Al entender que somos parte de un Reino eterno y somos uno con Su Rey eterno, debemos tener presente que cerrar un año en nuestro cronos no es cambiar de agenda.
Vivimos en la era de la tecnología, la inmediatez y las redes sociales. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, el smartphone ocupa nuestro tiempo.
Mucho se ha discutido acerca de si existe el “arte cristiano” y el “arte secular”. He llegado a la conclusión de que no existe tal cosa, es una discusión estéril.