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El día que liberaron milagrosamente a Corrie ten Boom de un campo de concentración

El día que liberaron milagrosamente a Corrie ten Boom del campo de concentración en Alemania

En diciembre de 1944, pocas semanas antes del final de la Segunda Guerra Mundial, Corrie ten Boom salió con vida del campo de concentración de Ravensbrück, en Alemania. Su liberación se produjo por un error administrativo en las listas de prisioneras, un hecho que ella misma describió como un milagro de Dios. Días después, todas las mujeres de su misma franja etaria fueron enviadas a la muerte.

Corrie no salió del campo como una vencedora humana, sino como una sobreviviente profundamente quebrada, marcada por el dolor, la pérdida y el horror. Pero también salió con una convicción clara: su vida había sido preservada con un propósito eterno.

Corrie ten Boom y su familia

Una fe forjada en la oscuridad

Ravensbrück fue el último y más cruel de los lugares donde Corrie estuvo detenida. Allí había llegado junto a su hermana Betsie el 8 de septiembre de 1944, tras meses de prisión y aislamiento. En el campo soportaron hambre extrema, enfermedades, trabajos forzados, golpes y humillaciones constantes.

A pesar de todo, las hermanas lograron esconder una pequeña Biblia, que se convirtió en el centro de reuniones clandestinas donde mujeres de distintas nacionalidades encontraban consuelo en la Palabra de Dios. Corrie recordaría más tarde que, cuanto más profunda era la oscuridad del campo, más brillante se volvía la verdad del Evangelio.

El 16 de diciembre de 1944, Betsie murió como consecuencia de las condiciones inhumanas del campo. Sus últimas palabras fueron una declaración que marcaría la vida de Corrie para siempre:
“No hay pozo tan profundo que el amor de Dios no sea aún más profundo.”

Una liberación inesperada

Pocos días después de la muerte de su hermana, Corrie escuchó su nombre en una lista de prisioneras que serían liberadas. No hubo explicación. No hubo juicio. Solo una orden. Había sido incluida por error.

Débil, enferma y casi sin fuerzas, Corrie abandonó Ravensbrück sin saber que su liberación había ocurrido apenas una semana antes de que las mujeres de su grupo fueran ejecutadas. Para ella, no hubo dudas: Dios había intervenido.

Regresó a los Países Bajos y pasó el último invierno de la guerra recuperándose físicamente, pero espiritualmente ya había comprendido que su historia no terminaba allí.

Escondite en la casa de los ten Boom

El encuentro que puso a prueba su fe

Años más tarde, durante una conferencia en Alemania, Corrie vivió la prueba más profunda de su mensaje cristiano. Al finalizar la reunión, un hombre se acercó para saludarla. Ella lo reconoció de inmediato.

Había sido uno de los guardias de Ravensbrück. El mismo que había participado en los abusos y humillaciones, el mismo que había forzado a ella y a Betsie a desnudarse frente a otros prisioneros. Ahora estaba allí, sonriente, diciendo que se había convertido a Cristo y pidiéndole perdón.

Corrie contó que, en ese instante, su corazón se llenó de ira y vacío. Sabía que debía perdonar, pero no podía hacerlo con sus propias fuerzas. Entonces, en silencio, oró:
“Jesús, yo no puedo perdonarlo. Dame Tu perdón.”

Al extender su mano, algo ocurrió. Corrie describió que un amor sobrenatural recorrió su cuerpo y comprendió una verdad que marcaría su ministerio:
la sanidad del mundo no descansa en nuestra capacidad de perdonar, sino en el perdón de Dios obrando en nosotros.

Campo de Concentración donde Corrie y Betsie estuvieron

Una vida liberada para liberar a otros

Desde ese momento, Corrie ten Boom dedicó su vida a predicar el Evangelio del perdón, la gracia y la reconciliación. Viajó por más de 60 países, escribió libros y se convirtió en una voz profética que recordó al mundo que el amor de Cristo es más fuerte que el odio más cruel.

Su liberación del campo no fue solo el final de una pesadilla, sino el inicio de una misión. Una misión que sigue resonando hoy: amar cuando no hay razones humanas para hacerlo y creer que Dios puede traer vida incluso desde los lugares más oscuros de la historia.

“Necesito a Cristo cada día”: Bear Grylls revela cómo su fe en Jesús transformó su vida

“Necesito a Cristo cada día”: Bear Grylls revela cómo su fe en Jesús transformó su vida

El reconocido aventurero británico revela cómo su relación con Jesús ha sido su mayor fuente de fortaleza, esperanza y transformación personal.

Bear Grylls, estrella de televisión, escritor y aventurero, ha compartido en múltiples ocasiones cómo su fe cristiana le ha dado propósito y fuerza a lo largo de su vida. En una reciente columna publicada en el New York Times, Grylls, de 50 años, abrió su corazón para contar cómo Jesucristo transformó su vida desde su adolescencia y lo sigue acompañando en cada desafío.

Un encuentro con Jesús que lo cambió todo

Grylls relató que su camino de fe comenzó cuando era adolescente, al escuchar a un vicario decir: “Jesucristo vino a acabar con la religión y a traer vida”. Esa frase fue reveladora para él, que siempre había visto la religión como algo ligado a la guerra y la división, pero que al leer sobre Jesús descubrió todo lo contrario: paz, bondad, libertad y amor genuino.

“Leí sobre este Jesús y aprendí que quienquiera que conociera —rico, pobre, enfermo, sano, predicador o prostituta, líder poderoso o simple pescador— nadie parecía marcharse sin cambiar”, escribió.

