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Gustavo Lara: «Tantas cabezas en la iglesia deformaron la expresión del cuerpo de Cristo»

Fabian Liendo conversó con el pastor Gustavo Lara. Ambos dialogaron sobre la necesidad que tenemos experimentar la cruz de Cristo como generación.

Fabian Liendo: Se que estás desarrollando un libro que habla del nuevo hombre, que es la plena expresión de Cristo en nosotros ¿podés adelantarnos más del tema?

Gustavo Lara:  Hace muchos años atrás, en el 2011 escuché por primera vez a un hermano de Sudáfrica hablar del hijo corporativo. La verdad sentí un impacto dentro mío con esa palabra, pero no la entendí. Pensé que era simplemente una asociación más en la terminología del cuerpo de Cristo. 

Pero en el año 2017, entrando el 2018, comenzó a venir un entendimiento más profundo de la vida activa del cuerpo de Cristo, de la función de la expresión viviente del cuerpo de Cristo, no de la terminología a la cual nos acostumbramos a veces muy rápido, y perdemos un poco la eficacia de lo que representa eso.

Así que comenzamos a investigar y a trabajar sobre eso seriamente, responsablemente comenzamos a buscar, a tratar de identificar esa expresión del hijo corporativo. Y lo primero que me llamó la atención fue que tenía más preeminencia cuando colocaba el hijo corporativo que el cuerpo de Cristo. Y por favor, no estoy queriendo agregar o añadir algo a la Escritura, simplemente diciendo que a veces la figura del cuerpo de Cristo termina recayendo con menos seriedad con menos valor al entendimiento de Cristo, como a quién pertenecen todas las cosas, como a quién pertenece este cuerpo.

«Cuando la Iglesia expresa la única cabeza que es el Hijo de Dios, entonces se vuelve ese cuerpo se vuelve la expresión genuina de quién es dios»

Por alguna razón, históricamente nos quedamos, valga la redundancia, con el Jesús histórico, y no con la expresión que Pedro dice «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Hay algunas expresiones que las asociamos naturalmente y terminan cayendo en una expresión solamente natural. Entonces, por ejemplo, hablar del Hijo de Dios es de hablar somos hijos de Dios. 

La primer declaración después de la muerte de Él fue «verdaderamente este era el Hijo de Dios», y esto nos lleva a pensar seriamente que la expresión Hijo necesita ser llevada de nuevo a la oración, a la lectura de las Escrituras y a la dependencia del Espíritu Santo

La expresión Hijo de Dios parece que fuera absorbida ahora por los dones ministeriales. Y entonces la figura de apóstol o profeta o pastor, evangelista o maestro, termina tomando una preeminencia que el Hijo tiene, y de quién el cuerpo de Cristo se desprende de allí. Expresiones como Iglesia apostólica que son valederas, iglesia profética que son valederas, o la Iglesia nació para evangelizar, son expresiones que son valiosas en su debido lugar, pero no tan relevantes como cuando entendemos que la Iglesia es la expresión del Hijo corporativo.

“No nos hemos visto en el Hijo, no hemos visto que la paz, el amor, la reconciliación, justicia es en Cristo, que todo lo que tenemos es en Cristo. no en nosotros“. 

Y si eso está en el Hijo, también ahora está en aquellos que son conformados a la imagen del Hijo. Es es esta expresión los muchos hijos conforme al hijo. Nuestra generación ha sido en algún aspecto impresionada por los símbolos.

Hemos sido una generación que venimos migrando de los muchos tipos, las muchas sombras, las muchas figuras, los muchos personajes bíblicos a la figura del Hijo, hemos pasado mucho tiempo mirando el rostro del león y somos transformados al rostro del que miramos. Esto quiere decir que si estoy viendo un león, soy transformado en esa figura y por eso hemos hecho tanto estudio sobre el león y conocemos más del león que del Hijo. 

Entrevista Fabian Liendo al pastor Gustavo Lara en estudios La Corriente

Conocer al Hijo de Dios en nosotros

FL: Él puede hacer lo que quiere con nuestra vida, y Dios dice que creamos que Dios es y va a hacer, lo que Él dijo que va a ser. Manifestar la vida del Hijo en nosotros, entonces ¿qué fue lo que contaminó la identidad del Hijo en la Iglesia, el cuerpo de Cristo? y ¿cómo quitamos las doctrinas de hombres del cuerpo de Cristo?

GL: Es una gran, una gran pregunta y creo que el Espíritu nos ha llevado a todos a preguntarnos esto, porque es una carga corporativa que junto con otros hombres, como vos y tantos otros, hemos identificado la palabra de la cruz y este diseño eterno solo es real del otro lado de la cruz.

«Esta sociedad crea realidades a través de sus propias verdades. Nosotros experimentamos una realidad de dónde surge la verdad que hablamos».

Gustavo Lara

Si no bautizamos esta generación con la Palabra de la cruz, nos quedaremos discutiendo por décadas quién tiene razón. Las razones sirven para vos, para mí, para él, para el otro. Pero todo eso se termina cuando experimentamos la cruz, muriendo con Él, siendo sepultado con Él y resucitando con Él, podemos encontrarnos en la misma verdad.

Mientras la Iglesia siga discutiendo quién tiene la verdad más cercana a la realidad, perderemos un tiempo y nuestra generación se perderá también, si logramos bautizar a nuestra generación con la bendita Palabra.

Reflejar a Cristo en nosotros

FL: Pero el hecho de que todo haya sido provisto por el Padre en su propio Hijo, es que el mismo poder que operó en Cristo, resucitándole de los muertos, está operando en nosotros para que nos mostremos todos en un mismo parecer, en una misma mente, hablando todos una misma cosa, entonces ¿cómo limpiamos la doctrina de hombres en nosotros?

GL: Deberíamos trabajar desde una posición en la que ya estamos, ya somos uno. Lo que tendríamos que trabajar es qué cosa debo quitar para que el Hijo de Dios sea visto entre nosotros. Es un paso importante llegar a construir, edificar con un mismo lenguaje. Pero podemos ir más profundo todavía, que es perfectamente unidos y esto es posible si nos gobierna una misma mente para poder dar a luz un mismo parecer y una misma expresión.

Me llama la atención que podemos aprender a hablar lo mismo sin ver lo mismo. Podemos hablar lo mismo sin haber logrado ver lo mismo.

En el libro «El hijo corporativo» uno de los puntos que planteamos es cuán importante es la renovación del entendimiento, no sobre un pasaje bíblico, sino sobre la perspectiva de Cristo, sobre los asuntos. No es solamente ver un pasaje bíblico de una manera lineal, como en una concordancia con una excelente exégesis, sino ver como el ve. Esto comienza a producir un mismo parecer y una misma expresión.

«el hombre de pecado va creciendo no sólo por el pecado de los hombres, sino también por la mala presentación del Evangelio».

Si la presentación del Evangelio no es un hombre que crece por una naturaleza que la habita, por la vida del Espíritu que está en él y no aprende a amar la obediencia por causa de la naturaleza del Espíritu. Entonces, ahora, en términos de castigo y recompensa, tiene que obedecer la Biblia.

Hoy más que nunca, creemos en la construcción por la presentación del Evangelio a través del sacrificio de la cruz. Este hijo corporativo no es dogmático es sustancial.

Redacción
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