El psicólogo cristiano y escritor murió hoy a los 89 años en Colorado Springs. Fue uno de los referentes más influyentes del evangelismo contemporáneo, reconocido por su defensa de la familia.
En 1977 Dobson fundó Focus on the Family, un programa radial que se transformó en un poderoso ministerio mediático. Desde allí, Dobson promovió durante décadas valores familiares tradicionales, alcanzando millones de oyentes en todo el mundo.
“No busqué la política, pero la política vino a mí”, dijo alguna vez al reconocer la influencia que alcanzó en los debates públicos de Estados Unidos.
Influencia política y social
Dobson fundó también el Family Research Council en 1983 y fue consejero de al menos cinco presidentes norteamericanos, entre ellos Ronald Reagan y Donald Trump. Su voz se convirtió en una de las más influyentes dentro del movimiento evangélico conservador en Estados Unidos.
Su prédica constante contra el aborto, el matrimonio igualitario y las políticas de género lo llevaron a ser considerado un referente en la lucha contra la ideología de genero.
Para sus seguidores, fue un pionero en la defensa de los valores bíblicos en la esfera pública; para sus críticos, una figura polarizadora.
Los aportes de Dobson dejaron una huella imborrable en la cultura cristiana contemporánea. Pastores, líderes y organizaciones familiares lo recordaron en redes sociales como un hombre fiel al Evangelio y comprometido con la defensa de la familia.
Eric Metaxas, autor y locutor, lo llamó “un héroe” y agradeció su vida entregada al servicio de Dios. Desde Family Policy Alliance, Craig DeRoche lo describió como una voz inquebrantable de fe y familia.
Sixto Porras, Director Regional de Enfoque a la Familia para Iberoamérica, lo homenajeó en un reciente video diciendo “El Doctor Dobson dedicó su vida a servir a Dios y anhelaba encontrarse cara a cara con su creador. No olvidaremos su amor inquebrantable por las familias y viviremos siempre agradecidos a Dios por su legado”.
Sus últimos años
En 2005 dejó la presidencia de Focus on the Family en manos de Jim Daly, pero continuó con su labor ministerial. En 2010 fundó el Dr. James Dobson Family Institute, desde donde impulsó el programa Family Talk.
Hasta sus últimos años permaneció activo escribiendo libros y produciendo contenidos cristianos. Estuvo casado durante 64 años con su esposa Shirley, con quien tuvo dos hijos y varios nietos.
Una vida dedicada a la fe
El legado de Dobson será recordado como el de un hombre que dedicó su vida a vincular la fe cristiana con la familia y la esfera pública. Su paso a la eternidad abre un nuevo capítulo en la historia del evangelismo contemporáneo.
James Dobson partió a los 89 años, dejando tras de sí un impacto que aún seguirá generando debate dentro y fuera de la Iglesia.
Chris Pratt da gloria a Dios al recordar el milagro de su hijo prematuro
El actor Chris Pratt, reconocido por sus papeles en Jurassic World y Guardians of the Galaxy, sorprendió a sus seguidores al celebrar públicamente el cumpleaños número 13 de su hijo Jack con un mensaje de fe cristiana.
A través de sus redes sociales, Pratt compartió un emotivo saludo a su primogénito y concluyó su publicación con una declaración contundente: “¡Jesús es Rey!”, reafirmando una vez más su compromiso con Dios y el testimonio de su vida.
La fe de Chris Pratt en medio de la prueba
Jack nació prematuro en 2012, con apenas 1,6 kg, y pasó semanas en cuidados intensivos. En ese tiempo, Pratt y su entonces esposa, la actriz Anna Faris, enfrentaron días de angustia y oración. El actor recuerda que esa experiencia marcó un antes y un después en su fe:
“Oré intensamente a Dios… Le pedí gracia nuevamente, y Él realmente salvó a mi hijo. Ese fue el momento en que mi fe se consolidó. Mi corazón se ablandó y mi fe se fortaleció”.
Desde entonces, Chris Pratt ha declarado que decidió usar su plataforma como actor de Hollywood para dar a conocer el nombre de Dios y proclamar a Cristo sin reservas.
Un actor de Hollywood firme en su fe cristiana
En entrevistas recientes, Pratt aseguró que su misión no es complacer al sistema de entretenimiento, sino mantenerse firme en su fe en Jesús, aunque eso signifique perder popularidad:
“Me importa lo suficiente como para tomar una posición por Jesús, aunque eso me cueste todo. Es lo que estoy llamado a hacer, donde está mi corazón”.
Aunque vive bajo la mirada constante de los medios y recibe críticas por su postura, Pratt sostiene con convicción que Jesús es Señor y que su vida debe honrar a Dios en toda circunstancia.
Un testimonio que inspira a los cristianos
El ejemplo de Chris Pratt desafía a los creyentes a no avergonzarse del Evangelio, recordando lo que enseña la Escritura:
“Por tanto, no se avergüencen de dar testimonio de nuestro Señor” (2 Timoteo 1:8).