Desde entonces, Bear Grylls ha experimentado una transformación espiritual profunda, que describe como un cambio verdadero “de adentro hacia afuera”.

La fe cristiana en la vida diaria

Para Grylls, la fe en Jesús no es solo un acto religioso, sino una experiencia real y vivencial. “Es como un helado o nadar: hay que probarla para sentirla”, comparó. Aunque admite que en el pasado intentó vivir sin su fe, descubrió que eso lo dejaba vacío.

“He intentado ser fuerte solo en mí mismo. Pero he descubierto que mi corazón está inquieto hasta que le abro la puerta a Cristo de nuevo. Realmente necesito su ayuda, su paz interior y esa tranquila seguridad.”

Bear Grylls anima a otros a buscar a Dios

En su reflexión para el New York Times, el aventurero motivó a sus lectores a dar un paso de fe en Jesús:

“Sean valientes. Doblen la rodilla, cierren los ojos y pidan ayuda. Es algo hermoso, humilde y poderoso. No tenemos nada que perder y mucho que ganar”.

Un testimonio cristiano que inspira al mundo

La vida de Bear Grylls no solo ha impactado a través de la pantalla, sino también desde su testimonio como cristiano. En 2019 lanzó Soul Fuel, un devocional cristiano de 365 días, en el que comparte cómo su relación con Dios lo fortaleció en medio de sus expediciones más extremas.

“Cristo ha sido luz en un camino oscuro y fortaleza para un cuerpo débil. Para mí, no es cosa de domingo. Realmente lo necesito todos los días. Así es como enfrento la vida”, afirmó en una entrevista con The Christian Post.

Además, en 2023, Grylls acompañó al actor Russell Brand durante su bautismo en el río Támesis, un gesto que refleja su deseo de ver a más personas encontrarse con el amor de Dios.

“David”, el éxito del cine cristiano que superó a grandes estrenos de Hollywood

“David”, el éxito del cine cristiano que superó a grandes estrenos de Hollywood

La película bíblica animada David se consolidó como uno de los mayores éxitos del cine cristiano en Estados Unidos, al alcanzar una recaudación cercana a los 70 millones de dólares en taquilla, superando a varios estrenos importantes de Hollywood y captando la atención de audiencias familiares en plena temporada navideña.

Desde su estreno el mes pasado, David experimentó un crecimiento sostenido en salas, sumando 20 millones de dólares adicionales solo en la última semana. La producción logró posicionarse por encima de títulos de alto presupuesto como la nueva versión de Running Man, la secuela de terror I Still Know What You Did Last Summer y la adaptación cinematográfica de Stephen King The Long Walk, confirmando el fuerte interés del público por películas cristianas con valores bíblicos.

Expansión internacional del cine bíblico animado

Aunque hasta el momento la recaudación internacional de David no supera los 300.000 dólares, Angel Studios confirmó que la película se estrenará en 44 mercados internacionales durante el próximo año, lo que podría ampliar significativamente su impacto global y fortalecer la presencia del cine bíblico animado en el mercado internacional.

Una historia bíblica llevada al cine con música y fe

David está dirigida por Phil Cunningham y Brent Daws y cuenta con un elenco destacado de voces cristianas, entre ellas Phil Wickham, quien interpreta a David, y Lauren Daigle, en el papel de Rebecca. La película es producida por Angel Studios, una compañía reconocida por impulsar contenidos cinematográficos basados en la fe cristiana.

La historia narra el recorrido espiritual del joven pastor elegido por Dios, desde una devoción silenciosa hasta el momento decisivo de su enfrentamiento con el gigante Goliat. Según la sinopsis oficial, la trama se construye “desde los cánticos del corazón de su madre hasta los susurros de un Dios fiel”, presentando un relato de fe, obediencia, valentía y propósito divino. Con solo una honda, algunas piedras y una confianza absoluta en Dios, David se convierte en un instrumento para la liberación de Israel.

Críticas positivas y fuerte apoyo del público

En el plano de la recepción, David registra un 71% de aprobación de la crítica y un notable 98% de puntuación de audiencia en Rotten Tomatoes, basado en más de 1.000 reseñas, un indicador clave del respaldo del público familiar y cristiano.

“Las familias buscan películas con valores que honren la esperanza, y los miembros de nuestro Angel Guild acogieron DAVID desde el principio. Valoramos profundamente el apoyo de nuestros exhibidores y esperamos una temporada larga y sólida en salas, ya que este musical animado continúa conmoviendo e inspirando a las familias esta Navidad”, afirmó Brandon Purdie, director de producciones teatrales de Angel Studios, en un comunicado oficial.

Continuidad de una historia bíblica en pantalla

La película es además una continuación de la miniserie El joven David, que explora la infancia y adolescencia del futuro rey de Israel, profundizando en su formación espiritual, su relación con Dios y el propósito divino que antecede a su histórica victoria frente a Goliat.

Los que sostienen la Iglesia desde el anonimato

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Servicio en la Iglesia

¿Alguna vez se tomaron una pausa para fijarse en aquellas personas que sirven voluntariamente en los diferentes ministerios de su congregación? A veces son líderes y personas que los miembros de la iglesia reconocen.

A veces son personas que son más silenciosas en su servir, y casi nadie los nota.
En este breve artículo veremos quién es un voluntario, fundamentos y beneficios del voluntariado cristiano, y una invitación a cuidarlos.

