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Cuando estudiar Teología es una herramienta para predicar en un grupo de Whatsapp

Aprender teología para predicar
Aprender Teología para predicar

En un momento de mi vida quedé a cargo del devocional diario de un grupo de WhatsApp integrado por personas de mi trabajo. Asumí ese compromiso sin siquiera pensar hacia dónde me conduciría.

Creía que era incapaz de hacerlo, pero no había otra persona dispuesta. Entonces pensé que, si no era yo, el grupo perdería la oportunidad de recibir la Palabra de vida.

Así que acepté el desafío y empecé a buscar en todos los recursos que tenía a mi alcance: comentarios bíblicos básicos, libros digitales y todo material que pudiera ayudarme. A medida que encontraba respuestas, mi hambre y mi sed por conocer más de las Escrituras crecían cada vez más.

Dentro de mí pensaba: «Ojalá pudiera volver a ser joven para hacer un seminario bíblico. Sé que eso es imposible, pero qué hermoso hubiera sido». Con un trabajo de tiempo completo —soy tripulante de cabina de pasajeros (mal llamado «azafata»)—, siendo madre de dos hijas hermosas que requieren de mi presencia, aquello parecía inalcanzable.

Sin siquiera orar específicamente por ese anhelo, porque nunca salía de mi boca y solo habitaba en mis pensamientos, Dios ya lo conocía. Como dice la Palabra: «Aun antes de que haya palabra en mi boca, he aquí, oh Señor, tú la sabes toda» (Salmos 139:4).

Sin planear absolutamente nada, un día respondí a una publicación de la Facultad de Teología Integral de Buenos Aires (FTIBA) para solicitar una entrevista.

Cuando estaba reunida con los directivos, me preguntaron:

—¿Cómo vas a hacer?

Respondí:

—Si es del Señor, aunque parezca imposible, lo haré.

Y así fue. Un día comencé a cursar pensando que no duraría mucho por mi trabajo y mis responsabilidades. Sin embargo, recordaba aquel pasaje en el que Jesús llama a poner la mirada en Él y no en las olas. Seguí caminando sobre el agua y, hoy, estoy terminando mi segundo año de la Maestría en Divinidad.

Cada día de clase es como estar frente a las Cataratas del Iguazú: mi hambre espiritual es tan grande que siento que nunca alcanzo a incorporar todo lo que recibo. Los profesores poseen una preparación y una sabiduría extraordinarias, y no quiero perderme ninguna de sus clases. Como siempre digo, me siento como una niña en una juguetería.

Cuando estudiaba sola, muchas veces pensaba: «Ojalá tuviera a alguien a quien preguntarle todas estas cosas». Ese sueño se cumplió en cada clase, donde un mar de preguntas encuentra respuesta en un océano de sabiduría que parece inagotable.

Este camino requiere mucho esfuerzo y dedicación. Lo vivo como la parábola del tesoro escondido. En Mateo 13:44, Jesús dice:

«El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo; el hombre que lo halló lo volvió a esconder y, lleno de alegría, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo».

Mi vida cambió por completo porque encontré ese tesoro: la Palabra de Dios. ¿Y por qué no dedicar mi vida a aquello que jamás pasará? En Mateo 24:35 leemos:

«El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán».

Qué mejor inversión que dedicar mi tiempo a aquello que permanece para siempre y que alimenta no solo mi vida, sino también la de todos aquellos con quienes comparto la Palabra.

Confieso que hubo muchos momentos en los que pensé que no podía más. Solo Dios sabe cuántas luchas y dificultades tuve que atravesar cada día para llegar a clase a tiempo. Muchas veces iba llorando porque, por más que me esforzaba, siempre aparecían nuevas adversidades que hacían parecer imposible continuar.

Pero era precisamente allí donde acudía al que da descanso y fortalece al que no tiene fuerzas. Él hacía posible una y otra vez aquello que para mí era imposible. Hasta hoy sigue haciéndolo, y sé que continuará haciéndolo.

El grupo de WhatsApp donde comparto diariamente un devocional está formado por personas cristianas y por otras que aún no lo son. Muchos me cuentan cuánto los bendicen esos mensajes, y sé que es el Señor quien habla a sus vidas. Su Espíritu Santo llega a lugares donde solo Él puede obrar.

Hoy miro hacia atrás y me parece imposible haber llegado hasta aquí con tantos desafíos, responsabilidades familiares, laborales y personales. Yo solo pongo mi pequeña parte: tiempo, esfuerzo y dedicación. El Señor hace todo lo demás.

Recuerdo las primeras semanas de cursada. Creía que no estaba preparada para recibir tanta enseñanza porque no tenía una base teológica sólida. Además, pensaba que no podría sostener el ritmo debido a la cantidad de vuelos que tenía asignados.

Un día vi mi programación mensual y pensé: «Me van a sacar de la facultad por todas las clases que voy a faltar». Sin embargo, una vez más, yo hacía mi parte y Dios hacía la suya. Al revisar el calendario académico descubrí que, justamente en esas fechas, había semanas de lectura o receso. ¡Cuántas veces lloré de alegría al ver la mano de Dios en cada detalle! Todo es por gracia. Todo es posible cuando Él ocupa el primer lugar.

También recuerdo mi primera prédica. ¡Qué nervios! Me fui al baño a orar y le pedí al Señor que no me permitiera hacer un papelón. Y, como siempre, Él obró. Porque es fiel y siempre lo será.

A lo largo de estos semestres, mientras sigo buceando en el océano inagotable de las Escrituras, comprendo que siempre hay algo nuevo por conocer. Nunca se termina de aprender. Al mismo tiempo, Dios trabaja en mi vida como un escultor sobre la piedra, puliéndome y moldeándome, así como también transforma la vida de quienes me rodean.

Es un honor y un privilegio formar parte de la Facultad de Teología Integral de Buenos Aires, no solo por la bendición de aprender cada día más de la Palabra de Dios, sino también porque encontré una gran familia en Cristo. Un cuerpo donde, a pesar de nuestras diferentes denominaciones y perspectivas, todos somos enriquecidos mientras Cristo permanece como la Cabeza.

Las clases de Formación Espiritual son tan importantes como cualquiera de las demás materias, porque impactan profundamente la vida de cada alumno. En lo personal, mi vida ha sido transformada en cada una de ellas.

Estoy profundamente agradecida. Siento que estas palabras no alcanzan para expresar la magnitud de todo lo que Dios ha hecho.

Silvina Sancho

Estudiante de tercer año de la Maestría en Divinidad en la Facultad de Teología Integral de Buenos Aires. Tripulante de cabina de pasajeros, licenciada en Nutrición, madre de dos hijas y, por sobre todas las cosas, hija del Padre y sierva de Cristo.

Cómo administrar el tiempo en familia según los principios de la Biblia

Cómo administrar el tiempo en familia según los principios de la Biblia

¿Vivimos ocupados o vivimos con propósito?