Su historia motiva a las familias cristianas a vivir con gratitud, confianza y valentía, reconociendo que Dios sigue obrando milagros hoy y que, en medio de pruebas y celebraciones, Cristo permanece en el centro.
La vida y fe de Chris Pratt reflejan un mensaje claro y poderoso: Jesús sigue siendo Rey, por encima de toda circunstancia.
“Y ciertamente, aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo… a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte.” — Filipenses 3:8,10
En algún momento del caminar cristiano, todo hijo de Dios se enfrenta a una realidad profunda: la cruz no es el final de la historia. Es el inicio de algo mucho más grande. No es el techo de nuestra experiencia espiritual, es el cimiento. No es una tumba, sino una sala de parto, el lugar donde una nueva vida comienza.
La cruz no es una meta, es una puerta
Muchos ven la cruz como el punto de llegada, cuando en realidad es el punto de partida. No es el final de un proceso, sino el acceso al verdadero propósito. La cruz es donde el pecado muere, pero también donde el llamado nace.
Pablo comprendió esto de forma radical. En su carta a los Filipenses, declara que considera todo como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo. Aquello que antes era valioso —posición, reputación, logros—, ahora lo tiene por basura con tal de ganar a Cristo.
La cruz no apaga la vida. Apaga el ego.
Es el lugar donde el «yo» se somete para que Cristo reine. No es una estructura decorativa, sino una realidad espiritual que transforma desde dentro. No es un adorno para admirar, sino un altar donde morir.
La verdadera victoria cristiana comienza cuando pasamos por la cruz:
Cuando muero a mi ego.
Cuando se rompe mi orgullo.
Cuando entrego mi voluntad.
Cuando se terminan mis frustraciones y empiezo a vivir bajo el gobierno del Rey.
Detrás de la cruz hay transformación y comunión.
El mensaje del Evangelio no es solo el perdón de los pecados, es la transformación del ser. La cruz no solo limpia el pasado, crea algo nuevo.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” — 2 Corintios 5:17
No se trata simplemente de portarse bien, sino de obedecer al Rey. Portarse bien es religión. Ser transformado es Reino.
El Reino de Dios no se enfoca en modificar conductas externas, sino en implantar una naturaleza celestial que transforma desde el corazón.
Diego Lopez
Pablo lo entendió. Con Gamaliel fue informado. Pero fue en la cruz donde fue transformado. La religión puede impartir conocimiento, pero solo la cruz puede impartir vida.
El Reino se manifiesta con un orden
En mí: cuando el gobierno de Dios transforma mi mente, emociones y decisiones.
A través de mí: cuando ese gobierno se refleja en mi carácter, acciones y servicio.
Entre nosotros: cuando la comunidad de creyentes vive como iglesia alineada al Reino.
En la tierra: cuando los hijos de Dios manifiestan el Reino al mundo.
“El anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.” — Romanos 8:19
El hombre natural no puede comprender estas cosas. Para él, son locura. Pero para el que ha sido crucificado con Cristo, estas verdades son vida, dirección y propósito.
Un deseo ardiente por conocer a Jesús
Pablo no aspiraba simplemente a ser salvo. Anhelaba ser íntimo. No quería saber más sobre Jesús, quería conocerlo más a Él. Su meta no era acumular información. Su pasión era profundizar en comunión.
“Quiero conocerle”, decía. No solo al Cristo de los milagros, sino al Cristo del sufrimiento. No solo al Cristo resucitado, sino al Cristo crucificado.
Porque en ese conocimiento hay poder, identidad y propósito.
Detrás de la cruz encontramos perdón. Detrás de la cruz encontramos comunión.
Diego Lopez
Y esa comunión nos transforma más allá de toda religión, más allá de todo acto externo. Nos lleva a una relación viva, real, profunda y creciente.
Este tipo de fe no se conforma con los primeros pasos. Quiere ir más allá. Busca profundidad. Desea conocer a Jesús de forma íntima, abrazar su cruz y reflejar su gloria.
Denzel Washington prioriza su fe en Dios sobre la aprobación de Hollywood
El reconocido actor Denzel Washington, ganador de dos premios Oscar y considerado una de las grandes figuras de Hollywood, volvió a dejar en claro que su vida y carrera no giran en torno a la fama, los premios o la aprobación pública, sino a su fe en Jesucristo.
En una reciente entrevista con Complex News, Washington fue contundente al hablar sobre la llamada cultura de la cancelación:
“¿Qué significa ser cancelado? ¿Perder apoyo? ¿Y por qué eso debería ser importante? Yo sigo al Espíritu celestial. Yo sigo a Dios, no sigo al hombre”.
Denzel Washington y su fe cristiana
Con 70 años y recientemente ordenado como ministro, Denzel Washington aseguró que no busca agradar a los demás ni perseguir popularidad:
“No me interesa quién sigue a quién. No puedes liderar y seguir al mismo tiempo. Mi fe está en Dios; tengo esperanza en el hombre, pero solo en Dios confío”.
