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Adiós, Wilson: una escena de Náufrago que nos habla de aquello que debemos soltar

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Analizando a Wilson

Náufrago, la reconocida película de Robert Zemeckis protagonizada por Tom Hanks, ha cautivado a más de una generación con su historia.

En La Corriente ya hemos realizado un análisis sobre el final de Náufrago.

Sin embargo, esta película, que explora el comportamiento humano frente a la soledad y la supervivencia, sigue ofreciéndonos nuevas oportunidades para reflexionar sobre nuestra vida y nuestra relación con Dios.

Wilson y aquello que dejamos atrás

La escena de Wilson ha sido utilizada innumerables veces, incluso en tono de broma, exagerando el desesperado grito de Chuck: «¡Wilson! ¡Lo siento, Wilson!»

Probablemente sea el momento más recordado de la película. Es casi tan icónico como el «Yo soy tu padre» de Star Wars. Sin embargo, detrás de esa escena hay una profunda sensación de angustia, soledad e incertidumbre que se construye a lo largo de toda la historia.

Durante los primeros días de Chuck Noland en la isla desierta, encuentra una pelota de la reconocida marca Wilson y comienza a hablarle. Con el paso del tiempo, Wilson termina convirtiéndose en su mejor amigo.

Era, de alguna manera, el compañero que lo mantenía con vida, despierto y con deseos de seguir luchando por sobrevivir.

La isla representó la prueba para nuestro protagonista y, en medio de ese desierto, estaba Wilson.

Decidido a recuperar su vida, Chuck construye una balsa para abandonar la isla que, aunque lo había salvado de morir, también estaba consumiéndolo lentamente.

Ya en medio del océano, más solo que nunca, con pocas provisiones y completamente expuesto a la intemperie, Wilson era lo único que todavía lo conectaba con la isla. Aquel amigo imaginario, creado para sobrevivir, ahora lo acompañaba en el camino de regreso a casa.

Pero una mañana ocurre lo inesperado: Wilson se desprende de la balsa y cae al mar.

Al despertar, Chuck se lanza desesperadamente al agua para alcanzarlo. Sin embargo, rápidamente comprende que está frente a una decisión imposible.

En medio de un océano interminable puede seguir nadando para rescatar a Wilson, pero eso significaría alejarse de la balsa y, probablemente, morir sin regresar jamás a casa. Si permanecía en la balsa, perdería para siempre a quien había sido su única compañía durante años.

Finalmente, Chuck decide quedarse.

Mientras observa cómo Wilson desaparece entre las olas, solo puede gritar con desesperación:

«¡Lo siento, Wilson!»

Destrozado, continúa su viaje. Y cuando parecía que todo estaba perdido, sucede aquello que tanto había buscado: un barco lo encuentra y lo lleva de regreso a casa.

Al volver, descubre que su hogar ya no era el mismo. Él tampoco lo era. Ahora debía comenzar una nueva vida. Todo lo que había sido antes había quedado atrás.

Incluso Wilson.

Todos tenemos un Wilson que dejar ir

Esta escena también puede aplicarse a nuestra vida espiritual.

Muchas veces anhelamos salir de una etapa difícil, dejar atrás una prueba o comenzar una nueva temporada. Sin embargo, seguimos aferrados a cosas que pertenecen a nuestra «isla», aquello que nos sostuvo durante el dolor, pero que ahora nos impide avanzar.

  • No siempre se trata de algo malo.

A veces son heridas, costumbres, relaciones, logros del pasado o incluso recuerdos felices que, aunque fueron importantes en su momento, ya no forman parte del lugar al que Dios quiere llevarnos.

Algo similar ocurrió con el joven rico. Cuando buscó a Jesús, el Señor le pidió que dejara aquello que más amaba y sobre lo que había construido su identidad: sus riquezas (Mateo 19:16-22).

También el pueblo de Israel, aun después de haber sido liberado de Egipto, seguía mirando hacia atrás y añorando aquello de donde Dios ya los había sacado.

Por eso Eclesiastés 7:10 nos advierte:

«Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor que el presente, pues no es de sabios hacer tales preguntas.»

Todos tenemos un Wilson.

Todos tenemos algo a lo que nos aferramos porque nos brinda una falsa sensación de seguridad. Quizás fue necesario durante una temporada. Quizás incluso nos ayudó a sobrevivir. Pero no todo aquello que nos sostuvo en la prueba debe acompañarnos al propósito.

Cuando llegue el momento de dejar atrás nuestra isla, tendremos que aprender a soltar aquello que nos ata para poder disfrutar de ser encontrados y llevados a casa.

Quizás hoy haya un Wilson en tu vida.

Algo o alguien de quien dependés más de lo que deberías. Algo que ocupa un lugar que solo Dios puede ocupar.

Y aunque dejarlo ir duela, Dios muchas veces nos invita a soltar aquello que nos da seguridad para enseñarnos a descansar completamente en Él.

El matrimonio que dejó todo para anunciar a Jesucristo entre miles de pakistaníes

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Matrimonio Misionero Pakistan

Durante años un matrimonio oró por Pakistán antes de poner un pie en esa tierra. Hoy recorren aldeas rurales anunciando a Jesucristo, discipulando nuevos creyentes y fueron parte de una cruzada que reunió a miles de personas para escuchar el Evangelio en uno de los países donde seguir a Cristo continúa siendo un desafío.

Un llamado que comenzó mucho antes del viaje

La historia no empezó cuando abordaron un avión rumbo a Asia, sino muchos años antes.

Mientras Alan y su esposa Milena comenzaban su relación, ambos descubrieron que compartían una misma convicción: Dios los estaba llamando a dedicar parte de su ministerio a Oriente, alcanzando pueblos donde el Evangelio apenas había llegado.

Él le confesó a quién luego sería su esposa que existía la posibilidad de que este llamado implicaría enfrentar persecución e incluso entregar la vida por causa de Cristo. Lejos de desanimarse, ella respondió que ese también era el deseo de su corazón.

Aquella conversación terminó convirtiéndose en una confirmación para ambos. Comprendieron que Dios no solo estaba uniendo sus vidas en matrimonio, sino también alrededor de una misma misión: anunciar a Jesucristo entre pueblos donde millones de personas aún no lo conocían. Durante años oraron específicamente por Pakistán mientras Dios abría puertas en otros países como India y Nepal, hasta que finalmente llegó la oportunidad de realizar un primer viaje exploratorio.

Aprender antes de predicar

Su primera visita tuvo un objetivo muy diferente al que muchos podrían imaginar.

No viajaron para organizar grandes campañas evangelísticas ni para implementar inmediatamente un proyecto ministerial. Fueron para observar, escuchar y aprender.