Suena el despertador. Hay que correr para vestirse, preparar a los chicos, servir el desayuno, cumplir con los horarios, organizar las idas y venidas, preparar las viandas… Todos los días parece repetirse la misma historia: llegar con lo justo, vivir pendientes de lo urgente y sentir que el tiempo nunca alcanza.

Antes de acostarnos nos prometimos que hoy sería distinto. Que esta vez saldríamos sin prisa, que viviríamos con más pausa, más serenidad, disfrutando esos momentos que son únicos e irrepetibles. Pero comienza un nuevo día y esas esperanzas se desvanecen en cuestión de segundos.

¿Qué nos pasa? ¿Por qué no logramos salir de ese ciclo que nos aliena y genera tanta frustración?

Vivimos en una cultura que exalta la productividad, pero pocas veces nos enseña a administrar el tiempo con sabiduría, algo que la Biblia considera esencial para una vida plena.

La sociedad del cansancio: cuando producir más nos deja vacíos

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, autor del libro La sociedad del cansancio, plantea que el ser humano actual ya no lucha principalmente contra enfermedades que vienen de afuera, como virus o bacterias, sino contra el exceso de productividad y de positividad.

Habla de enfermedades neuronales, como la depresión y el burnout, que nacen de una cultura donde el rendimiento parece ser el valor más importante.

El ser humano se cree libre, pero termina autooprimiéndose, exigiéndose cada vez más para maximizar su rendimiento, sin darse cuenta de que, en esa búsqueda de productividad extrema, está poniendo en riesgo su salud, su familia, sus relaciones y el sentido mismo de la vida.

La carrera contra el tiempo: un desafío para las familias cristianas

Todos los seres humanos y, por ende, las familias, nos vemos atrapados en una carrera constante contra el tiempo.

El tiempo es un recurso cada vez más valioso que, por definición, no puede extenderse ni recuperarse.

Sabemos que un día tiene 24 horas. También conocemos que deberíamos descansar al menos ocho horas y que nuestro trabajo suele demandar otras ocho o nueve.

Entonces surge una pregunta inevitable: ¿Cómo estamos usando el resto de nuestro tiempo?

¿Por qué vivimos intentando ganarle al reloj mientras perdemos salud, paz y comunión con Dios y con nuestra familia?


10 errores que nos impiden administrar bien el tiempo

1. Vivir entre los extremos

Hacer demasiado o no hacer absolutamente nada. Este desequilibrio solo conduce al agotamiento, al desgaste emocional y al desánimo.

Administrar el tiempo comienza por aceptar una realidad: el día nunca tendrá más horas de las que Dios le dio.


2. No conocer nuestra personalidad

Cada persona tiene un ritmo diferente. Algunos somos más «hacedores»; otros necesitan pausas para recuperar fuerzas.

Compararnos con otras familias puede convertirse en una trampa. Quizá otra familia haga muchas más actividades que la nuestra, y eso está bien.

Lo importante es que cada familia descubra el ritmo que Dios le permite vivir.


3. No poner límites saludables

Debemos aprender a poner límites:

  • A las demandas de otras personas.
  • A las expectativas ajenas.
  • A la tecnología.

La psiquiatra Marian Rojas Estapé, en Recupera tu mente, reconquista tu vida, explica que las pantallas son hoy una de las mayores fuentes de adicción porque liberan dopamina de manera inmediata.

Sin embargo, las actividades verdaderamente importantes producen una satisfacción mucho más profunda y duradera.


4. Creer en el multitasking

Abrimos demasiadas «pestañas» al mismo tiempo creyendo que podemos hacerlo todo. Pero elegir siempre implica renunciar a algo.

La buena administración del tiempo requiere aprender a enfocarse.


5. No buscar la voluntad de Dios

Uno de los mayores errores consiste en llenar nuestra agenda sin preguntarle a Dios qué espera de nosotros en esta temporada.

Efesios 5:15-17 nos recuerda que debemos vivir con sabiduría, aprovechando bien el tiempo. Cuando conocemos el propósito de Dios, dejamos de correr detrás de cosas que no tienen valor eterno.


6. Pensar que podemos vivir sin descansar

El descanso no es una sugerencia. Es un principio establecido por Dios desde Génesis.

Hoy incluso la neurociencia confirma que dormir correctamente:

  • fortalece la memoria;
  • regula las emociones;
  • disminuye la fatiga mental;
  • mejora el aprendizaje.

Descansar también es una forma de obedecer a Dios.


7. Cambiar la comunión por productividad

Charles Spurgeon decía:

«A veces creemos que estamos demasiado ocupados para orar. Este es un gran engaño, porque orar es ganar tiempo.»

Martín Lutero afirmaba que tenía tanto trabajo que necesitaba comenzar el día con al menos tres horas de oración.

La oración nunca es tiempo perdido; es la mejor inversión del día.


8. No tener objetivos claros

Cuando nuestra meta es difusa, terminamos ocupados, pero no necesariamente avanzando. Los grandes proyectos comienzan con pequeños pasos. Quien sabe hacia dónde va, aprende mejor a administrar cada minuto.


9. Vivir solamente apagando incendios

Las urgencias existen. Los imprevistos también. Pero cuando toda nuestra vida gira alrededor de lo urgente, dejamos de construir aquello que realmente importa:

  • los vínculos;
  • el crecimiento espiritual;
  • la formación;
  • el futuro de nuestra familia.

10. Perdernos lo más importante

¿Cuántas veces miramos una foto antigua y pensamos: «¿Cómo crecieron tan rápido mis hijos?»

Muchas veces la verdadera pregunta debería ser: ¿Estuve realmente presente durante esos años?

Podemos cumplir todas las actividades y, aun así, perder los momentos que nunca volverán.


11. El perfeccionismo y la procrastinación

«Si no sale perfecto, mejor no lo hago.» Ese pensamiento nos lleva a postergar decisiones y desperdiciar tiempo. La buena mayordomía consiste en avanzar con excelencia, no en esperar la perfección.

¿Qué dice la Biblia sobre administrar el tiempo?

Hay un tiempo para todo

Eclesiastés 3:1 nos recuerda que existe un tiempo para reír, llorar, sembrar y cosechar. Cada temporada tiene un propósito. Cuando intentamos acelerar los procesos de Dios, terminamos frustrándonos.

Enséñanos a contar nuestros días

El Salmo 90:12 declara: «Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.» Administrar el tiempo comienza reconociendo que cada día es un regalo de Dios.

Aprovechen bien el tiempo

Efesios 5:15-16 nos anima a vivir con diligencia. No se trata simplemente de hacer muchas cosas. Se trata de hacer aquellas cosas que tienen valor eterno.

Nuestra vida es breve

Santiago 4 nos recuerda que nuestra vida es como una neblina. Podemos hacer planes, pero solo Dios conoce el final.

Por eso vale la pena disfrutar cada día, fortalecer nuestras relaciones, servir a los demás y caminar en obediencia.

