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Cuando un pensamiento suicida se esconde detrás de una sonrisa

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Hace algunas semanas, llegué temprano al consultorio. Era la primera. Mi secretaria todavía no había llegado y una paciente, que tenía turno más tarde, también se había adelantado. La saludé y le dije: “¡Sos la primera! Qué alegría verte”. 

Ella me respondió con una enorme sonrisa. “Doctora, solamente tengo que traerte el resultado del Papanicolaou. Si podés atenderme rápido, genial. Vine temprano justamente por si existía esa posibilidad”. “Claro”, le dije. “Pasá, mientras voy preparando todo”. 

Entró al consultorio y se sentó en la silla frente a mi escritorio. Yo estaba del otro lado, encendiendo la computadora, buscando su historia clínica, preparando algunas cosas y eligiendo música para ambientar el lugar. 

Cada vez que levantaba la mirada, ella sonreía. Parecía estar bien. Hasta que, de repente, escuché una expresión con dolor y lágrimas:

Todavía recuerdo ese instante. Hacía apenas unos segundos, esa misma mujer estaba sonriendo frente a mí. La miré sorprendida y le dije: “Pero, bella, entraste sonriendo. Mientras yo preparaba las cosas estabas sonriendo. ¿Qué pasó?”. 

Y su respuesta me atravesó: “Es que cuando entré acá sentí la presencia de Dios y no pude seguir escondiéndolo. Necesitaba decir que quiero morirme”. 

Ese día el Papanicolaou dejó de ser lo más importante de la consulta. Había una vida delante de mí pidiendo ser escuchada. Oramos. Lloró. Hablamos profundamente. Le leí la Palabra. Con su consentimiento, hablé con su pastora y la orienté para que también pudiera recibir ayuda de profesionales de salud mental. 

Antes de irse me habló de algo que no tenía cuando había entrado: paz. Una paz inmensa, me decía. Y mientras la veía salir pensé en cuántas personas nos cruzamos todos los días que también sonríen. 

Durante años, soñé con construir espacios donde las personas pudieran sentirse abrazadas; lugares donde alguien pudiera entrar sin necesidad de aparentar que está bien, donde pudiera sentirse lo suficientemente seguro como para expresar aquello que quizá no se anima a decir en ningún otro lugar. Aquella mañana volví a comprender por qué. 

Porque el sufrimiento profundo no siempre grita. A veces trabaja. A veces estudia. A veces sirve. A veces cuida a sus hijos. A veces se maquilla, se viste, responde mensajes y sube una historia a las redes sociales. A veces el dolor sonríe. 

Y aquella escena, aunque profundamente personal, forma parte de una realidad que atraviesa al mundo entero. Según la Organización Mundial de la Salud, más de 720.000 personas mueren por suicidio cada año en el mundo y, por cada muerte, se estima que existen muchas más personas que realizan intentos. 

Además, el suicidio se encuentra entre las principales causas de muerte de los jóvenes: fue la tercera causa de muerte entre los 15 y los 29 años a nivel mundial. 

Argentina tampoco está ajena a esta realidad. Los datos oficiales del Ministerio de Salud registraron 3.488 muertes por suicidio durante 2023, con una tasa de 7,5 cada 100.000 habitantes. Y hay un dato que debería interpelarnos especialmente: ese mismo año, los suicidios estuvieron entre las principales causas de muerte de los jóvenes argentinos de 15 a 24 años. 

El suicidio a veces es silente. Hay batallas interiores que permanecen invisibles hasta que alguien encuentra un lugar suficientemente seguro para decir: “No puedo más”.

Por eso necesitamos recuperar algo profundamente humano: la capacidad de mirar al otro más allá de lo evidente. 

Jael Ojuel

Escuchar sin minimizar. Sin responder rápidamente “tenés que ponerle ganas”. Sin juzgar y sin convertir el sufrimiento ajeno en una clase de espiritualidad. Como médica y como mujer de fe, estoy convencida de que la oración, el acompañamiento pastoral y la atención profesional no necesitan competir entre sí. 

Podemos orar profundamente y también acompañar a alguien a buscar ayuda especializada. Podemos creer en el poder sobrenatural de Dios y valorar las herramientas que la medicina, la psicología y la psiquiatría pueden aportar. Porque cuando una vida está en riesgo, acompañar también es actuar. 

Desde aquel día hay una pregunta que vuelve una y otra vez a mi corazón: ¿cuántas personas habrán pasado hoy delante nuestro sonriendo mientras por dentro estaban pidiendo auxilio?

Una conversación no reemplaza el tratamiento profesional, pero puede convertirse en el puente que lleve a una persona hasta él. Tal vez nunca sepamos cuánto puede significar una llamada, un mensaje, sentarnos al lado de alguien, escuchar sin mirar el reloj, acompañarlo a pedir ayuda o simplemente hacerle saber: “No tenés que atravesar esto solo”. 

Aquella mañana yo había llegado temprano pensando que simplemente comenzaría otro día de consultorio. Ella había llegado temprano pensando que solamente traería un resultado. Ninguna de las dos sabía que detrás de aquella consulta aparentemente rutinaria había una conversación que necesitaba suceder. Y desde entonces, aquella sonrisa inicial quedó grabada en mí como un recordatorio: nunca sabemos completamente qué batalla está librando la persona que tenemos enfrente. 

Por eso quiero terminar hablándole también a quien quizás esté leyendo estas palabras mientras atraviesa su propia noche. Que hoy no encuentres sentido no significa que tu vida lo haya perdido. El dolor puede ser inmenso. Puede agotarte. Puede hacerte sentir que nada va a cambiar. Pero no le entregues al dolor el derecho de escribir el final de tu historia. Hablá. Pedí ayuda. Permití que alguien entre en ese lugar que hasta hoy atravesaste en silencio. 

Y a todos los demás nos queda una responsabilidad: mirar un poco más, escuchar un poco más, juzgar un poco menos y acompañar mucho más. Porque quizás nunca podamos conocer completamente el dolor que se esconde detrás de una sonrisa, pero sí podemos convertirnos en personas y comunidades donde alguien tenga la libertad de dejar de fingir que está bien. El suicidio a veces es silente. Pero vos y yo podemos aprender a escuchar el silencio.

Más de mil corredores recibieron oración durante una maratón en México

Más de mil corredores recibieron oración durante una maratón en México

Una iglesia en México convirtió una maratón en una oportunidad para compartir el Evangelio en las calles. Durante la jornada deportiva realizada el pasado domingo 30 de agosto, miembros de la iglesia G3:16 Polanco, liderados por el pastor Oscar Sotres, se acercaron a más de mil corredores para ofrecerles agua, palabras de ánimo y oración.

La iniciativa surgió luego de que la maratón provocara el cierre de varias vías de la ciudad, dificultando que las personas pudieran llegar al servicio de la congregación. Ante esta situación, los creyentes decidieron cambiar sus planes y llevar la iglesia hasta donde se encontraba la gente.

Una iglesia que salió a las calles para compartir el Evangelio

Durante el recorrido, los miembros de G3:16 Polanco animaron a los participantes a continuar la carrera y aprovecharon la oportunidad para compartir con ellos el mensaje de Jesús.