Cuando regresaron a Occidente, Pakistán ya ocupaba un lugar permanente en sus corazones. Sabían que aquel viaje era apenas el comienzo.

La niña que abrió las puertas de las aldeas

En su siguiente viaje la pareja comenzó a recorrer comunidades rurales compartiendo el Evangelio. Sin embargo, el trabajo no era sencillo.

Las personas permanecían dentro de sus hogares y reunir a una comunidad para predicar resultaba difícil. Todo cambió gracias a un encuentro inesperado.

Mientras caminaban por una aldea, una niña comenzó a seguirlos. Según los habitantes del lugar, atravesaba una profunda opresión espiritual. En lugar de exponerla públicamente, decidieron reunir a varios niños y orar por todos juntos.

Durante ese tiempo de oración, relatan que la niña fue liberada en el nombre de Jesucristo. Lo que ocurrió después sorprendió incluso a los propios misioneros.

Los demás niños comenzaron a pedir oración y, una vez que terminaron, salieron corriendo por las calles llamando a otros chicos y a sus familias.

La alegría de los niños despertó la curiosidad de toda la comunidad.

Los padres comenzaron a salir de sus casas, los vecinos se acercaron y, en pocos minutos, una aldea que hasta entonces parecía completamente cerrada estaba reunida escuchando el mensaje del Evangelio.

Aquella experiencia cambió por completo la estrategia del ministerio.

Desde ese momento comenzaron cada visita reuniendo primero a los niños, orando por ellos y permitiendo que ellos mismos acercaran luego a sus familias para escuchar acerca de Jesucristo. Lo que parecía un obstáculo terminó convirtiéndose en la llave que abrió numerosas aldeas al mensaje de Cristo.

Aldea por aldea

Con esa nueva estrategia comenzó una intensa etapa de evangelización.

El equipo visitó una comunidad tras otra anunciando el Evangelio, orando por los enfermos, compartiendo con las familias y llamando a las personas al arrepentimiento y a la fe en Jesucristo.

La mayor parte del trabajo se desarrolló lejos de las grandes ciudades, en pequeñas aldeas rurales donde las relaciones entre vecinos son más cercanas y las oportunidades para conversar con las familias resultan mayores.

Las jornadas eran extensas. Muchas veces predicaban durante ocho o diez horas seguidas, caminando largas distancias entre una comunidad y otra.

Sin embargo, cada nueva aldea representaba una oportunidad para que personas que jamás habían escuchado el Evangelio conocieran por primera vez a Jesús.

Mientras recorrían los caminos rurales, comenzaron a invitar a las familias a participar de una gran reunión evangelística que sería presentada públicamente como un «festival de oración», una expresión culturalmente aceptada dentro del contexto pakistaní y que les permitía convocar a cientos de personas para escuchar el mensaje de Cristo.

La cruzada que reunió a miles

Después de meses de trabajo llegó el día esperado.

Para trasladar a los asistentes fueron contratados más de 270 autobuses, que recorrerían las distintas aldeas recogiendo a quienes habían sido invitados durante las semanas anteriores.

Poco antes del comienzo comenzaron a llegar noticias preocupantes. Varias rutas estaban bloqueadas y existía el temor de que gran parte de los asistentes no pudiera llegar. Mientras oraban para que Dios abriera los caminos, comenzaron a aparecer los primeros colectivos.

Uno tras otro fueron llegando con familias enteras, jóvenes, ancianos y niños provenientes de distintas comunidades rurales. Lo que contemplaban era difícil de imaginar.

Miles de personas se estaban reuniendo en Pakistán para escuchar una predicación centrada exclusivamente en Jesucristo.

Durante la cruzada, el Evangelio fue anunciado con claridad, presentando a Jesús como el Hijo de Dios, el Salvador y el único capaz de perdonar los pecados y reconciliar al ser humano con el Padre.

Según el testimonio del ministerio, cientos de personas respondieron públicamente al llamado de seguir a Cristo, mientras que más de 200 personas manifestaron haber recibido sanidad. La asistencia total fue estimada entre 12.000 y 13.000 personas, aunque algunos cálculos locales elevaron esa cifra hasta cerca de 14.000 asistentes.

Predicar bajo medidas de seguridad

La dimensión espiritual del encuentro estuvo acompañada por una realidad imposible de ignorar.

Por ese motivo, el evento contó con protocolos especiales y un equipo encargado de evaluar permanentemente cualquier posible amenaza.

Al finalizar la reunión, mientras los organizadores comenzaban a recoger testimonios de personas que aseguraban haber experimentado milagros y sanidades, recibieron un aviso urgente.

La recomendación fue abandonar inmediatamente el lugar debido a posibles riesgos para los asistentes.

Aunque hubieran querido permanecer más tiempo escuchando cada historia, decidieron retirarse escoltados, conscientes de que la prudencia también forma parte del trabajo misionero en contextos de persecución.

El verdadero trabajo comenzó después

Antes del evento, cada persona había sido registrada junto con la aldea de la que provenía. Esa información permitió comenzar un proceso de seguimiento, discipulado, preparación para bautismos y formación de nuevos creyentes.

Su visión no consiste únicamente en organizar reuniones multitudinarias, sino en establecer comunidades de fe, fortalecer iglesias locales y capacitar creyentes pakistaníes para que sean ellos quienes continúen anunciando el Evangelio dentro de su propia cultura.

Según explican, un creyente local conoce el idioma, comprende las costumbres y puede llegar a lugares donde un extranjero difícilmente tendría acceso. Por eso consideran que el futuro de la obra depende, en gran medida, de levantar discípulos que luego se conviertan en nuevos discípulos de Cristo dentro de su propio pueblo.

Una puerta que Dios sigue abriendo

Hoy Alan y Milena se preparan para regresar a Pakistán.

Su deseo ya no es solamente repetir una cruzada multitudinaria, sino consolidar la cosecha que comenzó en aquellas aldeas, fortalecer a los nuevos creyentes y continuar viendo cómo el Evangelio transforma vidas en una de las regiones menos alcanzadas del planeta.

En un país donde millones de personas todavía nunca escucharon claramente quién es Jesucristo, ellos creen que la misión recién comienza.

Y mientras las estadísticas hablan de pueblos no alcanzados, ellos prefieren hablar de personas. De familias. De aldeas. De hombres, mujeres y niños que, por primera vez, están escuchando el nombre de Jesús y descubriendo que el Evangelio también llegó hasta ellos.