Respecto a los premios que ha recibido en su trayectoria, como sus dos Oscar, el actor cristiano aclaró que esos reconocimientos carecen de valor eterno:
“El hombre otorga el premio, pero es Dios quien da la verdadera recompensa. El último día, de nada me servirán. No hago esto por los premios, no me importan”.
Una vida marcada por la fe
Denzel Washington creció en un hogar cristiano, hijo de un ministro pentecostal, y aunque de niño repetía frases de fe por costumbre, hoy asegura vivirlas de corazón:
“Dios es real. Dios es amor. Dios es el único camino”.
El actor afirma que su propósito es dar gloria a Dios en todo lo que hace:
“Debo asegurarme de que cualquiera que me escuche sepa que Dios es responsable de lo que soy”.
Washington también se ha mostrado crítico con las malas influencias de la industria y con la división social, subrayando que el verdadero cambio ocurre en el interior de cada persona:
“Lo que está fuera influye, pero lo que llevamos dentro es lo que cuenta y debe ser transformado por Dios”.
Un testimonio que desafía a Hollywood
En un mundo donde la fama y la cultura de la cancelación marcan la agenda, Denzel Washington levanta su voz como un testimonio de fe cristiana. Para él, seguir a Cristo y vivir con integridad es mucho más importante que obtener la aprobación humana o los aplausos temporales.
Su vida y sus declaraciones inspiran a miles de creyentes a buscar la aprobación de Dios antes que la del mundo.
David Livingstone nació el 19 de marzo de 1813 en Blantyre, Escocia, en una familia profundamente piadosa. Aunque no pudo recibir una educación formal, debido a la necesidad de trabajar desde niño en una fábrica de algodón, su determinación lo llevó a educarse de manera autodidacta. Mientras trabajaba, colocaba un libro frente a él para leer, lo que le permitió adquirir conocimientos que le abrirían puertas en el futuro.
David Livingstone nació el 19 de marzo de 1813 en Blantyre, Escocia, en una familia profundamente piadosa. Aunque no pudo recibir una educación formal, debido a la necesidad de trabajar desde niño en una fábrica de algodón, su determinación lo llevó a educarse de manera autodidacta. Mientras trabajaba, colocaba un libro frente a él para leer, lo que le permitió adquirir conocimientos que le abrirían puertas en el futuro.
Fue un médico, explorador y misionero británico, una de las mayores figuras de la historia de la exploración. Mediante observaciones astronómicas, estableció situaciones correctas en la cartografía africana y realizó informes de botánica, geología y zoología. También se distinguió por su lucha contra la esclavitud. Por todo ello, en la Gran Bretaña victoriana fue considerado un héroe nacional.
A los 25 años, Livingstone quedó cautivado por un llamado dirigido a médicos misioneros, para que fueran a China. Motivado por su fe y su deseo de servir, se matriculó en la escuela de Medicina en Glasgow y se postuló en la Sociedad Misionera de Londres. Aunque al principio fue rechazado por no tener credenciales teológicas, perseveró en su vocación y cuando fue aceptado, la Guerra del Opio había estallado en China, lo que hizo imposible enviar misioneros allí.
En ese momento, Livingstone conoció a Robert Moffat, un pionero misionero en el sur de África que decidió dirigir su mirada hacia ese continente. En 1841, después de recibir su título en Medicina, se unió al equipo de Moffat y comenzó su misión en África, un lugar que pronto se convertiría en su hogar espiritual.
Tras dos años de aprendizaje junto a Moffat, Livingstone se trasladó a Mabotsa, donde fundó una misión con su esposa Mary, la hija de Moffat. Sin embargo, enfrentó dificultades con otro misionero, lo que lo llevó a mudarse a la aldea de Chonuana.
Allí, durante tres años, Livingstone bautizó al jefe de la tribu local. Pero una sequía obligó tanto a la tribu como a su familia a desplazarse. Finalmente, Livingstone decidió que su familia regresara a Inglaterra, mientras él continuaba explorando el interior de África, comenzando así sus famosas expediciones.
Danza zulú por parte de la tribu durante la época de las expediciones de Livingstone.
Su visión era abrir un «Camino Misionero» o «Carretera de Dios» para llevar el cristianismo y la civilización a los pueblos no alcanzados. Livingstone se resistía a las políticas de misiones conservadoras que consistían en evangelizar un pueblo a la vez y construir una iglesia solo cuando la comunidad estuviera bien establecida. Para él, este método era demasiado lento, especialmente dadas las difíciles condiciones para la evangelización en África.
Livingstone propuso un enfoque más amplio: infiltrarse en el interior de África de manera positiva, ayudando a los africanos a desarrollar su propio comercio y aprendiendo sobre sus costumbres.
