Qué difícil nos es explicar el dolor, cuántos sentimientos se entremezclan y cuántas sensaciones nos invaden. Muchas preguntas surgen, ¿Por qué a mí?, ¿Acaso no soy una buena persona?
Comencé a creerle, a soltar el dolor y el miedo y caminar por fe, ha sido un año terrible y a la vez glorioso, ha sido el año en el que he comenzado a orar por cosas por las que nunca intercedía, cosas simples.
De todas las que creemos, hay muchas que podemos comprobar y verificar a través de nuestra razón, pero también hay otras que sobrepasan nuestras capacidades intelectuales.
Este pasaje nos menciona que no debemos preocuparnos por nada, pero ¿Cómo hago para no angustiarme? En el contexto del día a día, insertados en medio de la rutina laboral ¿Es posible? Surgen preguntas como ¿Llegaré a fin de mes? ¿Podré hacer todo lo que tengo planeado en el trabajo? ¿Llegaré a entregarle a mi jefe lo que me pidió? Y podría continuar con una serie de preguntas que nos llenan de preocupación