Muchas parejas coinciden en un punto: “No tenemos de qué hablar”, “Preferimos estar con otros porque, si estamos solos, no tenemos tema de conversación”.
Las Escrituras nos enseñan que aún en situaciones difíciles, de las cuales podamos conocer sus causas o no; Dios lo sabe, y si lo sabe lo controla, de pronto no como quisiéramos nosotros, por eso el soberano es Él.
Entre los puntos que más inquietan a los especialistas se encuentra la alta ocupación de camas de terapia intensiva y el estrés del personal de la salud.
Este domingo se dio a conocer la labor que viene realizando en nuestro país River Church, al presentar la historia de Irene, una abuela de setenta y ocho años no vidente que vivía en condiciones de riesgo.
Es cierto que hay muchas realidades por revisar(nos) como Iglesia, por mejorar, por estar más cercanos a la palabra de Dios en cuestiones de igualdad, pero, por otro lado, me cuestiono por qué la Iglesia debería “deconstruirse”