Mel Gibson advirtió a su guionista sobre la batalla espiritual detrás de La Resurrección de Cristo: “Satanás va a ir por ti”

Mel Gibson advirtió a su guionista sobre la batalla espiritual detrás de La Resurrección de Cristo: “Satanás va a ir por ti”

El guionista Randall Wallace reveló la fuerte advertencia espiritual que Mel Gibson le hizo antes de comenzar a trabajar en La Resurrección de Cristo, la esperada secuela de La Pasión de Cristo. Según recordó, el director fue directo: “Satanás va a ir por ti”.

Wallace, de 76 años, compartió la experiencia durante una entrevista en el podcast Arroyo Grande, conducido por Raymond Arroyo. Allí explicó que fue él quien impulsó la idea de llevar a la pantalla grande la historia de la resurrección de Jesucristo, convencido de que ese era el siguiente paso después de la película estrenada en 2004.

Cómo nació el proyecto sobre la resurrección de Jesús

La propuesta surgió en 2016, mientras Gibson y Wallace promocionaban la película Hasta el último hombre. En una conversación privada, el guionista le comentó al cineasta que la historia que realmente debía contar era la de la resurrección de Cristo.

Tras unos segundos de silencio, Gibson respondió que una producción de esa magnitud no podía hacerse por dinero, prestigio o para responder a quienes los habían criticado. Afirmó que una película sobre el acontecimiento central de la fe cristiana solo podía nacer de un corazón con las motivaciones correctas.

Cuando Wallace respondió con un sencillo “Amén”, Gibson añadió una advertencia que quedó grabada en su memoria:

“Sabes que Satanás va a ir por ti”.

Aunque en un primer momento el guionista reaccionó con humor, confesó que esas palabras lo llevaron a reflexionar seriamente sobre la oposición espiritual que podría surgir durante el desarrollo del proyecto.

Seis años de trabajo para contar la resurrección de Cristo

Después de aquella conversación, Gibson y Wallace profundizaron en temas relacionados con la gracia de Dios, un diálogo que terminó convirtiéndose en la base del guion. Más adelante también se sumó Donal Gibson, hermano del director.

Los tres dedicaron entre seis y ocho años a escribir, revisar y perfeccionar la historia.

Wallace aseguró que la película presentará aspectos de la resurrección que el público nunca ha visto en el cine, aunque mantendrá una narrativa fiel al misterio, la esperanza y el impacto que este acontecimiento tiene para millones de cristianos alrededor del mundo.

Fecha de estreno de La Resurrección de Cristo

La producción será dividida en dos partes.

  • La Resurrección de Cristo: Parte Uno llegará a los cines el 6 de mayo de 2027, coincidiendo con el Día de la Ascensión.
  • La Resurrección de Cristo: Parte Dos tiene previsto estrenarse el 25 de mayo de 2028.

Mel Gibson ha descrito esta película como una misión que ha llevado en su corazón durante más de dos décadas.

La historia continuará los acontecimientos narrados en La Pasión de Cristo, la exitosa película estrenada en 2004 y protagonizada por Jim Caviezel, que recaudó más de 610 millones de dólares en la taquilla mundial.

En esta nueva producción, el actor finlandés Jaakko Ohtonen interpretará a Jesús, mientras que Mariela Garriga dará vida a María Magdalena.

Una advertencia que trasciende el cine

Las palabras de Mel Gibson reflejan una convicción compartida por muchos creyentes: anunciar el mensaje de Jesucristo implica una batalla espiritual y requiere motivaciones centradas en Dios, no en el reconocimiento personal.

La Biblia recuerda esta verdad con una promesa de esperanza:

“Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57).

Para los cristianos, la resurrección de Jesús no es solo el tema de una película, sino el acontecimiento que cambió la historia y confirmó la victoria definitiva de Cristo sobre el pecado y la muerte.

Un Pastor convierte Minecraft en un espacio para compartir el Evangelio a miles de personas

Un Pastor convierte Minecraft en un espacio para compartir el Evangelio a miles de personas

Un pastor en Suiza encontró en Minecraft una nueva forma de anunciar el Evangelio. Cada semana dirige encuentros bíblicos dentro del popular videojuego, donde participan creyentes y personas que nunca antes habían tenido contacto con una comunidad cristiana.

La tecnología y los videojuegos se han convertido en una herramienta para compartir la fe. Ese es el caso de Florian Homberger, un pastor protestante de Suiza que creó una comunidad cristiana dentro de Minecraft, donde organiza devocionales semanales que reúnen a unas 20 personas, muchas de ellas sin experiencia previa en una iglesia.

Homberger, de 43 años, lidera una congregación protestante en Müllheim, en el cantón suizo de Turgovia. Según informó el medio Dienstags Mail, comenzó a interesarse por Minecraft después de presidir el funeral de un miembro de su congregación que era un jugador activo del videojuego.

Durante el servicio conmemorativo conoció a la comunidad de jugadores del fallecido y quedó impactado por la cercanía y el apoyo que existía entre ellos. Esa experiencia despertó su curiosidad y decidió crear su propia cuenta en el juego.

Aunque sus primeros pasos no fueron sencillos —su personaje virtual murió diez veces en la primera noche—, con el tiempo construyó una ciudad digital llamada Convento y descubrió que muchos jugadores ya habían recreado iglesias y otros edificios históricos dentro del universo de Minecraft.

Fue entonces cuando surgió una pregunta que cambiaría su ministerio digital: ¿por qué no realizar encuentros bíblicos dentro del videojuego?

Un espacio para compartir la fe en Minecraft

Minecraft es uno de los videojuegos más populares del mundo. Su formato de mundo abierto permite que millones de usuarios construyan ciudades, paisajes y estructuras utilizando bloques virtuales, sin seguir una historia o un objetivo específico.

Con más de 200 millones de usuarios activos cada mes, el videojuego cuenta con una enorme presencia entre adolescentes y jóvenes adultos, un público al que muchas iglesias buscan alcanzar con el mensaje del Evangelio.

Tras compartir la idea con un grupo de jóvenes de su congregación, Homberger decidió poner en marcha el proyecto durante el verano de 2025.

Devocionales interactivos con enseñanzas bíblicas

Los encuentros se realizan todos los jueves y duran alrededor de 30 minutos. Aunque al principio eran dirigidos únicamente por Homberger, actualmente otros integrantes de la comunidad también preparan y conducen las reflexiones bíblicas. Incluso algunos de sus cuatro hijos participan activamente.

Cada reunión combina la lectura de las Escrituras con dinámicas propias del videojuego.

Por ejemplo, al estudiar el pasaje de Isaías 43:2, donde Dios promete: «Cuando pases por el fuego, no te quemarás», los participantes construyeron un recorrido sobre lava y utilizaron una poción resistente al fuego para atravesarlo, ilustrando de manera visual la confianza en Dios en medio de las dificultades.