Voluntarios

Entonces en primer lugar nos preguntamos, ¿quién es un voluntario? Los voluntarios son todas aquellas personas que, sin recibir ningún tipo de remuneración monetaria, se ofrecen por elección propia para alguna causa específica.
Una de las maneras de definir el voluntariado es “el comportamiento prosocial, planificado y a largo plazo, que beneficia a otros y ocurren dentro de un contexto organizacional” (Penner 2002).

En nuestras congregaciones, se ve en esas personas que se ofrecen a limpiar el baño de la iglesia, a servir la leche y pan en el merendero de la iglesia, a enseñar y liderar en estudios bíblicos o la escuelita dominical, a servir con sus talentos musicales para la alabanza congregacional o a pararse frente a la puerta para dar la bienvenida tanto a aquel que pisa la iglesia por primera vez como al que lo hace por milésima vez.
Así como también muchos otros roles y trabajos —indispensables en nuestras iglesias— que vemos y no vemos, que las personas hacen de manera voluntaria.

Algunos fundamentos para el voluntario cristiano

¿Qué diferencia nuestra fe —nuestra identidad como cristianos— en el momento de servir? Cuando hablamos de la fe como primordial motivador, nos referimos a la relación personal que tiene una persona con Dios. Cuando el servicio nace de nuestro caminar con el Señor, aun las acciones más simples dejan de tener una motivación meramente humana y se vuelven expresión de esa relación.

La Palabra de Dios guía y direcciona nuestras vidas de modo que confesamos “Lámpara es a mis pies Tu palabra, y luz para mi camino.” (Salmo 119:105).
Todo esto orquestado maravillosamente en la gracia y bajo la soberanía de Dios, quien produce en nosotros tanto el querer como el hacer (Filipenses 2:13).

Entonces amamos porque Él nos amó primero (1 Juan 4:19), perdonamos porque Él nos perdonó primero (Colosenses 3:13) y servimos porque Jesús, siendo Maestro, nos ha servido primero, mostrándonos con el ejemplo de Su propia vida (Juan 13:15).

Algunos beneficios de servir voluntariamente

Servir voluntariamente a la iglesia —entendida no solo como el edificio local, sino como la comunidad redimida por Él— implica sacrificios, pero también trae abundantes beneficios. Diversos estudios sobre el voluntariado señalan que quienes sirven experimentan mejoras en su salud emocional y psicológica, un renovado sentido de propósito, pertenencia y contribución, así como la expansión de sus vínculos sociales.

En Cristo, la persona que decide decir “sí” a servir con su tiempo, su persona y los dones que le fueron concedidos, también está diciendo “sí” a la aventura de seguir creciendo y madurando en la fe.
Y en ese mismo acto de servicio, encarna el amor de Cristo y modela el sacrificio al resto de la congregación, convirtiendo su entrega en un testimonio vivo del Evangelio.

En la Iglesia, nadie queda fuera de la responsabilidad de amarnos, edificarnos y animarnos unos a otros usando los dones que Dios nos ha dado para fortalecer al Cuerpo de Cristo. No somos una organización más, sino una comunidad de fe unida por una verdad común: somos pecadores redimidos por Cristo, caminando juntos hacia la madurez y el crecimiento en Él.

Sin embargo, a veces estamos tan enfocados en buscar nuevos voluntarios (¡porque nunca hay suficientes!) que tal vez olvidamos cuidar a aquellas personas que ya están sirviendo fielmente.
Llegado a este punto, es bueno que nos detengamos a preguntarnos…

¿Cómo podemos apoyar y cuidar a los voluntarios?

Yo misma fui voluntaria tanto en el ministerio de niños como en el de alabanza por muchos años. Aprendí mucho, sufrí mucho, crecí mucho.
Tuve momentos con líderes que me apoyaron en oración, me formaron y me enseñaron. Tuve momentos en que me sentía completamente sola. Hubo momentos llenos de gozo y alegría. También pasé por malentendidos y conflictos.

Muchas veces me quejaba y le preguntaba “¿Por qué, Señor?” y quería dejar todo…
Hasta que en medio de una clase en la escuelita dominical, una nena me recitó un versículo bíblico que no tenía idea que, meses después, ministraría mi corazón en medio de un ataque de ansiedad.
Hasta que luego de una reunión de domingo venga una señora mayor con lágrimas diciendo: “Hace mucho que no podía adorar a Dios de esta manera, gracias por servirnos y liderarnos en alabanza con el piano hoy.”

Esta interacción con las personas que servimos —en donde Dios es exaltado— son de muchísimo ánimo para mí, porque Él obra mediante la manera en que nos dotó para servirnos unos a otros.

¿De qué otras maneras podemos alentar, animar y edificar a nuestros voluntarios?
Acá dejo un par de ideas:

  • Agradezca por lo que hacen. Dar gracias a los voluntarios por lo que hacen es un acto de afirmación, consuelo y ánimo: es un pispeo del fruto que no siempre vemos.
  • Cuente de qué manera influye su servicio en su vida. Historias y testimonios de la fidelidad de Dios mediante la vida y servicio de los voluntarios que edificaron, animaron, impactaron y desafiaron su vida de fe.
  • Ore por los voluntarios de los diferentes ministerios. Pregunte: ¿Cómo puedo orar por vos esta semana?
  • Busque conocerlos por quien son. Escuche lo que tienen para ofrecer. Hay veces que no conocemos bien a los voluntarios por su persona, sino por su servicio. Y hay veces que no valoramos lo suficiente la manera en que sus experiencias sirviendo pueden enriquecer a la congregación: ¿Cómo conociste al Señor? ¿Qué aprendiste en tus años de servicio? ¿Qué te llevó a servir en este ministerio?
  • Cree espacios y tiempos de descanso. A veces es difícil imaginar una iglesia sin voluntarios; sin embargo, es necesario descansar. Se pueden considerar rotaciones e ideas creativas para lograrlo. A veces lo que necesitan los voluntarios es un tiempo de simplemente “sentarse y escuchar a los pies de Jesús” como María.
  • Capacite a sus voluntarios. Ofrezca formación en la tarea a la que se comprometen, escuche sus dificultades y genere diálogos que ayuden a integrar la fe en su servicio: ¿Cómo informan las buenas nuevas de Jesús a tu servicio en este ministerio?

