Qué aspectos debe priorizar una mujer al comenzar una nueva familia.

Cuando una mujer deja el hogar para unirse a su esposo y formar una nueva familia (Genesis 2:24) pueden surgir dudas desde “¿cómo haré para mantener una casa, criar hijos, trabajar, estudiar, servir, socializar, etc.?”, hasta “¿cómo construiremos una cultura única para nuestro hogar?”. Algo que creo fervientemente es que los primeros 12 a 24 meses de matrimonio construyen el cimiento del nuevo hogar que comienza.

El matrimonio es el inicio de una familia nueva, distinta y única, por eso juntos deben escoger los criterios de vida que tomarán como ejes para que, cuando vengan los vientos de la vida, el edificio construido a lo largo del tiempo no se derrumbe porque sus cimientos son fuertes entre los tres: la pareja y Dios. Esto requiere de un trabajo colectivo e intencional porque un buen matrimonio no sucede, se construye.

Por eso es muy importante que en ese primer tiempo se dediquen momentos especiales para conocerse desde otro ámbito, ya no solo como amigos enamorados, sino como dos adultos con trayectorias de vida, expectativas a futuro y crianzas distintas. Es importante que inviertan mucho tiempo en hablar, proyectar, poner en palabras las expectativas que cada uno tiene (en todos los ámbitos del matrimonio), que se escuchen con atención el uno al otro, que se den espacio, que conozcan tan bien las virtudes como las propias flaquezas y las del otro, que encuentren los puntos que quieren trabajar por separado y juntos para asentar bases sólidas en su matrimonio desde el inicio.

Como dijo Jesús: “Todo el que escucha mi enseñanza y la sigue es sabio, como la persona que construye su casa sobre una roca sólida. Aunque llueva a cántaros y suban las aguas de la inundación y los vientos golpeen contra esa casa, no se vendrá abajo porque está construida sobre un lecho de roca. Sin embargo, el que oye mi enseñanza y no la obedece es un necio, como la persona que construye su casa sobre la arena. Cuando vengan las lluvias y lleguen las inundaciones y los vientos golpeen contra esa casa, se derrumbará con un gran estruendo” (Mateo 7:24-27).

¿Qué significa edificar sobre un cimiento sólido y no sobre la arena en el ámbito del matrimonio?

Aunque hay pilares comunes que sirven de ejes para construir relaciones matrimoniales saludables desde la base, cada persona tiene concepciones distintas de cuáles son los fundamentos innegociables para construir su hogar. La manera de llegar a un acuerdo con tu esposo sobre esto es conversando y para eso hay que ser intencionales en tener herramientas de comunicación bien pulidas que los ayuden a escucharse desde el respeto, aun en el desacuerdo.

  1. No se queden solos. Los problemas se ven más pequeños cuando se comparte la carga. Lo que a nosotros nos parece un imposible, otra pareja pudo haberlo vivido y puede tener consejos útiles para salir adelante, o un profesional puede darnos herramientas sólidas para avanzar, pero no hay manera de descubrir esto si la pareja no se abre a las personas correctas. (Proverbios 12:15; 15:22; 11:14)
  2. No monopolicen espacios e ideas. La otra persona tiene que sentirse cómoda de ser quien es y de decir todo lo que piensa cuando está contigo, así como tú con ella. Conversen y, sobre todo, escuchen sin juzgar para llegar a las mejores conclusiones de vida. (Santiago 1:19; Romanos 2:1)
  3. No te enfoques en cambiar al otro, cambia tú. Este es uno de los consejos más difíciles, pero, cuando se aplica dentro de un contexto sano de matrimonio, la realidad es que debemos entender que si Jesús nos acepta así como somos, ¿quiénes somos nosotras para exigirle cambio a otro sin primero trabajar con nuestra propia vida (Lucas 6:42)? Quizás cambiando la mentalidad logremos ver las cosas desde otra perspectiva y no hay herramienta más poderosa que la oración, complementada con la búsqueda de ayuda profesional, de ser necesario.
  4. Proponte vivir cada día con alegría, siendo considerada, sin preocuparte, orando por todo y agradeciendo a Dios por lo que ya hizo, porque ese estilo de vida es contagioso y crea un ambiente saludable y esperanzador. Esto que nos enseña Pablo en Filipenses 4:4-7 puede cambiar la atmósfera de tu hogar para bien.

“Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense! Que todo el mundo vea que son considerados en todo lo que hacen. Recuerden que el Señor vuelve pronto. No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús”.

26 años.Casada con Nicolás Vilaseca con quién son padres de Ian. Traductora Pública de Inglés, trabajó como docente y hoy se desempeña como Project Manager en una empresa de interpretación remota. Autora del libro Dormancia y, por sobre todo eso, ama a Jesús con todo lo que es.