La luz también ocupa un lugar importante en las enseñanzas. En Minecraft existen criaturas que solo pueden ser derrotadas mediante la luz, un recurso que el pastor utiliza para explicar diferentes pasajes bíblicos relacionados con Cristo como la luz del mundo y con el relato de la creación.

Una comunidad donde creyentes y no creyentes pueden conocer a Jesús

Al finalizar cada encuentro, los participantes forman un círculo dentro del mundo virtual y lanzan fuegos artificiales al cielo digital. Quienes desean orar lo hacen antes de encender un cohete virtual.

«Los cohetes son como oraciones que ascienden al cielo», explicó Homberger en una entrevista con la revista suiza Beobachter.

El pastor considera que este formato ayuda a acercar el mensaje de Jesús a personas que probablemente nunca entrarían en un templo.

«Para muchas personas, una iglesia es un lugar completamente desconocido. En cambio, Minecraft es un espacio donde se sienten cómodos y pueden escuchar el Evangelio sin prejuicios», afirmó.

Homberger aclaró que estas reuniones virtuales no buscan reemplazar los encuentros presenciales de la congregación, sino convertirse en una puerta de entrada para quienes aún no conocen a Cristo.

Evangelizar también en el mundo digital

Además de los encuentros dentro del videojuego, el pastor instaló computadoras portátiles en el salón de su congregación para que los jóvenes puedan conectarse juntos y fortalecer tanto la comunidad virtual como la presencial.

En declaraciones al diario Thurgauer Zeitung, aseguró que Minecraft es mucho más que un videojuego.

«Quien piensa que este espacio es superficial nunca ha experimentado lo profundamente conectadas que pueden sentirse las personas aquí.»

La iniciativa refleja cómo las plataformas digitales continúan abriendo nuevas oportunidades para compartir el Evangelio, formar comunidades y acercar el mensaje de Jesucristo a personas que difícilmente serían alcanzadas por los métodos tradicionales.

Los hermanos Dimarco estrenaron su serie documental sobre Turquía y la búsqueda del Arca de Noé

Lo de Davi y Me atrapaste presentaron un documental
Lo de Davi y Me atrapaste presentaron un documental

Ayer, en una húmeda noche de Buenos Aires, el clima parecía ideal para disfrutar de una buena película, y esa fue la ocasión que los hermanos David Dimarco (LodeDavi) e Iván Dimarco (MeAtrapaste) aprovecharon para presentar el primer episodio de su nueva serie documental. La producción busca investigar en primera persona distintas curiosidades relacionadas con acontecimientos bíblicos, comenzando con uno de los relatos más conocidos de las Escrituras: el Arca de Noé.

El primero de los nueve capítulos, grabados en Turquía, fue estrenado en una avant premiere realizada en el auditorio CFC Martínez, en la provincia de Buenos Aires.

La búsqueda del Arca de Noé

El primer episodio, titulado «Buscando el Arca de Noé», propone una investigación ambiciosa: visitar el lugar donde algunos arqueólogos consideran que podrían encontrarse los restos del Arca.

El capítulo muestra la primera parada del recorrido de los hermanos Dimarco por distintas locaciones mencionadas en las Escrituras, mientras intentan comprender mejor su contexto histórico y analizar algunos de sus misterios.

En un trabajo que combina vlog, documental e investigación, los hermanos no solo registran la experiencia del viaje, sino que también explican lo que la Biblia enseña acerca del monte Ararat, el lugar donde reposó el Arca.

(Génesis 8:4)

Mucho más que un viaje

Durante el documental, los hermanos también muestran los desafíos de enfrentarse a una cultura distinta y a un país donde la fe ocupa un lugar muy diferente al que están acostumbrados. Según contaron, comprendieron que Dios tenía preparado algo más que la simple realización de un contenido audiovisual.

Antes de la proyección, ambos compartieron una experiencia que los marcó profundamente. Durante uno de sus días libres decidieron visitar una iglesia cristiana en Turquía. Sin embargo, se encontraron con una comunidad muy pequeña. Al llegar, incluso pensaron que habían asistido demasiado temprano o demasiado tarde debido a la poca cantidad de personas presentes.

Aun así, la pasión de aquella congregación por el Evangelio y por predicar la Palabra de Dios impactó profundamente en sus vidas. Los hermanos confesaron que habían viajado buscando tesoros bíblicos, pero que Dios terminó sorprendiéndolos con algo mucho más valioso.

Un estreno para todo el mundo

Este primer episodio será estrenado en 12 idiomas, con el objetivo de alcanzar a personas más allá del público hispanohablante, incluyendo a quienes viven en Turquía.

Por su calidad de edición y cinematografía, el proyecto trasciende el formato tradicional de un vlog. Sin embargo, los realizadores aclararon que su intención nunca fue demostrar de manera definitiva que el Arca estuvo exactamente en el lugar visitado, sino abrir el debate.

Aunque el sitio reúne varias de las características geográficas y estructurales que algunos investigadores relacionan con el Arca de Noé, el objetivo del documental es invitar al espectador a reflexionar sobre la verdad, el mito y la gracia.

Las palabras de Iván Dimarco

Iván Dimarco (MeAtrapaste) compartió sus emociones luego del estreno:

«Difícil expresar en palabras el día de hoy. Hace un año que venimos trabajando en este proyecto. Hoy pudimos mostrar ante familia, amigos y gente que nos sigue el primero de los nueve episodios que grabamos en Turquía.

Muchas emociones, pensamientos y trabajo detrás de este día. Me lo llevo en el corazón para siempre. Gracias a todos los que nos ayudaron a hacerlo posible, a quienes vinieron a servir, ayudar o simplemente acompañar.»

Las preguntas del público

Luego de la proyección, el público realizó preguntas sobre el proceso de realización del documental. Además, distintos medios y ministerios estuvieron presentes para acompañar el estreno.

Ante una consulta de La Corriente, los hermanos compartieron qué significó para ellos haber estado en el lugar donde algunos sostienen que podría haber reposado el Arca.

Iván explicó que, para él, fue especialmente significativo encontrar un punto geográfico que coincide con las especificaciones descriptas en la Biblia y que, además, reúne características técnicas consideradas relevantes por algunos investigadores. Afirmó que personalmente cree que el Arca pudo haber reposado allí y que el hecho de que ese lugar no contradiga el relato bíblico tiene un profundo valor para su fe.

Por su parte, David Dimarco (LodeDavi) expresó que, aun si ese sitio no fuera el lugar exacto donde descansó el Arca, o incluso si el relato no pudiera comprobarse arqueológicamente en todos sus detalles, eso no modificaría el mensaje central de la historia.