Servir no es solo hacer; es ser transformados a la imagen de Aquel que sirvió primero.
En cada acto de entrega —sea grande o pequeño— el Espíritu nos moldea y nos hace más semejantes a Cristo. Cada tarea se convierte en un altar donde ofrecemos nuestra vida como sacrificio vivo (Romanos 12:1).
Así, el voluntariado deja de ser simplemente una actividad y se vuelve una forma cotidiana de discipulado, donde sembramos tiempo… y cosechamos eternidad.

Paula Chang: Docente e investigadora. Su trabajo explora la motivación de líderes voluntarios en contextos eclesiales latinoamericanos, con especial interés en la integración entre fe, servicio y aprendizaje. Actualmente es profesora de Educación Ministerial, directora del Centro de Extensión en la Facultad de Teología Integral (Buenos Aires). Completó su Maestría en Ministerios Educacionales en Trinity International University (EE. UU.) y cursa el doctorado en Estudios Educativos en la misma institución.

El Reino de los Cielos se construye con amigos

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La iglesia se hace con amigos

Jesús en San Juan 17 nos dice: <Padre, yo oro para que ellos sean uno.> Dios está interviniendo en todos nuestros vínculos, por eso hay una sola manera de llevarnos mal y es cuando le damos lugar al diablo. Muchas veces nos hemos conformado y le hemos quitado el valor a los vínculos, a las relaciones y es ahí donde debemos construir. 

El Señor Jesús constantemente intercede por nuestras vidas. Por eso, cuando nos surgen situaciones de desacuerdo con personas, debemos saber que por encima de todas las oraciones, es Jesús quien está intercediendo delante del Padre para que en esas situaciones nos vaya bien.

La iglesia es un lugar de vínculos, de amigos que se conectan entre sí, de gente que construye. Es un lugar de tensiones, de impulso, de desarrollo, y tenemos este enorme desafío de amarnos los unos a los otros.

Si estamos comenzando un nuevo año en medio de esta tensión, simplemente escuchemos a Dios, hagamos una pausa en el ruido que hay en nuestra cabeza y corazón, y escuchémoslo; allí entenderemos que su oración más poderosa es por nuestras vidas. Su oración más potente es por tu matrimonio, por la relación con tus hijos, por el vínculo que nos une y nos conecta como iglesia.

Jesús menciona que el amor que Él nos entrega no lo tiene el mundo, el amor que él nos da este sistema no lo sabe vivir, no lo tiene, por eso ese amor fraternal que poseemos es único y extraordinario. Cuando hablamos de Amor Fraternal, tomamos como lectura el evangelio de Juan, quien se presenta como el discípulo amado de Jesús, y que tiene una estructura simple para poder leer. Nos muestra un milagro, el desacuerdo que se genera por ello y cómo Jesús gestiona la resolución de eso presentándose como Hijo de Dios.

«El Reino de los Cielos se construye con amigos. El vínculo de amistad que propone Dios entre Él y nosotros es más profundo que lo que el mundo conoce».

Uno tiene amigos con los que tiene una comunión más íntima y profunda, pero también tiene amigos con los que tiene más distancia pero que mantiene ese vínculo de cercanía. El vínculo que nos tiene que unir a todos es una amistad, una relación genuina, donde tal vez no tenemos el mismo contacto con todos por cuestiones de afinidad, o porque estamos trabajando en diferentes lugares, o porque no nos llevamos bien. Pero debemos entender que vamos a estar juntos por la eternidad, por eso conviene que nos llevemos bien hoy.

San Juan 12:1-11 (NTV)

Esta escena se da en una casa que Jesús amó, en Betania. Es la casa de sus tres amigos, Lázaro, Marta y María. En el capítulo anterior, Juan nos relata la resurrección del amigo de Jesús, donde se encuentra esa declaración que hizo: <todo el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá>. Sabemos que Jesús disfrutaba estar con ellos tres, y en medio de esta situación se da la muerte de su amigo Lázaro, a través de una enfermedad. Y, allí es cuando Jesús atraviesa la distancia para poder resucitar a su amigo, pero la resurrección de Lázaro sería el principio de su muerte. Jesús al ir a Betania y realizar la resurrección de su amigo, se expone públicamente, a pesar de que sabía que sería el principio de su fin, Jesús llega hasta la tumba de Lázaro.

Los fariseos, los religiosos, estaban buscando una oportunidad para atrapar a Jesús y asesinarlo, previo a esto, Cristo está apartado, haciendo milagros en la periferia, pero cuando está allí se entera de la muerte de su amigo. Encontramos la escena de cuando Jesús se para frente a la tumba de Lázaro y llora porque sintió el peso de la pérdida, de lo que Lázaro y sus hermanas habían atravesado, porque le importa las relaciones que establece.

Esto no es una religión donde solo hay un pastor y miles de intermediarios para conectarnos con Jesús, sabemos que la Biblia dice que hay un solo mediador entre Dios y los hombres, que es Jesucristo hombre. Jesús llora frente a la tumba de Lázaro porque lo ama, le duele la pérdida, se conmueve, se estremece, ese instante es una pausa en la eternidad, el Dios eterno llora, el Todopoderoso derrama lágrimas.

