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PEC 2026: Empresarios cristianos reflexionaron sobre liderazgo, inteligencia artificial y el ejemplo de Jesús

El Evento Anual PEC 2026 reunió a cientos de empresarios y profesionales cristianos en la Usina del Arte. Los veteranos de Malvinas, Sarab Rey y Daniel Herrero protagonizaron una noche de reflexiones sobre el liderazgo, el propósito, la tecnología y el valor de las personas.

El Evento Anual PEC 2026 reunió este jueves 8 de octubre a cientos de empresarios, emprendedores y profesionales cristianos en una Usina del Arte colmada, en la Ciudad de Buenos Aires. Bajo el lema “La última ventaja competitiva”, el encuentro organizado por Profesionales y Empresarios Cristianos propuso reflexionar sobre el liderazgo, la inteligencia artificial y el papel de los valores cristianos en el mundo de los negocios.

En un contexto marcado por los cambios económicos y la transformación tecnológica, la jornada planteó una pregunta que atravesó las diferentes intervenciones: ¿qué es lo que verdaderamente marca la diferencia cuando se trata de liderar personas, construir empresas y tomar decisiones?

El encuentro contó con la participación de Daniel Herrero, CEO de Mercedes-Benz; Sarab Rey, antropóloga y especialista en neurociencia y comportamiento humano; y los veteranos de la Guerra de Malvinas Esteban Tries, Carlos Felizzola y Omar Brunner.

A lo largo de la noche, los testimonios y las experiencias compartidas invitaron a repensar el concepto de éxito empresarial desde una perspectiva que pone a las personas, el servicio y el propósito en el centro de las decisiones.

Veteranos de Malvinas emocionaron a los empresarios cristianos con sus historias de liderazgo

El primer momento de la noche estuvo protagonizado por los veteranos de Malvinas, integrantes de la Asociación Malvinas, Educación y Valores, quienes compartieron experiencias que lograron emocionar e inspirar al auditorio.

Lejos de limitarse a recordar los acontecimientos de 1982, sus relatos se centraron en los valores que descubrieron durante la guerra: la amistad, la confianza, el sacrificio, el compromiso y el amor por el otro.

Carlos Felizzola: la diferencia entre precio y valor

Con una mezcla de humor y emoción, Carlos Felizzola recordó cómo, siendo un joven de 18 años, estuvo a punto de quedar exceptuado del servicio militar obligatorio. Sin embargo, por apenas un número en el sorteo, terminó incorporándose al Ejército y, un año después, fue convocado para combatir en Malvinas.

Durante su permanencia en las islas enfrentó el frío extremo, el hambre y la pérdida de seis compañeros. En casi 70 días llegó a perder 18 kilos. Fue en ese contexto cuando vivió una experiencia que transformó su manera de entender el valor de las cosas.

Un día observó que otro soldado llevaba cinco tabletas del tradicional chocolate Águila en el bolsillo. Desesperado por el hambre, le pidió que compartiera una, pero recibió una respuesta negativa.

Entonces recordó que todavía tenía dinero guardado y decidió ofrecerle el equivalente a 100 dólares por una sola tableta. El soldado aceptó.

“Entendí la gran diferencia entre precio y valor”, recordó Felizzola.

En medio de la guerra, donde el dinero prácticamente había perdido su utilidad, aquel chocolate representaba mucho más que un alimento: era un pequeño momento de alivio y una motivación para continuar resistiendo.

Décadas después, frente a cientos de empresarios y profesionales, transformó aquel recuerdo en una invitación a reconocer el valor de los pequeños gestos cotidianos.

“Cada uno de nosotros podemos convertirnos en chocolate Águila”, expresó.

Un mensaje enviado a tiempo, una palabra de aliento, un agradecimiento o la humildad de pedir perdón pueden representar mucho más de lo que imaginamos para quien los recibe.

Omar Brunner: el valor de construir equipos y relaciones genuinas

El segundo testimonio estuvo a cargo de Omar Brunner, quien recordó cómo la experiencia del servicio militar obligatorio construyó vínculos que terminarían siendo fundamentales durante la guerra.

Durante aquel período convivió con alrededor de 200 jóvenes de diferentes realidades sociales, con quienes compartió sueños, proyectos y expectativas sobre el futuro.

“El servicio militar nos dio algo que fue fundamental después en la experiencia que vivimos: nos dio amigos, nos dio más que amigos, nos dio hermanos”, expresó.

Brunner recordó que, cuando llegaron a las islas, muchos creían que el conflicto encontraría una rápida solución diplomática. Sin embargo, el 1.º de mayo de 1982, con el inicio de los bombardeos, aquella expectativa cambió radicalmente.

“No existe alguien que estuvo en una guerra que pueda decir que no tuvo miedo”, afirmó.

Durante 63 días, una trinchera excavada en las afueras de Puerto Argentino se convirtió en su hogar. Allí, los vínculos construidos previamente adquirieron una dimensión completamente diferente.

