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Una Iglesia, una Familia: el programa que hace parte a los refugiados en Argentina

Hace más de cinco años que Jucum es una de las organizaciones cristianas que participa de esta actividad que acoge a personas de otros países, en especial de Siria.

Andrea Dos Santos, la encargada de Refugiados Sirios, cuenta cómo ingresan las familias a Argentina. Ella explica que en tiempo de pandemia se retrasaron los procesos y trámites para que nuevas personas sean refugiadas en la nación ya que justifica que fue por el cierre de fronteras debido a la emergencia sanitaria, el proceso de documentación y la salida laboral. También contará cómo son parte del proyecto de ayuda a las personas de Afganistán.

Dos Santos afirmó que nunca frenaron su propósito, por lo que en esta entrevista relatará cómo es este proyecto Una iglesia, una familia. Ella cuenta que los pequeños y adultos aprenden el idioma gracias a personas del ministerio o institutos especiales que ofrecen aprendizaje gratis para los refugiados, “pero debemos destacar que los niños de cada familia en pocos meses hablaron español y traducen a sus padres”.

La Corriente: Jucum forma parte del desarrollo de un programa de patrocinio comunitario de los refugiados, ¿cuándo surgió esta posibilidad y cómo fue el llamado de Cristo en esta actividad?

Andrea Dos Santos: Como todo proyecto en Jucum, empieza en intercesión ante una situación y respondiendo a lo que escuchamos de Dios. En el 2011 empezamos a orar por la crisis de Siria, en el 2015 con nuestra escuela de misiones estratégicas y transculturales hicimos un viaje misionero a Europa para visitar los lugares donde se estaban recibiendo a los refugiados. Organizamos una Navidad para los refugiados, en diciembre de 2015, la pasamos ahí en la estación de trenes de Milán, donde junto a Remar (otra organización misionera) servimos una cena calentita.

Allí hablamos de lo que se podía con los refugiados, ya que luego de una gran travesía desde Siria, cruzando Turquía y el Mediterráneo llegaban a Italia y se encontraban en esa estación esperando un tren que los lleve más al norte, a un país que los reciba y les brinde asilo.

Después visitamos también “La Jungla”, en el norte de Francia, Calais, donde miles de refugiados esperaban poder cruzar el canal de la Mancha hacia Reino Unido.

Finalizamos nuestro viaje compartiendo 2 semanas en Basel, Suiza, donde una misionera argentina ayudaba a los refugiados a aprender alemán para aplicar para sus visas y papeles legales en el país. Al regresar a Argentina nuestro corazón estaba tan movilizado que debíamos responder de alguna manera. Junto a nuestros líderes de Jucum Argentina nos enteramos del Programa Siria, que permitía el ingreso de ciudadanos sirios afectados por el conflicto y que como organización podíamos solicitar el ingreso de estas familias refugiadas.

Oramos y Dios nos confirmó con la palabra de Mateo 14:16 “denles ustedes de comer” y entonces nos reunimos con autoridades de Migraciones, Cancillería y la embajada de Líbano en Argentina y en agosto del 2016 ingresamos las primeras solicitudes de familias sirias que estaban temporalmente viviendo en Líbano.

LC: En relación a ese propósito que se les reveló desde 2016 ¿Qué rol tienen allí ustedes junto a las demás organizaciones?

ADS: Como Jucum somos parte de esta red de organizaciones que trabajan en el patrocinio de refugiados, en su mayoría sirios (también llegan de otros países). Es un trabajo en red, con organizaciones varias, algunas de confesión de fe, como nosotros, y otras humanitarias; compartimos experiencias y recursos, aprendemos juntos y colaboramos con la llegada y la inserción de los migrantes a nuestro país.

LC: ¿Cómo es la organización del contacto con los refugiados? ¿de qué países y ciudades vienen a la Argentina y Latinoamérica?

ADS: En nuestro proyecto el contacto con los refugiados es a través de nuestra sede en Beirut, Líbano. Nuestro equipo allá recibe, conoce, entrevista a las familias y les presenta la oportunidad de aplicar para Programa Siria en Argentina, en el marco de Una Iglesia, Una Familia.