Su meta no era construir iglesias rápidamente, sino crear condiciones más favorables para la evangelización futura. A pesar de las dificultades y la resistencia de otros misioneros y colonos europeos, Livingstone mantuvo su enfoque cristiano, defendiendo la dignidad y los derechos de los africanos.
A finales de 1852, con su familia de regreso en Inglaterra, Livingstone emprendió su primera gran expedición. Había descubierto el río Zambezi y quería encontrar una ruta fluvial que atravesara el continente, desde el océano Índico hasta el Atlántico. Este viaje fue arduo, lleno de enfermedades, sequías y ataques de tribus hostiles, pero en 1854, logró llegar al Atlántico. En lugar de regresar a Inglaterra, decidió continuar explorando hacia el este, completando en 1856 un épico recorrido de tres años desde el Atlántico hasta el Índico.
Mapa hecho por el propio David Livingstone durante sus expediciones.
Durante su travesía, Livingstone exploró el río Zambezi y descubrió las Cataratas Victoria. Su regreso a Gran Bretaña en 1856 fue recibido con gran aclamación. Fue honrado por la Real Sociedad Geográfica y su relato «Missionary Travels» se convirtió en un éxito de ventas, inspirando a muchos a seguir su ejemplo misionero.
En 1858, el gobierno británico financió una segunda expedición para investigar los recursos naturales del sudeste de África y abrir el río Zambezi para la navegación. Sin embargo, esta expedición fue problemática; su barco, aunque tecnológicamente avanzado, no era adecuado para las condiciones del río y naufragó. Además, su esposa Mary, que había regresado a África, murió durante la misión en 1862, lo que dejó a Livingstone profundamente afectado.
A pesar de las malas noticias, Livingstone no se dio por vencido. En 1866, partió una vez más hacia África, esta vez en busca de la fuente del Nilo. Con el tiempo, su salud empezó a deteriorarse y la falta de noticias sobre él llevó a que se organizara una expedición de búsqueda.
En agosto de 1872, con la salud muy debilitada, Livingstone emprendió su último viaje. Murió en 1873, siendo encontrado de rodillas en oración en una choza. Su corazón fue enterrado en África, pero su cuerpo fue devuelto a Inglaterra, donde fue honrado con un entierro en la Abadía de Westminster.
Pintura del funeral de David Livingstone.
David Livingstone fue más que un explorador; fue un ferviente cristiano que dedicó su vida a llevar el Evangelio a África. Cuando llegó al continente en 1841, África era conocida como el “Cementerio del Hombre Blanco”. Pero a través de sus incansables esfuerzos, no solo ayudó a trazar los mapas de África, sino que también creó las condiciones para el crecimiento del cristianismo.
Su obra, uniendo la evangelización con el bienestar económico y social de los africanos, desafió la mentalidad colonial de su tiempo y dejó un legado que sigue vigente más de un siglo después de su muerte.
El testimonio de Carlos Salinas, directivo de CRU Argentina, revela cómo Dios está obrando en Malargüe a través de profesionales y voluntarios que ponen su vida y sus talentos al servicio del Reino.
El Proyecto Malargüe no surgió de un plan estratégico humano, sino de la dirección de Dios en medio de la oración. Según relató Carlos Salinas, la iniciativa se gestó a partir de la experiencia que CRU Argentina venía desarrollando desde 2002 en el norte del país, en zonas como los Valles Calchaquíes, Salta, Jujuy y Catamarca. Allí aprendieron a organizar, sostener y llevar adelante proyectos de ayuda social y misionera, lo que sería la “escuela” para futuros desafíos.
“Con toda esa experiencia, con todo lo aprendido allí, pudimos dar paso para darle inicio al proyecto Malargüe”, explicó Salinas.
La chispa final vino de la mano de un matrimonio de médicos, Daniela Sama y Marcos Luna. Daniela, oriunda de Malargüe, conoció a Cristo en los pasillos de la Universidad Nacional de Cuyo mientras estudiaba medicina, a través de la obra evangelística de CRU. Ya casada con Marcos, ambos sintieron el llamado de volver a su ciudad natal para servir a Dios desde su profesión. Al conocer el modelo de proyectos en el norte, desafiaron a la organización a replicar algo similar en Malargüe.
Después de más de tres años de oración, el desafío fue recibido como una confirmación divina. “Para nosotros fue como una respuesta de parte de Dios al lugar a donde teníamos que ir a servir”, afirmó Salinas. Así nació un proyecto con la visión de transformar socioespiritualmente una ciudad entera, comenzando por Malargüe y sus distritos.
El corazón de la misión: servir con amor
Malargüe es un departamento de más de 32.000 habitantes, con zonas rurales donde abundan las necesidades básicas. Uno de los primeros pasos del proyecto fue atender los problemas de salud generados por el consumo de agua contaminada en Bardas Blancas, sobre el río Barrancas. A través de la entrega e instalación de filtros purificadores, los voluntarios lograron reducir de manera significativa las enfermedades gastrointestinales en la población.