Jesús: el mejor ejemplo de administración del tiempo

Jesús caminó, enseñó, sanó, descansó, compartió la mesa, discipuló, oró y sirvió.

Vivió plenamente su tiempo cronológico, pero nunca perdió de vista el Kairos de Dios, el momento perfecto en el que el propósito eterno del Padre se cumpliría para la salvación de la humanidad. Su agenda nunca estuvo gobernada por la ansiedad, sino por la voluntad del Padre.

Administrar el tiempo también es una forma de honrar a Dios

Como familias que anhelamos vivir en el centro de la voluntad de Dios, necesitamos comprender que nuestro tiempo es uno de los recursos más valiosos que Él nos ha confiado.

Administrarlo correctamente no significa hacer más cosas, sino hacer aquello que Dios nos llamó a hacer.

Cada decisión, cada descanso, cada momento con nuestra familia, cada oración y cada acto de servicio forman parte de una mayordomía que trasciende esta vida.

Porque, al final, el verdadero éxito no consiste en llenar la agenda, sino en llenar nuestros días del propósito eterno de Dios.

Hallazgo arqueológico en Jerusalén revela posibles restos de la destrucción del Primer Templo

Hallazgo arqueológico en Jerusalén revela posibles restos de la destrucción del Primer Templo

El hallazgo arqueológico en la Ciudad de David podría aportar nueva evidencia sobre la destrucción del Primer Templo de Jerusalén en el año 586 a.C.

La Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) anunció el descubrimiento de grandes vigas de madera con evidencias de haber sido consumidas por el fuego durante una excavación realizada por arqueólogos de la IAA y de la Universidad de Tel Aviv. Según informó The Jerusalem Post, los expertos consideran que podrían corresponder a la destrucción del Primer Templo de Jerusalén, ocurrida a manos del Imperio babilónico en el 586 a.C.

El hallazgo tuvo lugar en el Parque Nacional de las Murallas de Jerusalén, en la Ciudad de David, donde los investigadores encontraron las vigas entre los restos de un edificio que colapsó durante un gran incendio. De acuerdo con los arqueólogos, el yeso derretido de las paredes selló la madera y permitió su conservación durante más de 2.600 años.

«Las vigas parecen haber servido como techo de un patio interior en un edificio del período del Primer Templo», explicó Efrat Bocher, directora de la excavación de la IAA, en declaraciones a The Jerusalem Post.

Un descubrimiento arqueológico antes de Tisha B’Av

Bocher destacó la carga simbólica del hallazgo, ya que se produjo pocos días antes de Tisha B’Av, la jornada de ayuno y duelo en la que el pueblo judío recuerda la destrucción del Primer Templo, a manos de los babilonios en el 586 a.C., y del Segundo Templo, destruido por los romanos en el año 70 d.C.

«Estamos justo antes de Tisha B’Av. Este descubrimiento te hace sentir que estás presenciando el momento mismo de la destrucción, el momento en que sucedió todo. Es profundamente conmovedor», afirmó.

Las vigas permitirían fechar con mayor precisión el período del Primer Templo

Otra de las arqueólogas de la IAA, Johanna Regev, explicó que este tipo de hallazgo es poco frecuente en Israel y que los numerosos anillos de crecimiento conservados en la madera permitirán realizar estudios mucho más precisos.

«Es muy raro encontrar en Israel madera con tal cantidad de anillos de crecimiento. Aquí, en la Ciudad de David, encontramos vigas gruesas con muchos anillos, lo que ofrece un potencial de investigación significativo, ya que un mayor número de anillos de crecimiento permite una mayor precisión en la datación», señaló.

La especialista añadió que este descubrimiento representa un importante avance para la arqueología bíblica.

«Hasta ahora, podíamos fechar los hallazgos dentro de un rango de cientos de años. Ahora, podemos alcanzar una precisión mucho mayor, reduciendo el rango de datación a tan solo diez años.»

Israel destaca el valor histórico del descubrimiento

El ministro de Patrimonio de Israel, Amichai Eliyahu, también subrayó la importancia del hallazgo y coincidió con Bocher en el significado de que haya ocurrido en la antesala de Tisha B’Av.

«El suelo de Jerusalén sigue ofreciendo evidencia tangible del antiguo pasado de la ciudad. Las vigas de madera quemadas en la destrucción del Primer Templo se erigen como un poderoso recordatorio de la presencia del pueblo judío en Jerusalén hace unos 2.600 años», declaró.

Además, agregó:

«En la víspera de Tisha B’Av, este descubrimiento subraya que nuestra conexión con Jerusalén está arraigada no solo en la fe, sino también en la historia, la arqueología y la memoria colectiva. Es nuestra responsabilidad seguir descubriendo, preservando y transmitiendo este patrimonio a las generaciones futuras.»

¿Qué fue el Primer Templo de Jerusalén?

El Primer Templo, también conocido como el Templo de Salomón, fue construido en Jerusalén durante el reinado del rey Salomón, en el siglo X a.C. Allí se encontraba el Arca de la Alianza y el Lugar Santísimo, convirtiéndose en el principal centro de adoración del pueblo de Israel.

Tras décadas de advertencias por parte de profetas como Isaías y Miqueas, quienes llamaron al pueblo al arrepentimiento por su idolatría, el rey Nabucodonosor II, del Imperio neobabilónico, conquistó Jerusalén, incendió el templo, saqueó sus tesoros y deportó a gran parte de la población a Babilonia, tal como relatan 2 Reyes 25:8-17.

La destrucción del Segundo Templo y la profecía de Jesús

Siglos después, el Segundo Templo fue destruido por el ejército romano en el año 70 d.C., un acontecimiento que muchos cristianos relacionan con la profecía pronunciada por Jesucristo en el Discurso del Monte de los Olivos.

En Mateo 24:2, Jesús anunció:

«No quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada.»

Según el historiador judío Flavio Josefo, el general romano Tito ordenó desmantelar por completo los restos del templo después de haberle prendido fuego.

Un hallazgo que fortalece la investigación sobre la historia bíblica

El descubrimiento de estas vigas quemadas representa un nuevo aporte para la arqueología bíblica y el estudio de la antigua Jerusalén. Aunque las investigaciones continúan, los especialistas consideran que el excelente estado de conservación de la madera podría ofrecer información sin precedentes sobre uno de los episodios más significativos narrados en el Antiguo Testamento y sobre la historia del Primer Templo de Jerusalén.

Latinoamérica se consolida como el continente que más misioneros cristianos envía al mundo

Latinoamérica se consolida como el continente que más misioneros cristianos envía al mundo

Las misiones cristianas viven una transformación histórica. América Latina ya no es solo un campo de evangelización, sino una región que envía miles de misioneros para anunciar el Evangelio en distintos continentes.

