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Transformar la sociedad a través de la música

Más allá de la música ejecutada en nuestras congregaciones, creo que deberíamos superar los límites de nuestras estructuras para visualizarla como una herramienta de transformación en la vida de las personas de nuestra comunidad y, principalmente, en las nuevas generaciones.

Hay arte, canciones, poesías y sueños no concretados en la vida de cada persona, y son ellas las que internamente esperan ser activadas a una vida que valga la pena vivirla. Es ahí cuando la música misma, a través de nosotros, activa los dones dormidos que existen dentro de la gente.

Beto Sánchez compartiendo en uno de los seminarios de transformación social.

El arte sopla en nosotros trayendo vida, son como brasas que se encienden cuando alguien tiene la intención de enseñar, amar, acariciar a un niño o un adolescente, mientras se comparte y se entona una melodía. La importancia de compartir un mate que empodera, una sonrisa que sana y motiva, una escucha activa que anima a hablar, despertando esos talentos y dones puestos por el Creador, sí, Creador, un creativo Dios.

La música de vida despierta dones, da posibilidades, empodera, aviva, potencia, libera, motiva, restaura y transforma. Creo que es mucha potencia en nuestra vida para limitarla a una reunión de domingo o complacernos a nosotros mismos, teniendo todo el potencial dado por el Señor para que lo podamos compartir y dar a nuestra comunidad.

Jesús es para todos, la música también

Donde hay música hay gente relacionándose, alegrándose y vinculándose. De la misma manera que el Señor se agrada y disfruta con una música y un canto para Él en nuestras congregaciones, es Él mismo quien anhela que lo enseñemos.

Es tiempo de que hagamos docencia en equipo y con inteligencia, para que alguien descubra para qué vino a esta tierra.

Beto Sánchez, pastor misionero, músico, docente y transformador social.

Que Dios lo abrace y entienda el motivo de su existencia, ayudando y motivando a que encuentre en su interior lo que le ha sido dado por nuestro Señor y que nunca supo que estaba.

Un músico en Venezuela, llamado José Antonio Abreu, logró que los niños de las zonas más pobres y marginadas tuvieran acceso a clases gratuitas de música clásica. Además de desarrollar un sistema de orquestas juveniles en los barrios venezolanos, Abreu llevó a Mozart a los barrios marginales preparando niños y adolescentes para la vida, sacándolos de la delincuencia y el flagelo de la estigmatización y la etiqueta.

Clement Mathieu, un profesor de música, empezó a trabajar como vigilante en un internado de chicos huérfanos y con problemas de delincuencia. Él se entregó a la tarea de educarlos con la música y preparar coros en donde había un sistema autoritario y de represión en la Francia de 1945, sacudida por la pobreza y la Segunda Guerra Mundial. Ahí es donde esos niños y adolescentes comenzaron a ser transformados a través del canto y el amor.

La música es pedagógica, sanadora y podemos usarla como herramienta de transformación para enseñar. De esa manera podemos influenciar para relacionarnos y vincularnos con las personas de nuestras ciudades.

El Salmo 11:3 dice: “Cuando los fundamentos son destruidos, ¿qué le queda al justo?

Vivimos tiempos de orfandad, donde las adicciones —que significa ‘No decir’— cada vez crecen más y la gente necesita hablar. Se han triplicado, entre adolescentes, el suicidio, el abuso y la violencia. También tenemos un 50% de superpoblación carcelaria, es decir.

Llegamos tarde a un montón de niños y adolescentes que no encontraron espacios de contención y escucha.

Beto Sánchez, pastor misionero, músico, docente y transformador social.

Esta generación está llena de arte dentro de ella y espera ser activada como ese valle de huesos secos que espera vida y resurrección (Ezequiel 37:1-14). Necesitamos ver a las multitudes con compasión.

Hace catorce años que armamos nuestra banda de reggae “Proclamazion” con el fin de ir a instituciones educativas. Ya visitamos 5500 escuelas en toda la Argentina, algunas de Chile, Brasil y Uruguay, dándonos cuenta de la necesidad que hay en las ciudades de la apertura de centros culturales, escuelas de música y artes y escuelas de oficios.

Ya abrimos centros culturales en distintos lugares de Argentina y con la tarea de decirle a la Iglesia que tenemos que compartir lo que tenemos, dar lo que nos dieron y amar como nos amó nuestro Dios. Daremos cuenta cuando el Señor nos diga: “¿Qué hiciste con los dones y talentos que te di?” (Mateo 25:14-30).

Estamos bendecidos con muchos músicos en nuestras congregaciones, si estamos bendecidos salgamos a bendecir.

Beto Sánchez
Beto Sánchezhttps://www.ollapelotayguitarra.org/
Pastor Misionero Bautista. Músico, Docente y Transformador Social. Preside la ONG olla pelota y guitarra. Toca en Proclamazion; banda de reggae. Vive actualmente en la provincia de Misiones.

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