Pero lo más valioso fue el testimonio que la comunidad percibió. Don Martín, dueño de una hostería donde se hospedaban los equipos, reconoció conmovido: “Bardas Blancas no es igual. Ustedes trajeron paz, alegría, amor y unidad a este lugar”.
Cada acción concreta —ya sea atención médica gratuita, odontología, talleres con mujeres, juegos con niños o la proyección de la película Jesús— fue acompañada por un testimonio de fe. “Todo lo que llevamos era de forma gratuita y ellos lo veían como regalos de parte de Dios a través de la gente voluntaria”, resumió Salinas.
Las escuelas, un campo fértil
Otro espacio clave de transformación fue la Escuela Minera de Malargüe, que reúne a más de 800 estudiantes. Al inicio, los directivos concedieron apenas 15 minutos para dar una charla preventiva sobre suicidio, bullying, drogas y violencia. Sin embargo, al ver la reacción de los alumnos, el acceso se amplió.
“Recuerdo alumnos que lloraban en medio de las charlas, y nuestro equipo los acompañaba, los abrazaba y oraba con ellos. Eso impactó tanto que al año siguiente nos abrieron toda la escuela y después incluso a profesores y a su equipo directivo”, contó Salinas.
Desde entonces, el proyecto cuenta con un lugar de confianza en el ámbito educativo, donde los adolescentes reciben un mensaje de esperanza y contención.
El Evangelio en acción: agua viva y pies lavados
Las donaciones se convirtieron en poderosas metáforas del Evangelio. Salinas relató que al instalar los filtros de agua en las casas, los voluntarios mostraban la diferencia entre el agua contaminada y el agua purificada: “Entonces les empezamos a hablar de los ríos de agua viva que da Jesús y cómo Él puede limpiar sus vidas manchadas por el pecado”.
Otro momento inolvidable fue la actividad inspirada en Samaritan’s Feet.“Le lavábamos los pies a los niños, les poníamos una media nueva y una zapatilla nueva, y les decíamos que eso era un acto de servicio aprendido de Jesucristo. Mientras lo hacíamos, les compartíamos el Evangelio e invitábamos a que tomaran una decisión por Jesús”, compartió.
Una logística que refleja el Cuerpo de Cristo
El alcance del proyecto exige meses de preparación. Cada edición reúne entre 100 y 110 voluntarios, y detrás de ellos hay un equipo de planificación de entre 15 y 35 líderes. Profesionales de diversas áreas —logística, trabajo social, medicina, derecho, administración, política— ponen su conocimiento al servicio de la obra.
“Gracias a Dios por los hijos de Él capacitados y preparados que se disponen para hacerlo. Elaboran el plan, trazan metas, buscan donaciones y difunden la visión. Cada uno aporta su granito de arena para que todo funcione”, dijo Salinas.
La motivación es siempre servir a Cristo. “No lo hacen buscando rédito personal, sino simplemente servir al otro. No importa dejar las vacaciones para ir a Malargüe, porque entienden el principio de servir al estilo de Jesús”, subrayó.
Desarrollar líderes con carácter cristocéntrico
Un aspecto central del proyecto es el crecimiento en liderazgo de quienes participan. A través de programas de formación bíblica y encuentros semanales, los voluntarios aprenden a aplicar principios del Reino de Dios en su vida cotidiana y laboral.
“Lo que vemos es desarrollo de carácter, y eso repercute en sus trabajos y relaciones. Muchos son ascendidos o reciben nuevas responsabilidades porque sirven de manera diferente, con excelencia y amor”, destacó Salinas.
Este carácter se refleja especialmente en el campo misionero: “En Malargüe trabajamos seis días a pleno. A pesar del cansancio y el estrés, los voluntarios siguen tratándose con cordialidad y amor. Ahí se nota el carácter de Cristo en ellos”.
El rol indispensable de la iglesia local
Para CRU, el acompañamiento de la iglesia local es fundamental. Al principio fue un desafío, pero finalmente encontraron un aliado en la Iglesia Monte Sión de Malargüe.
“Ellos nos recibieron, escucharon nuestras necesidades y nos apoyaron en todo. Luego dieron seguimiento a los merenderos y a las personas que recibieron a Cristo durante el proyecto. Incluso algunos se bautizaron”, contó Salinas.
La iglesia se transformó en el lugar donde los nuevos creyentes pudieron integrarse al cuerpo de Cristo y seguir creciendo en la fe.
Desafíos actuales y visión hacia adelante
El proyecto ya cuenta con reconocimiento de las autoridades y de la comunidad, pero enfrenta un desafío concreto: las donaciones. “Queremos llevar 500 kits escolares y solo tenemos 250. También necesitamos kits de higiene y 400 latas de picadillo de carne para los merenderos”, señaló Salinas.