Durante gran parte del siglo XX, América Latina fue considerada una de las principales regiones receptoras de misioneros provenientes de Europa y Estados Unidos. Sin embargo, esa realidad está cambiando. Hoy, iglesias latinoamericanas están formando y enviando hombres y mujeres dispuestos a cruzar fronteras para compartir el mensaje de Jesucristo en los lugares donde más se necesita.

Este cambio refleja una transformación profunda en el movimiento misionero global. La proclamación del Evangelio ya no depende exclusivamente de las naciones occidentales, sino que avanza desde diferentes regiones del mundo, especialmente desde América Latina, África y Asia.

El número de misioneros continúa creciendo

De acuerdo con el informe Status of Global Christianity 2026, la cantidad de misioneros internacionales pasó de 420.000 en el año 2000 a 425.000 en 2020, alcanzando aproximadamente 455.000 en 2026.

Estas cifras muestran que miles de creyentes continúan respondiendo al llamado de Dios para servir fuera de sus países, llevando esperanza y el mensaje de salvación a pueblos y culturas de todo el mundo.

Al mismo tiempo, las regiones que durante décadas fueron consideradas campos de misión ahora desempeñan un papel clave en el envío de obreros. América Latina, África y Asia representan actualmente cerca del 47 % del movimiento misionero mundial, consolidándose como protagonistas de esta nueva etapa.

Brasil lidera el envío de misioneros en América Latina

Dentro de la región, Brasil continúa destacándose como el país latinoamericano que más misioneros envía al extranjero, con más de 30.000 obreros activos, según la Asociación de Misiones Transculturales Brasileñas.

Mientras tanto, Perú también registra un crecimiento sostenido, enviando creyentes a países donde predicar el Evangelio públicamente resulta complejo debido a restricciones sociales, culturales o legales.

Un nuevo perfil de misionero cristiano

Las misiones también están experimentando un cambio en el perfil de quienes responden al llamado de Dios.

Hoy no solo participan pastores o ministros. Médicos, docentes, ingenieros, técnicos y profesionales de distintas áreas utilizan sus conocimientos para servir a las comunidades, responder a necesidades concretas y abrir puertas para compartir el amor de Cristo.

Muchos de estos misioneros desarrollan su labor en regiones como el norte de África, Medio Oriente y el sudeste asiático, donde existen fuertes limitaciones para la evangelización abierta. En numerosos casos ingresan con visas de trabajo, ejercen sus profesiones y, mediante el servicio, construyen relaciones que les permiten vivir y comunicar su fe con sabiduría, prudencia y amor.

La misión inversa: América Latina envía obreros a Occidente

Otro fenómeno que continúa creciendo es la llamada «misión inversa».

Iglesias de América Latina, África y Asia están enviando misioneros hacia Europa y Estados Unidos con el propósito de fortalecer congregaciones, plantar nuevas iglesias y anunciar el Evangelio en sociedades donde el cristianismo ha perdido influencia y la afiliación religiosa ha disminuido durante las últimas décadas.

Este movimiento demuestra que la misión pertenece a toda la Iglesia y no a una región específica del mundo.

Un llamado que sigue vigente

El crecimiento del movimiento misionero latinoamericano confirma que el Evangelio no pertenece a una nación, una cultura ni un continente. La Iglesia que durante años recibió Biblias, misioneros y apoyo hoy también envía a sus propios obreros para alcanzar a quienes aún no conocen a Cristo.

Este despertar representa un motivo de gratitud, pero también un llamado para que más creyentes oren, apoyen y participen en la obra misionera. Mientras millones de personas siguen viviendo sin un acceso claro al Evangelio, las palabras de Jesús mantienen toda su vigencia:

«Id, y haced discípulos a todas las naciones».

La misión continúa, y una nueva generación de latinoamericanos está respondiendo al llamado de Dios con una misma oración: «Heme aquí, envíame a mí».

Adiós, Wilson: una escena de Náufrago que nos habla de aquello que debemos soltar

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Analizando a Wilson

Náufrago, la reconocida película de Robert Zemeckis protagonizada por Tom Hanks, ha cautivado a más de una generación con su historia.

En La Corriente ya hemos realizado un análisis sobre el final de Náufrago.

Sin embargo, esta película, que explora el comportamiento humano frente a la soledad y la supervivencia, sigue ofreciéndonos nuevas oportunidades para reflexionar sobre nuestra vida y nuestra relación con Dios.

Wilson y aquello que dejamos atrás

La escena de Wilson ha sido utilizada innumerables veces, incluso en tono de broma, exagerando el desesperado grito de Chuck: «¡Wilson! ¡Lo siento, Wilson!»

Probablemente sea el momento más recordado de la película. Es casi tan icónico como el «Yo soy tu padre» de Star Wars. Sin embargo, detrás de esa escena hay una profunda sensación de angustia, soledad e incertidumbre que se construye a lo largo de toda la historia.

Durante los primeros días de Chuck Noland en la isla desierta, encuentra una pelota de la reconocida marca Wilson y comienza a hablarle. Con el paso del tiempo, Wilson termina convirtiéndose en su mejor amigo.

Era, de alguna manera, el compañero que lo mantenía con vida, despierto y con deseos de seguir luchando por sobrevivir.

La isla representó la prueba para nuestro protagonista y, en medio de ese desierto, estaba Wilson.

Decidido a recuperar su vida, Chuck construye una balsa para abandonar la isla que, aunque lo había salvado de morir, también estaba consumiéndolo lentamente.

Ya en medio del océano, más solo que nunca, con pocas provisiones y completamente expuesto a la intemperie, Wilson era lo único que todavía lo conectaba con la isla. Aquel amigo imaginario, creado para sobrevivir, ahora lo acompañaba en el camino de regreso a casa.

Pero una mañana ocurre lo inesperado: Wilson se desprende de la balsa y cae al mar.

Al despertar, Chuck se lanza desesperadamente al agua para alcanzarlo. Sin embargo, rápidamente comprende que está frente a una decisión imposible.

En medio de un océano interminable puede seguir nadando para rescatar a Wilson, pero eso significaría alejarse de la balsa y, probablemente, morir sin regresar jamás a casa. Si permanecía en la balsa, perdería para siempre a quien había sido su única compañía durante años.

Finalmente, Chuck decide quedarse.

Mientras observa cómo Wilson desaparece entre las olas, solo puede gritar con desesperación:

«¡Lo siento, Wilson!»

Destrozado, continúa su viaje. Y cuando parecía que todo estaba perdido, sucede aquello que tanto había buscado: un barco lo encuentra y lo lleva de regreso a casa.

Al volver, descubre que su hogar ya no era el mismo. Él tampoco lo era. Ahora debía comenzar una nueva vida. Todo lo que había sido antes había quedado atrás.

Incluso Wilson.

Todos tenemos un Wilson que dejar ir

Esta escena también puede aplicarse a nuestra vida espiritual.

Muchas veces anhelamos salir de una etapa difícil, dejar atrás una prueba o comenzar una nueva temporada. Sin embargo, seguimos aferrados a cosas que pertenecen a nuestra «isla», aquello que nos sostuvo durante el dolor, pero que ahora nos impide avanzar.