«La historia y el mensaje de esta historia habla de personas como vos y como yo que alcanzaron el perdón de Dios para un nuevo comienzo.»

David Dimarco (LodeDavi)

Estreno mundial

El documental estará disponible este 26 de junio a través de YouTube para que personas de todo el mundo puedan acompañar a los hermanos Dimarco en esta aventura.

Más de 800 nuevos creyentes se bautizaron en California después de entregar su vida a Jesús

Más de 800 nuevos creyentes se bautizaron en California después de entregar su vida a Jesús

Más de 800 personas fueron bautizadas y dieron un testimonio público de su fe en Jesucristo el sábado 18 de julio en Pirate’s Cove, una playa de California, Estados Unidos. La ceremonia, organizada por Harvest Church, reunió a una multitud frente al mar para celebrar nuevas vidas transformadas por el Evangelio.

Bautismos en California tras una multitudinaria cruzada evangelística

Los bautismos fueron uno de los principales frutos de la Cruzada de la Cosecha (Harvest Crusade), realizada el 11 de julio en el Angel Stadium, donde miles de personas escucharon el mensaje de salvación. Durante ese encuentro, más de 4.200 personas respondieron al llamado y decidieron entregar sus vidas a Jesús, marcando el inicio de un camino de fe que muchos sellaron públicamente una semana después mediante el bautismo.

La jornada, denominada «Jesus Revolution Baptism», estuvo cargada de momentos de profunda emoción. Matrimonios, hermanos, amigos y familias enteras ingresaron juntos al agua para declarar que habían decidido seguir a Cristo y comenzar una nueva vida.

Pirate’s Cove, un lugar histórico para el movimiento cristiano

El escenario elegido para los bautismos tiene un significado especial para el cristianismo en Estados Unidos. Pirate’s Cove fue uno de los lugares emblemáticos del Jesus Movement, el avivamiento que impactó a miles de jóvenes durante la década de 1970 y cuya historia fue llevada al cine en la película «Jesus Revolution».

Durante aquel despertar espiritual, miles de personas fueron bautizadas en esas mismas aguas, convirtiendo la playa en un símbolo del poder transformador del Evangelio. En los últimos años, Harvest Church, liderada por el pastor Greg Laurie, ha retomado la tradición con bautismos multitudinarios que reúnen a creyentes de distintas generaciones.

«Jesús está volviendo y quiero estar preparado»

Entre quienes dieron este paso estuvo Justin, quien confesó que durante mucho tiempo había postergado la decisión de bautizarse hasta comprender que Dios lo estaba llamando.

«Jesús está volviendo y quiero estar preparado. Quiero hacer todo lo que me coloque más en su camino que en el mío», expresó luego de ser bautizado junto a su esposa, Brittany.

Por su parte, Brittany compartió el significado espiritual que tuvo ese momento para su vida.

«Dejé atrás mi vida antigua y estoy lista para renovar mi vida y vivir una vida nueva.»

Sus palabras reflejan el sentido bíblico del bautismo: una declaración pública de arrepentimiento, fe y una nueva identidad en Cristo.

Aquiles Priester también fue bautizado y compartió su testimonio

Entre los más de 800 bautizados también se encontraba el reconocido baterista y productor brasileño Aquiles Priester.

El músico contó que comenzó a profundizar en el Evangelio después de ver la película «Jesus Revolution» y acercarse al ministerio del pastor Greg Laurie.

Priester describió el bautismo en Pirate’s Cove como uno de los días más importantes de su vida. Además, destacó que la histórica portada de la revista TIME dedicada al Jesus Movement fue publicada en junio de 1971, el mismo mes y año en que él nació, algo que interpretó como una muestra de cómo Dios puede entrelazar historias a través de las generaciones.

«Fue un día maravilloso. ¡Toda la gloria sea dada a Dios!», afirmó.

El Evangelio continúa transformando vidas

Más allá de las cifras, cada bautismo representó una historia de arrepentimiento, restauración y esperanza. Cada persona que descendió a las aguas dio un paso de obediencia para anunciar públicamente que decidió seguir a Jesucristo.

En una sociedad donde muchas personas viven alejadas de Dios, este bautismo multitudinario en California vuelve a recordar que el Evangelio sigue transformando corazones, llamando a hombres y mujeres a una nueva vida en Cristo y demostrando que su gracia continúa alcanzando a quienes responden a su llamado.

Sylvester Stallone: “No es lo mismo tener fe en Dios que vivirla solo”

Sylvester Stallone: “No es lo mismo tener fe en Dios que vivirla solo”

Sylvester Stallone, reconocido actor de Hollywood y protagonista de la saga Rocky, lanzó un contundente mensaje a los cristianos que aseguran que pueden vivir su fe sin congregarse. Sus declaraciones volvieron a viralizarse tras la publicación del tráiler de I Play Rocky, la película que relatará la lucha que enfrentó para llevar a la pantalla la historia del boxeador que transformó su carrera.

Las palabras del actor provienen de una entrevista realizada durante la promoción de Rocky Balboa, donde habló abiertamente sobre su fe en Dios, su regreso a la iglesia y la importancia de la comunión cristiana.

Sylvester Stallone: «La fe no fue diseñada para vivirse en soledad»

Stallone explicó que la fe estuvo presente desde el nacimiento de Rocky. Según recordó, nunca se consideró escritor, pero sintió que Dios lo impulsaba a crear aquella historia que terminaría convirtiéndose en un fenómeno mundial.

Como reflejo de esa convicción, la primera película comienza con una imagen de Jesucristo sobre el cuadrilátero donde pelea el protagonista, un detalle que, según el actor, nunca fue casual.

Sin embargo, una de las reflexiones que más llamó la atención fue su postura sobre aquellos creyentes que dicen tener una relación personal con Dios, pero consideran innecesario asistir a una iglesia.

«Muchas personas dicen: ‘Puedo hacerlo solo, tengo una relación personal con Dios’, pero no es lo mismo», expresó Stallone.

Para el actor, los tiempos de oración personal son indispensables, pero nunca reemplazan la comunión, el acompañamiento y el crecimiento espiritual que se experimentan dentro de una congregación.

«La iglesia es el gimnasio del alma»

Stallone fue aún más directo al señalar que, en algunos casos, esa postura puede convertirse en una excusa para evitar el compromiso.

«Algunas personas intentan justificar su pereza», afirmó.

Para explicar su pensamiento utilizó dos comparaciones que impactaron a muchos creyentes.

Por un lado, aseguró que vivir la fe sin una iglesia es como navegar un barco sin timón. Por otro, describió a la congregación como «el gimnasio del alma», un lugar donde los cristianos fortalecen su fe, reciben enseñanza y aprenden a perseverar en medio de las dificultades.

