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 Si Lutero predicara hoy en mi iglesia

Si Lutero lo predicara hoy en mi congregación, quizás diría esto…

Amada iglesia: no he venido a preguntar cuántos seguidores tienen sus pastores, cuánto cuesta su edificio o cuántas personas celebran sus transmisiones. He venido a preguntar si Jesucristo ocupa el centro de su predicación y si su evangelio sigue siendo buena noticia para las conciencias heridas.

No conviertan la gracia en mercancía. Nadie puede comprar el favor de Dios mediante ofrendas, promesas o servicios religiosos. La salvación es regalo, recibido por la fe; por eso, dejen de explotar el miedo de quienes buscan esperanza. Prediquen a Cristo crucificado y resucitado, cuya misericordia libera de la desesperación y del orgullo.

Abran las Escrituras y permitan que ellas examinen también sus tradiciones. Ningún púlpito está por encima de la Palabra. Cuando un dirigente exige obediencia absoluta, silencia las preguntas o confunde sus opiniones con la voluntad divina, la iglesia necesita recuperar el valor de discernir.

Recuerden que todos los creyentes han sido llamados a servir. El pastor no posee la iglesia; pertenece a ella como servidor. Reconozcan los dones de la comunidad y honren el trabajo cotidiano de quienes educan, cuidan, siembran, construyen y acompañan. También allí se sirve a Dios.

La fe no necesita comprar la salvación, pero tampoco puede permanecer indiferente ante el sufrimiento. Si proclaman libertad cristiana mientras humillan al pobre, encubren el abuso o desprecian al diferente, contradicen con sus hechos aquello que anuncian con sus labios.

No me conviertan en una autoridad incapaz de equivocarse. Examinen mis palabras, reconozcan mis errores y rechacen cuanto ofenda la dignidad del prójimo. La fidelidad a Cristo exige arrepentimiento, incluso de nuestras herencias religiosas.

Hoy les diría: vuelvan al Evangelio. Que la gracia derribe la arrogancia, que la verdad examine el poder y que el amor abra sus puertas. Una iglesia reformada necesita escuchar, arrepentirse y servir cada día con humildad y esperanza.

Samuel Pagan
Samuel Pagan
Es ministro ordenado de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo), reconocido y apreciado biblista puertorriqueño, que ha publicado más de 60 libros y cientos de artículos en torno a temas exegéticos, teológicos, educativos, literarios y pastorales.
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