  • No siempre se trata de algo malo.

A veces son heridas, costumbres, relaciones, logros del pasado o incluso recuerdos felices que, aunque fueron importantes en su momento, ya no forman parte del lugar al que Dios quiere llevarnos.

Algo similar ocurrió con el joven rico. Cuando buscó a Jesús, el Señor le pidió que dejara aquello que más amaba y sobre lo que había construido su identidad: sus riquezas (Mateo 19:16-22).

También el pueblo de Israel, aun después de haber sido liberado de Egipto, seguía mirando hacia atrás y añorando aquello de donde Dios ya los había sacado.

Por eso Eclesiastés 7:10 nos advierte:

«Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor que el presente, pues no es de sabios hacer tales preguntas.»

Todos tenemos un Wilson.

Todos tenemos algo a lo que nos aferramos porque nos brinda una falsa sensación de seguridad. Quizás fue necesario durante una temporada. Quizás incluso nos ayudó a sobrevivir. Pero no todo aquello que nos sostuvo en la prueba debe acompañarnos al propósito.

Cuando llegue el momento de dejar atrás nuestra isla, tendremos que aprender a soltar aquello que nos ata para poder disfrutar de ser encontrados y llevados a casa.

Quizás hoy haya un Wilson en tu vida.

Algo o alguien de quien dependés más de lo que deberías. Algo que ocupa un lugar que solo Dios puede ocupar.

Y aunque dejarlo ir duela, Dios muchas veces nos invita a soltar aquello que nos da seguridad para enseñarnos a descansar completamente en Él.

El matrimonio que dejó todo para anunciar a Jesucristo entre miles de pakistaníes

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Matrimonio Misionero Pakistan

Durante años un matrimonio oró por Pakistán antes de poner un pie en esa tierra. Hoy recorren aldeas rurales anunciando a Jesucristo, discipulando nuevos creyentes y fueron parte de una cruzada que reunió a miles de personas para escuchar el Evangelio en uno de los países donde seguir a Cristo continúa siendo un desafío.

Un llamado que comenzó mucho antes del viaje

La historia no empezó cuando abordaron un avión rumbo a Asia, sino muchos años antes.

Mientras Alan y su esposa Milena comenzaban su relación, ambos descubrieron que compartían una misma convicción: Dios los estaba llamando a dedicar parte de su ministerio a Oriente, alcanzando pueblos donde el Evangelio apenas había llegado.

Él le confesó a quién luego sería su esposa que existía la posibilidad de que este llamado implicaría enfrentar persecución e incluso entregar la vida por causa de Cristo. Lejos de desanimarse, ella respondió que ese también era el deseo de su corazón.

Aquella conversación terminó convirtiéndose en una confirmación para ambos. Comprendieron que Dios no solo estaba uniendo sus vidas en matrimonio, sino también alrededor de una misma misión: anunciar a Jesucristo entre pueblos donde millones de personas aún no lo conocían. Durante años oraron específicamente por Pakistán mientras Dios abría puertas en otros países como India y Nepal, hasta que finalmente llegó la oportunidad de realizar un primer viaje exploratorio.

Aprender antes de predicar

Su primera visita tuvo un objetivo muy diferente al que muchos podrían imaginar.

No viajaron para organizar grandes campañas evangelísticas ni para implementar inmediatamente un proyecto ministerial. Fueron para observar, escuchar y aprender.

Cuando regresaron a Occidente, Pakistán ya ocupaba un lugar permanente en sus corazones. Sabían que aquel viaje era apenas el comienzo.

La niña que abrió las puertas de las aldeas

En su siguiente viaje la pareja comenzó a recorrer comunidades rurales compartiendo el Evangelio. Sin embargo, el trabajo no era sencillo.

Las personas permanecían dentro de sus hogares y reunir a una comunidad para predicar resultaba difícil. Todo cambió gracias a un encuentro inesperado.

Mientras caminaban por una aldea, una niña comenzó a seguirlos. Según los habitantes del lugar, atravesaba una profunda opresión espiritual. En lugar de exponerla públicamente, decidieron reunir a varios niños y orar por todos juntos.

Durante ese tiempo de oración, relatan que la niña fue liberada en el nombre de Jesucristo. Lo que ocurrió después sorprendió incluso a los propios misioneros.

Los demás niños comenzaron a pedir oración y, una vez que terminaron, salieron corriendo por las calles llamando a otros chicos y a sus familias.

La alegría de los niños despertó la curiosidad de toda la comunidad.

Los padres comenzaron a salir de sus casas, los vecinos se acercaron y, en pocos minutos, una aldea que hasta entonces parecía completamente cerrada estaba reunida escuchando el mensaje del Evangelio.

Aquella experiencia cambió por completo la estrategia del ministerio.

Desde ese momento comenzaron cada visita reuniendo primero a los niños, orando por ellos y permitiendo que ellos mismos acercaran luego a sus familias para escuchar acerca de Jesucristo. Lo que parecía un obstáculo terminó convirtiéndose en la llave que abrió numerosas aldeas al mensaje de Cristo.

Aldea por aldea

Con esa nueva estrategia comenzó una intensa etapa de evangelización.

El equipo visitó una comunidad tras otra anunciando el Evangelio, orando por los enfermos, compartiendo con las familias y llamando a las personas al arrepentimiento y a la fe en Jesucristo.

La mayor parte del trabajo se desarrolló lejos de las grandes ciudades, en pequeñas aldeas rurales donde las relaciones entre vecinos son más cercanas y las oportunidades para conversar con las familias resultan mayores.

Las jornadas eran extensas. Muchas veces predicaban durante ocho o diez horas seguidas, caminando largas distancias entre una comunidad y otra.

Sin embargo, cada nueva aldea representaba una oportunidad para que personas que jamás habían escuchado el Evangelio conocieran por primera vez a Jesús.

Mientras recorrían los caminos rurales, comenzaron a invitar a las familias a participar de una gran reunión evangelística que sería presentada públicamente como un «festival de oración», una expresión culturalmente aceptada dentro del contexto pakistaní y que les permitía convocar a cientos de personas para escuchar el mensaje de Cristo.

La cruzada que reunió a miles

Después de meses de trabajo llegó el día esperado.

Para trasladar a los asistentes fueron contratados más de 270 autobuses, que recorrerían las distintas aldeas recogiendo a quienes habían sido invitados durante las semanas anteriores.

Poco antes del comienzo comenzaron a llegar noticias preocupantes. Varias rutas estaban bloqueadas y existía el temor de que gran parte de los asistentes no pudiera llegar. Mientras oraban para que Dios abriera los caminos, comenzaron a aparecer los primeros colectivos.

Uno tras otro fueron llegando con familias enteras, jóvenes, ancianos y niños provenientes de distintas comunidades rurales. Lo que contemplaban era difícil de imaginar.