El actor también comparó a los pastores y líderes espirituales con entrenadores. Así como un deportista necesita alguien que lo corrija, lo desafíe y lo ayude a superar sus límites, el creyente también necesita personas que lo acompañen, lo animen y lo orienten en su caminar con Cristo.

El regreso de Stallone a la iglesia

Durante la entrevista, Stallone reconoció que fue criado en un hogar cristiano, pero confesó que se alejó de Dios al ingresar al mundo del entretenimiento y enfrentar distintas tentaciones.

Después de atravesar momentos difíciles y reconocer sus errores, decidió volver a la iglesia.

El actor aseguró que reencontrarse con Jesús, escuchar la Palabra de Dios y vivir la fe junto a otros creyentes le permitió dejar de cargar solo con el peso de su vida y encontrar una nueva dirección.

La importancia de congregarse según la Biblia

Las declaraciones de Sylvester Stallone recuerdan una enseñanza central del cristianismo: la fe no fue diseñada para vivirse en aislamiento.

La relación personal con Dios es esencial, pero el Nuevo Testamento también presenta a la Iglesia como el cuerpo de Cristo, donde cada creyente aprende, sirve, recibe corrección y anima a otros en su caminar espiritual.

En ese sentido, Hebreos 10:25 exhorta a los cristianos a no dejar de congregarse, sino a alentarse mutuamente mientras esperan el regreso del Señor.

Congregarse no es lo que salva a una persona; la salvación es por gracia mediante la fe en Jesucristo. Sin embargo, la vida cristiana encuentra en la comunidad un espacio indispensable para crecer, perseverar y madurar espiritualmente. Las palabras de Stallone vuelven a poner sobre la mesa un desafío vigente para muchos creyentes: vivir una fe que no solo sea personal, sino también compartida con el cuerpo de Cristo.

Las adicciones los separaron durante años. Cuando se reencontraron, un diagnóstico cambió su amistad para siempre.

Testimonios-Día-del-amigo
Testimonio Día del Amigo

Un hermano nace en el tiempo de la angustia

Elegí un amigo… y Dios lo convirtió en un hermano.

Tuve la fortuna de conocer a Fede en primer grado. Nos hicimos amigos en medio de un juego de chicos. Mientras me «robaba la nariz», me regaló una sonrisa y, entre risas, nació una amistad que terminaría marcando toda mi vida.

«Éramos tan diferentes como parecidos».

Él era el alumno de diez; yo apenas llegaba al siete, muchas veces con algún punto prestado. Él era de Boca; yo, de San Lorenzo. Él disfrutaba de leer; yo esperaba con ansiedad el recreo para salir corriendo al patio.

Yo era «el enano». Él era «el gordo».

Siempre estábamos juntos: en los recreos, en los juegos, en las travesuras y también en las peleas. Cada tarde intentábamos convencer a nuestros padres de que nos dejaran seguir jugando en la casa de alguno de los dos.

Los dos éramos fanáticos del fútbol. Cualquier cosa que pareciera una pelota terminaba siendo pateada. Gastábamos zapatillas al mismo ritmo y, de vez en cuando, también rompíamos algún vidrio de algún vecino.

Pero cuando cumplí doce años, todo cambió.

Mis padres enfermaron y, como ya no podían cuidarme, tuve que mudarme a vivir con una de mis hermanas, a cincuenta kilómetros de donde había crecido. Cambié de barrio, de colegio y dejé el club. La vida nos obligó a tomar caminos distintos.

De un día para el otro, el amigo con el que compartía todos mis días dejó de estar ahí. Sin despedidas. Sin saber cuándo volveríamos a encontrarnos.

Los siguientes cinco años fueron los más difíciles de mi vida. Todo lo que había perdido me dejó en una profunda vulnerabilidad. Poco a poco caí en las adicciones. Llegué al punto de poner mi propia vida en riesgo.

Durante ese tiempo, Fede no supo nada de mí. Solo escuchó rumores. Algunos decían que yo había muerto.

Nadie sabía con certeza qué había pasado. Él sabía que yo estaba consumiendo y viviendo una vida muy lejos de aquel chico que había conocido. Cuando escuchó aquellos comentarios, no le sorprendieron…, pero le rompieron el corazón.

Hasta que una tarde golpearon la puerta de su casa. Era Nico, mi hermano mayor. Cuando Fede lo vio, imaginó lo peor. Pero no.

Mi hermano había ido, por pedido mío, a decirle que yo estaba internado haciendo un tratamiento por adicciones y que deseaba volver a verlo.

Fede no tardó en aparecer. En cinco años habían cambiado muchas cosas. Él ya no era «el gordo»; ahora era alto y flaco. Yo seguía siendo el mismo enano de siempre.

Él había terminado el secundario y estaba estudiando en la universidad. Yo hacía años que había abandonado el colegio. Él estaba sano. Yo estaba enfermo.

Sus desafíos eran aprobar finales. El mío era aprender a vivir otra vez. Pero había algo que el tiempo no había podido tocar: el amor que sostenía nuestra amistad.

Su presencia durante mi recuperación fue decisiva. Él era una de las pocas personas que realmente me conocía. Cuando intenté esconderme detrás de un personaje y convencer a todos de que era alguien que, en realidad, no era, había una persona a la que nunca pude engañar.

Era Fede. Fue entonces cuando entendí que Dios había convertido a aquel amigo de la infancia en un hermano. Entonces cobró sentido un versículo que, hasta ese momento, nunca había entendido del todo:

«En todo tiempo ama el amigo,
y es como un hermano en tiempo de angustia.»
(Proverbios 17:17, NTV)

Su compañía fue incondicional. Recuerdo especialmente el día en que le confesé que sentía un vacío imposible de llenar. Después de haber buscado respuestas en todos lados, le dije que estaba pensando en intentar con Dios.

Nunca voy a olvidar su respuesta.

  • —»Enano, sos mi amigo. Y cualquier decisión que tomes, si te hace feliz, también me va a hacer feliz a mí».

Él todavía no compartía mi fe. Sin embargo, esas palabras fueron una de las confirmaciones que necesitaba para tomar la decisión más importante de mi vida: seguir a Jesús.

Pasaron otros cinco años. Yo ya estaba recuperado. Había terminado el secundario y estudiaba en el seminario.

Una mañana recibí un mensaje del papá de Fede. Quería hablar conmigo. Se lo notaba preocupado, y eso me asustó. Nos encontramos en un café.

Con la voz quebrada, me contó que a Fede le habían diagnosticado cáncer. Durante unos segundos no pude decir una palabra.

Todo lo que habíamos vivido juntos pasó por mi cabeza de golpe.