El evangelio es personal, lo vivimos en comunidad, pero hay una relevancia de Cristo en el vínculo.

Maxi Gianfelici

En una prisión de máxima seguridad, 250 reclusos adoraron a Dios y entregaron sus vidas a Cristo

En una prisión de máxima seguridad, 250 reclusos adoraron a Dios y entregaron sus vidas a Cristo

En una prisión de máxima seguridad en Estados Unidos, 250 reclusos participaron de un culto cristiano marcado por la adoración, la presencia de Dios y la transformación espiritual de quienes se encuentran privados de libertad. El encuentro fue compartido por el ministerio God Behind Bars, una organización dedicada a llevar el Evangelio a las cárceles.

Durante el servicio, un grupo de presidiarios dirigió la alabanza “Way Maker”, de Darlene Zschech y William McDowell, generando un clima de profunda adoración cristiana dentro del penal. El momento fue registrado en video y difundido en redes sociales, donde generó miles de reacciones.

Reclusos fueron tocados por el Espíritu Santo dentro de la prisión

En las imágenes publicadas por God Behind Bars, se observa cómo numerosos internos fueron conmovidos por el Espíritu Santo. Algunos aparecen con lágrimas en sus rostros, otros con las manos levantadas, rindiendo su vida a Cristo aun tras las rejas.

El ministerio informó: «La mayoría de estos hombres se entregaron a Jesús en prisión y cambiaron completamente sus vidas. Algunos incluso escribieron a sus víctimas y familias pidiendo perdón». El testimonio evidencia procesos reales de arrepentimiento, reconciliación y restauración espiritual, incluso con quienes fueron directamente afectados por sus crímenes.

Desde la organización expresaron: “Aún puedes encontrar libertad y propósito en Jesús. El Dios de los milagros, las promesas y la luz en la oscuridad. Así es Él”. El mensaje subraya que la verdadera libertad en Cristo no depende de las circunstancias externas.

Reacciones que reflejan una experiencia espiritual genuina

Los comentarios en la publicación reflejaron el impacto del momento vivido dentro de la cárcel. Un usuario resumió la experiencia diciendo: “Sin mujeres, sin alcohol, sin presión, sin posesiones materiales, sin drogas, sin confusión, sin orgullo, sin influencias, ¡solo Jesús! Qué espectáculo tan maravilloso”.

God Behind Bars y su misión de llevar el Evangelio a las prisiones

Desde 2009, God Behind Bars trabaja junto a iglesias cristianas en Estados Unidos para transformar la vida de los reclusos y sus familias a través del mensaje de Jesús. Hasta el momento, más de un millón de presos han sido alcanzados con el Evangelio, entendiendo la cárcel como un campo misionero urgente.

Según datos del ministerio, el 92% de los reclusos será liberado en algún momento, pero cerca del 75% regresará a prisión en un plazo de tres años. Frente a esta realidad, explican: “Abordamos este problema con un enfoque único de tres pasos que se centra en las necesidades físicas, espirituales y relacionales de los presos y sus familias”.

“Al invitar a Dios a prisión y mostrar Su amor de manera tangible, Dios Detrás de las Rejas está restaurando vidas, fortaleciendo la fe, luchando contra adicciones, reconectando familias y dando esperanza a miles de reclusos para el futuro”, señaló el ministerio.

Además, añadieron que buscan ayudar a los internos a “desarrollar su fe, sanar traumas y heridas emocionales, romper adicciones y ciclos, y permitir que cada persona tras las rejas retome su vocación como hijos e hijas del Altísimo”.

God Behind Bars concluyó reafirmando su compromiso: “Haremos todo lo posible para garantizar que cada recluso en EE.UU tenga acceso directo y personal al Evangelio”.

¿Cómo debemos orar por Venezuela?

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Oremos por Venezuela

La situación en Venezuela vive un momento de profunda tensión y agitación política que ha captado la atención del mundo entero en este inicio de 2026. En los últimos días, Estados Unidos lanzó una operación militar denominada “Absolute Resolve”, con bombardeos en Caracas y la captura del presidente Nicolás Maduro, generando reacciones de gobiernos y organizaciones internacionales que piden diálogo, respeto por el derecho internacional y desescalada de la violencia.

Mientras estas dinámicas geopolíticas se multiplican, millones de venezolanos —tanto dentro como fuera del país— siguen viviendo una realidad marcada por la incertidumbre, la inseguridad, el éxodo masivo y profundas carencias humanitarias. Más de 7,9 millones de personas han abandonado el país en búsqueda de condiciones dignas de vida, y muchos de los que permanecen enfrentan dificultades para acceder a alimentos, salud y servicios básicos.

En este contexto, como Iglesia estamos llamados a orar con fe, sensibilidad y compasión, sin tomar partido en debates políticos, pero sí intercediendo por la paz, la justicia y la sanación de un pueblo que sufre.

1. Oramos por la paz de Cristo en medio del conflicto

Venezuela atraviesa momentos de profunda inquietud, con violencia, tensión militar y miedo que golpean el corazón de millones de familias.

“Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9).

Oremos para que la paz de Cristo cubra cada familia, barrio y ciudad, y para que Dios transforme el miedo en esperanza.

2. Oramos por los más vulnerables: niños, ancianos y migrantes

La crisis humanitaria en Venezuela no es solo política: es profundamente humana. Los más frágiles son los que más sufren: niños sin acceso a educación o salud, ancianos sin cuidados básicos y migrantes que caminan miles de kilómetros en busca de seguridad.

