La magnitud y gravedad de las emanaciones del volcán en La Palma que desataron noticias alrededor del mundo, alertaron a los científicos para evaluar posibles nuevas erupciones en otras regiones, incluida la Argentina. 

El volcán de Cumbre Vieja, en Canarias, España, que erupcionó el 19 de septiembre, generó inquietudes para nada desestimables. Este volcán solía retorcerse, convulsionar o quejarse, pero no había escupido lava desde 1971. El evento llevó a que geólogos se pregunten si existe la posibilidad de que volcanes, aparentemente inactivos en otros lugares del mundo, puedan sorprendernos al despertar como lo hizo el de Canarias.  

La lava que desciende del volcán Cumbre Vieja, situado en el archipiélago español de Canarias, destruye todo lo que encuentra a su paso en su descenso hacia la costa de la isla de La Palma.

Se sabe que en Argentina existen alrededor de 40 volcanes activos y se encuentran principalmente en las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, varios comparten frontera con Chile. 

La última erupción registrada en nuestro país fue la del Copahue, ubicado en la frontera entre Argentina y Chile, el 22 de diciembre de 2012. Fue una erupción volcánica que lanzó cenizas, gases y humo negro a más de 1,5 km de altura. Las cenizas, por las corrientes de aire, lograron llegar hasta la Ciudad de Buenos Aires.

En este contexto, varias son las voces de científicos que se hacen escuchar por estos días. Andrés Folguera, geólogo investigador del CONICET, señaló para algunos medios de comunicación que en las zonas de La Rioja y Catamarca existen volcanes que son mucho más peligrosos que el de Cumbre Vieja. El de Cerro Blanco, ubicado en la cordillera entre Antofagasta de la Sierra y Fiambalá, es el más peligroso, y en su última erupción las cenizas llegaron hasta la provincia de Tucumán. 

Este episodio, aunque tuvo lugar hace casi 5.000 años, fue calificado por los científicos como la mayor erupción registrada en la zona volcánica del centro de Los Andes.

A pesar de ello, y sin ánimo de generar pánico, afirmó que es necesario hacer docencia y prevención. El catedrático solicitó no minimizar el peligro de los volcanes y aconsejó realizar trabajos de monitoreo preventivos. “Para la comunidad y el Estado monitorear estos volcanes que capaz entran en erupción cada 500 años pareciera que no tiene mucho sentido, lo cual es un error, porque el día que uno de esos volcanes entre en erupción va a ser importante el ‘paseo’ que va a producir”, comentó.

Por otro lado, el doctor en Ciencias Geológicas y especialista en vulcanología, Alberto Caslli, traía calma respecto a si en nuestro país podría producirse el mismo fenómeno que en La Palma: “El de Argentina es un mecanismo totalmente distinto al de Canarias, porque aquél es un mecanismo con lava, parecido al de Hawái. En los Andes no es así. Eso tiene que ver con algo, el origen del magma, hablando generalmente, es el mismo, lo que pasa es que a veces sube directamente a la corteza, como pasa en Canarias, o puede que ese magma suba y quede atrapado cerca de la superficie”, sostuvo Caslli.


En este sentido, expresó que en los Andes “se va enfriando, cristaliza minerales y queda un líquido rico en gases, lo que da erupción explosiva, que tira cantidad de ceniza; es más raro que nos dé lava, que es lenta y viscosa. Ésa es la característica principal de un volcán en los Andes, donde el piso del Pacífico se mete por debajo de la placa de Sudamérica, a cierta profundidad funde roca, ese fundido se aloja cerca de superficie y da erupciones explosivas”

Licenciada en Comunicación Social (UBA). Realizó un posgrado en producción de televisión y se ha capacitado en comunicación institucional. Escribió el libro devocional "Guía para extranjeros". Estudia canto lírico que, junto a las comunicaciones, es otra de sus grandes pasiones.