Sentí un vacío imposible de describir. Aun así, decidí contener mis lágrimas porque frente a mí había un padre que estaba sufriendo mucho más que yo. Fue en ese instante cuando sentí con claridad una frase en mi corazón:

Es hora de que Fede pierda un amigo… para que le nazca un hermano.

Él había estado presente cuando más lo necesité. Su amor, su paciencia y su compañía habían sido parte de mi recuperación.

Ahora era mi turno.

Desde ese día, mi compromiso con él fue absoluto.

Lo acompañé antes de cada quimioterapia, durante cada tratamiento y después de cada batalla. Hubo salas de espera, silencios interminables y oraciones que solo Dios escuchó. Simplemente intenté devolverle una pequeña parte del amor que él me había regalado cuando yo estaba peleando por salir adelante.

Con el tiempo entendí una verdad que nunca olvidé:

La amistad se convierte en hermandad cuando atraviesa la adversidad.

Jesús dijo:

«No hay un amor más grande que dar la vida por los amigos.»
(Juan 15:13, NTV)

Él llevó esas palabras hasta el extremo. Dio literalmente su vida en la cruz para salvar a la humanidad: amigos, enemigos, pecadores y personas de todo tiempo y lugar.

Nadie ha amado como Él. Pero quienes seguimos caminando de este lado de la eternidad estamos llamados a acercarnos cada día un poco más a ese amor.

Dar la vida por un amigo no siempre significa morir por él. Muchas veces significa regalarle tiempo, escuchar, servir, permanecer.

Con demasiada frecuencia reducimos la palabra amigo a quienes piensan como nosotros, creen como nosotros o viven como nosotros.

Pero Jesús dio su vida por todos. Incluso llamó «amigo» al hombre que estaba a punto de traicionarlo.

Hoy Fede está bien. Logró recuperarse plenamente. Pero el camino hacia su recuperación estuvo marcado por algo más que el apoyo y el acompañamiento de quienes lo rodeaban. Fue Jesús quien se expresó a través de ellos, y fue su mano la que trajo consuelo y amor.

Hoy nuestra amistad se transformó en hermandad como fruto de ese acompañamiento mutuo que pudimos brindarnos en medio de la adversidad.

Muchas veces creemos que tenemos que ser los mejores predicadores, los evangelistas más efectivos o las personas que siempre tienen la palabra justa para hablar de Jesús. Pero la realidad es mucho más simple: mostrar su amor estando, acompañando, escuchando, abrazando y sosteniendo al otro.

«En todo tiempo ama el amigo,
y es como un hermano en tiempo de angustia.»
(Proverbios 17:17)

Y entonces la pregunta es inevitable:

Si Jesús amó así… ¿no nos estará invitando a hacer lo mismo con cada persona que Él ponga en nuestro camino?

Más de 400 personas aceptan a Jesús durante una campaña evangelística en Tailandia

Más de 400 personas aceptan a Jesús durante una campaña evangelística en Tailandia

Más de 400 personas entregaron su vida a Jesucristo durante una campaña evangelística realizada en Pattaya, Tailandia, organizada por el ministerio internacional Cristo para Todas las Naciones (Christ for All Nations – CfaN). La organización confirmó la cifra y compartió diversos testimonios de personas que fueron alcanzadas por el mensaje del Evangelio y experimentaron una transformación espiritual.

Durante el mes de junio, equipos misioneros recorrieron las ciudades de Pattaya y Hat Yai llevando el mensaje de salvación a través de predicaciones al aire libre, evangelismo en las calles, asistencia a personas en situación de vulnerabilidad y visitas a detenidos en una estación de policía.

«Jesús pagó el precio de la redención»

En uno de los encuentros evangelísticos, la evangelista Kaisa Fischer compartió el mensaje central del Evangelio, explicando que Jesucristo ofrece libertad del pecado, la culpa, la vergüenza y la condenación.

«Jesús fue a la cruz y pagó el precio de la redención. Él murió, pero resucitó; el diablo y la muerte fueron derrotados», declaró Fischer al presentar el plan de salvación.

Tras la predicación, más de 400 personas respondieron al llamado para seguir a Cristo. Además, el ministerio informó que varias personas testificaron haber recibido sanidad después de las oraciones realizadas durante la campaña.

Un joven encontró esperanza en Cristo

Uno de los testimonios más conmovedores fue el de un joven de 18 años que vivía en una situación de extrema vulnerabilidad. Sin un lugar donde dormir y atravesando una profunda crisis de identidad y temor, fue encontrado por el equipo evangelístico mientras realizaba actividades en la ciudad.

Los misioneros compartieron con él el mensaje de Jesús, oraron por su vida y, entre lágrimas, el joven decidió entregar su corazón a Cristo.

Posteriormente, una iglesia local lo recibió, le brindó ropa y comenzó a acompañarlo en su crecimiento espiritual. Dos días más tarde, cuando los evangelistas volvieron a encontrarlo, aseguraron que su semblante había cambiado por completo y que ahora reflejaba una alegría y una esperanza que antes no tenía.

Personas dejaron la hechicería y el tarot para seguir a Jesús

Otro de los testimonios ocurrió en una playa de Pattaya, donde el equipo conoció a un hombre involucrado en prácticas de hechicería y ocultismo. Después de escuchar el mensaje del Evangelio, decidió renunciar a esas prácticas, se quitó las cadenas que llevaba consigo y oró para recibir a Jesucristo. Según relató, sintió que una pesada carga abandonó su vida.

De manera similar, una mujer que se dedicaba a la lectura de cartas del tarot fue alcanzada mientras los evangelistas invitaban a las personas a asistir a la campaña. Tras escuchar acerca del amor de Dios, quedó profundamente conmovida y decidió entregar su vida a Jesús.

El Evangelio también llegó a una estación de policía

La labor misionera también incluyó visitas a una estación de policía, donde los voluntarios entregaron alimentos a personas detenidas de diferentes nacionalidades.

Durante una de esas visitas, uno de los detenidos aceptó a Cristo y recibió una Biblia en inglés para comenzar su camino de fe.

El mensaje de Jesús sigue transformando vidas en Tailandia

En la ciudad de Hat Yai, cientos de personas asistieron durante tres noches consecutivas a las reuniones evangelísticas. Muchos respondieron al llamado de salvación entre lágrimas, reflejando el impacto del mensaje de Jesucristo.

Los testimonios compartidos por Cristo para Todas las Naciones muestran cómo el Evangelio continúa alcanzando personas en los lugares más diversos: calles, playas, cárceles y comunidades necesitadas. Allí donde el mensaje de la cruz es anunciado con amor y valentía, vidas siguen siendo transformadas por el poder de Jesús.

