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Alex Sampedro: “hay que hablar, encarnar y enamorarse de la Biblia”

El reconocido conferencista, músico y escritor internacional valenciano invitó a sus seguidores en redes sociales a leer toda la Biblia en cincuenta días. En diálogo con La Corriente, nos cuenta cómo se puede hacer esta maratón bíblica y cómo apasionarnos por la Palabra de Dios.

LC: En tus redes sociales se puede observar que tenés un fuerte compromiso con el estudio bíblico ¿cómo fue que surgió? ¿el aislamiento social tiene algo que ver?

AS: El confinamiento puede que lo haya potenciado, pero en realidad yo comencé a leer la Biblia de manera comprometida a partir de los 15 años, cuando un pastor me animó a que leyera las Escrituras en un año, y así lo hice. Desde entonces, no dejé de profundizar en la Palabra, acompañado con muchos libros de estudio. Aunque siempre tuve presente que lo importante es volver a la fuente, por eso hay que recurrir a la Biblia.

LC: En esa línea, lo más reciente de tus contenidos en redes fue una maratón bíblica de 50 días ¿Cómo surgió este plan y de qué se trata?

AS: Quería comenzar el año leyendo la Biblia otra vez porque hacía tiempo que no la estudiaba de manera sistemática y completa. Así que me propuse leer la Biblia en 50 días. Pero si alguien empieza el plan conmigo, no necesariamente tiene que terminarla en ese período.

El plan que tengo es sencillamente leer la Palabra, una hora por día. Yo comencé en Mateo, pero cada quién puede empezar desde donde considere, tal vez en Génesis o Job. El punto central es adquirir el hábito de leer todos los días, sin importar si eso te lleva 45, 50 o 70 días.

Para participar se necesita solo una Biblia y muchas ganas, eso es todo. Ahora, si un día no puedes leer, no te sientas mal. Y si otro día solo puedes 15 minutos, sigue perseverando en la lectura hasta que puedas más.

Yo por ejemplo tengo dos niños pequeños, uno de dos años y otro de dos meses. Generalmente tomo a uno de mis hijos en brazos e intento leer. Cuando me levanto o en cualquier momento, voy leyendo de a ratos, particionando la lectura en tiempos de 15 minutos, porque lo importante es construir el hábito y no perder el ritmo, así que puedes montarlo como quieras.

Por mi parte, estaré en las redes sociales haciendo refuerzos, posteando pensamientos y publicando lo que voy aprendiendo para animar a la gente. Las personas también van subiendo historias de cómo van con su plan. así nos animamos mutuamente, porque hacerlo juntos es más motivador que hacerlo solos.

lo importante es volver a la fuente, por eso hay que recurrir a la Biblia.

LC: Pensar en leer la Biblia en menos casi dos meses suena tentador, pero también parece ambicioso ¿Se puede leer y estudiar toda la Biblia en ese período de tiempo?

AS: Claro que se puede. Los estudios dicen que, dedicándole una hora al día, se puede terminar en 48 días incluso. Es verdad que es un poco apretado y se necesita un ritmo de lectura veloz, pero se puede. Si no es en dos meses, es en tres, pero es posible. La mayoría de la gente le tiene miedo al grueso de la Escritura. Gracias a Dios no es un solo libro, en realidad es una biblioteca de 66 libros en uno. Así que podemos distribuir mejor el tiempo y psicológicamente establecer micro metas para ir avanzando por más.

Miremos los adolescentes, ellos leen libros muy largos que van desde ciencia ficción hasta aventuras o fantasías que se desarrollan en sagas que terminan siendo más extensos que la Biblia. Así que el que realmente se lo propone lo logra.

LC: ¿Existe alguna disciplina de la teología por la cual te sientas atraído o te guste más enseñar?

AS: Debido a mi trabajo, tengo que estudiar mucha bibliología. Paso por diversas ciencias bíblicas como contexto histórico, dónde se ubican los profetas cronológicamente, el Nuevo Testamento y las epístolas paulinas, a quiénes iban dirigidas las cartas, cuáles eran la circunstancia, por qué Pablo dice una cosa y no otra. Los cuatro evangelios, o mejor dicho el evangelio con los cuatros puntos de vista, por qué cada evangelista tiene un enfoque diferente en torno a la persona de Jesús. Son muchas cosas.

Pero si tuviera que elegir una disciplina sería la Cristología, que se enfoca en la persona de Cristo, el estudio de la vida, muerte y resurrección de Jesús. Es de la temática en la que más he invertido dinero en libros.

LC: ¿Con qué tipo de material de lectura te nutrís para estudiar la Biblia? ¿Tenés autores de preferencia?

AS: Leo libros devocionales de Timothy Keller o Calvino. También a San Agustín y autores reformados, progresistas, de la crítica textual. Leo comentarios de introducción del antiguo y nuevo testamento.

