Normalmente, cuando leemos la parábola del hijo pródigo, nuestra mirada cae inmediatamente sobre el hijo menor.
Es comprensible: él pide la herencia, abandona la casa, malgasta lo recibido y termina lejos, quebrado...
El evangelio (“The gospel”) presenta la vida de un joven que retoma el rumbo correcto de su vida. Tal como el hijo pródigo, pero en un contexto actual.