“Bienaventurados los que sufren, porque serán consolados” (Mateo 5:4).

Oremos para que Dios sostenga a quienes no tienen voz y provea lo necesario para cada necesidad urgente.

3. Oramos por consuelo para los corazones heridos

En medio de separaciones, duelos irresueltos y esperanzas agotadas, Jesús nos llama a acudir a Él.

“Vengan a mí todos los que están cansados y cargados” (Mateo 11:28).

Que el Espíritu Santo traiga consuelo, sanidad y descanso a quienes han sido golpeados por esta crisis social, económica y familiar.

4. Oramos por justicia, dignidad y derechos humanos

La violencia y los conflictos no pueden eclipsar el valor de cada vida humana. Donde hay represión, desplazamientos forzados y violaciones a derechos fundamentales, clamamos por justicia verdadera.

Oremos para que se respeten los derechos de todos, que se abran caminos de diálogo y que las soluciones no se impongan por la fuerza, sino por medio de la verdad y el amor.

5. Oramos por esperanza y restauración

La última palabra no la tiene la violencia ni la desesperanza; Dios sigue obrando incluso en medio de la oscuridad.

“Porque yo sé los planes que tengo para ustedes… planes de bienestar” (Jeremías 29:11).

Oremos para que Venezuela sea restaurada y para que la Iglesia pueda ser luz, abrazo y esperanza para un pueblo que anhela paz y reconstrucción.

6. Oramos por quienes han migrado y por quienes los acogen

La diáspora venezolana es una de las más grandes del mundo moderno, con millones buscando refugio en países vecinos, enfrentando barreras, discriminación y necesidades urgentes.

Oremos por protección, oportunidades y abrigo para los migrantes, y para que quienes los reciben actúen con amor y generosidad.

7. Oramos por unidad, entendimiento y reconciliación

Más allá de banderas o ideologías, oramos por un camino de reconciliación que abrace a todos los venezolanos como hijos de Dios, promoviendo unidad, respeto y dignidad.

Que nuestras oraciones no se queden solo en palabras, sino que impulsen acciones de paz, compasión y solidaridad en medio del dolor.

En tiempos de crisis, nuestra fe no es pasiva: intercede, sostiene, abraza y transforma.
Como Iglesia, levantemos nuestro clamor por Venezuela, confiando en que el Dios de la paz obra incluso donde parece no haber salida.

El pueblo Komba recibe su primera Biblia completa tras 16 años de traducción en Ghana

El pueblo Komba recibe su primera Biblia completa tras 16 años de traducción en Ghana

El pueblo Komba, ubicado en el noreste de Ghana, celebró un acontecimiento histórico: la entrega de su primera Biblia completa en lengua Komba, luego de 16 años de intenso trabajo de traducción bíblica. El proyecto no solo busca fortalecer la fe cristiana en la región, sino también preservar un idioma y una identidad cultural en riesgo de desaparecer.

El reverendo John Kwesi Addo Jr., secretario general de la Sociedad Bíblica de Ghana (BSG), destacó que esta Biblia se convertirá en un “gran repositorio” para salvaguardar la lengua y la herencia cultural del pueblo Komba. “Esto fue mucho más que una dedicación bíblica; fue un evento profundamente cultural que unió a toda la comunidad”, señaló la entidad en un comunicado oficial.

La celebración congregó a cristianos, jefes tradicionales, ancianos y también a miembros de la comunidad musulmana, reflejando el impacto transversal del proyecto. La traducción fue realizada en colaboración con Lutheran Bible Translators, con la esperanza de que la Palabra de Dios “moldee vidas, fortalezca familias y confronte la decadencia moral”.

Un pueblo diverso y una fe en crecimiento

Los Komba —también conocidos como Konkomba— habitan principalmente el noreste de Ghana y se caracterizan por no contar con una jefatura centralizada. Su organización social gira en torno a clanes, linajes familiares, ancianos de aldea y líderes religiosos tradicionales. Históricamente, su cosmovisión ha estado marcada por el respeto a los espíritus ancestrales y a la naturaleza.

Aunque en las últimas décadas muchos Komba se han convertido al cristianismo y otros al islam, las creencias tradicionales siguen teniendo influencia en distintas comunidades. Los primeros misioneros bautistas llegaron en la década de 1950, mientras que en los años 80 los luteranos Tim y Beth Heiney comenzaron un trabajo sostenido en la región.

El origen del proyecto de traducción bíblica

En 1968, el reverendo Walter Demoss y su esposa Helena fueron enviados al norte de Ghana para plantar iglesias y formar líderes cristianos. Aunque su misión principal se centraba en el pueblo Moba, Demoss discipuló a un joven Komba, el reverendo Samuel Konlaan, quien más tarde expresó una profunda preocupación: la única traducción bíblica disponible era difícil de comprender debido a la diversidad de dialectos Komba.

Esa inquietud sembró la semilla de un proyecto que se formalizó en 2005 con el inicio de la traducción del Nuevo Testamento. Se conformó entonces un equipo interdisciplinario que incluyó a Elijah Matibin (coordinador y especialista en alfabetización), David Federwitz (asesor), los reverendos Samson Bilafanim y Emmanuel Mananyina, James Adongo Wajak, el lingüista Nathan Esala y el consultor de traducción Fabian Dapila.

La Palabra de Dios en el idioma del corazón

La comunidad Komba participó activamente en la revisión de los textos para asegurar que la traducción comunicara fielmente el mensaje bíblico y respondiera a su realidad cultural. En noviembre de 2014, la llegada del Nuevo Testamento fue celebrada con gran gozo.