Según explicó Sotres, la respuesta de los corredores superó sus expectativas. El pastor afirmó que había saludado a más de mil personas y que muchas de ellas se acercaban con entusiasmo para pedir oración.

“Este país necesita a Cristo”, expresó Sotres al explicar la importancia de que los creyentes salgan de las cuatro paredes de la iglesia para encontrarse con las personas.

En lugar de cerrar sus puertas debido a la competencia deportiva, el grupo decidió acudir al lugar donde estaban los corredores y llevar el mensaje de Jesús directamente a las calles.

“¿Quieres que oremos por ti?”

Los miembros de la iglesia también llevaron carteles en los que preguntaban a los participantes si deseaban recibir oración. De acuerdo con el pastor, muchos corredores aceptaron y algunos incluso se emocionaron mientras los cristianos oraban por ellos.

Entre quienes recibieron oración estuvieron Isabel y Víctor. Sotres pidió a Dios que los bendijera no solamente durante la competencia, sino también en su familia, trabajo, salud y en lo que describió como “la carrera de la vida”.

Una maratón como oportunidad para hablar de Jesús

El pastor utilizó precisamente la imagen de la maratón para transmitir un mensaje espiritual. Señaló que la carrera más importante no es únicamente aquella que termina en una meta deportiva, sino la perseverancia del creyente hasta alcanzar la vida eterna.

También afirmó que Jesús abrió mediante su sacrificio en la cruz el camino hacia el cielo, utilizando la experiencia de los corredores como una oportunidad para hablar acerca de la fe y la esperanza en Cristo.

La acción también generó testimonios entre los participantes. Un joven contó que su madre estaba completamente agotada durante la carrera cuando recibió oración de los cristianos y posteriormente se sintió animada para continuar.

Otro corredor aseguró que encontrarse con el grupo fue significativo mientras completaba su primera maratón.

“Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”

Lo ocurrido muestra de manera sencilla lo que significa una Iglesia que no limita su misión a un edificio. Mientras miles de personas corrían hacia una meta física, estos creyentes encontraron una oportunidad para recordarles una verdad eterna: el Evangelio debe llevarse precisamente hasta donde están las personas.

Jesús ordenó: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).

La comparación utilizada durante la jornada también tiene un profundo fundamento bíblico. La vida cristiana es presentada en las Escrituras como una carrera que exige perseverancia, incluso cuando llegan el cansancio y las dificultades:

“Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús” (Hebreos 12:1-2).

Más allá de cruzar una meta terrenal, el verdadero propósito es permanecer firmes en Cristo hasta el final.

Persecución en Irán: Asesinaron a 33 pastores mientras miles de musulmanes se convierten a Jesús

Persecución en Irán: Asesinaron a 33 pastores mientras miles de musulmanes se convierten a Jesús

La persecución contra los cristianos en Irán continúa intensificándose. Iran Alive Ministries denunció que al menos 33 pastores cristianos vinculados a su ministerio fueron asesinados en los últimos meses, mientras decenas de creyentes habrían sido detenidos por su relación con iglesias y movimientos cristianos clandestinos.

A pesar de la represión del gobierno iraní y de los riesgos que enfrentan quienes abandonan el islam para seguir a Jesús, miles de musulmanes continúan convirtiéndose al cristianismo en Irán, según informó el fundador.

Shariat aseguró que, además de los pastores asesinados, más de 130 personas vinculadas a un movimiento de iglesias clandestinas fueron detenidas, en medio de un aumento de las medidas contra las comunidades cristianas del país.

Denuncian el asesinato de 33 pastores cristianos en Irán

La denuncia de Iran Alive Ministries se produce en un contexto de creciente preocupación por la situación de los cristianos perseguidos en Irán, donde las autoridades han intensificado las restricciones contra las actividades religiosas no reconocidas por el gobierno.

Hormoz Shariat, fundador del ministerio, afirmó que al menos 33 pastores cristianos relacionados con la organización fueron asesinados en los últimos meses.

Según el líder cristiano, la persecución también alcanzó a decenas de creyentes vinculados a iglesias que operan de manera clandestina, una realidad que se ha extendido en diferentes regiones del país debido a las restricciones sobre la conversión del islam al cristianismo.

A pesar de las detenciones y de la presión ejercida contra las comunidades cristianas, Shariat aseguró que el movimiento de conversión y evangelización continúa creciendo.

Miles de musulmanes se convierten al cristianismo en Irán

Shariat aseguró que muchos musulmanes iraníes continúan convirtiéndose al cristianismo a pesar de la persecución religiosa.

De acuerdo con los datos compartidos por Iran Alive, el ministerio registró 5.849 conversiones al cristianismo solo durante este año.

Sin embargo, Shariat considera que la cifra real podría ser considerablemente mayor, debido a que muchas conversiones se producen de manera privada o dentro de comunidades cristianas clandestinas.

Para numerosos iraníes que deciden seguir a Jesús, hacer pública su nueva fe puede representar un riesgo. Por ese motivo, gran parte de la actividad evangelística y del discipulado cristiano se desarrolla fuera de las estructuras religiosas tradicionales.

Iglesias clandestinas y predicación del Evangelio bajo persecución

Shariat señaló que incluso los cristianos encarcelados continúan compartiendo su fe con otras personas.

Según su testimonio, algunos creyentes detenidos aprovechan su tiempo en prisión para hablar de Jesús con otros reclusos, mientras diferentes ministerios continúan buscando formas de llevar el mensaje del Evangelio a la población iraní.

Entre esas iniciativas se encuentra el canal de Iran Alive, que continúa transmitiendo contenidos cristianos y programas religiosos dirigidos a la población de habla persa.

El acceso a programas de televisión, contenidos digitales y otros medios de comunicación se ha convertido en una de las principales herramientas para que el Evangelio llegue a personas que viven en contextos donde asistir libremente a una iglesia puede resultar difícil o peligroso.

“Ser declarado criminal es un honor”

Hormoz Shariat también se refirió a la criminalización de algunas actividades cristianas por parte de las autoridades iraníes.

El fundador de Iran Alive Ministries calificó esta situación como una oportunidad para recordar las palabras de Jesús sobre aquellos que sufren persecución por causa de la justicia.

En ese sentido, afirmó que ser considerado un criminal bajo las leyes iraníes debido a la fe cristiana puede ser visto como un honor por quienes deciden mantenerse firmes en su convicción.

Sus declaraciones reflejan la tensión que viven miles de creyentes en el país, donde la decisión de abandonar el islam para convertirse al cristianismo puede traer consecuencias sociales, familiares y legales.

Irán, entre los países donde más se persigue a los cristianos

La organización Puertas Abiertas ubicó a Irán en el puesto número 10 de la Lista Mundial de la Persecución 2026, una clasificación anual que analiza los países donde los cristianos enfrentan mayores niveles de hostilidad y persecución por causa de su fe.

Según el informe, los cristianos iraníes viven en un contexto marcado por la opresión islámica y el control ejercido por el régimen sobre las actividades religiosas.