Miles de personas se estaban reuniendo en Pakistán para escuchar una predicación centrada exclusivamente en Jesucristo.

Durante la cruzada, el Evangelio fue anunciado con claridad, presentando a Jesús como el Hijo de Dios, el Salvador y el único capaz de perdonar los pecados y reconciliar al ser humano con el Padre.

Según el testimonio del ministerio, cientos de personas respondieron públicamente al llamado de seguir a Cristo, mientras que más de 200 personas manifestaron haber recibido sanidad. La asistencia total fue estimada entre 12.000 y 13.000 personas, aunque algunos cálculos locales elevaron esa cifra hasta cerca de 14.000 asistentes.

Predicar bajo medidas de seguridad

La dimensión espiritual del encuentro estuvo acompañada por una realidad imposible de ignorar.

Por ese motivo, el evento contó con protocolos especiales y un equipo encargado de evaluar permanentemente cualquier posible amenaza.

Al finalizar la reunión, mientras los organizadores comenzaban a recoger testimonios de personas que aseguraban haber experimentado milagros y sanidades, recibieron un aviso urgente.

La recomendación fue abandonar inmediatamente el lugar debido a posibles riesgos para los asistentes.

Aunque hubieran querido permanecer más tiempo escuchando cada historia, decidieron retirarse escoltados, conscientes de que la prudencia también forma parte del trabajo misionero en contextos de persecución.

El verdadero trabajo comenzó después

Antes del evento, cada persona había sido registrada junto con la aldea de la que provenía. Esa información permitió comenzar un proceso de seguimiento, discipulado, preparación para bautismos y formación de nuevos creyentes.

Su visión no consiste únicamente en organizar reuniones multitudinarias, sino en establecer comunidades de fe, fortalecer iglesias locales y capacitar creyentes pakistaníes para que sean ellos quienes continúen anunciando el Evangelio dentro de su propia cultura.

Según explican, un creyente local conoce el idioma, comprende las costumbres y puede llegar a lugares donde un extranjero difícilmente tendría acceso. Por eso consideran que el futuro de la obra depende, en gran medida, de levantar discípulos que luego se conviertan en nuevos discípulos de Cristo dentro de su propio pueblo.

Una puerta que Dios sigue abriendo

Hoy Alan y Milena se preparan para regresar a Pakistán.

Su deseo ya no es solamente repetir una cruzada multitudinaria, sino consolidar la cosecha que comenzó en aquellas aldeas, fortalecer a los nuevos creyentes y continuar viendo cómo el Evangelio transforma vidas en una de las regiones menos alcanzadas del planeta.

En un país donde millones de personas todavía nunca escucharon claramente quién es Jesucristo, ellos creen que la misión recién comienza.

Y mientras las estadísticas hablan de pueblos no alcanzados, ellos prefieren hablar de personas. De familias. De aldeas. De hombres, mujeres y niños que, por primera vez, están escuchando el nombre de Jesús y descubriendo que el Evangelio también llegó hasta ellos.

Mel Gibson advirtió a su guionista sobre la batalla espiritual detrás de La Resurrección de Cristo: “Satanás va a ir por ti”

Mel Gibson advirtió a su guionista sobre la batalla espiritual detrás de La Resurrección de Cristo: “Satanás va a ir por ti”

El guionista Randall Wallace reveló la fuerte advertencia espiritual que Mel Gibson le hizo antes de comenzar a trabajar en La Resurrección de Cristo, la esperada secuela de La Pasión de Cristo. Según recordó, el director fue directo: “Satanás va a ir por ti”.

Wallace, de 76 años, compartió la experiencia durante una entrevista en el podcast Arroyo Grande, conducido por Raymond Arroyo. Allí explicó que fue él quien impulsó la idea de llevar a la pantalla grande la historia de la resurrección de Jesucristo, convencido de que ese era el siguiente paso después de la película estrenada en 2004.

Cómo nació el proyecto sobre la resurrección de Jesús

La propuesta surgió en 2016, mientras Gibson y Wallace promocionaban la película Hasta el último hombre. En una conversación privada, el guionista le comentó al cineasta que la historia que realmente debía contar era la de la resurrección de Cristo.

Tras unos segundos de silencio, Gibson respondió que una producción de esa magnitud no podía hacerse por dinero, prestigio o para responder a quienes los habían criticado. Afirmó que una película sobre el acontecimiento central de la fe cristiana solo podía nacer de un corazón con las motivaciones correctas.

Cuando Wallace respondió con un sencillo “Amén”, Gibson añadió una advertencia que quedó grabada en su memoria:

“Sabes que Satanás va a ir por ti”.

Aunque en un primer momento el guionista reaccionó con humor, confesó que esas palabras lo llevaron a reflexionar seriamente sobre la oposición espiritual que podría surgir durante el desarrollo del proyecto.

Seis años de trabajo para contar la resurrección de Cristo

Después de aquella conversación, Gibson y Wallace profundizaron en temas relacionados con la gracia de Dios, un diálogo que terminó convirtiéndose en la base del guion. Más adelante también se sumó Donal Gibson, hermano del director.

Los tres dedicaron entre seis y ocho años a escribir, revisar y perfeccionar la historia.

Wallace aseguró que la película presentará aspectos de la resurrección que el público nunca ha visto en el cine, aunque mantendrá una narrativa fiel al misterio, la esperanza y el impacto que este acontecimiento tiene para millones de cristianos alrededor del mundo.

Fecha de estreno de La Resurrección de Cristo

La producción será dividida en dos partes.

  • La Resurrección de Cristo: Parte Uno llegará a los cines el 6 de mayo de 2027, coincidiendo con el Día de la Ascensión.
  • La Resurrección de Cristo: Parte Dos tiene previsto estrenarse el 25 de mayo de 2028.

Mel Gibson ha descrito esta película como una misión que ha llevado en su corazón durante más de dos décadas.

La historia continuará los acontecimientos narrados en La Pasión de Cristo, la exitosa película estrenada en 2004 y protagonizada por Jim Caviezel, que recaudó más de 610 millones de dólares en la taquilla mundial.

En esta nueva producción, el actor finlandés Jaakko Ohtonen interpretará a Jesús, mientras que Mariela Garriga dará vida a María Magdalena.

Una advertencia que trasciende el cine

Las palabras de Mel Gibson reflejan una convicción compartida por muchos creyentes: anunciar el mensaje de Jesucristo implica una batalla espiritual y requiere motivaciones centradas en Dios, no en el reconocimiento personal.

La Biblia recuerda esta verdad con una promesa de esperanza:

“Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57).

Para los cristianos, la resurrección de Jesús no es solo el tema de una película, sino el acontecimiento que cambió la historia y confirmó la victoria definitiva de Cristo sobre el pecado y la muerte.