El último viaje de nuestra niñez espiritual se hace con amigos: Un análisis de Cuenta Conmigo

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Anállisis de Cuenta Conmigo

En 1986 una película cautivó la mirada de niños y adultos. Cuenta conmigo (Stand by Me), dirigida por Rob Reiner y basada en el relato The Body de Stephen King, logró atravesar generaciones gracias a un mensaje profundamente humano.

Para muchos niños, la idea de salir de aventura con sus amigos era fascinante. Reírse de las ocurrencias de Vern, atravesar bosques y vías de tren, desafiar obstáculos y compartir secretos hacía que la película fuera una experiencia entretenida y emocionante.

Pero los adultos estaban viendo algo distinto. De alguna manera, no observaban solamente a cuatro chicos, sino que se veían reflejados en ellos. La película hablaba de esa despedida silenciosa de la infancia, de la inocencia que inevitablemente queda atrás y de aquellos recuerdos que terminan moldeando para siempre quiénes somos.

En esta nota no pretendemos explicar qué quiso enseñar Stephen King. Su intención al escribir esta historia no fue transmitir un mensaje de fe. Sin embargo, toda buena obra puede invitarnos a reflexionar, y en vísperas del Día del Amigo vale la pena volver sobre esta película para pensar en esas personas que caminaron con nosotros, nos marcaron para siempre y fueron parte del proceso que Dios utilizó para hacernos crecer.

El camino hacia la madurez

Pero muchas veces olvidamos el enorme poder de la infancia. Es allí donde comienzan a formarse el carácter, la identidad y la manera en que una persona enfrentará la vida. Los amigos que tenemos durante esos años pueden acercarnos o alejarnos del propósito de Dios.

Todos crecimos de maneras diferentes. Algunos rodeados de risas, otros atravesando dolor. Sin embargo, existe una experiencia que, tarde o temprano, todos vivimos y que marca el comienzo del fin de la niñez: el encuentro con la muerte.

No hablamos únicamente de la muerte física de un familiar, una mascota o un ser querido. También existen otras muertes: la de los sueños, las expectativas, las ilusiones y las fantasías. Cuando un niño descubre que Papá Noel no existe, solemos decir que «maduró». Lo que realmente murió fue una ilusión que dio lugar a la realidad.

Eso mismo ocurre en Cuenta conmigo.

Un viaje para encontrarse con la realidad

Gordie (Wil Wheaton), Chris (River Phoenix), Teddy (Corey Feldman) y Vern (Jerry O’Connell) emprenden una aventura para encontrar el cuerpo de un joven desaparecido en el bosque.

En sus mentes infantiles creen que volverán convertidos en héroes y que todo será un gran juego. Sin saberlo, están realizando el último viaje de sus vidas como niños.

Pero ese recorrido no trata solamente de encontrar un cadáver. Cada uno de ellos está buscando algo mucho más profundo.

Gordie acaba de perder a su hermano mayor y carga con la indiferencia de sus padres. Más que encontrar un cuerpo, está buscando el amor que le falta y la figura de un hermano.

Chris, señalado por pertenecer a una familia conflictiva, lucha contra la idea de que está condenado a repetir la historia de los suyos. Lo único que necesita es que alguien crea que puede convertirse en una buena persona.

Teddy intenta esconder el dolor que le provoca tener un padre con graves problemas mentales. Detrás de su actitud impulsiva hay un niño que necesita aferrarse a la imagen de un héroe.

Vern, el más inocente y distraído del grupo, comienza la aventura buscando un simple tesoro, pero termina demostrando que sabe encontrar valor incluso en las cosas pequeñas.

Los cuatro llegan cargando heridas distintas, pero deciden recorrer el camino juntos.

Aprender a morir para poder vivir

Cuando finalmente encuentran el cuerpo del joven, toda la emoción desaparece.

La muerte deja de ser una aventura.

Lo que había comenzado como un juego para alcanzar la fama termina convirtiéndose en un momento de profundo respeto. Por primera vez entienden que la muerte no tiene nada de romántico ni de divertido.

Es allí donde la infancia queda atrás.

Los chicos regresan al pueblo siendo los mismos… y, al mismo tiempo, completamente diferentes. Algo parecido sucede en nuestra vida espiritual.

Todos llegamos a Cristo con heridas, preguntas y pasados diferentes. Ninguno inicia el camino siendo perfecto. Pero Dios muchas veces utiliza la amistad para acompañarnos mientras aprendemos una de las lecciones más difíciles del Evangelio: morir a nosotros mismos.

Nuestros amigos en la fe son quienes caminan a nuestro lado cuando debemos enfrentar pecados, abandonar viejas maneras de vivir y dejar atrás aquello que antes parecía atractivo, pero que ya no tiene lugar en una vida transformada por Cristo.

Es un proceso de muerte… para experimentar una vida nueva.

Como escribió Pablo:

«Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo… y ciertamente, aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.»

(Filipenses 3:7-8).

El pueblo parece más pequeño

Hay una frase inolvidable hacia el final de la película.

Mientras los chicos regresan, la narración dice:

Eso mismo ocurre cuando crecemos en Cristo.

Las circunstancias siguen estando allí. Los problemas no desaparecen de un día para otro. Pero nosotros ya no somos los mismos. Aquello que antes nos parecía inmenso comienza a verse pequeño porque Dios transformó nuestra manera de mirar.

La madurez espiritual cambia la perspectiva mucho antes de cambiar las circunstancias.

No todos terminan el mismo viaje

Al finalizar la historia descubrimos que no todos los amigos recorrieron el mismo camino. Cada uno tomó rumbos distintos. Algunos lograron encontrar una identidad. Otros siguieron buscando un tesoro que nunca pudieron hallar.

Y esa realidad también existe dentro de la iglesia.

  • 17 Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento. 18 Así que no nos fijamos en lo visible, sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno.
2 Corintios 4:17-18

Muchas personas crecieron escuchando el Evangelio, caminaron junto a nosotros durante años e incluso compartieron los mismos momentos. Sin embargo, algunos decidieron apartarse del Señor o quedaron atrapados en las heridas que nunca permitieron que Dios sanara.

Tal vez algunos de ellos siguen caminando con Cristo. Quizás otros ya no. Pero mientras haya vida, todavía hay esperanza.

Seguimos corriendo la carrera de la fe y tal vez hoy sea un buen momento para volver a buscar a ese amigo que conoció el camino, pero que, al regresar a su «pueblo», permitió que el pasado volviera a ocupar el mismo lugar de siempre.

Porque el Evangelio sigue teniendo poder para transformar vidas.

Y quizás Dios quiera usarte para recordarle, una vez más, que nunca dejó de decirle:

«Cuenta conmigo».

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