“El programa Una Iglesia, Una familia se basa en una propuesta de patrocinio comunitario, donde una iglesia evangélica asume el compromiso por el tiempo mínimo de un año”

Andrea Dos Santos, la encargada de Refugiados Sirios

Con opción a extenderlo por un año más, de recibir a una familia siria refugiada, brindarle vivienda, alimentación, facilitar el acceso a la educación, el aprendizaje de idioma, y la inserción laboral. Nosotros presentamos la oportunidad a la iglesia, a sus pastores y líderes, ellos consideran el presupuesto que implica en su contexto, esto varía mucho según la ciudad y provincia donde se encuentren, y una vez que se confirma la decisión de recibir a la familia se presentan los documentos ante la Dirección Nacional de Migraciones.

LC: En relación a la inserción en la sociedad ¿Qué estrategias utilizan? ¿cómo encuentran los adultos sus intereses en esta cultura tan diferente a la de ellos?

ADS: Justamente el patrocinio comunitario tiene esa fortaleza de que toda la comunidad abraza a esa familia. Entonces la municipalidad, la escuela, el hospital, la iglesia, los vecinos, comerciantes, etc., todos son parte de dar la bienvenida a esta familia y facilitar su inserción. Gracias a Dios tenemos un país muy solidario y con un corazón muy hospitalario, muy dispuesto a recibir al refugiado.

Eso lo pudimos comprobar en cada ciudad donde hemos recibido a estas familias. La mayor barrera es el tema del idioma, a los adultos les cuesta más aprenderlo; los niños en la escuela muy fácilmente hablan español.

“LA MAYORÍA VIENEN DE TRASFONDO MUSULMÁN, PERO DESDE LA PRIMERa ENTREVISTA SABEN QUE VAN A UN PAÍS CRISTIANO Y VAN A SER RECIBIDOS POR UNA IGLESIA”.

Andrea Dos Santos, la encargada de Refugiados Sirios

LC: ¿Cómo les hablan de Cristo a pesar de ellos venir con distinta religión? ¿de qué forma se les presenta la Palabra de Dios, tanto a niños como adultos?

ADS:. Esto a los musulmanes les impacta mucho y la verdad que es un hermoso testimonio ver a las familias musulmanas recibidas por una iglesia evangélica que les da casa y comida, pero no de una manera proselitista sino simplemente para que conozcan al Dios en quien creemos.

Algunas familias de las que llegaron eran cristianas antes, pero la verdad es que varias eran de trasfondo musulmán. Ninguna fue presionada ni a congregarse ni a recibir a Cristo, sino que de la misma manera que esa gran multitud que recibió la multiplicación de panes, recibieron el amor de Dios.

LC: Actualmente ante la situación en Afganistán, ¿qué sucede con los refugiados de esta nación? ¿cuáles son los objetivos que tienen para darles esperanzas a ellos?

ADS: Con respecto a Afganistán nosotros como Jucum Argentina, y a través de esta red de patrocinio, estamos solicitando a nuestro gobierno la apertura de fronteras para recibirlos, pero la verdad está muy difícil.

Pero gracias a Dios en Chile sí existe una posibilidad de hacerlo, así que estamos proponiendo a Jucum Chile replicar este programa Una Iglesia, Una Familia con refugiados afganos. Ya hemos tenido entrevistas con Acnur Chile, Jucum Chile y la comunidad de afganos chilenos. Esperamos que se pueda realizar en breve.

LC: ¿En cuáles otros proyectos están trabajando para los refugiados?

ADS: Estamos acompañando a las 6 familias sirias que han venido con nuestro programa, sobre todo en sus trámites de residencia. Ellos ingresaron con un visado humanitario de 2 años, pero con la pandemia todo se complicó para que empiecen a tramitar su residencia permanente. Solo 2 familias ya lo han logrado, tienen su DNI con residencia permanente en Argentina, que de verdad para ellos es un milagro.

Con ese documento ellos esperan poder solicitar el ingreso de sus familiares que se encuentran en Siria o en Líbano, así que si Dios permite estaremos continuando con esas solicitudes de ingreso en cuanto se abran las oficinas de Migraciones y las posibilidades de ingresar al país.

Lucía García
Lic. Comunicadora Social y Periodista (UNLaM). Redactora y Prensa. Locución y producción de Vibra Podcast. Comunicación empresarial.

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