:

“No tienes que cambiar el mundo, pero puedes cambiarte a ti mismo”.

La historia de Elizabeth Tabish en The Chosen no solo es relevante para los fans de la serie, sino también para quienes buscan esperanza, fe y restauración en medio de tiempos difíciles.

El día que la BBC llevó a Jesús a la pantalla: la primera miniserie cristiana cumple 70 años

Hace setenta años, la televisión británica marcó un antes y un después en la historia del contenido cristiano. La BBC emitió la miniserie “Jesús de Nazaret”, considerada la primera producción televisiva que dramatizó la vida de Jesús de forma seriada para la pantalla chica. Fue un acontecimiento pionero en la historia del cine y la televisión cristiana.

El contexto: el auge de la televisión en el Reino Unido

La primera transmisión televisiva del mundo fue realizada por la BBC en 1936. Sin embargo, fue recién en la década de 1950 cuando la televisión comenzó a expandirse masivamente en los hogares británicos, especialmente tras la Coronación de la Reina Isabel II en 1953.

En ese escenario de crecimiento tecnológico y cultural, la BBC tomó una decisión audaz: producir una serie cristiana sobre la vida de Jesucristo, pensada inicialmente para niños y programada en la franja dominical infantil.

Una producción innovadora sobre la vida de Jesús

En 1954 comenzó el proyecto de una serie de ocho episodios que narraría la historia de Jesús desde su niñez hasta la Resurrección, culminando en el Domingo de Pascua. Fue la primera vez que la televisión británica asumía un desafío de esta magnitud en torno al Evangelio.

La productora infantil Joy Harington escribió y supervisó el proyecto tras un año de preparación minuciosa, con asesoramiento teológico del reverendo Robert C. Walton y del reverendo Roy McKay, ambos vinculados a la radiodifusión religiosa de la BBC.

Rodaje en Israel y transmisiones en vivo

Con el objetivo de aportar autenticidad histórica a la serie sobre Jesús, en la primavera de 1955 parte del equipo viajó a Israel para filmar escenas en exteriores en Galilea y Jerusalén.

La producción combinó estos segmentos pregrabados con transmisiones en vivo desde el Lime Grove Studio E, en Ealing. Un detalle innovador fue el uso de un inglés cotidiano en lugar del lenguaje arcaico de la Versión del Rey Jacobo, facilitando que los niños comprendieran el mensaje del Evangelio.

En el Radio Times, Freda Lingstrom, directora de Televisión Infantil, explicó que el propósito era despertar el interés de los niños por los orígenes de la influencia cristiana en sus vidas y ayudarles a entender el contexto histórico de la fe.

Episodios y elenco de “Jesús de Nazaret” (1956)

La serie se emitió en ocho capítulos, cada domingo a las 5:20 p.m., desde el 12 de febrero hasta el Domingo de Resurrección. Los episodios fueron:

  • “Prólogo: Preparando el camino”
  • “El Hijo amado”
  • “Jesús el Sanador”
  • “Jesús el Maestro”
  • “Jesús el Rey”
  • “El camino a Jerusalén”
  • “He aquí el Hombre”
  • “Estoy siempre con ustedes”

El reparto incluyó a Tom Fleming como Jesús, Barbara Lott como María Magdalena, Michael Bryant como Juan, Anthony Jacobs como Judas y Alan Wheatley como Poncio Pilato.

Tom Fleming: fe y actuación

El actor que interpretó a Jesús fue Tom Fleming, hijo de un ministro bautista y reconocido comentarista de la BBC. Había participado como comentarista en la coronación de 1953 y también habló públicamente sobre su fe cristiana en programas de la cadena.

Fleming era organista, predicador laico y secretario en la Iglesia Bautista de Canonmills, en Edimburgo. A lo largo de su carrera, comentó eventos históricos de gran relevancia y recibió distinciones como la Orden del Imperio Británico (OBE) y el título de Comendador de la Real Orden Victoriana (CVO). Falleció en 2010, a los 82 años.

Su interpretación reverente de Jesús no fue solo un trabajo actoral, sino la expresión pública de una fe personal profunda.