En cuanto a mis autores favoritos, me encanta CS. Lewis, N. T. Wright o José Antonio Pagolia, que es teólogo católico muy interesante. A decir verdad, no tengo un autor preferido, leo de todos los cortes, pero el libro Mero Cristianismo de Lewis me gusta mucho.

debemos enfatizar mucho más en el estudio de la Palabra porque todo fluye desde ahí

LC: Crees que las iglesias, en líneas generales, ¿hacen lo suficiente para discipular a sus miembros en el estudio de la Palabra de Dios?

AS: Generalizar, siempre es un pecado muy grave, no se puede poner a todos en la misma bolsa. Pero si creo que las Escrituras en el discipulado debería ser una prioridad porque, de hecho, es la gran comisión en lo que se refiere a discipular. 

Es interesante que este verbo que utilizamos los cristianos comúnmente no está reconocido por la Real Academia Española (discipulado). Y esto nos habla de que la palabra que debería de articular la vida de la iglesia no exista oficialmente en castellano, podemos discernir algo asintomático en esa realidad.

Pienso que debemos enfatizar mucho más en el estudio de la Palabra porque todo fluye desde ahí. Pero hay que hacerlo con un matiz armonioso, no estrictamente como un estudio técnico de las Escrituras. No se debe reducir solo al estudio teológico, la Biblia hay que hablarla, encarnarla, enamorarse y apasionarse por ella.

A mí lo que me gusta del estudio de la Palabra es que es el conjunto de libros más increíble que existe. Allí están todas las temáticas que puedas imaginar. Además, habla de nosotros de una manera muy real, ya que plantea una cosmovisión que da el diagnóstico correcto. Pero no queda solo allí, también nos da la respuesta correcta a nuestros problemas. Y eso se debe a que la Biblia es empática porque es viva, eficaz y funciona.

Sin dudas que debe de tener un lugar fundamental. Y no para ser bibliólatras, sino para vivirla. Porque en ella y a través de ella se nos revela Jesucristo de Nazaret.

LC: Desde lo pedagógico ¿qué propuestas innovadoras en la formación bíblica te parecen destacables y aconsejas?

AS: Permíteme entonces hacer un poco de publicidad en esta respuesta -se ríe-. Tengo una academia online se llama www.academiadelabiblia.com donde damos una formación con varios cursos de antiguo y nuevo testamento, con contexto histórico. También tenemos una comunidad virtual de apoyo, con clases todos los días y tutorías semanales que ofrecen apuntes para descargar, con exámenes por cada libro de la Biblia.

La metodología y pedagogía que usamos es muy sencilla. Primero que nada, te enseñamos a pensar en lugar de qué es lo que debes pensar. Luego que profundizamos en el estudio, los animamos a tomar notas y que lo puedan convertir a su propio lenguaje porque cuando uno puede describirlo con sus propias palabras. También animamos a que lo compartan, porque ese es el secreto de los predicadores, ya que se aprende mucho comunicando. Todo esto forma parte de su proceso educativo como aprendizaje.

Finalmente, los instruimos a que apliquen lo aprendido, porque de eso se trata la cuestión. Sino nos convertimos en oidores olvidadizos.

Si bien hay muchas metodologías, yo abogo por el estudio comunitario en grupos pequeños, que no es innovador, pero funciona bien. Creo que, muchas veces, por tanto ánimo de innovar en las iglesias se olvida de lo fundamental, que es volver a la Palabra.

Para tener un encuentro con las Escrituras, primero tienen que encontrarse con el Señor de las Escrituras.

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LC: Muchos creyentes tienen dificultades para llevar adelante una vida comprometida con la lectura o el estudio bíblico ¿Qué consejos le darías para tener un encuentro con las Escrituras?

A.S: Mira, por ejemplo, a mí me cuesta mucho ir al gimnasio solo. Entonces, lo que hago es generar una comunidad que me ayude a lograr mis objetivos. Recomiendo el mismo principio para esto, busquen personas que tengan la cultura del estudio bíblico y lean juntos.

Por eso, también comencé este maratón por las Escrituras para que sea motivador para aquellos a los que les cuesta leer solos y podamos hacerlo en comunidad. Ese es mi consejo, que busquen compañeros que los animen a estudiar, sin andarse juzgando, y animarse los unos a los otros.

También quiero insistir en este punto, que no se sientan mal cuando un día no logren leer o estudiar la Palabra, o algún texto cueste más que otro, porque la culpabilidad te bloquea. Pero si lo hacemos con amor y entusiasmo, es posible avanzar poco a poco.

Para tener un encuentro con las Escrituras, primero tienen que encontrarse con el Señor de las Escrituras. Hay que encontrarse con Dios a través de la Biblia, porque ella está escrita para nosotros y apunta a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Emiliano Ruiz
Emiliano Ruiz
Emiliano Ruiz nació en Buenos Aires, Argentina, en 1985. Cursó las carreras de Comunicación Social y Ciencias Políticas. Participó de varias revistas locales y algunos concursos literarios. Escritor y poeta. Autor del libro La ventana de los sueños.

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