Un Pastor convierte Minecraft en un espacio para compartir el Evangelio a miles de personas

Un Pastor convierte Minecraft en un espacio para compartir el Evangelio a miles de personas

Un pastor en Suiza encontró en Minecraft una nueva forma de anunciar el Evangelio. Cada semana dirige encuentros bíblicos dentro del popular videojuego, donde participan creyentes y personas que nunca antes habían tenido contacto con una comunidad cristiana.

La tecnología y los videojuegos se han convertido en una herramienta para compartir la fe. Ese es el caso de Florian Homberger, un pastor protestante de Suiza que creó una comunidad cristiana dentro de Minecraft, donde organiza devocionales semanales que reúnen a unas 20 personas, muchas de ellas sin experiencia previa en una iglesia.

Homberger, de 43 años, lidera una congregación protestante en Müllheim, en el cantón suizo de Turgovia. Según informó el medio Dienstags Mail, comenzó a interesarse por Minecraft después de presidir el funeral de un miembro de su congregación que era un jugador activo del videojuego.

Durante el servicio conmemorativo conoció a la comunidad de jugadores del fallecido y quedó impactado por la cercanía y el apoyo que existía entre ellos. Esa experiencia despertó su curiosidad y decidió crear su propia cuenta en el juego.

Aunque sus primeros pasos no fueron sencillos —su personaje virtual murió diez veces en la primera noche—, con el tiempo construyó una ciudad digital llamada Convento y descubrió que muchos jugadores ya habían recreado iglesias y otros edificios históricos dentro del universo de Minecraft.

Fue entonces cuando surgió una pregunta que cambiaría su ministerio digital: ¿por qué no realizar encuentros bíblicos dentro del videojuego?

Un espacio para compartir la fe en Minecraft

Minecraft es uno de los videojuegos más populares del mundo. Su formato de mundo abierto permite que millones de usuarios construyan ciudades, paisajes y estructuras utilizando bloques virtuales, sin seguir una historia o un objetivo específico.

Con más de 200 millones de usuarios activos cada mes, el videojuego cuenta con una enorme presencia entre adolescentes y jóvenes adultos, un público al que muchas iglesias buscan alcanzar con el mensaje del Evangelio.

Tras compartir la idea con un grupo de jóvenes de su congregación, Homberger decidió poner en marcha el proyecto durante el verano de 2025.

Devocionales interactivos con enseñanzas bíblicas

Los encuentros se realizan todos los jueves y duran alrededor de 30 minutos. Aunque al principio eran dirigidos únicamente por Homberger, actualmente otros integrantes de la comunidad también preparan y conducen las reflexiones bíblicas. Incluso algunos de sus cuatro hijos participan activamente.

Cada reunión combina la lectura de las Escrituras con dinámicas propias del videojuego.

Por ejemplo, al estudiar el pasaje de Isaías 43:2, donde Dios promete: «Cuando pases por el fuego, no te quemarás», los participantes construyeron un recorrido sobre lava y utilizaron una poción resistente al fuego para atravesarlo, ilustrando de manera visual la confianza en Dios en medio de las dificultades.

La luz también ocupa un lugar importante en las enseñanzas. En Minecraft existen criaturas que solo pueden ser derrotadas mediante la luz, un recurso que el pastor utiliza para explicar diferentes pasajes bíblicos relacionados con Cristo como la luz del mundo y con el relato de la creación.

Una comunidad donde creyentes y no creyentes pueden conocer a Jesús

Al finalizar cada encuentro, los participantes forman un círculo dentro del mundo virtual y lanzan fuegos artificiales al cielo digital. Quienes desean orar lo hacen antes de encender un cohete virtual.

«Los cohetes son como oraciones que ascienden al cielo», explicó Homberger en una entrevista con la revista suiza Beobachter.

El pastor considera que este formato ayuda a acercar el mensaje de Jesús a personas que probablemente nunca entrarían en un templo.

«Para muchas personas, una iglesia es un lugar completamente desconocido. En cambio, Minecraft es un espacio donde se sienten cómodos y pueden escuchar el Evangelio sin prejuicios», afirmó.

Homberger aclaró que estas reuniones virtuales no buscan reemplazar los encuentros presenciales de la congregación, sino convertirse en una puerta de entrada para quienes aún no conocen a Cristo.

Evangelizar también en el mundo digital

Además de los encuentros dentro del videojuego, el pastor instaló computadoras portátiles en el salón de su congregación para que los jóvenes puedan conectarse juntos y fortalecer tanto la comunidad virtual como la presencial.

En declaraciones al diario Thurgauer Zeitung, aseguró que Minecraft es mucho más que un videojuego.

«Quien piensa que este espacio es superficial nunca ha experimentado lo profundamente conectadas que pueden sentirse las personas aquí.»

La iniciativa refleja cómo las plataformas digitales continúan abriendo nuevas oportunidades para compartir el Evangelio, formar comunidades y acercar el mensaje de Jesucristo a personas que difícilmente serían alcanzadas por los métodos tradicionales.

Los hermanos Dimarco estrenaron su serie documental sobre Turquía y la búsqueda del Arca de Noé

Lo de Davi y Me atrapaste presentaron un documental
Lo de Davi y Me atrapaste presentaron un documental

Ayer, en una húmeda noche de Buenos Aires, el clima parecía ideal para disfrutar de una buena película, y esa fue la ocasión que los hermanos David Dimarco (LodeDavi) e Iván Dimarco (MeAtrapaste) aprovecharon para presentar el primer episodio de su nueva serie documental. La producción busca investigar en primera persona distintas curiosidades relacionadas con acontecimientos bíblicos, comenzando con uno de los relatos más conocidos de las Escrituras: el Arca de Noé.

El primero de los nueve capítulos, grabados en Turquía, fue estrenado en una avant premiere realizada en el auditorio CFC Martínez, en la provincia de Buenos Aires.

La búsqueda del Arca de Noé

El primer episodio, titulado «Buscando el Arca de Noé», propone una investigación ambiciosa: visitar el lugar donde algunos arqueólogos consideran que podrían encontrarse los restos del Arca.

El capítulo muestra la primera parada del recorrido de los hermanos Dimarco por distintas locaciones mencionadas en las Escrituras, mientras intentan comprender mejor su contexto histórico y analizar algunos de sus misterios.

En un trabajo que combina vlog, documental e investigación, los hermanos no solo registran la experiencia del viaje, sino que también explican lo que la Biblia enseña acerca del monte Ararat, el lugar donde reposó el Arca.

(Génesis 8:4)

Mucho más que un viaje

Durante el documental, los hermanos también muestran los desafíos de enfrentarse a una cultura distinta y a un país donde la fe ocupa un lugar muy diferente al que están acostumbrados. Según contaron, comprendieron que Dios tenía preparado algo más que la simple realización de un contenido audiovisual.

Antes de la proyección, ambos compartieron una experiencia que los marcó profundamente. Durante uno de sus días libres decidieron visitar una iglesia cristiana en Turquía. Sin embargo, se encontraron con una comunidad muy pequeña. Al llegar, incluso pensaron que habían asistido demasiado temprano o demasiado tarde debido a la poca cantidad de personas presentes.

