Una iglesia en México convirtió una maratón en una oportunidad para compartir el Evangelio en las calles. Durante la jornada deportiva realizada el pasado domingo 30 de agosto, miembros de la iglesia G3:16 Polanco, liderados por el pastor Oscar Sotres, se acercaron a más de mil corredores para ofrecerles agua, palabras de ánimo y oración.
La iniciativa surgió luego de que la maratón provocara el cierre de varias vías de la ciudad, dificultando que las personas pudieran llegar al servicio de la congregación. Ante esta situación, los creyentes decidieron cambiar sus planes y llevar la iglesia hasta donde se encontraba la gente.
Una iglesia que salió a las calles para compartir el Evangelio
Durante el recorrido, los miembros de G3:16 Polanco animaron a los participantes a continuar la carrera y aprovecharon la oportunidad para compartir con ellos el mensaje de Jesús.
Según explicó Sotres, la respuesta de los corredores superó sus expectativas. El pastor afirmó que había saludado a más de mil personas y que muchas de ellas se acercaban con entusiasmo para pedir oración.
“Este país necesita a Cristo”, expresó Sotres al explicar la importancia de que los creyentes salgan de las cuatro paredes de la iglesia para encontrarse con las personas.
En lugar de cerrar sus puertas debido a la competencia deportiva, el grupo decidió acudir al lugar donde estaban los corredores y llevar el mensaje de Jesús directamente a las calles.
“¿Quieres que oremos por ti?”
Los miembros de la iglesia también llevaron carteles en los que preguntaban a los participantes si deseaban recibir oración. De acuerdo con el pastor, muchos corredores aceptaron y algunos incluso se emocionaron mientras los cristianos oraban por ellos.
Entre quienes recibieron oración estuvieron Isabel y Víctor. Sotres pidió a Dios que los bendijera no solamente durante la competencia, sino también en su familia, trabajo, salud y en lo que describió como “la carrera de la vida”.
Una maratón como oportunidad para hablar de Jesús
El pastor utilizó precisamente la imagen de la maratón para transmitir un mensaje espiritual. Señaló que la carrera más importante no es únicamente aquella que termina en una meta deportiva, sino la perseverancia del creyente hasta alcanzar la vida eterna.
También afirmó que Jesús abrió mediante su sacrificio en la cruz el camino hacia el cielo, utilizando la experiencia de los corredores como una oportunidad para hablar acerca de la fe y la esperanza en Cristo.
La acción también generó testimonios entre los participantes. Un joven contó que su madre estaba completamente agotada durante la carrera cuando recibió oración de los cristianos y posteriormente se sintió animada para continuar.
Otro corredor aseguró que encontrarse con el grupo fue significativo mientras completaba su primera maratón.
“Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”
Lo ocurrido muestra de manera sencilla lo que significa una Iglesia que no limita su misión a un edificio. Mientras miles de personas corrían hacia una meta física, estos creyentes encontraron una oportunidad para recordarles una verdad eterna: el Evangelio debe llevarse precisamente hasta donde están las personas.
Jesús ordenó: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).
La comparación utilizada durante la jornada también tiene un profundo fundamento bíblico. La vida cristiana es presentada en las Escrituras como una carrera que exige perseverancia, incluso cuando llegan el cansancio y las dificultades:
“Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús” (Hebreos 12:1-2).
Más allá de cruzar una meta terrenal, el verdadero propósito es permanecer firmes en Cristo hasta el final.