A pesar de este escenario, los testimonios compartidos por diferentes ministerios cristianos continúan mostrando un fenómeno que llama la atención: la persecución no ha detenido las conversiones al cristianismo.

Mientras pastores y creyentes enfrentan arrestos, restricciones y amenazas, miles de iraníes siguen buscando conocer el mensaje de Jesús.

Para quienes trabajan compartiendo el Evangelio en el país, la situación refleja una realidad que continúa marcando a la iglesia iraní: cuanto mayor es la presión contra los cristianos, más personas parecen buscar respuestas fuera de las estructuras religiosas tradicionales y acercarse al mensaje de Cristo.

Más de 100 personas entregan su vida a Jesús y queman objetos de hechicería en Madagascar

Más de 100 personas entregan su vida a Jesús y queman objetos de hechicería en Madagascar

Unas 120 personas decidieron entregar sus vidas a Jesús durante una jornada evangelística realizada en una remota aldea del pueblo Bara, en Madagascar. Tras escuchar el mensaje del Evangelio, varios de los nuevos creyentes reunieron objetos relacionados con antiguas prácticas de hechicería y los quemaron públicamente como una expresión de arrepentimiento y de su decisión de seguir a Cristo.

La misión fue realizada por el misionero brasileño Fernando Basso y su equipo, quienes viajaron hasta una zona montañosa y de difícil acceso para compartir el mensaje de Jesús con una comunidad ubicada en una de las regiones más remotas del sur de Madagascar.

Según relató el propio misionero, llegar hasta estas aldeas representa un importante desafío debido a las condiciones del terreno, los caminos complicados y los peligros que enfrentan quienes llevan el Evangelio a comunidades alejadas.

Evangelismo en Madagascar: el filme “Jesús” llegó al pueblo Bara

Una de las principales herramientas utilizadas por el equipo misionero fue la proyección al aire libre del filme “Jesús”, presentado en la lengua del pueblo Bara.

La producción audiovisual comunica el mensaje de salvación de manera visual y se ha convertido en una herramienta fundamental para el trabajo evangelístico en comunidades donde gran parte de la población no sabe leer ni escribir.

Fernando Basso explicó que el equipo ya había visitado la misma aldea aproximadamente un año antes. Aquella primera proyección abrió las puertas para regresar y continuar compartiendo el Evangelio con los habitantes.

Después de la nueva presentación del filme, colaboradores de la misión permanecieron entre cuatro y cinco días más en la comunidad, enseñando y compartiendo el mensaje de Jesús con las familias de la aldea.

Como resultado de esas jornadas, unas 120 personas decidieron seguir a Cristo, según informó el misionero.

Nuevos creyentes queman objetos vinculados a la hechicería

La respuesta de los habitantes no terminó con una confesión de fe. De acuerdo con el testimonio compartido por Basso, varios de los nuevos convertidos decidieron romper públicamente con prácticas espirituales que formaban parte de su vida anterior.

Los habitantes reunieron objetos relacionados con la hechicería y realizaron una fogata para destruirlos.

“Como testimonio de su arrepentimiento, quemaron sus objetos ligados a la hechicería”, relató Fernando Basso.

Para el equipo misionero, este acto representó una señal visible de la decisión de los nuevos creyentes de abandonar prácticas anteriores y comenzar una nueva etapa de fe siguiendo las enseñanzas de Jesús.

Una misión cristiana que trabaja en Madagascar desde 2013

Fernando Basso y su esposa, Janaine Basso, desarrollan trabajo misionero en Madagascar desde 2013, especialmente entre las comunidades del pueblo Bara.

Su labor cuenta con el apoyo de Missão Zero y MIAF — Africa Inland Mission, y su base de trabajo se encuentra en Betroka, desde donde diferentes equipos viajan hacia comunidades ubicadas en distintas zonas del sur del país.

El pueblo Bara es una comunidad de tradición principalmente oral, formada en gran parte por ganaderos y agricultores seminómadas. Según explicó Basso, muchas de sus tradiciones religiosas están vinculadas al animismo y a prácticas de hechicería.

Además, una gran parte de la población enfrenta dificultades de alfabetización. De acuerdo con los datos compartidos por el misionero, cerca del 90 % del pueblo Bara no sabe leer ni escribir, mientras que la Biblia completa todavía no ha sido traducida a su idioma.

Esta realidad convierte a las herramientas audiovisuales en una alternativa fundamental para comunicar el mensaje cristiano.

Más de 100.000 personas alcanzadas con el Evangelio

Por esa razón, el filme “Jesús” se ha convertido en una de las principales herramientas utilizadas por la misión para llevar el Evangelio a comunidades remotas de Madagascar.

Según los datos divulgados por la organización misionera y recogidos por Guiame, desde 2017 el proyecto ha llevado la producción a 419 aldeas y alcanzado a más de 100.000 personas.

El trabajo evangelístico también ha contribuido a la plantación de 13 iglesias en diferentes comunidades de la región.

Lo ocurrido en esta remota aldea del pueblo Bara refleja una respuesta que fue más allá de escuchar un mensaje. Según el testimonio de los misioneros, decenas de personas decidieron dejar atrás prácticas vinculadas a su antigua vida espiritual para comenzar un nuevo camino de fe en Jesús.

Para quienes trabajan llevando el Evangelio a zonas de difícil acceso en Madagascar, ver a comunidades enteras escuchar el mensaje de Cristo y responder a él representa el fruto de años de perseverancia misionera en lugares donde todavía existen miles de personas sin un fácil acceso al mensaje cristiano.

¿Qué dice la Biblia sobre el Gozo?

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Qué es el gozo para Dios

El libro de Filipenses es una carta extraordinaria, que nos muestra cómo obra el Espíritu Santo en medio del dolor y la dificultad.

Pablo no escribió esta carta desde un lugar de comodidad, sino desde una prisión romana, enfrentando incluso la posibilidad de una ejecución.

Después de años sirviendo al Evangelio, plantando iglesias y viendo a Dios obrar, humanamente tenía motivos para sentirse frustrado o derrotado. Sin embargo, sucede algo completamente diferente: en medio de la prisión, Pablo descubre una realidad mucho más profunda: El gozo.

No habla del gozo como una emoción pasajera ni como un estado de ánimo positivo. Habla del gozo como una experiencia espiritual que nace de la presencia de Dios y permanece aun cuando las circunstancias son adversas.

Y esto resulta todavía más significativo cuando recordamos la historia de Filipos.                                   Fue allí donde Pablo predicó el Evangelio, conoció a Lidia y vio cómo una joven esclavizada por un espíritu de adivinación fue liberada. Aquella liberación provocó la furia de quienes se beneficiaban de su situación. Pablo y Silas fueron golpeados y encarcelados.

Pero en aquella cárcel ocurrió algo extraordinario. En lugar de rendirse al dolor, comenzaron a adorar a Dios. Mientras cantaban, el Espíritu Santo se manifestó poderosamente: la prisión tembló, las cadenas fueron sacudidas y las puertas se abrieron.

Aquella noche no solo hubo una liberación sobrenatural. El carcelero terminó preguntando qué debía hacer para ser salvo, y Pablo respondió:

«Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa».