Aun así, la pasión de aquella congregación por el Evangelio y por predicar la Palabra de Dios impactó profundamente en sus vidas. Los hermanos confesaron que habían viajado buscando tesoros bíblicos, pero que Dios terminó sorprendiéndolos con algo mucho más valioso.

Un estreno para todo el mundo

Este primer episodio será estrenado en 12 idiomas, con el objetivo de alcanzar a personas más allá del público hispanohablante, incluyendo a quienes viven en Turquía.

Por su calidad de edición y cinematografía, el proyecto trasciende el formato tradicional de un vlog. Sin embargo, los realizadores aclararon que su intención nunca fue demostrar de manera definitiva que el Arca estuvo exactamente en el lugar visitado, sino abrir el debate.

Aunque el sitio reúne varias de las características geográficas y estructurales que algunos investigadores relacionan con el Arca de Noé, el objetivo del documental es invitar al espectador a reflexionar sobre la verdad, el mito y la gracia.

Las palabras de Iván Dimarco

Iván Dimarco (MeAtrapaste) compartió sus emociones luego del estreno:

«Difícil expresar en palabras el día de hoy. Hace un año que venimos trabajando en este proyecto. Hoy pudimos mostrar ante familia, amigos y gente que nos sigue el primero de los nueve episodios que grabamos en Turquía.

Muchas emociones, pensamientos y trabajo detrás de este día. Me lo llevo en el corazón para siempre. Gracias a todos los que nos ayudaron a hacerlo posible, a quienes vinieron a servir, ayudar o simplemente acompañar.»

Las preguntas del público

Luego de la proyección, el público realizó preguntas sobre el proceso de realización del documental. Además, distintos medios y ministerios estuvieron presentes para acompañar el estreno.

Ante una consulta de La Corriente, los hermanos compartieron qué significó para ellos haber estado en el lugar donde algunos sostienen que podría haber reposado el Arca.

Iván explicó que, para él, fue especialmente significativo encontrar un punto geográfico que coincide con las especificaciones descriptas en la Biblia y que, además, reúne características técnicas consideradas relevantes por algunos investigadores. Afirmó que personalmente cree que el Arca pudo haber reposado allí y que el hecho de que ese lugar no contradiga el relato bíblico tiene un profundo valor para su fe.

Por su parte, David Dimarco (LodeDavi) expresó que, aun si ese sitio no fuera el lugar exacto donde descansó el Arca, o incluso si el relato no pudiera comprobarse arqueológicamente en todos sus detalles, eso no modificaría el mensaje central de la historia.

«La historia y el mensaje de esta historia habla de personas como vos y como yo que alcanzaron el perdón de Dios para un nuevo comienzo.»

David Dimarco (LodeDavi)

Estreno mundial

El documental estará disponible este 26 de junio a través de YouTube para que personas de todo el mundo puedan acompañar a los hermanos Dimarco en esta aventura.

Más de 800 nuevos creyentes se bautizaron en California después de entregar su vida a Jesús

Más de 800 nuevos creyentes se bautizaron en California después de entregar su vida a Jesús

Más de 800 personas fueron bautizadas y dieron un testimonio público de su fe en Jesucristo el sábado 18 de julio en Pirate’s Cove, una playa de California, Estados Unidos. La ceremonia, organizada por Harvest Church, reunió a una multitud frente al mar para celebrar nuevas vidas transformadas por el Evangelio.

Bautismos en California tras una multitudinaria cruzada evangelística

Los bautismos fueron uno de los principales frutos de la Cruzada de la Cosecha (Harvest Crusade), realizada el 11 de julio en el Angel Stadium, donde miles de personas escucharon el mensaje de salvación. Durante ese encuentro, más de 4.200 personas respondieron al llamado y decidieron entregar sus vidas a Jesús, marcando el inicio de un camino de fe que muchos sellaron públicamente una semana después mediante el bautismo.

La jornada, denominada «Jesus Revolution Baptism», estuvo cargada de momentos de profunda emoción. Matrimonios, hermanos, amigos y familias enteras ingresaron juntos al agua para declarar que habían decidido seguir a Cristo y comenzar una nueva vida.

Pirate’s Cove, un lugar histórico para el movimiento cristiano

El escenario elegido para los bautismos tiene un significado especial para el cristianismo en Estados Unidos. Pirate’s Cove fue uno de los lugares emblemáticos del Jesus Movement, el avivamiento que impactó a miles de jóvenes durante la década de 1970 y cuya historia fue llevada al cine en la película «Jesus Revolution».

Durante aquel despertar espiritual, miles de personas fueron bautizadas en esas mismas aguas, convirtiendo la playa en un símbolo del poder transformador del Evangelio. En los últimos años, Harvest Church, liderada por el pastor Greg Laurie, ha retomado la tradición con bautismos multitudinarios que reúnen a creyentes de distintas generaciones.

«Jesús está volviendo y quiero estar preparado»

Entre quienes dieron este paso estuvo Justin, quien confesó que durante mucho tiempo había postergado la decisión de bautizarse hasta comprender que Dios lo estaba llamando.

«Jesús está volviendo y quiero estar preparado. Quiero hacer todo lo que me coloque más en su camino que en el mío», expresó luego de ser bautizado junto a su esposa, Brittany.

Por su parte, Brittany compartió el significado espiritual que tuvo ese momento para su vida.

«Dejé atrás mi vida antigua y estoy lista para renovar mi vida y vivir una vida nueva.»

Sus palabras reflejan el sentido bíblico del bautismo: una declaración pública de arrepentimiento, fe y una nueva identidad en Cristo.

Aquiles Priester también fue bautizado y compartió su testimonio

Entre los más de 800 bautizados también se encontraba el reconocido baterista y productor brasileño Aquiles Priester.

El músico contó que comenzó a profundizar en el Evangelio después de ver la película «Jesus Revolution» y acercarse al ministerio del pastor Greg Laurie.

Priester describió el bautismo en Pirate’s Cove como uno de los días más importantes de su vida. Además, destacó que la histórica portada de la revista TIME dedicada al Jesus Movement fue publicada en junio de 1971, el mismo mes y año en que él nació, algo que interpretó como una muestra de cómo Dios puede entrelazar historias a través de las generaciones.

«Fue un día maravilloso. ¡Toda la gloria sea dada a Dios!», afirmó.

El Evangelio continúa transformando vidas

Más allá de las cifras, cada bautismo representó una historia de arrepentimiento, restauración y esperanza. Cada persona que descendió a las aguas dio un paso de obediencia para anunciar públicamente que decidió seguir a Jesucristo.

En una sociedad donde muchas personas viven alejadas de Dios, este bautismo multitudinario en California vuelve a recordar que el Evangelio sigue transformando corazones, llamando a hombres y mujeres a una nueva vida en Cristo y demostrando que su gracia continúa alcanzando a quienes responden a su llamado.

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