La cuarta edición, a realizarse en 2025, tiene como objetivo principal fortalecer a las familias. Para ello planean proyectar la película Como Flecha en el cine local, con la participación de líderes de Family Life y un equipo de psicólogos y psicopedagogos que ofrecerán consejería a padres y madres.
Además, continuarán con charlas en escuelas sobre bullying, drogas, alcohol y suicidio; talleres de liderazgo dirigidos a la Cámara de Comercio, la Cámara Minera y funcionarios municipales; y actividades en merenderos con la entrega de zapatillas, útiles escolares y kits de higiene.
Un nuevo desafío es integrar el deporte como herramienta de transformación: “Queremos abordar también el área del deporte, porque es vital en la vida de los adolescentes y en una zona montañosa como Malargüe, el polideportivo es un espacio clave para la comunidad”, explicó.
Un proyecto que transforma a quienes sirven
Más allá de lo que reciben las comunidades, el impacto en los voluntarios es profundo. Salinas lo resumió así: “Es un proyecto donde la gente vuelve diferente. Vuelve con un carácter transformado, porque aprendemos a servir al estilo de Jesús”.
El Proyecto Malargüe se ha convertido en un testimonio vivo de cómo Dios usa la obediencia de su pueblo para llevar esperanza, sanidad y unidad a una ciudad entera. Cada filtro de agua, cada par de zapatillas, cada charla en una escuela y cada oración compartida son semillas del Reino que apuntan a un solo centro: Cristo Jesús.
Para más información sobre como participar ingresá a el sitio web de CRU aquí
Bautismos con botellas de agua: Más de 150 reclusos se bautizaron en una cárcel de Mississippi
El poder transformador del Evangelio puede derribar muros, romper cadenas y alcanzar incluso los lugares más oscuros. Así quedó demostrado en una prisión de Mississippi, donde la sed de fe y el deseo de un nuevo comienzo llevaron a decenas de internos a rendirse a Jesús, celebrando bautismos con los recursos más sencillos, incluso con una simple botella de agua.
Durante una jornada de evangelización organizada por la misión estadounidense God Behind Bars, más de 300 presos se reunieron en el gimnasio penitenciario para adorar, escuchar testimonios e invocar el nombre de Cristo. El impacto fue profundo: al menos 150 reclusos entregaron su vida a Jesús, y más de 50 decidieron bautizarse de inmediato.
“Corazones endurecidos se quebraron y la vergüenza dio paso a la libertad”, compartió la organización, resaltando que en algunos días se forman largas filas de hombres dispuestos a declarar públicamente su fe y simbolizar su nuevo nacimiento a través del bautismo.
Bautismos que desafían las limitaciones físicas
Entre los nuevos creyentes, un recluso con una grave enfermedad en la piel no podía sumergirse en el tanque bautismal por recomendación médica. Sin embargo, su deseo de seguir a Cristo era tan grande que pidió ser bautizado de cualquier manera posible.
Los evangelistas no dudaron: lo bautizaron en el mismo lugar, vertiendo agua embotellada sobre su cabeza. “Él lloró, saltó y se regocijó. Ese instante fue un milagro. Jesús lo encontró ahí”, relató emocionada la misión.
Un segundo interno, recién operado, también solicitó ser bautizado pese a sus limitaciones físicas. La respuesta fue la misma: un acto simbólico, sencillo pero profundamente significativo, realizado con agua de botella, que testificó su fe frente a toda la congregación.
Fe genuina sin importar el lugar
Estos bautismos evidencian que no son necesarios elementos sofisticados ni escenarios formales para que la presencia de Dios se manifieste. Donde hay fe genuina y un corazón rendido, el Señor transforma vidas, sana heridas y da propósito, incluso tras las rejas.
Desde 2009, God Behind Bars ha llevado el mensaje del Evangelio a las cárceles de Estados Unidos, alcanzando a más de un millón de reclusos. Además de predicar, este ministerio atiende las necesidades físicas, emocionales y familiares de los internos.
Su misión es clara: “No mediremos esfuerzos para que cada recluso tenga acceso directo y personal al Evangelio. Queremos restaurar vidas, romper cadenas de adicción y ciclos de dolor, y ayudar a cada persona a descubrir su identidad como hijo del Altísimo”.
La historia de estos hombres en Mississippi es un poderoso recordatorio de que nunca es demasiado tarde ni existe un lugar demasiado oscuro para que la gracia de Dios traiga libertad, esperanza y transformación verdadera.
En un mensaje directo y sincero, Rigoberto Hidalgo estuvo en un debate sobre aborto, ideología de genero y lenguaje inclusivo con Vinna Rouge, quién se considera una persona trans a pesar de haber crecido en un hogar cristiano. El reconocido influencer cristiano compartió una reflexión poderosa sobre el verdadero camino hacia Dios: no es la perfección lo que Él busca, sino la rendición de un corazón quebrantado.