Años después, cuando Pablo escribe a los filipenses desde otra prisión, no recuerda aquella ciudad con amargura, sino con gratitud y alegría. Había aprendido algo que nosotros también necesitamos aprender: el dolor forma parte de la vida, pero no tiene por qué gobernar nuestra vida.

La pregunta no es cómo evitar el dolor, sino cómo atravesarlo.

El gozo no es alegría

La alegría es una emoción hermosa, pero pasajera. Puede aparecer por una circunstancia agradable y desaparecer cuando esa circunstancia cambia.

El gozo, en cambio, es mucho más profundo. No depende de las circunstancias externas ni de lo que estamos viviendo. Es una obra del Espíritu Santo en nuestro interior.

Mientras la alegría nace de lo que sucede alrededor nuestro, el gozo nace de la certeza de que Cristo sigue siendo Señor aun en medio del dolor, la dificultad y la incertidumbre.

Por eso el gozo no niega el dolor. Nos permite atravesarlo con esperanza.

Pablo lo expresa en Filipenses 1:4:

  • «Siempre en todas mis oraciones por todos vosotros, hago oración con gozo».

Es impresionante: Pablo está preso, enfrentando incertidumbre y la posibilidad de morir, y aun así dice que ora con gozo.

Orar con gozo no significa ignorar el dolor ni fingir que todo está bien. Significa acercarnos a Dios con la certeza de que Él sigue obrando, aun cuando las circunstancias todavía no hayan cambiado.

Filipenses 1:6 agrega:

«El que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo».

Somos una obra en construcción. Hay procesos en los que parece que nada cambia, pero Dios continúa trabajando. Su propósito no consiste solamente en resolver una circunstancia puntual; está formando nuestra vida conforme a su voluntad.

El gozo aparece cuando aprendemos a disfrutar de la presencia de Dios en medio de ese proceso. Buscar el gozo en la presencia de Dios nos nutre, nos sana y nos transforma.

El gozo nos libera de la comparación

En Filipenses 1:18

Pablo dice:

«Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún».

Esto revela otra dimensión del gozo: el gozo nos libera de la necesidad de competir.

Vivimos rodeados de comparación. Las redes sociales profundizaron esta tendencia, mostrando versiones idealizadas de la vida de los demás y generando una presión constante por demostrar quiénes somos y cuánto hemos alcanzado.

Pero el gozo del Espíritu Santo produce contentamiento.

  • Pablo podía alegrarse porque había dejado de competir para convertirse en una fuente de inspiración.

El gozo nos recuerda que no necesitamos demostrar nada para ser amados por Dios. Su presencia es suficiente y su propósito continúa desarrollándose en nuestra vida día tras día.

Un gozo que deja legado

En Filipenses 1:28 Pablo habla del “gozo de la fe”. Él entiende que aquello que Dios produjo en su vida puede permanecer incluso más allá de su propia existencia.

Esto también nos confronta con una pregunta: ¿qué estamos dejando en los demás?

Lo que permanece no son solamente nuestros logros, éxitos o bienes materiales, sino aquello eterno que Dios produjo en nuestro interior.

Lo que hacemos para Cristo nunca se pierde.

Cada palabra de aliento, cada acto de servicio, cada oración y cada muestra de amor puede convertirse en una semilla que continúe dando fruto mucho después de que nosotros ya no estemos.

El gozo se vive en comunidad

Filipenses también nos enseña que el gozo no fue diseñado para vivirse de manera aislada.

El gozo verdadero se experimenta en comunidad.

La iglesia está formada por personas diferentes, con historias y circunstancias distintas. Algunos llegan con lágrimas, otros celebrando victorias; algunos atraviesan pruebas y otros viven tiempos de abundancia. Pero hay algo que los conecta: el mismo Espíritu Santo habitando en ellos.

El gozo del Espíritu Santo no puede quedar encerrado dentro de una persona. Se comparte, se refleja y se manifiesta.

Pablo lo expresa en Filipenses 2:17 :

«Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros».

La libación era una ofrenda que se derramaba completamente delante de Dios. Pablo está diciendo: “Toda mi vida ha sido derramada”. Y lejos de lamentarse, se regocija porque entiende que ese sacrificio vale la pena.

La pregunta es: ¿en qué estás derramando tu vida?

La vida no puede recuperarse. Podemos gastarla en lo temporal o derramarla por aquello que permanece.

Servir a Dios, ayudar a otros, orar, acompañar, amar y entregar nuestra vida tiene un valor eterno.

Regocijaos

Finalmente, Pablo declara en Filipenses 4:4:

«Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!»

No es una invitación a negar el dolor. Es una invitación a recordar quién es Dios en medio de él.

El mensaje de Filipenses no es que el dolor desaparece, sino que existe un gozo más grande que el dolor.

Un gozo que nos sostiene, nos fortalece y nos permite seguir caminando aun cuando no entendemos lo que está sucediendo.

Regocijémonos. Busquemos su presencia. Apartemos tiempo para encontrarnos con Dios. Porque el gozo no depende de la ausencia de dificultades, sino de la presencia del Espíritu Santo acompañándonos, guiándonos y fortaleciéndonos mientras las atravesamos.

El Señor de los Anillos y la Biblia

El Señor de los anillos y la Biblia

Esta saga es una de las más taquilleras de la pantalla grande y también una de las más galardonadas por la Academia de Hollywood. Cuenta con más de once estatuillas en su haber, esto, sin contar la precuela del Hobbit y la inmensa producción que se llevó a cabo con la serie “Los anillos del poder”.

Pero, este mundo fantástico nació mucho antes, y primero fue una idea rumiante en la cabeza de J.R.R Tolkien, que logró posicionarse como uno de los Best Seller más vendidos de la historia. 

Un anillo para gobernarlos a todos

Esta obra de arte, abarca un mundo fantástico que maravilla a cualquier lector y se debe a la capacidad que tuvo Tolkien para narrar un universo de historias, que concluyen por reunirse en una sola temática central, la lucha entre la luz y la oscuridad.

Hay una  frase que marcará toda la saga; porque la trama se desarrollará en torno a la creación de varios anillos que fueron repartidos entre reyes hombres, reyes enanos y elfos. Pero, todos fueron engañados por un villano que forjó un único anillo que contiene el poder para someterlos a todos. El señor oscuro “Sauron” utilizó sus artimañas para llegar a formar un ejército con el que dominaría a toda criatura en la tierra media. 

«Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos a las tinieblas».

El Señor de los Anillos, J.R.R.Tolkien
Este mundo fantástico nació mucho antes, y primero fue una idea rumiante en la cabeza de J.R.R Tolkien.
El anillo de poder o mejor conocido como el anillo único. Sólo persigue a su dueño Sauron.

¿Y la Biblia? y ¿ el autor? y ¿el cristianismo? 

Toda la saga completa está llena de referencias tomadas de la Biblia. Aunque el autor declaró varias veces que nunca escribió una obra cristiana,ya que muchos de los personajes están inspirados en la mitología nórdica y finesa. Sin embargo, era imposible que todo el desenlace no estuviera marcado por su fe en Cristo, y eso se debe a que fue un hombre muy devoto a Dios. También cabe destacar que gracias a Tolkien es que C.S Lewis fue persuadido de creer en el Evangelio pese a su ateísmo. 

