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La procrastinación también es desobediencia

La ausencia de gracia y verdad está produciendo decadencia espiritual, que permanece oculta detrás de un activismo ficticio

Descubrir y conocer la voluntad de Dios jamás marcará la diferencia en nuestra vida, a menos que estemos dispuestos a dar el primer paso hacia su ejecución.

Cuando observamos las Escrituras y nos detenemos en la vida de aquellos hombres y mujeres que Dios escogía para su propósito, vemos que ellos no solo se quedaban en el conocimiento de lo que Dios deseaba realizar, sino que avanzaban hacia el cumplimiento de aquello que conocían.

Noé construyó el arca, luego de conocer con precisión lo que Dios esperaba de él; Moisés conocía los planes de Dios con su pueblo, pero tuvo que accionar; Gedeón sabía que Dios quería derrotar a los amalecitas teniéndolo a él como general, y tomó acción para cambiar la penosa realidad del pueblo de Dios. Y así, muchos más, por no decir todos. No obstante, permítanme mencionarles a una persona que obedeció sin tener conocimientos precisos y puntuales: Abraham salió de su tierra, aun sin conocer los detalles del lugar al que llegaría; solo había recibido la orden de salir.

Percibo que estamos frente a una generación que todavía no ha conocido al DIOS QUE HABLA. Dicen que Él les habla, pero sus vidas testifican lo contrario. ¿Acaso existirá alguien que después de oír a Dios se quede en la misma posición? Quizás ellos sean procastinadores: Personas que viven postergando lo comisionado por la escasez de gracia en sus vidas, ya que quien está carente de gracia, siempre buscará sentirse fuerte en alguna faceta de su humanidad (posibilidades, habilidades y posesiones naturales). 

Desobediencia no solo es “no hacer” o “hacer a medias”. Desobediencia también es querer realizar lo encomendado “fuera de tiempo”. Me imagino a Noe comenzando a edificar el arca cuando veía que los nubarrones se venían y era inminente el aguacero.

Me he dado cuenta de que la procrastinación es la ausencia de gracia y verdad, por causa de una memoria atrofiada, o una vida amnésica en cuanto al diseño divino. Digo esto porque quien les escribe era un “procrastinador serial”, siempre esperando las “posibilidades” naturales y humanas para dar el primer paso, algo que se refleja en muchas áreas de nuestra vida.

El Reino de Dios no es apto para cobardes. ¿Quiénes son los cobardes en el Reino de Dios? Aquellos que han aprendido a poner rápidamente la mano en el arado, pero posteriormente miran hacia atrás (Lucas 9:62). 

«Cuando dejamos de alcanzar la gracia de Dios, comenzamos a carecer de aquel valor que necesitamos para ejecutar la voluntad de nuestro Padre celestial».

Julián Ríos

Y esto no es para menos, ya que sin gracia es imposible obedecer y ejecutar una orden divina.

La insuficiencia de gracia está conduciéndonos a una decadencia espiritual camuflada de frases, que decimos hasta con jactancia: Por ejemplo: “Estoy esperando el tiempo de Dios”; “no quiero adelantarme a Dios”; “estoy orando”, etc.

La decadencia espiritual se ve en postergación, en desobediencia, en reacciones cotidianas a lo que va aconteciendo, en cobardía y en frases que tan solo son adornos y túnicas que tapan nuestra corrupción.

La ausencia de gracia jamás podrá ser reemplazada por nada que exista en este mundo, incluidas las riquezas materiales, humanas e intelectuales. Cuando la gracia escasea, nuestra vida toma una dirección de deshonra que no genera dolor (insensibilidad), porque nos hemos acostumbrado a la realización de cosas que “parecen su voluntad”. Esto trae debilidad, dudas y sospechas cuando se debe dar un paso hacia la ejecución del deseo eterno.

Todo lo contrario sucede cuando la gracia nos satura. La saturación de gracia nos lleva no solo a conocer la voluntad de Dios, sino a ejecutarla; sencillamente, porque su gracia nos vuelve fuertes, capaces y valientes para gestionar la voluntad de Dios.

Fuera de su voluntad, solo hay cobardes llenos de deseos y expectativas, pero quienes dan EL PASO hacia el corazón de Dios, son provistos de valentía, dignidad y fuerzas para la misión. Recordemos que nuestra razón de vivir es hacer la voluntad del Padre. No hay nada en este mundo que pueda sostenerte… solo el HACER SU VOLUNTAD (Mateo 7:21).

Te animo para que en las próximas horas, al doblar tus rodillas, puedas hacer una oración cargada de la única necesidad: su gracia. Que tus tiempos de oración sean ámbitos propicios para conocerlo más a Él, y no solo para dejar tu lista de necesidades. Percibo que estos días serán cruciales para conocerlo más profundamente y experimentar el incremento de su gracia. De esta manera, estaremos enteramente preparados y provistos para suplir Ssu deseo. 

Julián Ríos
Julián Ríos
Esposo de Vicky, papá de Samy y Giuly. Es profeta, pastor y miembro del presbiterio de CEAP (Centro de Entrenamiento de Alta Productividad). Actualmente reside en Barcelona, España. Colabora con la Iglesia en Los Balcanes, mediante el proyecto LAPET (Levantando Altares Para Establecer El Trono) de la red UNGE Internacional.

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