Su historia dejó una reflexión especialmente significativa para quienes lideran empresas: la confianza, el compañerismo y las relaciones genuinas son fundamentales para enfrentar los momentos de mayor incertidumbre.

Esteban Tries: el verdadero liderazgo nace del compromiso con los demás

Uno de los relatos más conmovedores llegó de la mano de Esteban Tries, presidente de la Asociación Malvinas, Educación y Valores.

En marzo de 1982 era un joven de 19 años que se preparaba para ingresar a la Universidad Tecnológica Nacional con el sueño de convertirse en ingeniero electrónico. Pocas semanas después, su vida cambiaría para siempre.

Antes de partir hacia Malvinas, recordó que un superior ofreció a los soldados la posibilidad de retirarse. De los 150 jóvenes preparados para viajar, 148 decidieron quedarse.

“Elegimos estar, no en la guerra, juntos, donde nos toque”, recordó.

Ya en las islas, Tries debió compartir una trinchera con José Luis Zuzuela, un joven de 18 años a quien no conocía y cuya historia personal era completamente diferente de la suya. En medio del frío, la humedad y el miedo, aquel compañero se acercó para ofrecerle un abrazo y la decisión de enfrentar juntos lo que viniera.

El momento más dramático de su relato llegó al recordar la noche del 13 de junio de 1982, cuando su compañía recibió la orden de entrar en combate.

En medio de las explosiones y los disparos, su sargento, Manuel Villegas, resultó gravemente herido. Tries y Zuzuela decidieron arriesgar sus vidas para rescatarlo. A pesar de las condiciones extremas, lograron trasladarlo hasta un hospital de campaña, donde los médicos consiguieron salvarle la vida.

Tries destacó especialmente el comportamiento de Zuzuela, aquel joven que inicialmente había sido un desconocido para él y que, en medio del combate, demostró una extraordinaria capacidad de liderazgo.

Su experiencia le enseñó que un líder puede surgir en el momento menos esperado, independientemente de su formación, sus antecedentes o su posición dentro de un grupo.

“Siempre, absolutamente siempre, pase lo que nos pase, siempre se puede salir de la trinchera y enfrentar la vida”, expresó.

Durante este segmento, el pastor Rafael Pedace, CEO de Todo Música, entregó una condecoración a los veteranos, en uno de los momentos más emotivos de la jornada.

Sarab Rey y María Julia Oliván: el liderazgo de Jesús como ejemplo para las empresas

Después de los testimonios de Malvinas, el escenario de la Usina del Arte se transformó en un living para recibir a Sarab Rey, antropóloga y neurocientífica española, quien mantuvo una conversación con la periodista María Julia Oliván, directora de Borderperiodismo.

El diálogo abordó los desafíos del liderazgo contemporáneo, la salud emocional, las nuevas generaciones, la comunicación y el comportamiento humano en una sociedad cada vez más atravesada por la tecnología y los algoritmos.

En una época saturada de estímulos, Rey planteó que uno de los principales desafíos de quienes conducen organizaciones es comprender cómo piensan, sienten y actúan las personas.

“Las organizaciones son las personas y Dios lo que más ama en el mundo es a las personas”, afirmó.

A lo largo de la conversación, la especialista destacó que el verdadero liderazgo no se construye únicamente mediante discursos o posiciones de autoridad, sino a través del ejemplo cotidiano.

Desde esa perspectiva, presentó el modelo de Jesús como una referencia para quienes tienen la responsabilidad de conducir equipos. Jesús no ejerció su liderazgo desde la distancia, sino desde la cercanía, el servicio y la disposición a compartir la vida con los demás.

Esa mirada desafió a los empresarios a revisar la manera en que se relacionan con sus colaboradores y a comprender que la autoridad no debería convertirse en una barrera para escuchar, acompañar y formar personas.

Liderar también significa cuidar a quienes trabajan con nosotros

Otro de los ejes del diálogo fue la responsabilidad emocional de los líderes.

Rey reflexionó sobre la importancia de acompañar a los equipos en momentos de incertidumbre, reconocer las propias limitaciones y generar ambientes donde las personas puedan desarrollarse.

También se refirió a las nuevas generaciones que ingresan al mercado laboral, marcadas por una cultura digital que modificó las formas de comunicarse, aprender y relacionarse con la autoridad.

Frente a estos cambios, invitó a construir liderazgos que combinen empatía, cercanía, formación y responsabilidad. La conversación también abordó el perdón, la restauración de las heridas emocionales y el valor de servir a los demás como parte de una vida con propósito.

Pero uno de los conceptos más significativos estuvo relacionado con la integración de la fe en la vida cotidiana. Rey recordó que adorar a Dios no es una actividad limitada a los templos, sino una manera de vivir que también puede expresarse en el trabajo, las relaciones profesionales y las decisiones empresariales.

Su mensaje invitó a comprender que los valores cristianos no deberían quedar reservados para los domingos, sino hacerse visibles en la forma de conducir una organización de lunes a viernes.