El libro complementario

Joy Harington también produjo un libro basado en la serie, publicado en 1956 por Brockhampton Press y posteriormente editado en versión de bolsillo y distribuido en Estados Unidos por Doubleday.

El prólogo estuvo a cargo de Sir Ian Jacob, entonces Director General de la BBC. Una reseña del Times Educational Supplement destacó la importancia de la obra y animó a padres y docentes a ponerla en manos de los niños.

Impacto, premios y legado

Aunque pensada para el público infantil, la serie alcanzó una audiencia masiva, convirtiéndose en el programa más visto desde la Coronación. Ganó el premio del Gremio de Productores y Directores de Televisión de 1956, antecedente de los premios BAFTA, siendo la primera vez que una serie infantil recibía ese reconocimiento.

El éxito llevó a retransmisiones en Semana Santa de 1957 y 1958. Además, inspiró una secuela titulada “Pablo de Tarso” en 1960.

Décadas más tarde, otras producciones continuarían el camino, como la miniserie “Jesús de Nazaret” de 1977 producida por ITV, y en tiempos recientes fenómenos globales como The Chosen.

Un antes y un después en la televisión cristiana

La producción de 1956 permanece como un hito en la historia de las series cristianas y de la representación de Jesús en televisión. Fue el primer “Jesús británico” en pantalla, combinando innovación técnica, sensibilidad pastoral y fidelidad al mensaje del Evangelio.

En una época donde la televisión recién comenzaba a moldear la cultura, la BBC apostó por llevar la historia de Cristo a los hogares. Setenta años después, aquella decisión sigue resonando como un ejemplo de cómo los medios pueden convertirse en herramientas para anunciar la vida, muerte y resurrección de Jesús a nuevas generaciones.

Cuando la gracia se vuelve barata: el peligro que denuncia Dietrich Bonhoeffer

Gracia Dietrich Bonhoeffer
Gracia Dietrich Bonhoeffer

En tiempos donde el mensaje cristiano muchas veces se diluye entre discursos motivacionales, promesas de bienestar y una fe sin exigencias, el teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer levanta una advertencia que sigue siendo profundamente actual: no toda “gracia” que se predica es realmente gracia.

En El costo del discipulado, escrito en un contexto de creciente secularización de la Iglesia, Bonhoeffer propone una distinción central que atraviesa toda su obra: la diferencia entre la gracia barata y la gracia costosa. Lejos de ser un debate teórico, se trata de una cuestión que define la autenticidad de la vida cristiana.

La gracia barata: una fe sin arrepentimiento ni transformación

Bonhoeffer introduce el problema con una frase contundente que no deja lugar a matices:

“La gracia barata es el enemigo mortal de nuestra Iglesia.”

Para él, esta “gracia” es aquella que ha sido vaciada de su poder transformador. Es una gracia reducida a idea, a doctrina, a discurso, pero sin impacto real en la vida del creyente.

“La gracia barata significa gracia que se vende en el mercado como baratijas.”

En este esquema, el perdón se vuelve automático, la fe se vuelve intelectual y el cristianismo se adapta a la lógica del mundo en lugar de confrontarla.

“Gracia barata es la predicación del perdón que no requiere arrepentimiento… bautismo sin disciplina… comunión sin confesión.”

El problema de fondo no es menor: se trata de una gracia que no exige nada, porque tampoco transforma nada.

“La gracia barata es la justificación del pecado sin la justificación del pecador.”

Es decir, se legitima la condición, pero no se produce un nuevo nacimiento. Se tranquiliza la conciencia, pero no se confronta el corazón.

Una fe que se mimetiza con el mundo

Uno de los aportes más filosos de Bonhoeffer es su diagnóstico cultural: cuando la gracia se vuelve barata, el cristianismo pierde su carácter distintivo.

El creyente deja de ser alguien transformado para convertirse simplemente en alguien “cubierto” por una idea religiosa.

“Dejemos que el cristiano viva como el resto del mundo… y que no tenga la osadía de aspirar a vivir una vida diferente bajo la gracia.”

Este tipo de fe no incomoda, no desafía, no interpela. Se vuelve compatible con cualquier estilo de vida.

Y ahí está el peligro: un cristianismo que no confronta al mundo, termina siendo absorbido por él.