“Leer la Biblia se ha vuelto parte de mi pueblo”, afirmó entonces el reverendo Mananyina. “Han aprendido a leer y ahora pueden salir a predicar porque pueden leer la Palabra de Dios, algo que antes no podían hacer”.

En 2015 comenzó la traducción del Antiguo Testamento, liderada por Elijah Matibin como coordinador de KOLIBITRAP. Para sostener el proyecto, Lutheran Bible Translators, la Iglesia Luterana Evangélica de Ghana, KOLIBITRAP y la Sociedad Bíblica de Ghana firmaron un memorando de entendimiento.

Además de la edición impresa, el equipo grabó el Nuevo Testamento en formato de audio y lo integró en una aplicación móvil. Más recientemente, la organización One Way Africa produjo la Biblia completa en audio, ampliando el acceso a la Escritura en una región donde muchos aún están en proceso de alfabetización.

Un desafío global para la traducción bíblica

La celebración Komba coincidió con otro logro significativo: el 2 de noviembre, la Sociedad Bíblica de Ghana presentó la Biblia en lengua Dagaare, tras 18 años de trabajo. La ceremonia, realizada en la catedral de San Andrés, reunió a multitudes del Alto Oeste del país y evidenció el impacto de contar con la Biblia en el idioma materno.

Sin embargo, la BSG advirtió en un informe de 2023 que la falta de financiamiento sigue siendo uno de los mayores obstáculos para los proyectos de traducción bíblica. Traducir un solo versículo puede costar alrededor de 20 dólares, y completar una Biblia entera puede requerir hasta 622.040 dólares, en un proceso que suele extenderse entre 10 y 15 años.

Un recordatorio para la Iglesia global del enorme costo —y del incalculable valor— de llevar la Palabra de Dios a cada lengua y a cada pueblo, para que todos puedan escuchar a Cristo en el idioma de su corazón.

¿Qué haríamos sin la Cruz?

¿Qué haríamos sin la Cruz?

Toda gran religión tiene un símbolo que la representa. El judaísmo tiene la estrella de David, el islam la luna creciente con estrella, el budismo la rueda de dharma; sin embargo, el cristianismo tiene como su símbolo la cruz. 

Para el siglo XXI, la cruz es una imagen inofensiva, decorativa, y hasta incluso artística. La vemos en iglesias, collares, ropa, tatuajes y tantos otros lugares. Pero para el primer siglo, la cruz tenía totalmente otra connotación y significado. La cruz era la forma de tortura más desagradable y repugnante del Imperio romano. 

Cicerón, uno de los grandes oradores y escritores romanos, dijo esto de la cruz: “Que el mismo nombre de cruz esté lejos no solo del cuerpo de un ciudadano romano, sino incluso de su pensamiento, sus ojos y sus oídos.» (In Verrem 2.5.165).

¿Cómo fue entonces que los seguidores de Cristo decidieron identificarse con un símbolo tan escandaloso e incluso repugnante para esa época?

«La cruz fue y es tan escandalosa que incluso vemos que es la piedra de tropiezo para muchas otras religiones e historiadores». 

Los musulmanes y judíos, por ejemplo, no pueden entender cómo un profeta de Dios moriría de una manera tan humillante, cómo Dios permitiría algo así. Los hindúes, como Gandhi, también rechazan la idea de la cruz. Incluso reconocidos ateos como Friedrich Nietzsche rechazaron el cristianismo por su “debilidad” e imagen de sufrimiento.

Muchos argumentan que la cruz como símbolo, vino a ser usada mucho tiempo después de Cristo, alrededor del segundo siglo; incluso muchos lo atribuyen a Constantino como el causante de esto. Y aunque esto en parte es cierto —que la imagen de la cruz como símbolo cristiano vino a ser mucho más popular y usada en siglos posteriores—, John Stott, en su obra maestra La Cruz de Cristo, nos recuerda: “La cruz no fue una ocurrencia tardía ni una tragedia desafortunada. Fue el propósito eterno de Dios.” 

También menciona en otro lugar: “El hecho de que una cruz se convirtiera en el símbolo cristiano, y que los cristianos se negaran obstinadamente, a pesar del ridículo, a descartarla en favor de algo menos ofensivo, solo puede tener una explicación. Significa que la centralidad de la cruz se originó en la mente del mismo Jesús. Fue por lealtad a Él que sus seguidores se aferraron tan obstinadamente a este cartel.”

La muerte de Cristo en la cruz y su resurrección de entre los muertos es el cumplimiento de todo el Antiguo Testamento y las profecías; es el centro mismo de la historia de la redención de los seres humanos; es el evento más importante de nuestra historia. 

A lo largo del ministerio de Cristo, vemos el enfoque y la seguridad plena de Jesús sobre su propósito. Jesús sabía que su vida en la tierra iba a ser corta, y su muerte no sería la muerte de una persona normal; Él sabía que la cruz lo esperaba. Por ejemplo, leemos en Mateo 16:21: “Desde entonces Jesús comenzó a declarar a Sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día.” También podemos verlo en (Marcos 8:31, Lucas 9:22, Mateo 17:22–23, Marcos 9:31).

Esto es importante porque nos muestra que Jesús no fue asesinado, Él fue entregado voluntariamente, porque desde el principio este fue su propósito. Incluso el plan redentor de Cristo en la cruz estaba listo y preparado antes de la fundación del mundo. 1 Pedro 1:18–20: “Sabiendo que no fueron redimidos con cosas perecederas como oro o plata… sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo. Porque Él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a ustedes.”