“Yo tengo tres palabras para usted: humíllese, regrese a casa y tome su cruz”, comenzó diciendo. Y agregó: “Un corazón roto pesa más en el cielo que 100 oraciones orgullosas. La gracia no se gana, se recibe bajo rodillas. Dios no busca perfección, busca rendición”.
El orador enfatizó que nadie está por encima de otro, ya sea cristiano, ateo o parte de cualquier grupo social o ideológico. “Yo soy tan pecador como usted. El cielo no se abre con un estatus, sino con lágrimas de arrepentimiento. Y el arrepentimiento no son solo lágrimas, sino un cambio absoluto de pensamiento”, afirmó.
Dios recibe a cada persona tal como es
Uno de los puntos centrales del mensaje fue que no se trata de cambiar primero para luego acercarse a Dios, sino que es precisamente al llegar a Él con todas nuestras cargas, debilidades e imperfecciones que comienza el verdadero cambio.
“Así como eres, puedes acercarte a Dios. Pero cuando se regresa a casa, se regresa para un cambio”, explicó, recordando la parábola del hijo pródigo, quien volvió con un corazón quebrantado y no con discursos de orgullo.
“Hoy Jesús te recibe para no humillarte, sino para darte una nueva vestidura. Eso sí, si la aceptas. Porque la humillación es una decisión”, agregó.
La cruz como expresión máxima del amor
El predicador también aclaró que la cruz no es un símbolo de odio, sino de amor infinito. “¿Cómo va a ser un discurso de odio un Dios que mandó a su Hijo para morir por nosotros? Ese Dios se negó a sí mismo”, expresó.
De acuerdo con sus palabras, tomar la cruz significa morir a lo que nos esclaviza y rendirse al verdadero diseño de Dios para la vida. “Seguir a Jesús es la decisión más bella, porque es la decisión más libre. Morir a uno mismo es la única manera de romper con lo que nos ata”.
Identidad en Cristo
El mensaje concluyó con una invitación a recibir la identidad que solo Dios puede dar. “La identidad no se crea, se recibe, y esa identidad viene de Dios. Si crees en Él, debes saber que ese Dios fue encarnado en Cristo”.
Finalmente, oró declarando que el Señor está listo para dar una nueva identidad en Cristo a todo aquel que lo busque con un corazón sincero, recordando que aunque no somos perfectos, “Él nos perfecciona en nuestra debilidad”.
Tom Bancroft: el animador de Disney que dejó su sueño por seguir a Cristo
Tom Bancroft, reconocido animador y creador de personajes icónicos como Mushu en Mulán y diseñador de Simba en El Rey León, dejó Disney en el año 2000 movido por una “convicción muy fuerte” relacionada con su fe cristiana.
Con más de una década en la compañía, Bancroft participó en éxitos como Aladdín, Tarzán y La Bella y la Bestia. Incluso estuvo a punto de convertirse en el animador principal de Lilo & Stitch, pero decidió rechazar ese sueño profesional para seguir un llamado más grande.
“Sentí una llamada que se hizo muy ruidosa. Pensé que podía evitarla, pero en el 2000 decidí romper con Disney porque mi fe había madurado lo suficiente para saber que no debía quedarme, aunque fuera mi sueño”, relató. “Honestamente, vi la dirección que Disney seguía y me sentí muy incómodo. Dios me dio un nuevo sueño”, agregó.
Ese nuevo sueño lo llevó a unirse a Veggie Tales, el exitoso proyecto cristiano de animación. Allí, por primera vez, incorporó la oración a su rutina laboral y pudo expresar abiertamente su fe:
“Llegué a una empresa donde se oraba al comienzo de cada reunión. Yo venía de un lugar donde no podía hablar de mi fe en los pasillos”, contó en el pódcast Faith in Culture.
En Disney, aunque la creatividad abundaba, Bancroft sentía que hablar de Dios era difícil y que la cultura corporativa se volvía cada vez más cerrada a las expresiones de fe. En cambio, en el entorno cristiano descubrió la libertad de unir talento artístico y propósito espiritual, creando animaciones con valores bíblicos que edificaban a niños y familias.
Aunque dejar Disney supuso un “paso creativo hacia abajo” en términos de presupuesto y visibilidad, para Bancroft el impacto positivo de Veggie Tales y la oportunidad de honrar a Cristo con su trabajo lo motivaron a dar ese giro.
La trayectoria de Tom Bancroft es un testimonio de cómo un llamado de Dios puede redefinir las prioridades y el concepto de éxito profesional. Su historia inspira a poner los talentos y oportunidades al servicio de un propósito eterno, recordando que la verdadera realización no está en la fama o el reconocimiento humano, sino en vivir con integridad y fidelidad a Cristo.
Cómo la oración fortalece el vínculo y revela el propósito en el matrimonio
“La mayor expresión de unidad en el matrimonio es la oración, dado que es en ese momento cuando somos desnudados ante Dios y nos vemos el uno al otro tal cual somos”.