Podemos identificar ciertos elementos bíblicos, aunque no pretendo analizar la obra completa ya que se haría sumamente extensa, sobre todo, aquellas simbologías presente en todo el desarrollo, las cuales son fáciles de asociar con las Escrituras. 

Angel de Luz

Aunque la historia remonta mucho tiempo antes, el enemigo ya era conocido por los elfos, humanos y enanos. Sauron, el señor oscuro, se disfrazó como un ser de luz ¿Le suena esta referencia? 

“¡Pero no me sorprende para nada! Aun Satanás se disfraza de ángel de luz”.              

2 Corintios 11:14
Gandalf y Frodo, en la comunidad del anillo.

«No podemos elegir los tiempos que nos toca vivir, lo único que podemos hacer es decidir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.»

Gandalf, El señor de los anillos.

El pecado y los pecados

Esto se ve reflejado cuando se forjan todos los anillos que terminarían por responder a un único poder, el anillo de Sauron. Aquí es interesante observar cómo podríamos interpretar que en cada ejemplar se pueden ver reflejado los frutos de la carne; la avaricia, la codicia, la lascivia, las rencillas, chismes, murmuraciones, ambición, etc. Pero se pone más picante cuando todos quieren dominar a estos diminutos pedazos de “oro” pero terminan siendo gobernados por aquél que los domina a todos. 

¿Acaso no representa la historia desde la caída de Adán? 

Pero la Escritura declara que todo el mundo es prisionero del pecado, para que mediante la fe en Jesucristo lo prometido se les conceda a los que creen.

Gálatas 3:22

Los anillos del poder, la precuela que cuenta como se originó el Señor de los anillos.

El héroe menos pensado


En historias fantásticas de dragones, criaturas infernales, brujos y villanos temerosos, uno creería que el salvador sería un rey o un caballero quien enfrentaría solitariamente a las fuerzas de oscuridad. Sin embargo, lo curioso es que el héroe de esta hermosa narración es un pequeño mediano, hobbit, en quién nadie hubiera depositado la esperanza de la humanidad. Frodo, así como se llama, portó el anillo del mal en su cuello para ser destruido en los fuegos de Mordor, tierra del enemigo, algo así como viajar a las puertas del Hades. 

Si nos ponemos a ver en detalle, es impresionante como podemos compararlo, de alguna manera poética, con Jesucristo. Ese salvador que salió de una tierra de la que no se esperaba que surgiera el mesías y llevó a cabo una misión imposible, preservar la humanidad. Frodo retrataba ese encuadre en la saga, alguien que pasó desapercibido y del que no se esperaba nada, como la declaración que le hacen a Jesús: “pero este no es el hijo del carpintero”, claro, quién hubiera pensado que ese “don nadie” iba a cargar con el mal de la humanidad  hasta el mismo infierno para destruirlo. 

“Incluso la persona más pequeña puede cambiar el curso del futuro”.

Galadriel, El Señor de los anillos.

La comunidad del anillo

Otra similitud que podemos encontrar es que el personaje principal, Frodo, no realizó esta hazaña solo sino que contó con un grupo de 9 personas que lo acompañaron, hasta cierto punto, en su travesía para vencer la oscuridad. Tal como los discípulos y nuestro Señor que caminaron durante tres años juntos pero cuyo tramo final de la cruz, Cristo tuvo que atravesarlo solo. Sin embargo, esto nos enseña que ningún propósito salvífico, se puede o se debe realizar de manera solitaria.  

Smeagol y Gollum

Me fascina este misterioso personaje bipolar. Esta criatura padece de un trastorno psicológico, en el que dos personalidades muy definidas coexisten en él, la víctima y el victimario. Esto le sucedió al pequeño engendro por cargar con el peso del anillo maldito sin saberlo. Y el bien y el mal comenzó a tomar una forma agresiva y explícita, hasta volverlo en alguien inestable y consumirlo por completo.

Lo curioso, es que, ciertamente nos podemos identificar con Smeagol, porque esa lucha sucede constantemente en nuestro interior, tal como lo relata Pablo “El mal que no quiero eso hago y el bien que deseo no lo hago”.

Gollum desempeña un papel clave hasta el final de la saga.

El Génesis

Aunque no se encuentra en la trilogía de El Señor de los Anillos, y tampoco se llama de esa manera, el libro que da vida a esta saga se titula el Silmarillion. Y relata la creación del universo de una manera que nos remonta a “Dios en el principio”. Al igual que “La última batalla” de la saga las crónicas de Narnia, en donde se relata de forma metafórica el apocalipsis, esta edición es sumamente emocionante, porque podemos entender de una manera poética la rebelión de Lucifer y la creación de todas las cosas. 

En la actual serie “Los anillos del poder” que se transmite por la plataforma de Amazon, narra la edad intermedia, en la que surge el villano “Sauron” y cómo fueron forjados los anillos para desatar una guerra épica entre el bien y el mal.

Tendría muchos otros puntos para nombrar con respecto a la Biblia, y el mundo fantástico que gira en torno a El Señor de los Anillos. Dicho sea de paso, hay 23 libros que amplían todas las historias que se mencionan de alguna manera en la saga “The Lords of the Rings”, su título en inglés.

¿Quién fue Tolkien?

Esto sería toda una nota aparte, pero es necesario saber de manera primaria de dónde proviene el autor y quién fue, esto nos ampliará el  panorama para entender un poco más en profundidad su obra.

Su nombre completo era: John Ronald Reuel Tolkien y nació en 1892 en Sudáfrica pero se crió y vivió en Londres, Inglaterra. Proveniente de una familia católica, por parte de su madre que falleció a temprana edad por causa de la diabetes y su padre por una fiebre reumática. 

Huérfano junto a su hermana, fueron criados por el sacerdote Francis Xavier Morgan, quién se hizo cargo de la educación de ambos. Tolkien era un jóven intrépido, y desde temprana edad  formó, antes de terminar la secundaria, una comunidad secreta que la bautizó Tea Club and Barrovian Society (Club de Té y Sociedad Barroviana), donde discutían sobre literatura y en el que más adelante se uniría, ni nada más que C.S Lewis con quién formaría una estrecha amistad de por vida.

J.R.R. Tolkien creador del universo inmeso del Señor de los anillos.

Tolkien se graduó de filólogo y lingüista en Oxford, en donde impartió clases de Lengua e Literatura inglesa. Ni bien recibió su título se alistó en el ejército como lexicógrafo, especialista en transmisiones, y peleó para la corona británica en la primera guerra mundial. 

También le tocó vivir todo el desenlace de la segunda. Acá te dejamos el trailer de su película biográfica que narra un poco el contexto histórico en el que fueron concebidas las novelas fantásticas y su lucha contra temores ocultos y las secuelas de la postguerra.

Este autor, nos regaló una bella aventura con la que podemos enseñar a nuestros hijos, niños, adolescentes y jóvenes en nuestras casas e iglesias, principios bíblicos y eternos de una manera entretenida, creativa y didáctica.  