¿Por qué lo hizo? ¿Por qué Jesús tenía que morir en una cruz? Para entender la necesidad de la cruz es vital leer y entender el libro de Levítico. Ahí podemos ver la seriedad de nuestro pecado, pero sobre todo, la grandeza de la santidad de Dios. Levítico nos ayuda a entrar en perspectiva de lo imposible que es que nosotros podamos conseguir justicia y santidad con nuestras fuerzas. 

Romanos 6:23 nos recuerda: «Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.» Nosotros estábamos muertos en nuestros pecados, y no había manera de volver a la vida sin la intervención de Dios mismo. “La justicia divina exige satisfacción; y el amor divino ofrece satisfacción” (La Cruz de Cristo, John Stott). La única respuesta a por qué Jesús se despojó de sí mismo, bajó a la tierra, se hizo hombre, se humilló hasta lo sumo, y hasta la muerte en una cruz, es por amor. J.I. Packer nos recuerda de esta manera: “El evangelio no puede ser explicado sin hablar de la cruz. Es en la cruz donde vemos la justa ira de Dios y su infinito amor abrazarse.”

«La cruz no fue el plan B de Dios. La cruz siempre fue el plan original. Toda la Escritura apunta a la cruz; fue allí donde Jesús pagó la deuda impagable que teníamos con Dios, pero fue allí también que Jesús nos introdujo a lo más íntimo de la presencia del Padre, y la resurrección de Cristo fue el sello de aprobación del Padre de su sangre derramada».

1 Corintios 15:20–22: “Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.”

Confianza Despiadada, el nuevo libro de Brennan Manning

Confianza Despiadada
Confianza Despiadada

Si hoy fuera posible realizar una encuesta global que preguntara: “¿Se considera usted una persona creyente?”, seguramente nos sorprendería la cantidad de personas que aún responderían que sí.

Ahora bien, ¿qué pasaría si Brennan Manning aún estuviera entre nosotros? ¿Y si, por alguna razón desconocida, formara parte del equipo de consultores? La pregunta, para empezar, sería otra: “¿Confía usted en Dios?”.

La confianza trasciende a la credibilidad. Y funcionaría como un filtro implacable que reduciría drásticamente los gráficos de barras. Porque si creer en Dios significara verdaderamente confiar en Él para todos los asuntos de la vida, más allá de los resultados, el mundo en que vivimos sería completamente distinto, según Manning.

Y por supuesto, el autor de El Evangelio de los Andrajosos no limitaría su mirada al círculo de los creyentes. Brennan Manning no evitaría los callejones sin salida. El dolor, el sufrimiento y todas esas preguntas sin respuesta —las que suelen dejar mudo al cristiano promedio en mitad de un debate— serían, para él, de genuino interés.

Y de hecho, lo fueron. Así nació la semilla de otra de sus obras más poderosas: Confianza despiadada. Un mensaje atemporal que, en palabras de Richard Foster, “…nos llama a una vida que es para cada tiempo y para la eternidad.” Una melodía escrita que danza bajo el ritmo divino y penetra los corazones de los lectores. Un hijo de Abba, más que un escritor. Un andrajoso confiado, más que un cargo pastoral.

“La confianza es nuestro regalo para Dios y Él la considera tan encantadora que Jesús murió por amor a ella.”

En medio de tanta oscuridad y tragedia, Dios nos llama a confiar en Él. No con un simple susurro en el viento, sino con un grito afónico y sangrante desde la cruz.

Las falsas imágenes que tenemos de Dios lo reducen a nuestra medida. Nos hacen pensar que, si hacemos las cosas bien, no corremos peligro. Pero cuando nos equivocamos, el castigo llegará. Una mentira que no puede sostenerse por mucho tiempo.

“Se requiere un coraje heróico para confiar en el amor de Dios sin importar lo que nos sucede.”

Porque llegará el momento en que a las personas ‘buenas’ les sucederán cosas malas. Y los ‘malos’, en cambio, parecerán seguir gozando de una estabilidad apabullante.

Manning no le escapa a la paradoja. Le dedica un capítulo entero. Sus palabras no surgen desde una plataforma, sino desde una crónica vivida en carne propia. Un andrajoso en su máxima expresión, transformado por el regalo de la Gracia en un sanador herido. El destino que el Maestro desea para cada uno de nosotros: lo infinito y lo íntimo.

“¿Cómo se atreve uno a proponer el camino de la confianza frente a la angustia indiscriminada, el desorden cósmico y el terror de la historia?”

Una pregunta válida, que todos —creyentes o no— nos hemos hecho alguna vez. Y es en este punto donde Manning introduce el concepto de la segunda conversión. Una idea que trasciende lo moral y lo ético. Una confianza sólida, probada en el crisol. Que consume los paños de la piedad y permanece firme. O como él mismo la describe: “La liberación soberana del depósito de las preocupaciones.”

Esa es la herencia recuperada por Jesús, y lo que nuevamente se nos ofrece. Difícil de rechazar, una vez que abrimos la caja y miramos hacia adentro.

Confianza despiadada es un viaje de ida hacia las profundidades del corazón humano, pero con destino final en el regazo de Abba. El único capaz de sanar nuestra nostalgia más íntima. El Padre que corre a buscarnos tras un largo día fuera de casa, y nos prepara la mesa.

Una vez más, Brennan Manning rebalsa los renglones de asombro inconmensurable, invitándonos a vivir de la misma forma: una vida sostenida por la confianza despiadada en la obra de Cristo.

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