La verdadera conexión emocional en la pareja debe comenzar en el ámbito espiritual. Como resultado de la unión en este terreno, se acoplarán en el alma y eso hará que deseen estar más cerca el uno del otro. Por eso, si hoy no se están encontrando emocional y físicamente, el llamado es claro: “deben volver a conectarse en el espíritu por medio de la intimidad con Dios”.
La oración fortalece no solo la relación entre ambos, sino también con el Señor. “Cuanto mayor sea la calidad de esta relación, más próspera será la matrimonial”. Sin embargo, tristemente, para muchos “la oración es algo que solo hacen en la iglesia o en momentos de dificultad, cuando en realidad debería formar parte de nuestra rutina diaria”.
El matrimonio, afirman, “es mucho más que la unión de dos personas; es la forma en la cual Dios liga propósitos que se potencian”. Cuando se ora juntos, uno se presenta delante de Él para que este propósito sea revelado. La falta de una pasión en común puede ser la causa de que muchos matrimonios “hayan perdido la conexión, al no haber temas de interés mutuo que los mantengan unidos”.
La oración que transforma
“La batalla por el corazón de tu esposo/a comienza con la plegaria. Comprométanse a orar por y con él/ella todos los días. El orgullo, responsable de la mayoría de las rupturas matrimoniales, termina cuando empieza el rezo”.
Orar ablanda los corazones, desarrolla paciencia, expone temores, transforma el carácter y “nos da nuevos ojos para ver al cónyuge, nos ayuda a sobreponernos al dolor e invita a Dios a ser parte de nuestras vidas”. Aunque nadie llegue a ser un esposo perfecto, “puedes ser uno que ora, y eso hace la diferencia”.
Incluso en matrimonios con áreas que sanar, “si permanecen juntos en oración, este proceso será más fácil y llevadero”. Orar como pareja permite darle “permiso a Dios para intervenir en nuestras vidas y pelear por nosotros las batallas contra el enemigo”.
Algo importante es que: “Tengan cuidado de no usarla como un medio para quejarse ante Dios por las indeseables cualidades del cónyuge; por el contrario, aprovéchenla para proclamar las promesas de Dios sobre sus vidas”. Y recuerda que “a Dios no lo moviliza nuestro sufrimiento, sino nuestra fe declarada en pro de nuestra restauración. Es tu fe lo que agrada y mueve a Dios a tu favor”.
Peticiones para el matrimonio
“Les recomendamos que hoy mismo empiecen a buscar en la Biblia promesas de Dios para su matrimonio, las que puedan activar por medio de la oración. Esperen con fe su cumplimiento”. Algunas de las peticiones sugeridas son:
“Que les ayude a cambiar lo que sea necesario”.
“Que ablande el corazón de ambos”.
“Que les dé un corazón perdonador”.
“Que la amargura sea reemplazada por perdón”.
“Que Dios ayude a cada uno a suplir lo que su cónyuge requiera”.
“Que Dios vuelva a encender la chispa del amor y del romanticismo”.
“Que la honra mutua sea la moneda corriente en su relación”.
“Que los sane de las heridas del pasado”.
“Que Dios les revele su propósito como matrimonio”.
Orar y tomar autoridad
Además de disfrutar de Dios mediante la plegaria, “orar también implica tomar una postura firme contra los planes del maligno, pararse en la brecha para deshacer todo plan del enemigo contra nuestra familia”. La advertencia es directa: “Si el diablo está de pie en su casa, quizá se deba a que ustedes no han estado juntos de rodillas”.
Pararse en la brecha significa:
“Tomar la postura firme de un guerrero que se ubica en la rotura de un muro de defensa o en lugares vulnerables, dispuesto a proteger de los posibles intrusos a los que habitan allí”.
“Pararse entre una promesa de Dios y su cumplimiento. Únicamente se concretarán para aquellos que las creen y en oración, con fe, reclaman su cumplimiento”.
“Sintonizarte con el corazón de Dios y sus propósitos para tu familia”.
Cuando uno de los dos no quiere orar
Si el cónyuge no quiere orar, “empieza tú solo. En lugar de quejarte o recordarle constantemente sus errores y tratar de cambiarlo, ora”. El consejo es claro: “Identifica lo que tu esposo/a hace bien y alábalo por ello. Su espíritu se alegrará y estará más abierto a considerar lo que debe modificar”.
Obstáculos a la oración
Trato inadecuado al cónyuge: “Ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal… Así nada estorbará las oraciones de ustedes” (1 Pedro 3:7).
Falta de perdón: “Cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo…” (Marcos 11:25).
Falta de fe: “Si tienen confianza y no dudan del poder de Dios, todo lo que pidan en sus oraciones sucederá” (Marcos 11:23, TLA).
No permanecer en Cristo: “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá” (Juan 15:7).
“La oración es poderosa porque nos pone en contacto con el Dios omnipotente… Todo lo que está muerto vuelve a la vida y pone al enemigo de rodillas”.