Podés encontrar todas las películas en la plataforma de Prime Video.

The Chosen (Los Elegidos) Temporada 6: Una oportunidad para las iglesias

The Chosen Temporada 6: Una oportunidad para las iglesias

La nueva temporada de The Chosen se adentrará en los últimos días de Jesús antes de la crucifixión. Desde el 15 de septiembre, las iglesias registradas podrán acceder gratuitamente al primer episodio y organizar proyecciones para sus comunidades, antes de su llegada a las plataformas el 15 de noviembre.

The Chosen (Los Elegidos) se prepara para una de las temporadas más intensas de toda la serie. El primer episodio comenzará con el arresto de Jesús, marcando el inicio de una etapa central en el relato y acercando a los espectadores a los momentos que conducen hacia la cruz.

Antes de su estreno general en plataformas, previsto para el 15 de noviembre, la producción lanzó una iniciativa especialmente dirigida a las comunidades cristianas: las iglesias registradas podrán proyectar el primer episodio desde el 15 de septiembre, dos meses antes de su lanzamiento en streaming.

Un estreno anticipado y gratuito para las iglesias

El acceso será gratuito y exclusivo para las iglesias que realicen previamente su inscripción.

La iniciativa busca ir más allá de una simple proyección. La propuesta es que el episodio se convierta en un punto de partida para conversar sobre Jesús, abordar las preguntas que surjan a partir de la historia y profundizar en las Escrituras.

La dinámica puede resumirse en tres pasos:

VER → CONVERSAR → IR A LA BIBLIA

Después de la proyección, cada comunidad podrá generar un espacio de intercambio y reflexión a partir de los temas planteados en el episodio.

¿Qué recibirán las iglesias?

Las comunidades registradas tendrán acceso al primer episodio completo de la temporada 6 junto con un kit diseñado para acompañar la organización del encuentro.

El material incluye recursos promocionales para realizar la convocatoria, una guía para anfitriones, una guía de discusión para utilizar después de la proyección y un recurso de oración para el cierre.

Para acceder, un responsable de la iglesia deberá completar la inscripción y recibirá por correo electrónico las instrucciones y los materiales necesarios.

El registro y los recursos están disponibles en:
https://thechosenlatino.tv/temporada-6/

El futbolista Gabriel Jesus y su llegada al Barcelona: “Si estoy aquí es porque Dios tiene un plan para mí”

El futbolista Gabriel Jesus y su llegada al Barcelona: “Si estoy aquí es porque Dios tiene un plan para mí”

El nuevo delantero del FC Barcelona, Gabriel Jesus, habló sobre la fe que lo sostiene en medio de esta nueva etapa de su carrera deportiva. Durante su presentación como jugador del conjunto blaugrana, el futbolista brasileño aseguró que su llegada al club no es una casualidad, sino parte del plan de Dios para su vida.

Gabriel Jesus: “No creo en la casualidad, creo mucho en Dios”

Gabriel Jesus, delantero brasileño de 29 años, fue uno de los fichajes más inesperados del cierre del mercado. Tras su paso por el Arsenal, el futbolista llega al FC Barcelona para afrontar un nuevo desafío profesional y, en sus primeras declaraciones como jugador del club, dejó claro el lugar central que ocupa Dios en su historia.

“Gracias a Dios, que siempre tenía un plan para mí”, expresó durante su presentación.

El delantero fue explícito al ser consultado sobre su repentina llegada al equipo español.

“No creo en la casualidad, creo mucho en Dios. Estaba confiado en que alguna cosa iba a pasar”, afirmó.

Para Gabriel Jesus, la oportunidad de vestir la camiseta del Barcelona adquiere un significado especial después de los difíciles momentos que atravesó durante los últimos años.

“Dios siempre está mirando por mí y una vez más ha confirmado esto, porque con todo lo que pasé estos dos años, tener la posibilidad de estar aquí en el Barça y poder jugar, esto para mí es solo Dios”, añadió.

“Si estoy aquí es porque Dios tiene un plan para mí”

El nuevo delantero del Barcelona también aseguró que no presta atención a las opiniones que puedan surgir alrededor de su fichaje.

“Si estoy aquí es porque Dios tiene un plan para mí”, afirmó.

Además, dejó en claro cuáles son los pilares que considera fundamentales en su vida.

“No me importa lo que digan fuera. Yo sé que tengo a Dios, mi mujer, mis hijos, mi familia, los amigos que me quieren y el fútbol”, expresó.

Sus palabras reflejan una fe que ha estado presente durante diferentes etapas de su carrera y que, según sus propias declaraciones, también lo sostuvo durante los momentos más complejos.

La historia de superación de Gabriel Jesus y el significado de su fe

La historia de Gabriel Jesus comenzó en Jardim Peri, un barrio ubicado en las afueras de São Paulo, Brasil. Gabriel Fernando de Jesus —su nombre completo— creció en condiciones de pobreza junto a su madre, Vera Lucía, empleada doméstica que sacó adelante sola a sus tres hijos después del abandono de su padre.

Antes de dar sus primeros pasos en el fútbol profesional, el joven Gabriel ayudaba económicamente a su familia. Durante el Mundial de Brasil 2014, pintó descalzo las calles de São Paulo para ganar algunos reales y colaborar en su casa.

Su historia personal y su fe parecen estar profundamente conectadas.

Cuando llegó al Manchester City en 2017, pidió utilizar el dorsal 33, un número que eligió como tributo a Jesucristo y a la edad en la que, según la tradición cristiana, Cristo fue crucificado.

La celebración dedicada a su madre

Otro de los gestos que ha acompañado a Gabriel Jesus durante su carrera es su característica celebración después de marcar un gol: llevar una mano a la oreja como si estuviera realizando una llamada telefónica.

Detrás de ese gesto existe una promesa que le hizo a su madre antes de marcar su primer gol como futbolista profesional. Gabriel se comprometió a celebrarlo llamándola simbólicamente, y desde entonces ha repetido la celebración en Palmeiras, Manchester City, Arsenal y también con la selección de Brasil.

Ahora espera poder hacerlo también defendiendo los colores del FC Barcelona, donde utilizará el dorsal 25.

Las lesiones y una nueva oportunidad en el Barcelona

Los últimos dos años no fueron sencillos para el delantero brasileño. Una rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda en enero de 2025 lo mantuvo alejado de las canchas durante casi un año.

Sin embargo, Gabriel Jesus aseguró que incluso ese tiempo difícil fue vivido desde la confianza y la esperanza.

“Estaba trabajando en el Arsenal dando mi máximo porque sabía que una cosa buena iba a pasar, y ha pasado”, explicó.

Hoy, el delantero inicia una nueva etapa en el FC Barcelona convencido de que su carrera continúa bajo un propósito mayor. Para Gabriel Jesus, su llegada al Barça no fue producto de una coincidencia.

“Si estoy aquí es porque Dios tiene un plan para mí”.

