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Salomón: ACUMULACIÓN DE RIQUEZAS

En esta cuarta nota sobre el rey judío, el escritor y teólogo Lucas Magnin nos vuelve a adentrar en los datos curiosos sobre el rey bíblico que gobernó Israel.

Moisés también les enseñó a los israelitas que un buen rey no debe acumular riquezas para sí mismo. La prohibición estaba dividida en 2 partes.

Primero les dijo: «El rey no deberá construir grandes establos para sí ni enviar a su gente a Egipto para comprar caballos, porque el Señor te ha dicho: “Nunca vuelvas a Egipto”» (Deuteronomio 17:16). Durante 400 años, los israelitas fueron esclavos en Egipto; desde entonces, Egipto se convirtió en un símbolo de la esclavitud, el pecado y la decadencia espiritual. Dios los había liberado del faraón para guiarlos a la tierra prometida, para invitarlos a vivir de otra manera, para ser una sociedad mejor y más justa.

Sin embargo, Salomón quiso ser justamente igual al faraón. Por eso hizo una alianza con él y se casó con una de sus hijas. Y por eso «tenía cuatro mil establos para los caballos que tiraban sus carros de guerra y doce mil caballos» (1 Reyes 4:26). Además, tenía «mil cuatrocientos carros» (1 Reyes 10:26). Y todos estos caballos «se importaban de Egipto y de Cilicia. Un carro egipcio costaba seiscientos siclos de plata, y los caballos se vendían a ciento cincuenta siclos de plata» (1 Reyes 10:28,29).

Entre carros y caballos, Salomón tenía unos 30 mil kilos de plata. Para que nos hagamos una idea, si cotizamos esa plata al día de hoy, Salomón tenía, entre carros y caballos, más de 22 millones de dólares. Moisés había dicho que el rey no debía tener grandes establos ni comprar caballos en Egipto, pero Salomón hizo todo lo contrario. 

Moisés también prohibió que el rey acumulara «para sí grandes cantidades de oro y plata» (Deuteronomio 17:17). Pero la desobediencia de Salomón fue total; vale la pena leer completo el capítulo de 1 Reyes 10, donde todo esto está detallado:

  • la reina de Saba «le regaló al rey cuatro mil kilos de oro» (vs. 10);
  • «además, los barcos de Hiram trajeron oro desde Ofir» (vs. 11);
  • «cada año Salomón recibía unas veintitrés toneladas de oro» (vs. 14)
  • Más adelante dice: «Salomón fabricó doscientos escudos grandes de oro labrado a martillo; cada uno pesaba casi siete kilos. También hizo trescientos escudos más pequeños de oro labrado a martillo; cada uno pesaba casi dos kilos» (vs. 16,17)
  • «luego el rey hizo un gran trono, decorado con marfil y revestido de oro fino» (vs. 18); 
  • Y el capítulo sigue: «Todas las copas del rey Salomón eran de oro macizo. […] No estaban hechas de plata porque en los tiempos de Salomón la plata no se consideraba de valor» (vs. 21)
  • Salomón tenía una flota y «una vez cada tres años, los barcos regresaban cargados de oro, plata, marfil, simios y pavos reales» (vs. 22)
  • «año tras año, cada visitante le llevaba regalos de plata y oro, ropa, armas, especias, caballos y mulas» (vs. 25).

La conclusión del pasaje es brutal: «El rey hizo que en Jerusalén la plata fuera tan abundante como las piedras» (vs. 27). En directa desobediencia a la prohibición de la ley, Salomón acumuló para sí incontables riquezas. ¿Y cómo logró todo ese dinero? El próximo capítulo es uno de los más terribles.

Lucas Magnin
Lucas Magninhttp://www.lucasmagnin.com/
Nació en Argentina. Es Magíster en Teología, Licenciado en Letras Modernas y tiene una Laurea en Comunicación. Desde hace años, busca relacionar de manera honesta la fe, el arte, la cultura y la academia. Entre sus libros se cuentan "Arte y fe. Un camino de reconciliación", "La traición suprema: triunfo y vergüenza del cristianismo en el poder" y "Cristianismo y posmodernidad. La rebelión de los santos". Como cantautor, ha publicado dos discos —"Inocencia" y "Experiencia"—. Está casado con Almendra e intenta todos los días seguir las pisadas de Jesús.

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