La gracia costosa: el llamado que exige y da vida

Frente a esta distorsión, Bonhoeffer presenta la verdadera naturaleza de la gracia:

“La gracia costosa es el tesoro escondido… la perla de gran precio… el llamado de Jesucristo ante el cual el discípulo deja sus redes y lo sigue.”

Esta gracia no es accesible sin costo. No porque se pueda comprar, sino porque exige una respuesta total.

“Es costosa porque le cuesta a un hombre su vida, y es gracia porque le da a un hombre la única vida verdadera.”

Aquí aparece una tensión clave: la gracia es gratuita, pero no es barata. No se gana, pero sí transforma.

“Es costosa porque condena el pecado, y es gracia porque justifica al pecador.”

La gracia verdadera no minimiza el pecado, lo enfrenta. Y justamente por eso puede ofrecer una transformación real.

Gracia y discipulado: una unidad inseparable

Uno de los ejes más importantes del capítulo es que no se puede separar la gracia del discipulado.

Para Bonhoeffer, el problema central del cristianismo moderno es haber roto esa unidad.

“Gracia sin el discipulado, gracia sin la cruz, gracia sin Jesucristo.”

En cambio, la gracia auténtica siempre incluye un llamado:

“Una gracia así es costosa porque nos llama a seguir y es gracia porque nos llama a seguir a Jesucristo.”

Esto redefine completamente la vida cristiana: no es solo creer en Cristo, sino seguirlo.

Y ese seguimiento implica obediencia, renuncia y transformación.

El caso de Martín Lutero: cuando la gracia se malinterpreta

Bonhoeffer también analiza el impacto histórico de la Reforma. Lejos de criticar a Martín Lutero, señala cómo su mensaje fue distorsionado por sus propios seguidores.

“La justificación del pecador en el mundo degeneró en la justificación del pecado y del mundo.”

Lo que Lutero vivió como una experiencia radical de gracia que lo llevó a una obediencia más profunda, fue reducido a una fórmula teológica sin implicancias prácticas.

“La gracia… muy lejos de dispensarlo de hacer buenas obras, significó que debía tomar el llamado al discipulado con más seriedad que nunca antes.”

El error, entonces, no estuvo en la doctrina, sino en su interpretación superficial.

El peligro de una Iglesia secularizada

Bonhoeffer advierte que cuando la Iglesia adopta la gracia barata, pierde su esencia.

Se vuelve masiva, accesible, popular… pero vacía.

“Bautizamos, confirmamos y absolvimos a una nación entera sin hacer preguntas ni poner condición alguna.”

El resultado es una Iglesia llena de personas que creen estar en la fe, pero sin una vida de discipulado real.

“La gracia barata ha sido la ruina de más cristianos que cualquier mandamiento a hacer obras.”

Es una frase durísima, pero profundamente reveladora: el problema no es la exigencia, sino la falta de ella.

Una advertencia urgente para hoy

El planteo de Bonhoeffer resuena con fuerza en la actualidad.

En un contexto donde todo tiende a ser rápido, emocional y sin compromiso, también la fe puede caer en la superficialidad.

Una gracia que no confronta.
Una fe que no transforma.
Un cristianismo sin cruz.

“En lugar de llamarnos a seguir a Cristo, nos ha endurecido en nuestra desobediencia.”

La pregunta que deja abierta es incómoda, pero necesaria:

¿Estamos viviendo una gracia que nos cambia… o una que nos permite seguir igual?

Conclusión: la gracia que lo vale todo

Bonhoeffer no propone volver a un legalismo ni a una religión de obras. Su llamado es más profundo: recuperar la esencia del Evangelio.

Una gracia que salva, pero también llama.
Una gracia que perdona, pero también transforma.
Una gracia que es gratuita… pero que cuesta la vida.

“El único hombre que tiene derecho a decir que es justificado por la gracia sola es el hombre que ha dejado todo para seguir a Cristo.”

Porque al final, el discipulado no es una carga adicional, sino la evidencia de que la gracia fue realmente recibida.

Y ahí está el corazón del mensaje:

La gracia verdadera nunca deja igual a una persona.

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