PsySon brindará una masterclass gratuita sobre prevención del suicidio y cómo acompañar desde la fe

PsySon brindará una masterclass gratuita sobre prevención del suicidio y cómo acompañar desde la fe

En el marco del Mes Internacional de la Prevención del Suicidio, la comunidad internacional PsySon realizará una masterclass gratuita destinada a brindar herramientas para comprender el riesgo suicida, reconocer señales de alerta y aprender a acompañar a personas que atraviesan situaciones de crisis.

El encuentro, que se realizará de manera virtual y en vivo a través de Zoom, propone abordar una problemática que afecta a millones de personas en todo el mundo y que también interpela a las comunidades cristianas.

Bajo la invitación a convertirse en un “agente de esperanza”, PsySon busca abrir un espacio de aprendizaje para derribar mitos, comprender mejor esta realidad y reflexionar sobre la importancia de construir redes de apoyo que contemplen las dimensiones emocionales, relacionales y espirituales de las personas.

¿Cuándo será la masterclass de PsySon?

El encuentro se realizará en vivo por Zoom el 10 de septiembre, de 6 a 8 de la tarde, hora de Miami, y será totalmente gratuito.

Luego de completar la inscripción, los participantes recibirán el enlace de acceso para conectarse a la actividad.

La convocatoria está abierta a todas las personas interesadas en formarse y adquirir herramientas para acompañar situaciones de crisis dentro de sus comunidades.

La iniciativa forma parte de las actividades impulsadas por PsySon durante el Mes Internacional de la Prevención del Suicidio y busca llevar un mensaje de esperanza sin minimizar la importancia de la formación, el acompañamiento responsable y la búsqueda de ayuda adecuada.

Una problemática que también alcanza a los cristianos

En la presentación de la masterclass, PsySon advierte que el suicidio continúa siendo una de las principales causas de muerte externa evitable en diferentes regiones del mundo.

La organización también destaca que las comunidades cristianas no están exentas de enfrentar esta realidad y plantea interrogantes que muchas veces permanecen en silencio dentro de las iglesias, como la posibilidad de que una persona de fe atraviese pensamientos relacionados con la muerte.

“El encuentro gratuito busca brindar herramientas para comprender mejor el riesgo suicida, reconocer señales de alerta y aprender cómo acompañar de manera responsable y cuidadosa”, explica PsySon en la presentación de la actividad.

La propuesta también buscará trabajar sobre los mitos que pueden generar miedo, silencio o incluso dificultar la búsqueda de ayuda, promoviendo una mirada que integre los conocimientos de la psicología con una fe orientada al cuidado y la esperanza.

¿Qué temas abordará la masterclass?

Durante el encuentro, los participantes podrán aprender sobre diferentes aspectos relacionados con la prevención y el acompañamiento.

Entre los temas anunciados se encuentran la identificación de mitos construidos alrededor del suicidio, la detección de señales de alerta y la manera de responder ante ellas desde una perspectiva que integre la psicología y la fe.

Además, se abordarán herramientas para acompañar este tipo de situaciones dentro de las iglesias y las comunidades, así como la importancia de saber cuándo buscar ayuda profesional y cómo construir redes de contención para quienes atraviesan una crisis.

El objetivo, según explica PsySon, es que las personas puedan aprender “cómo estar presentes, cómo cuidar y cuándo pedir ayuda”, promoviendo una respuesta responsable frente a una situación que requiere sensibilidad, acompañamiento y preparación.

Juan Pablo Lienlaf estará a cargo del encuentro

La masterclass será presentada por el Lic. Juan Pablo Lienlaf, psicólogo clínico y especialista en clínica del suicidio.

Lienlaf cuenta con experiencia en terapia individual y grupal y participó como expositor en el Congreso Internacional de Suicidio y Problemáticas Asociadas de la Universidad Nacional de Córdoba durante las ediciones 2023 y 2024.

Además de su formación profesional, ha desarrollado talleres de prevención, grupos terapéuticos y charlas abiertas a la comunidad orientadas a la sensibilización, la prevención y el acompañamiento de personas que atraviesan situaciones de crisis.

Según detalla PsySon, su acercamiento a esta problemática también está atravesado por una experiencia personal, ya que es superviviente.

Más información acá: https://psyson.org/es/masterclass-prevencion-del-suicidio/

¿Qué hacés cuando Dios promete algo que tus ojos no pueden ver?

CREER-SIN-VER
Creer sin ver

Hay una diferencia enorme entre decir que tenemos fe y vivir desde ella. Podemos conocer versículos, repetir declaraciones, cantar canciones sobre confianza y aun así descubrir, cuando llega la crisis, que nuestro corazón sigue gobernado por aquello que tenemos delante de los ojos.

Ron McIntosh plantea una idea provocadora en El ingrediente que falta: “El producto final de las creencias del corazón es una fe inquebrantable”. La pregunta, entonces, no es solamente qué decimos creer, sino qué está realmente arraigado en nuestro corazón.

Porque tarde o temprano, la vida pone nuestras creencias a prueba.

La fe no empieza en nosotros

Uno de los errores más comunes al hablar de fe es convertirla en una especie de fuerza personal. Como si todo dependiera de cuánto creemos, cuánto nos esforzamos o qué tan fuertes conseguimos sentirnos.

Pero McIntosh lo plantea de otra manera: “No se trata de mí o de ti; se trata de Él”.

Esta afirmación cambia completamente la perspectiva. La fe cristiana no descansa en la capacidad que tenemos para producir algo extraordinario dentro de nosotros mismos. Descansa en el carácter de Dios, en su fidelidad y en la obra que Cristo ya realizó.

Por eso el autor afirma: “Mi fe no está basada en mi propia fe, sino en la gracia de Dios”.

Y quizás ahí esté una de las claves que más necesitamos recuperar. La fe no consiste en convencernos de que somos fuertes. Consiste en conocer cada vez más profundamente aquel en quien hemos puesto nuestra confianza.

McIntosh lo resume así: “La fe es confiar en el carácter y la motivación de Dios”.

Si Dios es verdadero, si Dios es fiel y si su motivación hacia nosotros es el amor, entonces la pregunta deja de ser “¿seré capaz de creer lo suficiente?” y comienza a ser otra: ¿puedo confiar en Él incluso cuando todavía no veo lo que espero?

Cuando la realidad visible parece tener la última palabra

Hebreos 11:1 habla de la fe como confianza en lo que esperamos y certeza de lo que no vemos. Y justamente ahí aparece una de las tensiones más profundas de la vida cristiana: lo visible y lo invisible pueden parecer contar dos historias diferentes.

El diagnóstico dice una cosa.
La situación económica dice otra.
Las circunstancias dicen otra.
Nuestros propios pensamientos pueden decir otra.

Entonces, ¿qué hacemos? McIntosh escribe: “La evidencia de lo que se ve compite con la evidencia de lo que no”.

La frase merece detenerse un momento.

Porque todos vivimos rodeados de evidencia. Vemos puertas que se cierran, problemas que permanecen, relaciones que se rompen, enfermedades que aparecen, proyectos que fracasan. No se trata de negar esas cosas. El propio capítulo aclara: “No necesitamos negar el mundo físico para reconocer el mundo espiritual”.

La fe no consiste en fingir que el problema no existe. Consiste en reconocer que el problema no es la única realidad que existe.