Daniel Herrero: “La inteligencia humana siempre estará por encima de la inteligencia artificial”

El tercer bloque de la noche estuvo protagonizado por Daniel Herrero, CEO de Mercedes-Benz Argentina y ex CEO de Toyota Argentina, quien compartió su experiencia en la conducción de grandes organizaciones.

Su conferencia estuvo centrada en la cultura de la confianza, la competitividad y los desafíos que enfrentan las empresas en un escenario de transformación tecnológica.

“La competitividad es parte de la cultura organizacional, es una mentalidad de superación que se construye en equipo”, afirmó.

Herrero propuso pensar el crecimiento empresarial desde una perspectiva que no deje a las personas atrás.

Bajo la idea de “crecer para incluir”, destacó la importancia de generar empleo genuino, desarrollar talento y acompañar el crecimiento profesional de quienes integran las organizaciones.

Inteligencia artificial: capacitar trabajadores en lugar de reemplazarlos

Uno de los momentos más relevantes de su exposición estuvo dedicado al avance de la inteligencia artificial y su impacto en el mundo laboral.

Frente a la preocupación por el reemplazo de puestos de trabajo, Herrero planteó que las nuevas herramientas tecnológicas deberían utilizarse para potenciar la capacidad productiva y generar oportunidades de capacitación.

En lugar de pensar la innovación exclusivamente como una manera de reducir costos mediante la eliminación de empleos, invitó a construir organizaciones capaces de incorporar tecnología sin perder de vista el valor humano.

“La educación es clave para el futuro y la innovación, no hay que tenerle miedo”, señaló.

Y dejó una afirmación que sintetizó su mirada:

“La inteligencia humana siempre estará por encima de la inteligencia artificial”.

Su mensaje tuvo especial relevancia para los empresarios y emprendedores presentes, que enfrentan el desafío de mejorar su competitividad en una economía cambiante sin descuidar a las personas que hacen posible el crecimiento de sus organizaciones.

Rodolfo Galloni: “La última ventaja competitiva depende de vos”

El cierre del Evento Anual PEC 2026 estuvo a cargo de Rodolfo Galloni, referente de la comunidad, quien retomó los mensajes compartidos durante la noche para llevarlos al terreno de las decisiones personales.

Después de escuchar historias de guerra, reflexiones sobre el liderazgo de Jesús y experiencias empresariales vinculadas con la innovación, Galloni planteó que ninguna enseñanza tiene verdadero impacto si no se transforma en acciones concretas.

En ese sentido, invitó a los presentes a rodearse de buenas personas, darles espacio para desarrollarse y comprender que liderar también significa saber hacerse a un lado.

Pero fue su reflexión final la que terminó de darle sentido al lema del encuentro.

“¿Sabés cuál es mi conclusión para cerrar esta noche? Que la última ventaja competitiva depende de vos. No está en los libros. Depende de si le vas a dar o no lugar a los valores de Dios”

Y explicó que esos valores no habían sido presentados durante la noche como conceptos abstractos, sino a través de hechos, experiencias reales y testimonios concretos.

“Todo lo que es y proviene de Dios funciona”, aseguró.

Su mensaje final fue una invitación a que cada empresario y profesional asumiera la responsabilidad de transformar esos principios en decisiones que impacten positivamente en sus organizaciones y en la sociedad.

La última ventaja competitiva: cuando los valores de Dios están en el centro de los negocios

El encuentro dejó una reflexión especialmente relevante para el presente de Argentina.

En un escenario donde las empresas buscan adaptarse a los cambios económicos, incorporar inteligencia artificial y mejorar su productividad, los desafíos de la competitividad son reales. Pero las historias compartidas en la Usina del Arte recordaron que ninguna estrategia empresarial debería hacer perder de vista el valor de las personas.

Carlos Felizzola enseñó que un pequeño gesto puede valer más que una gran suma de dinero. Omar Brunner recordó que los vínculos genuinos se convierten en una fortaleza cuando llegan las crisis. Esteban Tries mostró que el liderazgo puede surgir de la persona menos esperada.

Sarab Rey invitó a mirar a Jesús como modelo de servicio y cercanía. Daniel Herrero propuso utilizar la tecnología para generar crecimiento sin excluir a los trabajadores.

Y Rodolfo Galloni terminó de conectar todos esos mensajes con una decisión personal: darle lugar a los valores de Dios.

Quizás la última ventaja competitiva no sea aquello que una empresa puede comprar, desarrollar o incorporar, sino aquello que sus líderes deciden vivir cada día.

Una forma de conducir que pone a las personas por encima de los números, entiende el éxito como una oportunidad para servir y reconoce que los principios cristianos también tienen algo que aportar al futuro de las empresas y de la Argentina.

Lucas Do Brito
Lucas Do Brito
Nació el 4 de mayo de 1990 en Buenos Aires, Argentina. Actualmente se desempeña como Director de Contenidos en La Corriente, Productor General de “De Repente lo Vi” y director audiovisual para diferentes productoras, desarrollando contenidos para medios y plataformas digitales.

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