Si algo nos deja en claro el libro es que el temor del Señor no es algo que podremos obtener por nosotros mismos, es un don, el regalo del Espíritu de Dios a nuestra vida para que podamos vivirla en íntima comunión con Él.
En Río Gallegos, Santa Cruz, se escucha los tambores rimbombantes, redoblantes repiqueteando, carcajadas, y una horda de jóvenes saltando y bailando en medio de la calle.