Por eso McIntosh afirma algo todavía más contundente: “La fe no es fingir hasta lograrlo; sino ver lo que es real, aunque no se vea”.

Eso es radicalmente distinto de negar la realidad. La fe cristiana no necesita cerrar los ojos frente al dolor. Puede mirar de frente las circunstancias y, aun así, declarar que Dios sigue siendo Dios.

¿Dónde está puesto nuestro enfoque?

El capítulo utiliza la historia de los doce espías de Números 13 para explicar esta tensión.

Los doce vieron la misma tierra. Vieron los mismos gigantes. Vieron las mismas ciudades fortificadas. Pero diez regresaron dominados por aquello que habían visto, mientras Josué y Caleb fueron capaces de mirar esas mismas circunstancias a la luz de la promesa de Dios.

No tenían información diferente. Tenían un enfoque diferente. McIntosh escribe: “Puedes elegir si te concentras en el problema o en la promesa, es decir, en la evidencia”.

Y esto nos confronta.

Porque aquello a lo que prestamos atención constantemente termina ocupando un lugar desproporcionado dentro de nosotros. Si nuestra mirada permanece fija en el miedo, el miedo comienza a interpretar nuestra realidad. Si nuestra mirada permanece fija en Cristo, empezamos a interpretar nuestra realidad desde Él.

Por eso el autor dice: “Solo puedes concentrarte en una cosa a la vez; si cambias tu enfoque, cambias tu dirección”.

No significa ignorar lo que sucede. Significa decidir desde dónde vamos a interpretar lo que sucede.

Una fe que no depende de sentirnos invencibles

Quizás uno de los puntos más interesantes del capítulo sea la historia de Abraham. McIntosh recuerda que Abraham no fue presentado en las Escrituras como alguien que nunca tuvo dudas, errores o momentos de debilidad. Se equivocó. Tomó decisiones cuestionables. Intentó resolver por sus propios medios aquello que Dios había prometido.

Y, sin embargo, terminó siendo descrito como alguien plenamente convencido de la promesa.

¿Cómo?

El autor responde: “Dios lo ayudó a reunir evidencia hasta que la verdad se arraigó en su corazón”. Esto nos permite entender la fe no solamente como un instante de inspiración, sino también como un proceso de formación del corazón.

Abraham necesitó recordar la promesa. Necesitó mirar las estrellas. Necesitó caminar. Necesitó esperar. Necesitó atravesar circunstancias que parecían contradecir lo que Dios había dicho.

La fe no siempre elimina inmediatamente la tensión entre lo que Dios prometió y lo que nuestros ojos están viendo. A veces, la fe nos enseña a permanecer en medio de esa tensión sin abandonar a Dios.

El objetivo no es la obediencia: es la relación

Hay una frase del capítulo que, quizás, merece ser subrayada especialmente: “El propósito de la fe no es la obediencia, eso solo es el resultado secundario, el fruto principal es la relación”.

Esto toca una fibra muy profunda del cristianismo. Porque podemos convertir incluso nuestra relación con Dios en una lista de tareas: orar más, leer más, servir más, hacer más, obedecer más.

Y, sin darnos cuenta, podemos terminar viviendo como si Dios estuviera esperando que finalmente hagamos suficientes cosas para merecer su respuesta.

Pero el Evangelio anuncia otra cosa. Cristo ya hizo la obra que nosotros jamás podríamos hacer.

Por eso McIntosh insiste en que la fe no consiste en intentar convencer a Dios para que haga algo que todavía no quiere hacer. Su planteo es que “en el nuevo, la obra ya está hecha por medio de Jesucristo, así que solo reafirmamos lo que Él ya ha provisto para nosotros”.

La fe, entonces, no nace de nuestra desesperación por conseguir que Dios se mueva.

Nace de nuestra confianza en el Dios que ya se acercó a nosotros en Cristo. Y cuando la relación es el centro, la pregunta cambia. Ya no es solamente: “Dios, ¿por qué no hiciste esto?”. Puede convertirse en: “Señor, ¿qué hacemos con esto?” McIntosh observa que lo primero genera duda; lo segundo, fe.

Ver con los ojos del corazón

Hay una escena bíblica que resume maravillosamente esta idea. El siervo de Eliseo mira la ciudad y ve un ejército enemigo rodeándolos. Su conclusión es inmediata:

“¡Estamos rodeados!”

Eliseo responde:

“No tengas miedo (…). Los que están con nosotros son más que ellos”.

El problema es que el siervo no podía verlo.

Entonces Eliseo ora: “Señor, ábrele a Guiezi los ojos para que vea”.

Y cuando sus ojos son abiertos, descubre que la montaña estaba llena de caballos y carros de fuego. Los carros no aparecieron en ese momento.

Ya estaban allí.

McIntosh lo expresa así: “La provisión de Dios ya estaba allí”.

Qué poderosa imagen para nuestra propia vida. Hay momentos en los que nuestra oración parece ser: “Dios, hacé algo”. Pero quizás, en algunas circunstancias, la oración que necesitamos hacer sea: “Dios, abrime los ojos para reconocer lo que ya hiciste”.

No porque nuestros problemas sean imaginarios. No porque el dolor no sea real. No porque todo vaya a resolverse exactamente como queremos. Sino porque lo visible nunca tuvo la última palabra.

La fe que permanece cuando llega la crisis

Por eso la fe no se construye únicamente el día que llega la tormenta. Se construye antes.

McIntosh escribe: “Es fundamental practicar cada día lo invisible, porque vas a creer en aquello de lo que tengas más evidencia”. La pregunta es incómoda, pero necesaria:

¿De qué estás reuniendo evidencia todos los días? ¿Del poder de tu problema o de la fidelidad de Dios? ¿De tus limitaciones o de la gracia? ¿De aquello que todavía no ocurrió o de aquello que Cristo ya consumó? ¿De lo que dicen tus circunstancias o de lo que Dios ha revelado acerca de sí mismo?

Porque aquello que alimentamos continuamente termina formando nuestro corazón.

Y cuando llega la crisis, no solemos inventar una fe nueva. Manifestamos aquello que ya estaba siendo formado dentro de nosotros. Por eso el capítulo termina con una secuencia sencilla y desafiante:

“Confiar > Confesar > Afirmar el corazón > Alinearse y orar > Recibir.”

La fe, entonces, no es una frase que pronunciamos para obligar a Dios a cumplir nuestros deseos. Es una vida que aprende a confiar en Él, a afirmar el corazón en su verdad y a caminar desde aquello que Cristo ya hizo.

Porque quizá el verdadero desafío de la fe no sea conseguir que Dios haga algo. Quizás sea aprender a vivir convencidos de que Él sigue siendo digno de nuestra confianza incluso antes de que nuestros ojos puedan ver el resultado.

Y cuando lo invisible se vuelve más real para nosotros que lo visible, algo cambia. No necesariamente cambia primero la circunstancia.

Cambiamos nosotros frente a la circunstancia. Y ahí comienza una fe que no se quiebra.

Título: El ingrediente que falta

Autor: Ron McIntosh
Año: 2025
Páginas: 304

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